El miércoles 22 de agosto Derek Walcott fue presentado oficialmente como uno de los invitados de honor de la Feria Internacional del Libro de este año. En sus propias palabras dijo estar emocionado por su primera visita a Costa Rica y “suertudo porque le asignaron a una guapa traductora”. Así de sincero es y eso se nota en el brillo de los ojos, cuando ve a una mujer guapa y cuando habla de literatura.
Walcott es un peso pesado de las letras latinoamericanas y, como apuntan críticos y lectores, el principal poeta y dramaturgo contemporáneo de las Antillas. Nacido en Santa Lucía, una isla que adquirió la independencia apenas hace 30 años, el autor ha sido todo menos seguidor de líderes, si acaso todo lo contrario.
Su vasta obra poética y dramatúrgica se ha dedicado en su mayoría al largo camino desde la esclavitud hasta la independencia de las Indias Occidentales, y a su propia vivencia como nómada entre las culturas. Su obra angloparlante combina la herencia de la literatura inglesa y la de la cultura tradicional antillana, en un solo discurso que combina el inglés, los dialectos africanos y el holandés.
“Ahora que estoy mayor entiendo qué tan poderosa y vasta es la literatura afro caribeña, y la que está escrita en español, especialmente en Latinoamérica. En este momento estoy descubriendo la intensidad e inmensidad de esta literatura, que me hace sentir muy orgulloso”, dijo Walcott.
Su presencia en la Feria del Libro de este año no puede ser más acertada, ya que por primera vez la Cámara Costarricense del Libro, el Ministerio de Cultura y Juventud y el Festival Flores de la Diáspora Africana deciden homenajear a la población afrodescendiente con el evento, por su aporte a la cultura y al arte, algo que Walcott ha hecho desde siempre a través de su trabajo y de su vida misma.
“En toda Latinoamérica compartimos un ritmo en común y el beat de ese ritmo es africano, esto es palpable en la música más fácilmente pero realmente está presente en todas las expresiones culturales”, afirmó el autor durante su presentación.
Derek Walcott es un testimonio vivo del mestizaje que todos respiramos de este lado del mundo y un ejemplo de lo digno que eso es: “la luz que brilla en Latinoamérica no es la misma que brilla en Europa, plasmar eso en nuestra literatura no es arrogancia, es honorabilidad”.
Por más de 60 años (publicó su primer libro a los 19) Walcott le ha contado al mundo la historia de su pueblo a través de un uso magistral de las letras. Fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1992, además con el Premio Guiness por la poesía, el Royal Society of Literature Award y el Premio de Gran Bretaña WH Smith Literary.
Hoy Walcott es un hombre de 82 años, canoso ya y con los ojos verdes todavía brillantes, un hombre que con su obra nos viene a recordar las costas que a veces se nos olvidan, porque en Costa Rica también somos Caribe.