La expresión “ya viene el circo ambulante” adquiere todo el sentido cuando uno conoce a Araknido. Los malabares, el escapismo, la contorsión, la pantomima, la comedia, la magia y hasta el origami: todo le cabe en el pecho y lo lleva de aquí para allá con solo dos piernas.
Aráknido es Sebastián Gaetano, un hombre que se dedica al arte de entretener haciendo arte. Hace más de una década llego a Costa Rica a probar suerte los escenarios ticos. Se quedó en los cortados por dos rayas amarillas al centro y que acumulan uno que otro hueco en el cuerpo.
¿Qué pasa en un show de Aráknido?
Pasa de todo, se dejan millones de puertas abiertas para que todas las cosas que sucedan sean detonadores de situaciones diferentes. Ahora, para tener una excusa y que todas esas situaciones sucedan hago otro montón de disciplinas: malabares, magia, acrobacia, performance y actuación. Mi teoría es meter los elementos del circo en el teatro de calle con mi personaje cómico, un clown.
¿Desde cuándo te dedicás a esto?
Haciendo espectáculos de calle llevo como 15 años, en el arte en general como 20. He hecho radio performance, también teatro, pero lo mío es el circo, el circo de calle.
¿Cómo describís la diferencia entre un show de sala y un show de calle?
Son totalmente diferentes, la calle es una situación, el teatro de sala es otra y el circo otra totalmente diferente. En la calle son acciones muy espontáneas, hay que ser muy rápido y estar despierto, muchísima actividad, muchísima energía. En la sala se logra intimidad, se pueden buscar cosas más complejas; y el circo es donde el payaso más se desarrolla porque ese es su ámbito, tiene un espacio circular, es un espectáculo familiar y es una mezcla entre lo que pasa en el teatro y lo que pasa en la calle, es la casa del payaso.
¿El tuyo es un “one man show”?
Mi proyecto personal sí, porque puedo desarrollar mi propia ideología, mi propia visión de teatro. Pero de igual manera tengo varios proyectos colectivos y comparto con otra gente.
¿Y tu proyecto personal tiene un objetivo? ¿Es político?
Pues sí, el teatro es una forma muy democrática de poder opinar y de mostrarle a la gente que hay mundos diferentes y formas de vivir diferentes a las elegidas por el sistema. Aunque no lo diga explícitamente ese es el mensaje oculto y satánico que lleva el show.
¿Entretener o educar?
Liberar. Democratizar la cultura también, salir a la calle para la gente, no adentro para las instituciones, porque en la calle es donde nos necesitan, donde suceden las cosas.
¿Que todos nos podamos reír?
Que todos tenemos derecho a expresarnos, a entretenernos y a divertirnos. A ser libres.
En el año 2000 Sebastián ya era Aráknido y ya era libre. Giraba por las calles más turísticas de Argentina y el resto de Sudamérica. Por cosas de la vida le llegó una invitación desde Costa Rica, ya aquí le salió otra y otra más. Sin planearlo mucho el Aráknido hizo de Costa Rica su base, eso sí, sin perder el espíritu nómada que lo ha llevado a públicos latinoamericanos y europeos. Pero si de volver se trata solo hay una dirección, según él ya es “por lo menos un cuarto tico”.
Entonces es bueno el público tico
Es muy cariñoso, me ha permitido desarrollarme y me ha dejado ser.
¿No extraña el terruño?
Se extraña pero yo salí de Argentina por decisión propia, nadie me corrió. Cuando es así el sentimiento de extrañar cambia.
¿Difícil trabajar en la “industria cultural” de acá?
Institucionalmente sí tiene que haber un desarrollo grande, es necesario que se armen nuevas plazas y lugares para que la gente pueda llegar. El arte puede generar ingresos para el país, y eso es algo que no se ha explotado; se necesitan escuelas, una en cada barrio, tiene que haber una invasión cultural, la cultura es la empresa del futuro.
¿Vos vivís de lo que hacés?
Sí. Yo tengo suerte y mucha gente que me apoya, no sé cuánto tiempo más me van a soportar (se ríe).
A Sebastián lo respalda una vida dedicada al arte, desde niño compartió el amor por el teatro, la música y los títeres que tenían sus familiares. Paralelo a su educación formal llevó talleres artísticos y abandonó la carrera de cine y televisión para dedicarse a lo que realmente disfrutaba.
A Aráknido lo respalda el talento puro de su progenitor. La araña nació durante la adolescencia de Gaetano, cuando por sus habilidades en las técnicas de contorción y malabares lo apodaron como el insecto de 8 patas. De la araña pasó a Aráknido, o a veces a Arakne, según él hace con su nombre lo que los arácnidos hacen con su piel: cambiarlo cada cierto tiempo.
¿Qué cosas nuevas tiene en mente?
Yo sigo desarrollando mi personaje, el payaso lleva años de desarrollo. Sigo aprendiendo nuevas técnicas de circo y espero el otro año tener un nuevo show, también está el proyecto de formar una compañía, El Circo de las Nubes se va a llamar. En 5 años me gustaría mejorar mi espectáculo, tener más posibilidades y crear muchos chistes fantásticos y originales, si en 5 años no pasa eso soy una bestia y tengo que buscarme otro trabajo.