La historiadora del arte y ex directora del Museo de Arte Costarricense, Gabriela Saénz Shelby, publicará en los próximos meses una investigación que devela las prácticas del coleccionismo de arte en Costa Rica.
El documento se concentra en el análisis de tres colecciones: la del Banco Central de Costa Rica, la del Museo de Arte Costarricense y la del Museo de Arte y Diseño Contemporáneo; de esta manera abarca el período de 1950 (año de creación del Banco Central) hasta el 2006.
Saenz aún trabaja en las conclusiones del estudio, pero ya adelanta varios datos interesantes:
¿Qué hallazgos de la investigación le parecen valiosos hasta el momento?
Algo muy interesante es que descubrí que el coleccionismo del Banco Central en el inicio fue determinado por la afiliación política de los artistas. Las pruebas analizadas indican que después de la Guerra Civil el sistema Figuerista y anti-comunista también hizo resonancia en el arte: los artistas con alguna tendencia “comunista” se vieron excluidos de las primeras colecciones.
Otro de los descubrimientos interesantes consiste en la fuerte tendencia nacionalista en la compra de arte, eso sí, el problema es que hay mucho de un solo artista, para darte un ejemplo: hay muchísima obra de Amighetti en la mayoría de colecciones estatales pero muy poca de Teodorico Quirós.
¿No existían parámetros legales para adquirir arte?
En ese entonces no existían directrices legislativas para comprar arte, los parámetros precisamente eran afiliación política o amistad.
¿Desde qué fecha data la colección de piezas?
Las tres colecciones han logrado reunir una representación de la producción artística costarricense e internacional que abarca desde 1864 hasta la actualidad, es decir, más de un siglo y medio de historia visual artística.
¿Y en cantidad de cuánto hablamos?
Las tres colecciones del BCCR, MAC y MADC tienen en total de más de 3686 objetos de aproximadamente 775 artistas. Serían más de 7850 si se toman en consideración la donación de obras que hizo Berta Solano de Sánchez al MAC en 1998, de más de 4000 obras de su marido Juan Manuel Sánchez y la colección de videcreación que tiene el MADC. Estas no fueron incluidas en esta investigación porque para el año en que se solicitó el material, las obras no habían sido aún debidamente registradas.
No hay conclusiones ni resultados aún, pero ¿qué nos puede comentar de cada una de las colecciones que analizó?
El Banco Central ha llevado una política de coleccionismo conservadora dirigida inicialmente a apoyar la producción artística del país y decorar las oficinas del Banco. Ha llevado un coleccionismo que semeja al privado pues la colección se exhibe públicamente en raras ocasiones.
En general se deduce que el MAC es un museo antológico con un patrimonio numeroso y cuya política tácita de coleccionismo ha sido la de aglomerar obras. El museo ha sufrido de inestabilidad en su gestión. En 34 años de existencia ha tenido más de 17 cambios en la dirección, lo que ha ido en detrimento de una clara ejecución.
La política tácita del MADC ha sido la de visibilizar la producción contemporánea desde Costa Rica y luego centroamericana e inscribirla como parte del flujo internacional de producción, sin embargo adolece de estudios históricos sobre su colección y la historia representada en ella.
El coleccionismo estatal en las tres colecciones estudiadas a pesar de ser constante, muestra una tendencia muy irregular y poco planificada. El MADC empero ha mantenido una tendencia un poco más estable.
¿Cuál es la importancia del documento?
Lo importante de realizar la investigación era evidenciar como se refleja la historia costarricense en el arte, más no crear una política de coleccionismo, no es un diagnóstico con el fin de crear una política de coleccionismo, para mí es generar un conocimiento desde el punto de vista simbólico, no material.
El documento está inscrito en el Programa de Posgrado en Historia de la Universidad de Costa Rica como la tesis magistral de Sáenz, pero también la iniciativa fue uno de los premios “Aportes a la Calidad y Excelencia” en el año 2009, reconocimiento económico que otorga la empresa Florida Ice & Farm cada año para financiar proyectos de investigación hechos en Costa Rica.