El escenario se llenó de baile y comedia, en una obra, apoyada por el fondo Proartes del Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ), e interpretada por ciudadanos de oro con el deseo de gritar en voz alta que todavía tienen mucho que dar.
La obra trató el abandono al adulto mayor y la agresión emocional. Esta producción, de los coreógrafos Rodolfo Seas e Inés Aubert Badilla, incluyó a 21 adultos mayores de Coronado, algunos pertenecientes al Hogar Diurno de ese lugar.
En una hora de espectáculo, la pérdida de corriente eléctrica del inicio no logró disipar el enlace entre la puesta en escena y el público.
Creatividad, energía y humor reflejaron en los participantes las ganas de ofrecer más. La obra combinó danza y poco de teatro. Sin mucho diálogo, divirtió a los espectadores en su último día de presentación, el pasado sábado 23 de junio en el Teatro Eugene O´Neill.
Disfruten haciendo escándalo
Dos adultos mayores dieron la bienvenida al público, previo al inicio de la obra, con las indicaciones a tomar en el transcurso. Sin embargono lo hicieron del modo tradicional, y de entrada llenaron el teatro con sonoras carcajadas de la gente.
Algunas de las instrucciones: “no se permite tomar fotos con flash, no se permite hablar, moverse de las sillas, bostezar o toser muy alto (…) que disfruten callados la función”. Luego se contradecían “se permite tomar fotos con flash, hablar o moverse de las sillas, bostezar o toser muy alto, muchas gracias, muy buenas tardes y que disfruten de la obra haciendo escándalo”.
La escenografía era sencilla, compuesta por un sillón rojo ubicado en el centro del escenario en el que se sentó una señora, representando a aquellos ciudadanos de oro abandonados. A su lado, 20 adultos mayores sentados, pero que a lo largo de la presentación dejaban sus asientos para bailar, cantar y hasta recitar poesía. Ellos simbolizaron la parte activa de esta población.
El vestuario expresaba una sola cosa: naturalidad, tal y como si hubieran salido a un lugar especial con su propia vestimenta. Sin tener una historia definida, eran pequeñas frases, destrezas, gestos o anecdótas las que conformaron la obra.
Las historias tristes se reflejaron en muestras como la señora en ese sillón rojo, sola e ignorada, u otra de pie recibiendo el grito de varios que decían: “¡Upe, Señora!” para luego conocer su respuesta: “Por la casa pasan diciendo ¡Upe, Señora! roperos viejos, bicicletas viejas y ¿Qué hago yo? tengo que esconderme”.
Como contraparte, la música y el baile se hicieron presentes. Sus propios pasos relucían con el bolero entre parejas y la música contemporánea en solos. No importaba la sincronización, pero sí disfrutar y expresar sentimientos con la música. Cuando la música suave llegaba los movimientos eran sutiles con sus manos y sobre su mismo eje.
Poco antes de terminar, la música volvió a sonar y los adultos mayores se acercaron a las butacas para invitar a los visitantes a un buen baile, todos consiguieron pareja y el público se animó a bailar al ritmo de bolero.