La iniciativa cayó como un balde de agua fría para gran parte de los artistas y aquellos involucrados con el gremio artístico nacional. La idea de la creación -y por lo tanto la afiliación- a un Colegio Federado de Profesionales en Artes causó molestia entre varios sectores culturales.
El proyecto de ley -tramitado bajo el expediente No. 18.208- presentado por el diputado de Liberación Nacional Edgardo Araya se aprobó en primer debate febrero pasado en la Comisión Permanente de Gobierno y Administración y se preparaba para ser dictaminado en la Asamblea Legislativa, ante el desconocimiento total del sector cultura.
La propuesta contemplaba -además de la creación del Colegio- la incorporación obligatoria para los artistas profesionales y la preferencia -en las contrataciones- por aquellos artistas que si estuvieran colegiados. (Ver ¿Qué dice el proyecto?)
Para alegría de muchos -y decepción para sus impulsores- el pasado 10 de marzo el proyecto de ley fue archivado por el mismo diputado verdiblanco después de recibir una carta del Ministro de Cultura y Juventud, Manuel Obregón, y tras fuertes reclamos por parte del sector cultura.
Obregón le solicitó al diputado el archivamiento del proyecto de ley porque consideró que no se puede determinar quién es profesional y quién no a través de un ente institucional. “Al aceptar que existe diversidad de las expresiones culturales, no podría un grupo supervisar qué se considera un ejercicio correcto de la profesión artística y qué no. La obligación del Estado es promover la creatividad y la innovación y no se debe restringir la libertad de expresión”, reza la misiva.
Obregón recalcó que la Sala Constitucional ha sido clara en jurisprudencia sobre “la libertad que nos asiste a todos de elegir una profesión y ejercerla y que solo puede ser restringida en los casos en que medie la protección de un bien común o de alta importancia para la sociedad como la salud, la educación o la seguridad”.
¿Y para qué?
El objetivo del proyecto, según Jose Fabio Alvarado -uno de sus propulsores y parte de quienes lo hicieron llegar a manos del diputado-, es lograr un reconocimiento de la labor del artista que sea equiparable con cualquier otra profesión que haya en el mercado.
Alvarado considera que no existe un reconocimiento profesional de la carrera artística porque “no existe la idea de gremio de parte de los artistas, todos trabajan esporádicamente, sin integración como grupo”.
El músico de la Banda de Conciertos de Alajuela -quien también es abogado- está preocupado por la escasa remuneración que reciben algunos artistas (según él los artistas ganan un cuarto de lo que otros profesionales por el mismo tiempo laboral) y la poca regulación que hay al respecto.
“Lo ideal de un artista no es solo que viva de la pasión sino que también lo ideal es que pueda sentir que con su arte puede vivir dignamente”, afirma Alvarado.
¿Pero, cómo viene a solucionar el proyecto de ley estas dificultades? El músico asegura que el Colegio podría establecer tarifas mínimas y además podría canalizar los recursos que obtiene para el desarrollo profesional de las artes de Costa Rica.
Alvarado considera que el proyecto se malentendió pues en ningún momento pretende coartar la creación artística. “El colegio no va a ir en una cacería de brujas, están pensando que vamos a quitar a todo el mundo. El colegio no pretende eso, pretende el beneficio para los profesionales en artes, una unificación para el gremio”, justifica.
Eso sí, deja bien claro que los profesionales serán solamente aquellos que tienen una preparación académica en las diversas ramas de las artes y que dedican su vida al quehacer artístico de manera “profesional”.
¿Qué pasa con los que no poseen un título pero son innegablemente artistas? Alvarado asegura que en esos casos -y cita el ejemplo de los indígenas que viven de la creación y venta de artículos artesanales- se podría extender un certificado de excepción para que también puedan ser asociados y “ejercer libremente”.
Aunque se podría considerar que la línea -si es que esta existe- entre cualquier manifestación artística y lo que el proyecto considera “actividades profesionales” es muy delgada; Alvarado no lo ve así. Para él “no es una línea tan delgada, nada más no está tan clara y tan bien definida en nuestro país”.
Ahora que el proyecto se archivó, Alvarado comentó que por ahora no seguirá con la propuesta. “Si hay unos pocos funcionarios y artistas que pretenden frenarlo yo pienso que ya perdí el deseo de trabajar para el gremio, me siento defraudado, es un trabajo de mucho tiempo, me siento defraudado por el mismo gremio. Es una lástima porque sí creo que es una de las propuestas más serias para el reconocimiento de los artistas como profesionales que se ha hecho en el pais” concluye.
Los artistas dicen no
Desde un principio, muchos artistas costarricenses se manifestaron en contra de las propuestas contenidas en el proyecto de ley.
El abogado, actor y dramaturgo Sergio Masís fue el primero en poner el grito al cielo con un artículo titulado "Un colegio profesional de artistas... una aberración legal", que fue difundido en redes sociales, esgrimió sus opiniones.
"Un instrumento como este, puede ser veneno puro en manos de personas que respondan a intereses políticos, religiosos, morales o de cualquier tipo que, estando algún día al mando de un Colegio Profesional como este, podrían encargarse de silenciar determinadas expresiones artísticas, al mejor estilo de las dictaduras totalitarias", manifestó en su artículo.
Además de los comentarios en redes sociales se realizaron dos convocatorias el pasado 10 de abril -una en el Teatro 1887 y otra en el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo- para conocer la perspectiva de los artistas respecto al tema.
RedCultura estuvo presente en la segunda de ellas, a la cual asistieron unos 60 artistas, entre ellos el pintor Rafa Fernández, la Presidente de la Asociación de Artistas Visuales Rosemary Golcher y el escritor Fernando Contreras, entre otros.
En esa reunión se explicaron los alcances del proyecto y se escucharon opiniones al respecto, ante las preocupaciones del sector por lo que consideran un intento por controlar la libertad de expresión artística. Además, se recolectaron firmas en contra que hicieron llegar a la Asamblea Legislativa en caso de que en algún momento se pretenda "resucitar" el proyecto.
El productor Gabriel González consideró como "censura extrema" la iniciativa, mientras que el pintor Alejandro Tarzán Villalobos lo calificó como "una barbaridad".