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Warren Ulloa es el autor de "Finales Aparentes" y "Bajo la lluvia Dios no existe". Foto: Esteban Chinchilla.
Warren Ulloa: “Se necesitan menos serrucha pisos para que la literatura tica alce vuelo”
Con su novela “Bajo la lluvia Dios no existe” el escritor Warren Ulloa Arguello obtuvo su primer Premio Nacional, en medio de opiniones contrastadas. En entrevista conversamos sobre la obra, sus motivaciones y futuros proyectos.
06/02/2012 4:20 PM
Verónica Jiménez Arguedas
vjimenez@redcultura.com

Tiene apenas 30 años y ya tiene en manos una novela agotada, un Premio Nacional de Novela…y una semi “controversia” a cuestas, una típica novelilla del gremio literario tropicalesco, de esas que no duran más de una semana pero que despiertan toda clase de pasiones insospechadas. 

Warren Ulloa Arguello, es un tipo que dice las cosas como son y a como quiere decirlas; tanto que es palpable en su primera novela “Bajo la lluvia Dios no existe”

Es, además, un apasionado de la literatura. De hecho maneja a través de Facebook el grupo Literofilia -que ya alcanzó más de 1000 miembros- en donde los usuarios comparten artículos y opinan sobre diversas temáticas relacionadas con la literatura nacional e internacional.

“Bajo la lluvia Dios no existe” se encuentra a la venta en la Librería Internacional, Librería Universitaria y en la Universal. El libro fue presentado en setiembre de año pasado y cuenta la historia de Mabe, una adolescente con una personalidad arrolladora que entra en la vida de Bernal -un muchacho tranquilo de secundaria- y juntos se introducen en una serie de vivencias más grandes que ellos mismos.

La semana pasada obtuvo el Premio Nacional de Novela –compartido con otro libro del escritor Alfonso Chacón- y sobre este tema, la motivación detrás de su obra y sus futuros proyectos conversamos con Ulloa, teniendo como escenario su ambiente natural: una librería (13-24 books, ubicada en San José).



¿Qué significa para vos –y para el gremio literario en general- obtener el Premio Nacional de Novela?

Este premio nacional significa una cosa primero, y es que este premio muere con esta novela; es decir es un currículo y es exposición que vos vas a tener pero yo siento que mi techo aún está muy alto. La idea ahora es empezar a sacar la literatura de aquí y empezar a publicarla en los grandes sellos. Yo decía, bueno,  yo no voy a salir de Costa Rica sin tener un premio y lo logré siendo joven –que es como de lo que todo mundo se asombra- entonces siento más compromiso para seguir leyendo, escribiendo y de alguna manera creciendo como escritor ¿no?

Es bonito también porque hay mucha literatura de gente joven que se está haciendo, es como que yo represento a una generación. Es lo tuanis que yo veo que no sólo me van a leer a mí sino que se van a preguntar ¿quién más está con Warren? Es bonito eso de recibirlo joven porque ya dejé una etapa atrás, voy a pensar en alto, voy a pensar hacia afuera.

¿Te esperabas el premio?

De alguna manera. Cuando uno escribe tiene expectativas de que puede pasar algo, y llegan chismes de que podés ganar el premio nacional y luego dicen que el jurado es amigo tuyo y los dimes y diretes y el serrucho y las descalificaciones obvias y normales de un premio. Entonces sí me lo esperaba por una actitud, no por ser positivo porque yo soy una persona pesimista entusiasta, pero sí decía "ojalá que gane". Le había hecho mucha bulla, había tenido récord de ventas, se agotó la primera edición en cuatro meses, entonces yo pensaba que esos eran alicientes que podían potenciarlo hacia un premio nacional.

Hablemos sobre la novela. ¿Por qué escogiste la temática adolescente para “Bajo la lluvia Dios no existe”?

Este libro lo escribí así por el hecho de que la juventud, literariamente hablando, es un tema no explotado. Somos como una generación de la que creen no tenemos nada que contar entonces yo quería experimentar con la realidad. A mi me encantan las expresiones que tenemos como de sombreársela, pegar morón, pegar hueco… como que ví la temática adolescente la oportunidad de hacerlo. Ahora, tuve mucho cuidado porque cuando se piensa en literatura adolescente se piensa en Lara Ríos (autora de los libros Pantalones Cortos, Verano de Colores, Pantalones Largos) entonces quise hacerlo con una dosis de realidad. La temática de la juventud me daba licencia de hacer la novela con rasgos orales como fue “Bajo la lluvia Dios no existe”, por eso fue que la escogí y la abordé. Me interesaba también porque es como una etapa muy personal, muy visceral mía, de una etapa que voy dejando atrás poco a poco.

¿Cómo hiciste para utilizar el lenguaje de los jóvenes sin caer en estereotipos? ¿Te preocupó eso en algún momento?

¿Seré adolescente? (se ríe) Cuando yo la escribí, me salió una vara como Harry Potter y yo dije ¿qué es esta mierda? Supuestamente el personaje Bernal tenía así como un ojo que se le abría al comer reina de la noche y accesaba procesos de conciencia enormes y yo dije no no, esta vara hay que pulirla. Fue cuando empecé con la cuestión adolescente y a pulirla bastante, me iba a un bar a ver cómo hablaban, cómo se expresaban, qué decían… luego cuando ya hice un primer boceto pasé a un consejo editorial de 6 chamacos -3 chavalitos y 3 chavalitas- los entrevisté y ellos me dijeron que las situaciones eran verosímiles. Me di cuenta que los jóvenes nacidos después de los 90, tienen una sexualidad muy salvaje, entonces me permitió como darle la dosis de realidad para que los mismos chamacos se acerquen. La obra es autobiográfica hasta cierto punto, es decir está narrada en lo que vi en mi adolescencia, lo que oí y me contaron de los adolescentes de ahora. Lo que yo me puse como disparador es que quise que fuera natural porque como decís uno puede car en clichés de que los adolescentes son una u otra cosa. Le traté de quitar el tufo moralizador de que los jóvenes están perdidos, porque jóvenes siempre han existido.

¿Cuál es tu personaje favorito?

¿Cuál es mi favorito? Mabe, por carepicha.


De hecho Mabe es el personaje más complejo de la novela. ¿Te costó construirla?

Fue difícil y no. Diay, Mabe soy yo de alguna manera, mi forma carepicha de ver la vida, de tratar a las personas que no me interesan y también vienen de tres relaciones que yo tuve en donde las tres eran como Mabe. Eso me permitió construir a un personaje, Mabe, que es uno de los más fuertes y yo creo que la novela se ha vendido por ella, por cómo es ella y por cómo se comporta. Mabe no deja de ser muy hombre, muy del autor. Mabe soy yo de alguna forma, aunque también soy Bernal, tengo esa inocencia, esa generosidad que tiene él. Así pude ahondar en los personajes que fue difícil y fue fácil, fácil porque era yo y difícil porque ahora sí ¿cómo me hago mujer?.


¿Y porqué mujer y no hombre? ¿Era necesario que fuera una protagonista?

Porque si lo hago como mae la historia pasa desaparecida. Si yo pongo una mujer con las características de Mabe obviamente llama la atención. De por sí el personaje de Bernal no podía ahondarlo como hice con Mabe. Con ella lo interpreté como yo quise, esa temática de joven desproporcionada, valeverguista, el desarrollo del personaje de Mabe fue un proceso que disfruté mucho. Yo me cagaba de risa leyéndome a mí mismo.  


¿Le pusiste en algún momento un límite a la obra? Como decir hasta acá llega Mabe o hasta acá llega el tono de mi novela…

Lo dejé fluir. Ya en el proceso de gaveta de estarlo leyendo y demás si dije "bueno esto no es permitido en Mabe, esto es poco creíble…" Había una parte que la edité porque tenía sexo anal, pero pensé que ya caer en sexo anal sería un paradigma machista y eso en Mabe no es permitido. El proceso creativo de esta novela me tomó 7 años, digamos en los primeros 3 como te dije fue la versión Harry Potter, 2 años para pulirla y otros 2 años en el proceso de gaveta.  Así adquirió el tono que tiene la novela que creo es un tono frontal sin dejar de ser bastante humano.

¿Cuál es tu público? ¿Escribiste la novela pensando en adolescentes o en adultos para que conozcan esa realidad adolescente?

Yo esta novela la escribí para los compas. Una vez pasé por Rafa´s y pensé ¡Mae que tuanis que esta gente lea un libro mío! Cuando ya empecé a potenciarlo fue cuando agregué los personajes de los papás de ellos para que también lo leyeran los tatas. SI tuve un público que eran mis amigos, hablando estadísticamente sería como de 18 a 35 años. Pero es curioso ha calado más en mucha gente mayor que lo ve como pensando ¡mirá esto lo está viviendo mi hija!

¿Te propusiste hacer una denuncia social?

Creo que fue muy natural que me saliera de alguna manera, diay como me salió. La novela no quería ningún tipo de moralismo, ningún tipo de lección, ni nada. Obviamente la realidad es así, usted empieza a comer hongos a cachete y obviamente usted va a terminar, di como Ratatás en Nueva York transportando óvulos en la panza, o va a terminar como Mabe que tenía el destino dictado.

Esta obra ha tenido variedad de críticas, buenas, malas y ridículas (ver recuadro aparte) ¿Qué papel le das vos a las críticas dentro de tu escritura?

Yo siempre escucho las críticas. Es que me permiten saber, bueno sí, aquí estoy fallando. De hecho me llamó la periodista de Repretel, Melissa Durán diciendo que quería entrevistarme porque dice que a la redacción han mandado muchos correos por el hecho de que mucha gente reclama que una novela con ese desparpajo haya llegado a premios nacionales (…) Las críticas sí las tomo, siempre y cuándo me argumenten. Me pueden decir mae esto es una pelota de mierda pero bueno ¿por qué? Puede haber sus malas críticas, puede haber gente a la que no le guste pero yo las tomo para crecer y no me rasgo las vestiduras y tampoco me hago el indiferente.

¿En qué momento decidiste vos que a lo que querías dedicarte era a la literatura?

De toda la vida ¿sabés? Desde que era un chamaquito escribí un cuento que era todo metafísico, una vara rarísima. Era de un pollito que tenía como dudas porque el cielo se caía a pedazos y los pedazos que se caían se estaban pudriendo y ningún hijueputa animal le dio bola. Ese fue como un cuento que ganó un premio ahí en Belén y desde ahí dije me encanta escribir pero me encanta más contar historias. Hubo un tiempo que me hice como otaku y solo hacía como historietas y luego ya volví a la literatura con “Finales Aparentes” con el que recibí unos buenos pichazos pero bueno no importa, saqué el libro. Me di cuenta de que tengo una habilidad para transmitir algo.

¿En qué se diferencia el autor de “Finales Aparentes” al autor de “Bajo la lluvia Dios no existe”?

Creo que hay mucha madurez como persona. Hay más lecturas. El carajo de “Finales Aparentes” es un carajo más tímido y nadie lo conoce. Ya al autor de “Bajo la lluvia Dios no existe” ya lo conocen, saben quién es, ya puede caer bien o mal, saben que es bocón, que tiene un grupo que se llama Literofilia, que le gusta armar por ahí polemiquillas… ya la gente tiene una noción de quién soy yo. Ha variando mucho en lecturas –más que todo-.

Ahorita estás trabajando en una segunda novela. ¿En qué etapa está?

Está como en un 45%. Aún me falta cerrarla, tengo 186 páginas. Es una novela de transición. Es de un dibujante interino del OIJ que llega y hace un retrato hablado de una asesina, se obsesiona con la asesina entonces el mae busca las maneras de cómo llegar a ella. Por un lado manipula a la periodista que cubre el hecho y por el otro lado está la gente del OIJ donde el mae busca infiltrarse. Es sobre cómo es el comportamiento de San José de noche desde la perspectiva de un policía judicial (…) Yo escribo como hablo entonces la primera novela me salió así. Esta novela me exige otra cosa diferente para no caer en el mismo juego (…) Dentro de unos años quisiera escribir una novela histórica y tengo en mente una novela futurística, entonces mi idea es como variar y como experimentar géneros.

“Bajo la lluvia Dios no existe” logró agotar su primera edición. Evidentemente has hecho un proceso de promoción que muchos autores no se toman el tiempo de hacer. ¿Cuál es tu estrategia?

Hay que hacer mucha bulla, mucho escándalo. Posicionarse con los diferentes medios de prensa. Yo sabía que con redes sociales le llegaba a los jóvenes (…) Como vos dijiste, es muy cierto, se saca una novela y nadie se da cuenta. Son como los mismos amiguitos de siempre, que se muerden la cola una y otra vez. Yo dije "no no, quiero romper con eso". Yo estaba seguro de que iba a leerse por la manera en que estaba escrita, pero le hice mucha bulla y logré un acercamiento real a un público más amplio.


¿Cuánto tiempo más le querés sacar el jugo a Bajo la lluvia Dios no existe?

Es una novela reciente, son cuatro meses y han pasado muchas cosas. Di, ya tuvo Premio Nacional, ya vendí la primera edición… jue, que difícil pregunta. Será hasta que saque otra novela.

¿Qué falta –no sólo institucionalmente sino dentro del mismo gremio de escritores- para que la literatura tica alce vuelo? Sabemos que hay mucha literatura nacional pero en manos de pocos…

Menos serrucha pisos. Más brete. Menos falta de modestia. Todo se define en más lecturas y menos serrucha pisos. Les falta menos orgullo y más humildad.

Novela genera “controversia”

Así, en comillas. Justo en el momento en que hacíamos esta entrevista, salía en televisión nacional – en Noticias Repretel- un reportaje sobre los sectores que se mostraban disconformes con el otorgamiento del premio a “Bajo la lluvia Dios no existe”.

Calificándola de “vulgar, atea y no merecedora del reconocimiento por difundir antivalores a los jóvenes” la nota contaba con la opinión de Amalia Chaverri –crítica de literatura- y Dorelia Barahona –autora- y algunos miembros de la Iglesia Católica.

Ulloa lo tomó con humor e incluso agradeció la “publicidad gratuita”. Al momento en el que salió la nota por televisión no paró de atender llamadas de amigos que tomaban con sarcasmo el intento de polémica creada alrededor del libro.

“Es que mi intención con esta obra era darle una patada por el trasero a la doble moral, quitarse eso de que aquí todo mundo es políticamente correcto…quitar toda esa falsa postura políticamente correcta. Hablar con el ácido, que el lector sienta un pichazo pero que se cague de risa con el pichazo”, explicó Ulloa al momento de entrevistarlo sobre la intención de su libro.

¿Será que es vulgar realmente el lenguaje de la obra o más bien existe esa doble moral en el público costarricense?

Para Margarita Rojas –profesora de literatura y experta en teoría de la interpretación literaria- el problema “es que mucha gente lee literalmente las obras literarias y no ven lo que significa”.

Rojas califica de “ridículo” el argumento de que los adolescentes no deben consumir contenidos eróticos en la literatura cuando a través de otros medios –como la Internet- tienen irrestricto acceso a contenidos muchos más fuertes.

“Me parece que el arte no se puede censurar, ni a los premios ni a los escritores. El significado de la obra es mucho más profundo, la novela lo que está haciendo es partiendo de una realidad que ya hay, las cosas no se pueden ocultar”, agregó Rojas.

También considera “ridículo” que se descalifique el lenguaje con el que está escrito “Bajo la lluvia Dios no existe”. “Cuando salió Concherías –de Aquileo Echeverría- él reprodujo el hablar de los campesinos y a mucha gente no le gustó. A mí me parece un ridículo, nadie puede decirle a los escritores como escribir, el asunto difícil es usar cualquier palabra -pachuca o no- y hacer una totalidad, aún hablando correctamente se puede hacer una cosa muy mala” recalcó la experta en literatura, coautora junto con Flora Ovares del libro "Cien años de literatura costarricense", publicado en 1995, y una de las personas con más conocimiento sobre las letras ticas.