Desde México, Maricamen Merino, directora de fotografía e iluminación de "A ojos cerrados", nos envió unas letras sobre lo que este trabajo significó para su vida y la de muchos de los que participaron en la película.
02/07/2010 12:00 AM
Anoche, en el Cine Magaly, durante el preestreno de la película A ojos cerrados, había muchísima gente. Pero sin duda, hacía falta una persona. Quien la ha conocido sabe que que la belleza de su alma es tan grande como la belleza de su sonrisa y su talento, y que su aporte fue fundamental para esta película: Maricarmen Merino.
Este es un extracto del texto que Maricamen nos envió hace unos días desde México, donde se encuentra estudiando cine, cuando le pedimos algunas "anécdotas vacilonas" sobre la película. Se lo mandamos a Hernán, quien leyó algunas partes ayer en el preestreno de la película, en agradecimiento al gran trabajo que Maricarmen realizó y por la manera en que plasmó en estas líneas lo que este trabajo significó para la vida de ella y de quienes participaron.
Porque "A ojos cerrados" tiene mucho de Hernán, pero también mucho (muchísimo) de Maricarmen). Desde aquí, nuestro gran abrazo de parte de toda la gente que le aplaudió a la distancia y que le desea lo mejor de lo mejor. Siempre.
"Sabes? Es muy raro. Muy lindamente raro. Pues yo espero hacer cine en mi vida. Y ojala A ojos cerrados sea la primera de muchas pelis (...vamos a ver...), pero sé que nunca podria haber soñado una primer pelicula mas honesta y hermosa. Desde que lei tu correo he estado tratando de recordar y recordar...todo. Y sé que hubo cansancio, algunos días mal humor, otros mucho calor, no sé, pues sé que tiene que haber habido sombras, pero creo que la luz que desprendia todo ese proceso encandilaba de tal manera (o por lo menos a mí) que no puedo sino recordarlo todo como un mes de ensueño. Es como si esa luz hubiera cubierto todo el recuerdo un poco, borrando despues de dos años cualquier rastro de sombra. No se. Te agradezco que me hayas permitido dedicarle tantas horas a repensar y revivir y recrear con detenimiento el rodaje y todo el proceso de esta pelicula.
No sé bien particularizar anécdotas aisladas que me parezcan vacilonas. De pronto pienso en toda la peli y todo el proceso lo recuerdo excesivamente vacilón (seria y enternecedoramente vacilón). Claro, sé que la distancia y el tiempo es lo que hacen que casi toda anécdota que recuerde me enternezca infinitamente. Me da una nostalgia inmensa pensar en ese mes. No sé. Todo era tan cercano, tan familiar, tan intimo. Mis mejores amigos participaban en la película, mi novio era el director, grabamos en mi playa favorita del mundo, mi tío era el recepcionista del hotel, mi familia entera se trasladó a Puerto Viejo a visitarnos. No sé. De pronto lo pienso y creo que solo así querria hacer cine en mi vida. Logrando incorporar lo mas cercano a mi a ese oficio que escogí, en vez de separar la vida y lo que haces como si fueran dos cosas distintas, como si fueran separables. Creo que Hernan ha entendido, como lo entienden los niños, que de lo que se trata un poco es de jugar, siempre, pero de la manera más seria del mundo. Los niños juegan y mientras lo hacen sienten que la vida está ahí, en el juego, y que todo depende de eso, pero sabiendo en el fondo que es un juego, y que justamente jugamos para ser felices...y serios...y niños otra vez. No se.
Nos despertábamos todavia oscuro todos los dias, dormíamos poquisimo, a veces nos peleábamos, nos reíamos siempre, comiamos delicioso, nos daban ganas de llorar de vez en cuando, nos equivocabamos, nos tomabamos una cerveza en la noche, aprendíamos, nos odiábamos a ratos...no sé...cerramos los ojos y creimos en esta historia, creimos en Hernán, creimos en ese viejito, creimos en que hacer cine no implica toda la mierda que nos hacen creer que es necesaria...y aprendimos asi sobre las historias, sobre el cine...pero sobretodo sobre la vida. No se. Lo recuerdo todo como un sueño". |