Tras recibir el premio Tiger VPRO del Festival de Cine de Rotterdam, la directora de Agua Fría de Mar comentó con RedCultura.com sus impresiones.
26/02/2010 12:00 AM
Daniela Muñoz Solano
Colaboradora RedCultura
dmunoz@redcultura.com
El largometraje "Agua fría de Mar" resultó merecedor Tiger VPRO del Festival de Cine de Rotterdam, realizado del 27 de enero al 7 de febrero pasado.
Esta es la opera prima de la directora costarricense Paz Fábrega . Tras recibir el premio, Paz conversó con RedCultura.com sobre su filme, sus proyectos y sus impresiones en torno a la producción audiovisual costarricense. ¿Cómo empezó tu carrera en el cine?
Estudié comunicación en la UCR y luego los cursos de video del INA, porque quería hacer cine. También fotografía en el CUNA... así empezó.
¿De donde nació la idea de "Agua Fría de Mar"?
La idea me vino mientras veía unos videoclips, rarísimo. Pero creo que empezó con las impresiones que me dejó el pacífico sur, que conocí ya grande.
¿Cómo resumís la propuesta de la película?
Mi búsqueda tiene que ver con lograr que el cine pueda hablar sobre estados internos, lo cual normalmente es más bien terreno de la literatura.
Siento que muchas de las reglas del cine que uno aprende tienen que ver con que lo que mejor retrata es la acción... y siendo eso cierto, busco qué vueltas se le pueden dar a los elementos (acción, personajes, tiempo, espacios, sonido, humor, silencios, gestos, conexión-desconexión) para poder hablar de cosas que no serían las obvias para una película.
La propuesta de "Agua fría de mar" tiene mucho que ver con la estructura narrativa; un personaje sirve para mostrar el estado interno de otro personaje.
Esto no es evidente, para el espectador siempre son personajes separados, pero creo que termina con una sensación de angustia, de estar atrapado y creo que es por eso, la película habla de un encierro mental.
¿Qué significa para vos este premio?¿Qué expectativas te genera?
Es como... saber que se entendió y apreció la película. Ha sido un trabajo bastante largo, muy difícil. Y entonces, saber que un grupo de gente pensó que la película tenía mérito es importante, porque justo cuando uno la termina, uno ya no sabe si quedó bien o si alguien la entenderá.
Me gusta mucho el festival de Rotterdam y es de un tipo de cine en el cual creo, cine arriesgado, sin mucho glamour ni las cuestiones políticas que a veces tienen los festivales.
Además, realmente hacen un esfuerzo por ser un espacio de encuentro y reflexión; no hay muchísima gente que anda en el mismo rollo que uno y los festivales pueden ser muy estimulantes en ese sentido; para mí fue buenísimo el cine que vi en esos días, haber conocido a los demás directores, críticos y público...
¿Y que creés que significa para el cine costarricense?
Creo que puede significar que la gente tal vez amplíe un poco sus perspectivas de lo que puede ser el cine... es tonto que eso suceda a través de reconocimientos, pero es verdad que a veces ayudan a que la gente empiece a darle más valor a un cine diferente.
No es decir que ese sea el cine que hay que hacer ni nada por el estilo, es más bien que hay un campo de juego más grande que el que mucha gente se imagina.
Hay interés y público para el cine radical. Y creo que en el momento en el que estamos en nuestra cinematografía, es más importante experimentar que hacer cosas que vayan a quedar bien a la segura y que se parezcan a las que se hacen en otros lugares... porque estamos buscando cuál va a ser nuestro cine, ya no a nivel de nuestro país, si no centroamericano; hay muchísimo qué contar y muchísimas formas de contarlo, y la gracia es hacer algo que sea... lo más cercano a nuestra mirada y a cómo sentimos las cosas, eso creo yo.
Y ahora, ¿hacia donde apunta tu carrera? ¿En qué proyectos estás trabajando?
Siempre mi tema es que, por una parte, me interesa mucho hacer cosas acá, pero no es el medio más fácil. Me refiero al medio audiovisual. Entonces siempre estoy tratando de entender cuál es mi lugar, hasta donde relacionarme y hasta donde aislarme.
Uno necesita el estímulo de compartir con otra gente que hace lo mismo, pero nuestro medio, no sé exactamente por qué, puede ser muy hostil.
Por un lado hay muchas envidias y cuesta trabajar juntos, por otro, hay una gran falta de criterio y una dificultad para apreciar a los otros... es una mezquindad que surge también como reacción, por lo que es contagiosa; se vuelve muy difícil ser generoso con los demás cuando no lo son con uno, y cuando se te pega esa mala vibra te bloquea la creatividad y te desvía el sentido.
Trato de cuidar esa capacidad de ser receptiva a la mirada de los demás, de alegrarme por sus logros, y por eso a veces me sirve aislarme. Entonces... sigo haciendo eso, buscando formas de situarme; yo sé que este país es mi lugar pero también me siento fuera de lugar. Creo que otra gente también se siente fuera de lugar, y que cuando nos encontremos ¡vamos a poder hacer más y mejores cosas!
Este año decidí que quiero estar aquí, quiero además intentar trabajar con otros y por eso voy a producir la película de Patricia Velásquez, "Al otro lado de la orilla", una adaptación al cine de "Única mirando al mar", porque es una peli que quiero que exista y creo que puede ser una colaboración que me dé energías y ganas de hacer cosas.
Por otra parte, tengo un plan-proyecto-sueño del cual mejor no hablar todavía, que es de cine pero no es una película...
En cuanto a pelis mías, quiero intentar una manera de filmar más personal; a mí me interesa mucho el proceso y este año pasado pensé mucho en eso, que creo que quiero aproximarme más a la manera que trabaja un pintor o un escritor. Una manera más orgánica. Quiero disfrutar más de lo que hago y tener más libertad en mi búsqueda. Tengo un guión de largometraje que es muy de personajes y de actuaciones, y quiero filmarlo de forma muy sencilla, muy independiente. Finalmente, ¿qué hace falta para desarrollar más la producción audiovisual en Costa Rica?
¡Nos falta una cinemateca!! En términos reales, eso es lo que más necesitamos. Ver más cine y tener un espacio de encuentro que sea alrededor del aprecio por el cine. Ver mucho cine, buen cine, en una buena sala, con otra gente, compartir esa experiencia con otros, discutir, criticar, apreciar. Estoy convencida de que la mezquindad de nuestro medio esta directamente relacionada a la falta de criterio. ¡Necesitamos más cinéfilos! En esto hay mucho ego, y surgen pequeñas envidias, pequeñas inseguridades que todos tenemos, pero cuando hay un sentido más grande, esas cosas no van más allá. Ese sentido más grande es el amor al cine, y al arte, y a la expresión en general. Cuando uno siente eso y lo vive, ya no le importa mucho si fue uno el autor o no, lo importante es que existan las películas, las obras. Uno se siente con un lugar en el mundo, con algo hacia donde ir, y lo mejor es que no tiene que ser uno el que logre algo, lo importante es que se logre. |