Recientemente se presentó el libro “Música académica costarricense. Del presente al pasado cercano”. Una publicación que presenta un acercamiento a parte de la obra de catorce compositores costarricenses, una contextualización histórica y un catálogo hasta el 2009.
Esta iniciativa del Decanato de la Universidad de Costa Rica, realizada por las investigadoras María Clara Vargas Cullell, Ekaterina Chatski y Tania Vicente León es única en el país, ofreciendo un punto de partida alrededor de la creación musical costarricense y su contexto.
Respecto a esta obra se refirió la M.Sc. María Clara Vargas Cullell, una músico costarricense, quien ha destacado en el país por sus investigaciones y labor como cembalista.
¿Cómo surge la idea de investigar acerca de la música costarricense?
Desde hace mucho tiempo yo estoy investigando acerca de la práctica musical costarricense, sólo que en diversos momentos de la historia de la música. El decanato tuvo la idea de hacer un libro sobre la música actual, entonces Eddy Mora me pidió que hiciera un artículo introductorio al libro. Mi capítulo es una contextualización de lo que está pasando en la sociedad costarricense y la música inserta en ella, para ver de que manera esos acontecimientos influyen en nuestro quehacer.
¿En qué aspectos se basaron para escoger a estos 14 compositores?
La lista era mucho más larga, se escogió a quienes tuvieran una mayor producción musical a partir de 1970 hasta acá. La escogencia se dio por razones de tiempo y espacio.
¿Qué es lo que se pretende con esta publicación?
Es un trabajo que va a ser importante como toda publicación pionera. En Costa Rica hay pocos trabajos de historia de la música, así que llena vacíos y da pie para otros proyectos. Puede servir de libro de texto en colegios y universidades y para iniciar un interés en conocer sobre otros compositores.
¿Cuánto se tardó en hacer la recopilación de toda la información?
En mi caso el proceso fue rápido, pues es mi área de trabajo y es un capítulo introductorio. Creo que mis otras compañeras sí invirtieron más tiempo, porque ellas si tuvieron que empezar con un trabajo nuevo. En armar todo se invirtió todo un año, pero el proceso de edición fue lo lento. El libro en realidad se entregó hace 3 años y hasta ahora sale a luz por diversas cosas. Es decir, cuatro años de trabajo.
¿Cuál fue la mayor dificultad?
Quizá no fue dificultad, pero este libro al mismo tiempo fue la tesis de licenciatura de un estudiante de artes plásticas, quién hizo el diseño. Entonces había que seguir ese proceso, pues él era parte. Y también el presupuesto, pues un libro es caro.
¿Cuál es su sentir ante el lanzamiento de este libro?
Uno siempre se emociona de tener un nuevo "hijito". Pero sobretodo, creo que los músicos nacionales deberíamos de contribuir a tener una historia de la música y esto es un aporte para contribuir con ese gran objetivo. Es un pasito más en esa dirección y así tener luego una historia de la música costarricense. Estoy muy contenta porque este trabajo llena un huequito más de ese gran objetivo y además dio paso a que yo inicie un proyecto nuevo.
¿De qué trata ese nuevo proyecto?
Sobre la profesión musical. El momento en el que en el país esta función evoluciona y se vuelve más profesional. Estoy haciendo mucha entrevista e investigación.
Hablando un poco del libro, respecto a la institucionalización musical, ¿cuál cree usted que haya sido el mayor aporte en este ámbito?
Yo pienso que definitivamente la década de los setenta fue clave. Siendo los dos elementos importantes la Orquesta Sinfónica Nacional y su entorno, y la Escuela de Artes Musicales que sufrió un cambio importante. En esta época se dio un cambio revolucionario, rompiendo con lo que se venia dando antes. Si se hubiese seguido con la misma línea, estaríamos como otros países de Latinoamérica que van despacio.
¿Cómo describe usted el momento musical por el que está pasando nuestro país?
Estamos en un buen momento musical, comparados con América Latina no estamos nada mal. Claramente también existen países que tienen ventajas económicas e históricas que están muy bien cómo México, Venezuela, Chile y Brasil. Pero la verdad es que para ser un país tan pequeño y ver como está en este momento la profesión musical, pues la verdad sí se han logrado avances muy importantes.
De esos tiempos, ¿qué aspecto perdido rescataría y aplicaría ahora?
A nivel de la profesión o interpretación musical, ninguno. Me preocupa el hecho de que la música tradicional está tendiendo a desaparecer. Pero respecto a como se trabajaba, y ya es una apreciación muy personal, pienso que definitivamente estamos trabajando con mucho mejores condiciones, músicos tienen una formación técnica mucho mejor y hay mucho mayor contacto con otros medios. Yo no diría que el tiempo pasado fue mejor, en el caso nuestro definitivamente no. Sin embargo, hay espacios que están pendientes, como el caso de la investigación musical, es un campo en el que no se ha avanzado tanto, vamos un poco atrás.
Entonces en este momento, ¿qué es lo que se debe pulir en este campo?
Yo siento que el problema en Costa Rica en este momento es que se ha crecido a nivel de interpretación, pero a veces no hay dónde tocar, y no tenemos ningún tipo de apoyo. Los músicos seguimos no ganando dinero por tocar, por los mismos presupuestos. Hay mucha inversión en la parte de formación y luego no hay dónde trabajar. Se forma gente muy buena, pero a veces uno ve que esas personas se quedan fuera del país porque no hay opciones.
Para terminar, ¿qué se viene con la segunda etapa del libro?
Yo en esta etapa, no necesariamente voy a estar. Pero si sé que ya se inició y están incluidos otros compositores. Muchachos más jóvenes que están activos, una nueva generación de compositores nacidos a partir de los años setenta.