Obra La Tía Norica de Cádiz:
Más de 200 años de antigüedad es lo que tienen los títeres de la Tía Norica de Cádiz, una compañía de marionetas que ha sobrevivido dos siglos. Ya en el siglo XVI eran muy populares los teatrillos ambulantes también llamados “retablos”.
Asimismo se registra la presencia de los titiriteros, que además de manipular las marionetas solían ser acróbatas, malabaristas o similares. Aunque esta atractiva forma de entretenimiento agradaba a todos los públicos, en Cádiz no eran “políticamente correctos” ya que trataban con poco respeto los pasajes bíblicos, mezclando lo sagrado con lo profano, y por representar una sátira constante ante lo social y lo político. Los habitantes de Cádiz, o gaditanos, eran muy aficionados a las marionetas y estos espectáculos eran conocidos como “Nacimientos de figuras en movimiento”, y se celebraban en casas particulares y en barracas ambulantes. El más famoso era el de la familia Montenegro que se conocía como el “Nacimiento de la Tía Norica”.
Dicha “compañía” tuvo varios espacios propios de presentación a través de los años fue dirigida por distintos directores los cuales incorporaron novedades artísticas y técnicas al mundo de los títeres. Mucho tiempo pasará hasta que el Ayuntamiento de Cádiz creó en 1984 una nueva compañía que, de la mano de los antiguos titiriteros, sentaron los cimientos del actual teatro de “La Tia Norica”. Desde entonces, se han recuperado y creado distintos espectáculos respetando sus genuinas técnicas y repertorio tradicional, en combinación con nuevas formas teatrales.
Así, espectáculos como: “Autos de Navidad”, “Batillo Cicerone”, “Pimpi de Cai”, “La Tia Norica. El Sainete…”, “El sueño…” y “El Retablo de Maese Pedro”, entre otros, han sido actualizados guardando fidelidad a la antigua tradición y conservando la idiosincrasia del títere gadicano.El director es Pepe Bable, que también es director del Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz.
Sobre el espectáculo
Compañía La Tía Norica de Cadiz con la Sinfónica de Heredia. Sin duda la supervivencia de La Tía Norica se basa en la combinación de tradición y modernidad, en la capacidad de adaptación a cada generación, manteniendo unas constantes que se amoldan a los cambios históricos, sociales y artísticos.
Así ocurre, con el tratamiento de los textos: guiones básicos sobre los que se improvisa continuamente, introduciendo todo tipo de morcillas o sea, comentarios, chismes y anécdotas de la actualidad con lo que cada espectáculo se renueva constantemente. En el caso de “El retablo de Maese Pedro” se mezcla las antigüas tradiciones de títeres con nuevas formas de expresión teatrales.
La obra, del gaditano Manuel de la Falla es una ópera en un acto que representa la lucha de Don Quijote contra un teatro de títeres enormes. Es una representación de los capítulos 25 y 26 de la segunda parte de la famosa obra de Miguel de Cervantes. En esta el titiritero Maese Pedro está contando una historia en su retablo cuando don Quijote destruye el teatro y los muñecos ante el asombro de los espectadores.
Esta puesta en escena fue realizada por La Tía Norica, empleando por primera vez técnicas distintas a las de su teatro y de su repertorio, como homenaje tanto a Manuel de Falla, su autor musical, como a Miguel de Cervantes, en el año de la conmemoración del 125 aniversario del nacimiento del músico gaditano, en el 2001.
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