Una guía de bolsillo para visitar a Durero
12/02/2015

Le damos siete recomendaciones para que usted llegue a la exposición "Durero, genio del Renacimiento" como un verdadero experto. 

Crístofer Arias
Colaboración para RedCultura
info@redcultura.com

Visitar a Durero puede ser una experiencia intensa pero a la vez abrumadora, debido a la gran riqueza de su obra. Pero no se preocupe, aquí le compartimos nueve consejos para que la aproveche al máximo.


La muestra la ofrecen los Museos del Banco Central y tiene la curatoría de la Dra. Rosa Perales Piqueres, historiadora del arte española. 
El horario de los Museos del Banco Central es de lunes a viernes de 9:15 a.m. a 7 p.m. y sábados y domingos de 9:15 a.m. a 6 p.m. La entrada a la exposición tiene un costo de 3.500 colones. 


¿Quiere saber más sobre Durero? Vea también estas nueve claves para entender su obra. 


1. Sepa sobre su obsesión por el volúmen


Su pasión comienza haciendo gala de la volumetría. Entender a Durero es dejar la línea a un lado por un momento y adentrarse en el mundo de los volúmenes, los llenos, la descripción de los objetos no solo por el contorno sino en toda su extensión.
Es importante notar las patas de los percherones en la obra Carro de Maximiliano. La verosimilitud y medida de la realidad de las patas con base en su propia escala está ligeramente alterada para disfrutar con verdadero ahínco esas formas salientes, voluptuosas, casi escultóricas que dejó para conformar dichas patas.


Puede apreciarse este amor por la volumetría en el tratamiento de las rodillas y de los pies de los desnudos, rodillas y pies llenos de volutas, nudos y relieves.

 

2. Acérquese y aléjese 


Es de suma importancia ver cada obra a corta distancia, pero también, alejarse de cada una de estas unos dos o tres metros. Solo así puede notarse la impresionante maestría de su chiaroscuro (juego entre luces y sombras). Es decir, va a encontrar una gama extensa de colores grises, negros y blancos que pueden disfrutarse aisladamente de las formas realistas que representan, como si fueran cuadros abstractos desmontados en valores tonales de  diseño prodigioso.   

                                                                                  
3. Vea el detalle


La meticulosidad de su estilo llega al extremo de la obsesión, cada detalle se muestra en todos los rincones con cada lámina. El estilo luce siempre equilibrado, moderado, circunspecto, agudo. Esto suele asociarse con el temperamento del autor, quien sin duda fue un hombre de su época, pero con una visión muy diferente del mundo de la que percibimos hoy, y no deja de mostrar en su obra una especie de horror vacui (horror al vacío).


4. Encuentre los -pequeños- quiebres en el estilo


Ciertamente, su estilo es rígido; sin embargo, como todo gran artista, no se olvida algunas veces de traicionarlo levemente. Es cierto que encuentra en su estilo hartas posibilidades para decir lo que en su mundo de artista guarda; aun así, nótese los bigotes de los equinos en el Carro de Maximiliano: son más gruesos de lo que su representación del realismo le exige. ¿Por qué?


Como en otros artistas –Goya, por ejemplo–, en Durero “la representación del realismo” no es para nada una excusa para la deformación, y se nota –solo y sutilmente– en aislados casos.


5. Note el virtuosismo de sus obras maestras


¿Por qué son grandes sus obras Melancolía y El caballero la muerte y el diablo? Sencillamente, porque el impecable método ha evolucionado al punto de no dejar que se note su virtuosismo como artista, y por representar el clímax entre la fusión de forma y contenido. Es decir, hay una libertad extra (apreciable en estas obras para que el artista nos revele lo que nos debe y tiene que decir), y lo hace con la mayor y más clara precisión, no obstante, dejando en claro su extraordinario temperamento como ser humano.


 
6. Analice el contenido, pero interprete lo que quiera


Sobre el contenido de la obra solo diré que la iconografía de Panofsky me parece apenas un bello estudio intelectual, que nada más sirve como herramienta de erudición. Por otro lado, he encontrado apreciaciones hermosas sobre Melancolía, mi obra favorita, en las que hay afirmaciones como estas: “Es el trabajo más oscuro del autor”, o su mirada es una “máscara de desilusión” , “Es la mejor representación de la incertidumbre del ser humano de todos los tiempos”; y mi preferida: “La inteligencia, las artes, la ciencia y el conocimiento solo causan un profundo aburrimiento que termina en melancolía”. 


       
A veces es ridículo hablar sobre el contenido, porque eso queda para cada espectador, y precisamente el aporte formal dado es para ayudar a incentivar la creatividad de cada persona a la hora de enfrentarse a la obra de arte. Cada observador debe probar su experiencia, la cual está –por cierto– íntimamente ligada a los detalles de la obra, que son la esencia del arte.

 

7. Vaya a verla, en vivo


Busqué la mejor imagen de Melancolía que pude encontrar, y por estar en valores blancos y negros, difiere irremediablemente de la original, pues la distribución de la luz en la fotografía es más o menos equitativa, mientras que en la original –llevado por la luz sutilmente– el autor hace reposar la mirada del observador en el ojo derecho del personaje alado. 


Es decir, hay que ir a verla. 

¿Quién es el autor de esta guía?

Crístofer Arias (Alajuela, 1975). Artista plástico. Realizó estudios de pintura en la Universidad de Costa Rica (UCR). Ha expuesto su obra en el Instituto Cultural de México (2000) y en la galería de Kfanova (2009).