Desnudez en la calle: ¿acto performático?
18/06/2015

El viernes por la tarde un grupo de artistas caminaron por la calle desnudos. ¿Qué significó este acto?

Verónica Jiménez Arguedas

vjimenez@redcultura.com

 

 

Fue un viernes lluvioso, por la tarde. Los artistas salieron bajo la lluvia en sus bicicletas y en la calle principal de San Pedro (cerca de Mundoloco El Chante) se despojaron de sus vestimentas y comenzaron a caminar.

 

Caminaron desnudos bajo la lluvia, en fila, con el agua corriéndoles por el cuerpo. Caminaron hacia el este, hasta que llegaron al ancho cruce peatonal cerca de Muñoz & Nanne.

 

Ahí también, llegó la policía y los interrogó. Ahí la gente les tomó las fotos que circularon por redes sociales y ahí empezó el tema que nos tuvo todo el fin de semana discutiendo sobre desnudez en su mayoría, y sobre teatro, público, libertad de tránsito y elección en menor medida.

 

El grupo de artistas tiene nombre y son parte de un colectivo, “Los ImPaYasos”, que viene de la combinación de sus tres áreas de acción: improvisación teatral, teatro del pánico y clown. A lo que hicieron el viernes le llaman acción performática, pero ese concepto lo abordaremos más adelante.

 

Según Ixmucané Hernández, miembro del colectivo, a través del performance “intentamos dejar un mensaje de esperanza con la metáfora de la semilla que germina”. Hernández agregó que la actividad les sirve –como actores y actrices- a resolver preguntas que se plantean en el marco de procesos teatrales que llevan a cabo como colectivo teatral.

 

  Comunicado Los ImPaYasos

 

El acto de Los ImPaYasos generó “controversia” casi inmediata a partir de su publicación en distintos medios de comunicación por dos temas principales: el choque de los cuerpos desnudos y la vinculación con la Universidad de Costa Rica.

 

Efectivamente, ellos son estudiantes de la Escuela de Artes Dramáticas de la UCR pero han aclarado enfáticamente que la iniciativa vino desde el colectivo y no fue una asignación para ningún curso de la universidad.

 

Al consultarle a Manuel Ruíz, director de la Escuela de Artes Dramáticas, sobre la posición de la escuela sobre el tema no tuvo mayor complicación: “No hay ninguna posición oficial de la escuela. ¿Por qué iba a haberla? Son un grupo independiente”.

 

Sobre la desnudez, la complicación es un poco más grande (ver nota secundaria). Para Hernández, las reacciones al acto performático muestran el conflicto que tenemos con los cuerpos. “La gente se acostumbra a ver cuerpos ideales que están producidos, o imágenes que están atravesadas por un proceso de producción, cuerpos que son artificiales. Es más chocante para la gente ver un cuerpo sin ninguna máscara que un cuerpo producido porque se acerca más a sí mismo”, justificó la actriz.

 

A título personal, Manuel Ruíz coincide en que el tema de la desnudez sigue siendo sensible. “Sí es muy feroz todavía lo de la doble moral que manejan bastantes personas. La persona desnuda puede llegar a ser más importante que otras cosas. Yo le quitaría importancia”, concluyó el actor.

 

Fue un viernes lluvioso, por la tarde y el agua corría por sus cuerpos. Cuando el semáforo se puso en verde “la semilla germinó, metimos los pies dentro de las maceteras que representaban la tierra. Cuando la semilla estaba grande, altos como árboles, recogimos las macetas y cruzamos la calle”, resumió Hernández.

 

¿PerforQUÉ?

 

Los ImPaYasos denominan su acción como acto performático. También se le conoce como performance, arte de performance, arte vivo, arte acción o accionismo. No hay un solo término por la complejidad conceptual que ha representado traducir la palabra anglosajona performance al español.

 

“La complejidad del término performance y la imposibilidad de una definición estable me parecen atributos positivos. Performance acarrea la posibilidad de desafío, incluso de auto-desafío. Como término que connota simultáneamente un proceso, una práctica, una episteme, un modo de transmisión, una realización y un medio de intervenir en el mundo, excede ampliamente las posibilidades de las otras palabras que se ofrecen en su lugar”, explica Diana Taylor en su libro “Performance” en donde aborda el término desde la experiencia latinoamericana.

 

El performance apareció en los años 70 como movimiento artístico, con un enfoque en el reclamo en contra de la ausencia del cuerpo en el arte mismo. En Latinoamérica, países como México y Brasil fueron pioneros en la experimentación que vinculaba al cuerpo con el teatro y las artes visuales.

 

Y es que esa es la clave del arte del performance: el cuerpo del artista como eje central. Según los diferentes contextos de cada país latinoamericano el performance ha adquirido importantes tintes políticos.

 

En Chile, por ejemplo, Las Yeguas del Apocalipsis ejecutaron un performance titulado “La conquista de América” en donde bailaban cueca (el baile nacional de Chile, oficializado por el dictador Pinochet) sobre un mapa de Latinoamérica construido con pedazos de vidrio. A través de este acto pretendían confrontar la dictadura chilena (1973-1990) y las construcciones de género y sexualidad (la cueca se baila hombre y mujer, mientras que en su acto bailaban hombre con hombre).

 

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El performance puede ser exclusivamente político, al presentarse como un acto de reclamo reiterativo. Por ejemplo, las Abuelas de la Plaza de Mayo en Argentina quienes desde 1977 cada jueves marchan alrededor de la Pirámide de Mayo, frente a la Casa Rosa en Buenos Aires para reclamar por los desaparecidos de la dictadura argentina. Una y otra vez, durante más de 40 años.

 

 

En Costa Rica el término ha ido ganando más y espacio, especialmente desde su relación con las artes visuales. El Museo de Arte y Diseño Contemporáneo, por ejemplo, impulsa desde el 2009 espacios para las investigaciones y exposiciones sobre el performance.

 

Aunque el término sea relativamente nuevo para nuestro país, la acción misma de centrarse en la experimentación y ruptura desde, para y con el cuerpo no es nueva y muchos colectivos artísticos lo han venido practicando desde la década de 1970.

 

En el caso de Los ImPaYasos, según explicaron en un comunicado oficial, su acción estaba enfocada al reclamo por la violencia patriarcal, la cosificación del cuerpo, la doble moral y la criminalización de la protesta. 

 

Fotografía tomada del sitio de Facebook: Policías de Costa Rica, con la censura incluida por ellos. 

Consecuencias legales

 

Andar desnudo en la calle en Costa Rica sí es una falta grave. El artículo 385 del Código Penal establece, en su sección de contravenciones contra las buenas costumbres: 

 

"Se impondrá de cinco a treinta días multa:  A quien, en lugar público, se mostrare desnudo o exhibiere sus órganos genitales". 

 

Aunque el viernes no se presentó ninguna denuncia formal, Hernández explicó que están a la espera de que les notifiquen si existirán consecuencias legales y que enfrentarán las mismas, aunque no están dispuestos a pagar multa. 
 

 



¿Le gustaría discutir más al respecto?
 

El próximo miércoles 1 de julio a las 7 p.m. se realizará un conversatorio sobre performance y teatro con las actrices Grettel Méndez y Sally Molina en El Farolito (Barrio Escalante). La actividad forma parte del ciclo "Café de los y las espectadores" y pretende ser una discusión abierta sobre el tema. La entrada es libre.