CRITICA: El Caribe como personaje
03/06/2015

Tener un lugar como protagonista de un filme es un salto de fe, en especial si ese lugar es el Caribe sur costarricense. Patricia Velásquez da ese paso al abismo y sale airosa con "Dos Aguas" como prueba.

Por Silvia García Solís
 
Tener un lugar como protagonista de un filme es un salto de fe, en especial si ese lugar es el Caribe sur costarricense. Patricia Velásquez da ese paso al abismo y sale airosa con "Dos Aguas" como prueba.
 
El primer largometraje de la cineasta costarricense es un fragmento de la realidad de una región cuya historia pasada y presente aún permanece ajena al grueso de la población tica. El contexto de la zona es complejo, y el acercamiento que Velásquez realiza hacia del Caribe costarricense es el más exitoso que se ha hecho hasta la fecha en la cinematografía tica.
 
La realizadora utiliza el recurso de la trama dupla en significado y forma. Superficialmente el filme narra la historia de los chicos Nató y Klane; y sus respectivas realidades, pero es a través de sus miradas que se nos muestra las profundidades complejas y severas de las familias limonenses.
 
Velásquez acierta al alejarse del cliché que podría esperarse de un filme que toca temas como el narcotráfico y la falta de oportunidades para los jóvenes. Basta ver el tratamiento que le da a las actividades y personajes negativos para entender que esta no es “otra película de narcos”. El fuera de cuadro, iluminaciones parciales y tomas abiertas son recursos magistralmente utilizados para demostrar que Dos Aguas es una película de consecuencias, y no de acciones.
 
Con un devenir que podría tomarse por lento en otra película, el desarrollo es adecuado en esta solamente porque se acopla perfectamente al tiempo paralelo que parece existir en el Caribe, donde las horas transcurren en otras velocidades. Los planos generales, paneos y tomas aéreas acompañadas de una acertadísima banda sonora fortalecen ese mundo heterogéneo plasmado por Velásquez.
 
Si bien se denota cierta debilidad en la dirección de actores, a excepción de Luis Maurel quien realiza un trabajo extraordinariamente natural, se agradece el que se utilizaran actores no profesionales en la mayoría de personajes, rompiendo con ese acartonado tono teatral tan presente en el grueso de filmes nacionales. El guión podría haber desarrollado mejor los personajes y conflictos humanos, pero sin duda el personaje principal, el Caribe, ha sido expuesto en toda su grandeza y contradicción.

El mérito de Velásquez reside en tomar un sitio singular y mostrarlo como es, con toda su problemática, multiculturalidad, belleza y vergüenza, a través de un proceso técnico extraordinario, y acercarnos un poco más a esa región que el resto de ticos preferimos desconocer. "Dos Aguas" sin duda, es un filme que todo costarricense debería de ver.
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