Cocorí vuelve a ser foco de polémica tras espectáculo de la Orquesta Sinfónica Nacional
23/04/2015

La Orquesta Sinfónica Nacional no podrá realizar conciertos en comunidades ni lanzar el disco con el concierto basado en la obra literaria "Cocorí", tras el retiro del apoyo del Ministerio de Cultura atendiendo a las críticas de la Asamblea Legislativa que señalan de racista al texto. Conozca los hechos y las opiniones suscitadas en esta nota.

Natalia Rodríguez Mata
Verónica Jiménez Arguedas

vjimenez@redcultura.com

 

El Ministerio de Cultura y Juventud retiró ayer 22 de abril el apoyo a la Temporada Didáctica Escolar con la que la Orquesta Sinfónica Nacional estaba presentando un espectáculo basado en el texto de Joaquín Gutiérrez, “Cocorí”.

 

La decisión fue anunciada después de que la Ministra, Elizabeth Fonseca, y el director del Centro Nacional de la Música, Guillermo Madriz, fueran interpelados en la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa.

 

Los diputados miembros de la Comisión consideraron que el texto “reproduce la idea de que los afrodescendientes son seres primitivos y expone falsos estándares de belleza que relacionan el color de piel de una persona con su atractivo físico”, señalaron por medio de un comunicado de prensa.

 

El retiro del apoyo implica que el MCJ no girará más fondos públicos para esta obra. Esto significa que el espectáculo basado en “Cocorí” no tendrá gira por comunidades en el 2016 ni se producirá el disco infantil que se había planteado hacer en un inicio.

 

La actual defensora de los habitantes, Montserrat Solano, manifestó en la Comisión que el texto tiene “expresiones de racismo”, que no están presentes en la descripción física sino en la relación de dominación y subordinación patente en el libro entre blancos y negros, respectivamente.
 


El concierto de "Cocorí"
 

La Temporada Didáctica Escolar de la Orquesta Sinfónica Nacional con la adaptación musical de “Cocorí” solamente tuvo cuatro funciones los pasados 15 y 16 de abril. A estas funciones asistió la Ministra de Cultura y Juventud Elizabeth Fonseca, no así los diputados de la Comisión de Derechos Humanos, según indicó Guillermo Madriz, director del Centro Nacional de la Música, entidad a la que pertenece la Orquesta Sinfónica Nacional.
 

Al  respecto de esta polémica, Madriz manifestó: "Soy respetuoso del sentir de la población afrolimonenses. Nos pareció que la discusión era un tema pasado al haber una sentencia de los Tribunales de Justicia. El cuento tiene una gran riqueza literaria, por lo que decidimos hacer una musicalización y tomar los valores más importantes de la obra con una narrativa original, ese fue nuestro afán".

Para el músico Jaime Gamboa, la decisión de la Ministra Fonseca no fue la correcta. "Me parece legítimo que, basados en el criterio de que contiene elementos racistas, los diputados recomienden a los Ministerios de Cultura y de Educación lo que les parezca más conveniente. Están en su derecho. Pero quienes están a cargo de la cultura y la educación de un pueblo no deberían actuar con ligereza ante las recomendaciones o las opiniones de los actores políticos y la sociedad civil. Por el contrario, deberían actuar con mesura, ver el asunto desde todos los ángulos y tomar decisiones balanceadas, que salvaguarden los intereses de los ofendidos, pero que también respeten la obra de los creadores y el derecho del público a acceder a estas. Creo que en este caso doña Elizabeth se precipitó a complacer a los diputados, a costa del respeto que le debía a la inmensa labor de sus propios subordinados (...)", argumentó. Para el músico, lo correcto debió haber sido comprometerse a no difundir más esta obra tras finalizar el plan que se tenía.


Con respecto a futuras adaptaciones de obras literarias, Madriz aseguró que desde el CNM seguirán proponiento espectáculos basados en libros costarricenses. "Tengo varias opciones. La Orquesta tiene que seguir haciendo proyectos que incentiven la literatura para niños. La decisión de la señora Ministra fue respetar el sentir, es parte de la tolerancia. Por nuestra parte queremos seguir contribuyendo al desarrollo tanto musical como social".

Al respecto, el escritor y editor Gustavo Solórzano-Alfaro considera que hay varios libros infantiles que podrían adaptarse musicalmente. "Uno podría pensar por ejemplo en el trabajo de Byron Espinoza, Escondite (EUNED), poesía con un aire festivo, hasta otras obras como Los Cuentos de mi Tía Panchita, de Carmen Lyra". Consultado sobre la eventual polémica que suscitaría un libro como este último, al poder considerársele machista, el escritor opina que "debería promoverse una apertura al trabajo crítico y de lectura. Los criterios para que una obra se lea no deberían ser morales, debería haber la preparación (en los docentes) para llevarlos, motivarlos (a los estudiantes) a que lean y discutan. Si consideramos que una obra es racista  que conversemos de racismo, igual con el machismo o cualquier otro aspecto negativo que consideremos tenga una obra".
 

 

Otro recurso de amparo contra "Cocorí"
 

El libro infantil “Cocorí” fue eliminado como lectura obligatoria escolar en el año 2003, durante el gobierno de Abel Pacheco. Sin embargo, según la lista oficial del MEP,  sigue formando parte de las lecturas para II Ciclo y el docente puede utilizarlo si así lo desea.

 

A la decisión del MCJ de no apoyar más este espectáculo, se le suma ahora el hecho de que el pasado miércoles 22, la diputada Epsy Cambell presentó junto a la también diputada Maureen Clarke un recurso de amparo contra el Consejo Superior de Educación y la ministra Sonia Marta Mora para que el libro no sea de lectura obligatoria en las escuelas.

 

Tanto este recurso como la decisión del MCJ de retirar su apoyo a esta interpretación musical, el tema de “Cocorí” y el racismo es una vieja discusión que vuelve a caer en la palestra pública como una oportunidad para debatir acerca de un texto literario.

 

En 1996  Lindley Dixon Powell y Epsy Tanisha Swaby Campbell (hija de la diputada Epsy Campbell) presentaron un primer recurso de amparo para que el libro fuese retirado como lectura obligatoria del Ministerio de Educación Pública (MEP) por considerar que el libro era ofensivo y desencadenaba conductas racistas.

 

El recurso fue declarado sin lugar pues la Sala consideró que “no encuentra ningún elemento discriminatorio o racista en ese libro, y advierte, que si ha existido algún tipo de reacción contra niños de raza negra por la lectura de ese libro, esto podría evitarse con una acertada intervención del cuerpo docente de cada Centro Educativo, pues ellos tienen la obligación de que el material literario objeto de examen, sea analizado en forma objetiva, y no sea tergiversado por los alumnos”.
 


A favor y en contra
 

Quienes defienden la difusión y lectura del texto apoyan el criterio de la Sala al hacer énfasis en que el texto debe ser entendido como un libro escrito bajo la luz de su época (1947) y que contemporáneamente el análisis debe ser crítico.

 

Empecemos por reconocer que toda obra de arte es creada en un contexto histórico y cultural determinado – y con los criterios y valores de su autor en ese momento – y por ello difícilmente escapará a los criterios culturales, políticos y morales de su tiempo. Esto lo que exige es que aprendamos a ver, leer, escuchar las obras de arte ubicándolas en el contexto de su época y su autor; y comprendiendo críticamente su significado a la luz de la cultura y la diversidad presente. Esa apreciación crítica del arte es la que resulta educativa: ésa es la verdadera tarea de la educación”, escribió Leonardo Garnier, el ex ministro de educación en su página de Facebook.

 

Incluso, condenan un eventual retiro del libro de los centros educativos nacionales.

 

Con sus valores literarios y sus contradicciones (que las tiene), Cocorí ofrece una buena oportunidad para que el medio educativo ponga en claro los malentendidos que también forman parte de nuestra historia cultural. Lo peor que podemos hacer es considerar que la solución “políticamente correcta” pase por el silenciamiento de un texto”, había anotado en un artículo de opinión Albino Chacón, decano de la facultad de filosofía de la UNA, en diciembre del año pasado.

 

Sin embargo, quienes están en desacuerdo con los contenidos del texto de Joaquín Gutiérrez son enfáticos en que la representación que hace el autor de la población afro es racista y fomenta los estereotipos, además de ser lejana al contexto cultural afrocostarricense.

 

 “Yo creo que don Joaquín Gutiérrez Mangel, creó este pequeño libro llamado Cocorí para mostrar al mundo todo lo que no es la comunidad en la que él dice haberse criado. En realidad, nunca, en ninguna parte de la obra él menciona a Limón. Por tanto, todos los que le atribuyen a la obra el estar situado en esa provincia, (incluyendo maestros, profesores, críticos literarios, periodistas y magistrados de la Sala Cuarta) leyeron un texto imaginado y no el real. O sea que, en realidad, Cocorí no es pariente mío. Cocorí no soy yo. Mamá Drusila no se parece en nada a mi madre. Ese pequeño pueblito no tiene nada que ver con nosotros, los afrocostarricenses porque no es un pueblo afrocaribeño. Y no se parece en nada a mis nietos”, reflexionó Quince Duncan, escritor costarricense.

 

Duncan agrega: “Son cientos de niños negros que han llegado a la casa llorando, habiendo perdido su nombre, sustituido por el apelativo Cocorí. Y son cientos de padres que han tenido que aplicarse a fondo para restituir el autoestima de sus hijos varones”. 
 

Cocorí

 

“Cocorí” es una novela costa escrita por Joaquín Gutiérrez en 1947, publicado primero en Chile y después en Costa Rica.

 

Cuenta la historia de Cocorí, un intrépido niño afrodescendiente que vive en una zona costera y se embarca en una serie de aventuras en medio de la selva.

 

Es uno de los libros costarricenses con más proyección internacional y ha sido traducido a más de diez idiomas, incluyendo el búlgaro y el ruso.

 

El propio Joaquín Gutiérrez había desestimado los señalamientos de racismo en su libro mediante un artículo de opinión publicado en el Semanario Universidad  en 1983.