Historias de bar se hacen verso en Bartender
13/04/2015

La poeta Paola Valverde regresa con un poemario con sabor a cerveza y ron, que marca el regreso de una editorial independiente que hizo historia, Ediciones Perro Azul.

Ediciones Perro Azul vuelve a la escena literaria con el libro de la poeta costarricense Paola Valverde titulado "Bartender": 33 poemas en 57 páginas que hablan sobre las historias que ocurren del otro lado de la barra de un bar.

 

Bartender habla con el cliente que está al otro lado de la barra mientras seca una copa que pronto estará manchada y vacía. Es el indigente que dice sus poemas de memoria, la aeromoza que cruza las piernas y hace colapsar el tráfico de las mesas llenas. Es la nostalgia y el fin de mes. Las canciones inteligentes y la charanga. Bartender es mi vida en ese pequeño y maravilloso bar que llamamos Rayuela y ya no existe, pero sigue latiendo con fuerza”, dice su autora.  

 

"Bartender" se divide en dos partes: Inventario y La máquina de hacer música. La primera parte trata del funcionamiento del bar y sus personajes; la segunda, sobre la música y el efecto de la rocola en cada transformación.

 

El poemario marca el regreso de una editorial independiente que por varios años (2000-2011) fue la voz de nuevas voces y tendencias en el medio literario nacional: Ediciones Perro Azul, dirigida por Carlos Aguilar.


En palabras del poeta Alfredo Trejos, "hay en este libro una poeta que verdaderamente se ensucia las manos con aquello que poetiza. Su hábitat es el mismo de las fieras que persigue y que arrulla. Hay en BARTENDER una compleja nostalgia por el caos de las noches idas, las cuales siempre regresan con un disfraz tan perfecto que las hace irreconocibles. Estos poemas buscan a los perros que litigan en el tribunal de la calle para pelear contra el dolor y la miseria. Con la boca llena de denuncia y de hastío, estos poemas hablan en torno a un corazón deforme, gris y balbuceante, que apenas vive a la mitad del pecho." 


Además de poeta, Valverde también es una joven empresaria. Por cuatro años fue bartender y propietaria del desaparecido Bar Rayuela. Hoy, es dueña, junto a esposo, el poeta hondureño Dennis Ávila, del bar El Lobo Estepario.

 

"Bartender" se presentará este sábado 18 de abril en el bar El Lobo Estepario (avenida segunda, frente a la Plaza de la Democracia) a las 7 p.m. El libro será presentado por los poetas Alfredo Trejos y Fabricio Estrada, quien viajará desde Honduras para la ocasión.

 

¿Por qué regresa Perro Azul y por qué justamente con este libro?

Todo formó parte de una hermosa complicidad. En varias ocasiones me había reunido con Carlos Aguilar para tomar café, conversar sobre temas que iban más allá de la literatura o simplemente pasarla bien. Con un hombre de su calibre, con tanto camino recorrido, no se puede hacer otra cosa que disfrutar cada minuto y enseñanza. Perro Azul había estado siempre presente en nuestras conversaciones, aunque no tocáramos el tema. Era imposible evitar la nostalgia que su ausencia había provocado en la poesía del país. Y esto no quiere decir, claro está, que hubo un vacío, pues surgieron propuestas de gran valor en manos de otros proyectos independientes. Sin embargo Editorial Perro Azul fue clave en la renovación de la poesía, un referente importantísimo del género en la época. Las obras publicadas bajo su sello marcaron la pauta, gracias a la calidad, el manejo del lenguaje, la irreverencia y la construcción de aquellos poemarios que proponían un cambio y daban a conocer las nuevas voces de la poesía costarricense, como lo fue el caso de Alfredo Trejos, Luis Cháves, María Montero y Felipe Granados.

 

No creo ser yo la persona indicada para responder esta pregunta, sin embargo debo decir que me siento honrada. Ya el libro me había dado una gran alegría al convertirse en uno de los finalistas del Premio Jaime Gil de Biedma, pues dicho premio había tenido una participación de 1003 libros y llegar hasta ahí era un logro que haría que las puertas se abrieran. Supongo que el cariño y el esfuerzo se premian: estar en Perro Azul fue mi premio. Es algo que soñé desde muy joven y luché para lograr una obra que pudiera publicarse bajo el sello y el ojo crítico de Carlos Aguilar. Y bueno, además Carlos fue mi cliente en el bar, cantamos juntos las canciones que el libro entona, lloramos la muerte de uno de nuestros mejores amigos y a pesar de las adversidades hoy estamos juntos en este proyecto. No me cansaré de decir que creo en él, en su excelente labor como editor, en su criterio y en el futuro de este sello amado por tantos. ¿Cómo sucedió? No sé. Cuando nos dimos cuenta el libro estaba en nuestras manos.

 

¿De qué habla Bartender? ¿Cuáles fueron tus motivaciones para hacerlo? ¿Cuántos poemas tiene? 

 

Bartender habla con el cliente que está al otro lado de la barra mientras seca una copa que pronto estará manchada y vacía. Es el indigente que dice sus poemas de memoria, la aeromoza que cruza las piernas y hace colapsar el tráfico de las mesas llenas. Es la nostalgia y el fin de mes. Las canciones inteligentes y la charanga. Bartender es mi vida en ese pequeño y maravilloso bar que llamamos Rayuela y ya no existe, pero sigue latiendo con fuerza.

 

El libro comenzó siendo llanto, hubo en medio de aquellas fiestas interminables una muerte que nos ahogó. A raíz de esa partida surgió el primer poema y, años después, revisando archivos, todos los recuerdos comenzaron a dispararse sin control.

 

Es un libro dividido en dos partes: Inventario y La máquina de hacer música. Tiene treintaitrés poemas en cincuentaisiete páginas.  

 

¿Qué hay de distinto entre éste y tus anteriores libros de poesía?

 

Son territorios aparte. De mis tres libros publicados, el primero no lo cuento dentro de mi currículum literario porque es un libro amateur, sin embargo es el reflejo de una niña apasionada transitando esos años de la bien llamada aborrescencia. Ahora que volteo con cierta madurez descubro varias Paolas. Unas más mágicas que otras. En mi transición de adolescente a veinteañera escribí un diario, tres poemarios y una obra de teatro. Luego di un salto a la sangre, donde el amor me sacó las vísceras. Entonces aprendí a boxear con las palabras. Años más tarde publiqué formalmente ese ring titulado La quinta esquina del cuadrilátero en La Cartonera Tuanis de Costa Rica y tres años después (2013) Editorial Arlekin lo publicó entre su colección de poesía. Para mí es necesario revisar el pasado, pues es la única forma de entender qué hago hoy. Bartender representó muchos años de trabajo, sacrificio, desvelo y locura, también de fortaleza en el amor. Yo me considero una mujer conceptual, trabajo mis proyectos, libros e ideas, basada en temas y objetivos. Por eso nada de lo que he hecho antes se parece a lo que hago después. Es un juego de sepultar y resucitar la voz.

 

¿Cuánto tiempo duraste en producirlo y cómo fue ese proceso?

 

Desde que lo retomé, el proceso tardó un año. Una vez finalizado tuve el apoyo incondicional de mi esposo, Dennis Ávila, con quien hice múltiples sesiones de taller para limpiar la maleza. Otro protagonista de las desveladas es mi hermano Diego Mora, con quien hicimos maratones de corrección mientras trabajábamos su libro, el de Dennis y el mío. Asimismo tuve un lector “árbitro”, mi amigo del alma Alejandro Cardona, que al no ser poeta me dio otras pautas para lograr un lenguaje más fluido y ver cosas que los poetas no ven. Escogí a Alejandro por la amistad que nos une, su sensibilidad, su inteligencia y la música. El experimento funcionó mejor de lo que hubiese imaginado.

 

¿De qué manera considerás que tu libro se inserta dentro del panorama actual de la poesía costarricense y latinoamericana contemporánea?

 

A mi criterio en Costa Rica (y Centroamérica en general) se está trabajando muy buena poesía. El crecimiento de la generación ha sido posible gracias a la unión, la sinceridad, la amistad y la buena vibra que hay entre todos nosotros. Hablo de poetas como David Cruz, Angélica Murillo, Diego Mora, Ricardo Marín, Jonatan Lépiz, Alejandro Cordero, William Eduarte, Juan Carlos Olivas, Sebastián Arce, Alfredo Trejos, entre otros. La calidad de sus obras se mide en la pluralidad de voces, cada uno trabaja desde su propia trinchera. Asimismo los encuentros internacionales han ayudado enormemente a derribar fronteras, eso se lo agradezco principalmente a Norberto Salinas, quien con su proyecto quijotesco, el Festival Internacional de Poesía, ha logrado traer poetas de peso que están haciendo cosas diferentes en el resto del mundo. El roce y las lecturas son fundamentales para el desarrollo de la voz.   
 

Mi libro es una construcción de esa temporalidad, mi obra no sería nada sin las obras de ellos, sin sus recomendaciones y consejos. Nunca voy a olvidar la mañana en que Trejos me dio la llave: el poeta es lo que ve, dijo. Entonces yo empecé a ver y hablar con la verdad de lo que estaba viendo. Este es un libro cotidiano, sin pretensiones. Se desarrolla en un espacio conocido por casi todos los poetas: el bar. En Bartender la poeta es juez y parte, espectadora y protagonista, decadencia y sobriedad. Su inserción en el panorama de la poesía costarricense y latinoamericana sólo el tiempo lo dirá. Por el momento estoy feliz con el apoyo y la acogida que ha tenido entre mis amigos.
 

Siempre las presentaciones de tus libros son particulares. ¿Qué podemos esperar de ésta?
 

Primero que nada el brindis estará a cargo de dos titanes de la poesía centroamericana: Alfredo Trejos y Fabricio Estrada. Lo demás es imaginación. Sólo te puedo decir que voy a estar sirviendo tragos, como en los viejos tiempos.
 

¿Dónde se consigue?


Bartender se consigue en el Lobo Estepario (Avenida Segunda), Contratapa (Avenida 10, Calle 13), Libros Duluoz y Librería Universitaria de la UCR.




¿Quién es la poeta?


Paola Valverde Alier (Costa Rica, 1984). Poeta y Gestora Cultural. Por 4 años dictó el taller literario del centro penal C.A.I. La Reforma (2002-2006). Del 2006 al 2011 fue Coordinadora General del Festival Internacional de Poesía de Costa Rica. Ha sido invitada a exponer su trabajo durante el II Festival Internacional de Poesía Amílcar Colocho en el Salvador, X Festival Internacional de Poesía de Granada, Nicaragua y el VII Festival Internacional de Poesía de Puerto Rico. A finales del 2010, la Editorial La Cartonera Tuanis de Costa Rica publicó su libro de poesía La quinta esquina del cuadrilátero, reeditado por Editorial ARLEKIN en junio del 2013. En el año 2014, su libro Bartender fue una de las obras finalistas del XXIV Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma en España, publicado en el 2015 por Editorial Perro Azul.
 

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