Las pasiones detrás de la Campaña Nacional
10/04/2015

Óscar Núñez Olivas remueve los escombros de la Campaña Nacional de 1856-1857 para dejar salir la historia humana en su más reciente novela “La guerra prometida”. 

Por Natalia Rodríguez Mata
nrodriguez@redcultura.com


 

El 2015 vio salir a la luz una de las mejores novelas históricas de cuantas se han escrito en el país: “La guerra prometida” (Alfaguara), del escritor y periodista Óscar Núñez Olivas.
 

En poco más de 400 páginas, este libro nos cuenta los pasajes de la Campaña Nacional de 1856-1867,  algunos de los cuales conocimos en la escuela o el colegio, pero nunca con tanta profundidad y cercanía ni desde la vida de dos de sus principales protagonistas: Juanito Mora y William Walker.

Las vidas familiares, las intrigas, los amores, las estrategias y las traiciones de esta época de guerra son narradas con notable maestría, atrapando al lector en cada capítulo y revelándole el lado humano de decenas de personajes que aparecen en sus páginas.
 

Durante 10 años, Oscar Núñez se consumió en esta historia, a la que considera como muchos nuestra verdadera guerra de independencia, para investigar y escribir esta novela, al tiempo que continuaba como periodista de la agencia France Press. Ahí conversamos con él a propósito de la conmemoración oficial de los 159 años de la expulsión de los filibusteros de nuestro territorio este 11 de abril.

 

Durante los últimos años la figura del expresidente Juan Rafael Mora ha resurgido; esto comenzó con la declaratoria de Libertador y Héroe Nacional en el 2010 y continuó en 2014 con la del año de su bicentenario, todo de la mano de la publicación de varios libros que reivindican su figura. Esta novela es uno de ellos. ¿A qué cree que responde ese “resucitar” a don Juanito?

Creo que lo que hay es una acumulación de pensamiento político y desarrollo social que hace a los costarricenses repensar su historia y raíces. Venimos de un siglo XX en el que el sistema político estaba muy acomodado y había convertido la gesta del 56 en una historia de folletín, y a Juan Santamaría en el héroe de la guerra, lo cual es un absurdo. Trataron de ocultar la imagen de los verdaderos héroes que condujeron al país, principalmente don Juanito, Cañas y José Joaquín Mora, y otros.

Los cambios políticos y sociales recientes que se han producido en el país, como el Combo ICE, la lucha contra el TLC, la ruptura del bipartidismo, la ruptura de esquemas tradicionales, inducen a sectores a replantear la historia y a encontrar nuestra identidad.

 

¿Cuántas fuentes bibliográficas y de qué tipo consultó? ¿Encontró alguna contradicción entre ellas?

Hay mucha bibliografía. No encontré grandes contradicciones pero sí enfoques y cosas que salen en una y en otras no. Está el libro de Armando Vargas, “El Lado oculto del Presidente Mora”, hay una tesis de Armando Rodríguez que es el único texto donde aparecen los actores. Una fuente muy importante es el propio libro de Walker “La Guerra en Nicaragua”, que es como una bitácora de guerra. Hay libros excelentes sobre el ambiente político como uno del guatemalteco Lorenzo Montúfar, que fue canciller del gobierno de Juanito. Casi no recurrí a periódicos porque ya ha sido muy escarbado y publicado en libros como el de Rafael Obregón Loría, que contiene mucha información basada  también en libros y documentos. En total, debo haber consultado unos 30 libros.

 

Más allá de “humanizar” a los personajes de estos hechos históricos, ¿cuál era su interés principal al escribir esta novela?
 

Creo que a diferencia de otros países en Costa Rica no conocemos bien nuestra historia. Le preguntás a un niño en la escuela qué se conmemora el 11 de abril y te dicen que se celebra el día de Juan Santamaría. Tenemos una visión tan simplista de un proceso que fue nuestra verdadera guerra de independencia. Entonces había hablado con alguna gente sobre el interés de retomar este tema con más seriedad y en eso coincidí con otra gente de dentro y fuera del país como Mario Argueta en El Salvador y Armando Vargas aquí.
 

Por otro lado, uno como novelista siempre anda buscando temas fuertes, que den material de importancia para algo profundo y significativo. A mí juicio esa era la novela histórica que yo quería escribir.

 

¿Cómo se fue dando ese proceso de caracterización de los personajes?
 

A los personajes más importantes de la novela ya los conocía, ya me los habían presentado. Tenía una visión bastante clara de cómo iban a hacer, aunque se terminan construyendo en el camino. Hay cierta lógica de los hechos que te van diciendo cómo es el personaje. Una vez me pasó algo curioso: cuando escribí mi segunda novela "Los gallos de San Esteban", fui a Honduras a presentarla al pueblo de San Esteban y cuando la presenté alguna gente me dijo que qué bien había retratado a la esposa de Santiago, el personaje principal. Me preguntaban si la conocí y no, nunca siquiera la había visto, solo al personaje, a ese sí lo entrevisté y lo que hice fue pensar: un hombre como este tiene que tener una esposa como esta. Ese tipo macho y prepotente no podía tener una mujer altanera, autosuficiente, sino absolutamente sumisa. Un personaje tiene que ser coherente.


¿Qué características de Juanito Mora le interesaba más resaltar en la novela?

Don Juanito era un personaje muy contradictorio, y ese tipo de personajes me encanta, porque a fin de cuentas los seres humanos somos así. Era un tipo con una gran capacidad de convertir en obras sus ideas: empeñoso, con mucha voluntad. Se queda huérfano a los 20 años y sin ningún patrimonio trabaja hasta convertir a su familia en una de las más adineradas del país. Siempre me llamó la atención la forma en que logra casarse con la mujer que él quería a pesar de que hubo un problema de familia grandísimo. Fue un hombre muy talentoso, esforzado y trabajador, pero también muy ambicioso y quizá esa ambición lo lleva a ese final tan trágico que tuvo. Pero creo que lo importante es cuando la obra sobresale por encima de las miserias.

 

¿Y en el caso de William Walker?
 

También un personaje muy novelesco, repleto de contradicciones. Un tipo convencido de su papel en la historia, de su predestinación, que además simboliza un movimiento político y un sistema en decadencia pero que lucha por sobrevivir, el esclavismo. Me interesó mucho porque se tiene la idea de Walker como un aventurero, un bucanero, de esos que se van a asaltar barcos. Pero él no, el representaba intereses poderosos del sur de Estados Unidos, hacendados esclavistas. Era un tipo muy culto, médico, abogado, periodista, pero un muy mal estratega militar a mi juicio. Además se enamoraba de algunos oficiales.

¿Cuánto de ficción hay en la novela? ¿Son reales todos los personajes o hay alguno que no lo sea? ¿Nicasio, por ejemplo?

Nicasio es ficticio. Pero existe... ¡en la novela! Representa al carretero, personaje muy importante en la época, pequeños empresarios no agrícolas que jugaron un papel muy importante en la guerra para el transporte de materiales y hombres. Y a su mujer, Inés, porque representa a la mujer que se quedó, "pulseándola" sola, a cargo de todo.

Hay pocos personajes ficticios pero no alteran los hechos. Todas las batallas, los nombres de los oficiales de acá, de Nicaragua y Centroamérica, son reales.

Dicen que la novela histórica es una ficción con hechos históricos y personajes reales. En este caso la ficción está en los diálogos, por ejemplo, partiendo del conocimiento de los personajes y de la época uno puede formular una situación posible.



¿Cuánto duró escribiéndola? ¿Cuándo supo que ya estaba lista?
 

Duré 10 años escribiéndola. Empecé porque Óscar Castillo, el cineasta, me llamó para que hiciéramos un guión para una película, en el 2004. Una vez que pensé que estaba completa se la dí a leer a algunas personas: Isabel Sánchez, Gerardo Bolaños, Sebastían Vaquerano, Elizabeth Fonseca y a mi esposa. Me hicieron observaciones, incorporé lo que pude y luego el filólogo de la editorial la corrigió.
 

Quedó lista en el 2014 pero para un escritor una novela nunca está lista.  Se tiene que obligar a dejarla. Siempre se le encuentran cosas.


¿Y habrá película? ¿Hicieron el guión?
 

Óscar (Castillo) está trabajando en eso, escribí una historia cinematográfica como de 200 páginas y a partir de eso él hizo un guión.


¿Le gustaría volver a escribir una novela histórica?

Si, definitivamente. Tengo otras ideas por ahí pero debo madurarlas antes de contarlas.
 



La Guerra Prometida se consigue en Librería Internacional.

 


Se dice de él:

 

"Óscar Núñez Olivas, autor de obras como El teatro circular, Los gallos de San Esteban y En clave de luna, alcanza en este libro su mayor nivel literario, lo que lo consagra como uno de los narradores contemporáneos más importantes de nuestras letras". Manuel Bermúdez, Semanario Universidad.


"Una gran obra que rescata para la literatura la mayor gesta heroica que hayan protagonizado los costarricenses".  Juan Ramón Rojas, Informa-tico.