Historias personales de una ciudad histórica
13/02/2017

El Museo de Arte y Diseño Contemporáneo presenta su exposición "El que no enseña no vende", en donde a través de vitrinas y propuestas escénicas reflexionan sobre el papel histórico de 12 tiendas de San José en la construcción de la ciudad. 

Verónica Jiménez Arguedas

vjimenez@redcultura.com

 

Este 2017 queremos leer, escribir, analizar, comentar y preguntarnos sobre ciudades. Por eso este RedCultura se está preguntando ¿qué hace que una ciudad sea habitable?

 

Así que comenzaremos con una respuesta básica: la historia. 

 

La historia suele escurrírsenos entre los dedos. La historia de San José como ciudad -nuestra ciudad- particularmente. Por eso, el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo presenta su exposición "El que no enseña no vende", en donde a través de vitrinas y propuestas escénicas reflexionan sobre el papel histórico de 12 tiendas de San José en la construcción de la ciudad. 

 

Historias que hacen historia

 

Hagamos un repaso comercial. 

 

Uno. Librería Lehmann. En alemán, Lehmann significa "hombre de barro". En Costa Rica, significa libros. El primer Lehmann llegó a San José en 1896, proveniente de Alemania y después de haber pasado por Ecuador. Desde entonces, otros tres Lehmann han estado a la cabeza del negocio en medio de dos guerras mundiales y una deportación. Su tienda, ubicada en el inicio de la Avenida Central, ha sido testigo de los inicios de la ciudad de San José, de una revolución, una guerra civil y una segunda república. 

 

La propuesta escénica del MADC fue una instalación que usa la letra L como gran símbolo del peso histórico de la librería. 

 

Dos. Tienda Regis. Jacobo Mainemer llegó de Polonia a Costa Rica en 1930 y se dedicó a "polaquear" durante 6 años. En 1958 fundó un negocio de telas, hasta hoy conocido como Tienda Regis. Aunque son una tienda de telas, también venden peluches y ropa de mujer. Hoy son los nietos de Jacobo -Mario y Ana- quienes administran la empresa. 

 

La propuesta del Museo se inspira en las altas columnas del edificio en el que se encuentra la Tienda Regis, además de algunos de sus productos icónicos. 

 

Tres. Hermanos Feoli. El primer Feoli fue Nicolás, que llegó a Costa Rica en 1935. Esta historia incluye una pelea entre hermanos y un incendio. Dato curioso: originalmente la tienda estuvo en donde hoy está Regis. Hoy siguen vendiendo ropa elegante para hombre, incluyendo camisas, corbatas y sombreros. 

 

feoli

 

Cuatro. Distribuidora y Fábrica de Ropa Íntima Ana. Esta historia comienza en Polonia. A Costa Rica llegó Arnoldo Rubinstein en 1937, se fue a Polonia para regresar en 1939 con su esposa Ana. Ana comenzó un pequeño taller de ropa íntima y Arnoldo vendía los productos. Crecieron hasta convertirse en fábrica y después en distribuidora. Hoy solo seis costureras continúan trabajando en confección, en el taller ubicado en el segundo piso de la tienda ubicada en el edificio La Alhambra, fabricando su producto estrella: el calzón de vuelitos. 

 

La vitrina de esta tienda es diseñada por María Durán y Carolina Montero. 

 

Cinco. Tienda La Gloria.  Esta es una historia que comienza en España. Una familia migrante comienza un pequeño comercio de ropa que se convierte en una insignia de las telas y ropa fina de Europa y Estados Unidos. Un incendio (1976) y una crisis económica (2003) los obligó a cerrar y volver a comenzar. Hoy, la cantidad de gente que atraviesa la ciudad a través de su vena principal -la Avenida Central- les permite consolidar una clientela regular. 

 

Las vitrinas de Tienda La Gloria son diseñadas por Lakshmi Rivas. 

 

Seis. Tienda y Sastrería Scaglietti. La primer parada -al salir de Italia- fue Panamá. La fiebre amarilla hizo que Sante Scaglietti Mariana huyera y llegara a Costa Rica, para abrir en 1888 una sastrería italia, a la que se unieron otros familiares que llegaron de Italia. Su tienda está ubicada en donde fuera la ermita de la Boca del Monte, dedicada a San José y que dio origen a los inicios de la ciudad. 

 

La elegancia es uno de los valores de Scaglietti, que ha vestido a comerciantes y presidentes a lo largo de décadas. 

 

Siete. Almacén La Ópera. Esta también es una historia que comienza en Polonia. León Rubinstein llegó a Costa Rica con su familia y en 1938 inició su historia comercial con una venta de telas que se convirtió en fábrica de pijamas y camisas. Hoy son clave para la industria textil de Costa Rica.

 

El valor de La Ópera es ser un centro donde converge el diseño textil. Sus vitrinas son diseñadas por Priscilla Corrales y Diego Araya. 

 

Ocho. Almacén San Gil. Esta historia tiene un sabor más caribeño. En 1963 llegó Emilio San Gil desde Cuba a Costa Rica. En 1965 nació San Gil, manteniendo la lógica que había trabajado en la isla "una tienda para el pueblo". Esta tienda es el perfecto ejemplo del arte detrás del diseño de vitrinas. Aquí Johel Valverde lleva 30 años de encargarse de sus ventanas.

 

 

Nueve. La Favorita. Antonio Gazel -de origen libanés- la fundó hace 95 años. Inició como una tienda de telas y se convirtió en una ropa de tienda íntima. Ambos productos son la insignia de esta tienda, que después de casi un siglo sigue con su venta al por mayor y al detalle. 

 

La Favorita se destaca por su sistema de búsqueda en cajones. Esta característica es la que destaca el Museo en su propuesta escénica. 

 

Diez. Bazar San José. Otra historia que viene desde Polonia. La tienda fue fundada por Rogelio y Lucía Rubinstein, quienes desde niños llegaron a Costa Rica. La tienda tiene 70 años de estar en el mismo lugar, en medio del bullicio del bulevar de la Avenida Central. Su fuerte: productos para bebés. Don Rogelio, 

 

La vitrina de esta tienda es diseñada por David Rubinstein, quien se encarga actualmente del negocio. 

 

Once. Paragüería Rego. Lluvia en Costa Rica siempre habrá. Paragüería Rego nació en manos del español Domingo Rego, quien le vendió el negocio a Rogelio y María, quienes llegaron de Polonia en 1922 y se conocieron en Costa Rica. Rogelio ya había fundado Bazar San José con su hermana Lucía, y con María incursionó en el negocio de los paraguas.Sobrevivieron a un incendio en el 2015 y en el 2016 inundaron San José de paraguas. Don Rogelio -lamentablemente- falleció esta semana, solo unos días después de la inauguración de la exposición.

 

 

Doce. Almacenes José Barguil. Una historia que viene desde Siria. José Barguil emigró a Colombia pero contrajo tuberculosis y se mudó a Costa Rica donde estuvo en el Sanatorio Durán. Ahí conoció a un zapatero, y decidió fundar un negocio donde su nuevo amigo consiguiera material y fundó su tienda cerca del Mercado Central. Ahora hay cinco almacenes alrededor del país en donde venden todo tipo de materiales para la creatividad. 

 

Barguil se ha convertido en un espacio ideal para muchos: zapateros, costureras, cosplays, diseñadores y artistas en general. En eso se basa la propuesta escénica del MADC. 

 

Las doce historias anteriores nos hablan de migración, de esfuerzo, de constancia y de familia. Pero, sobre todo, son historias que construyeron una partecita de San José al mismo tiempo de ser testigos de su transformación. ¿Cuántas historias tiene usted en su ciudad? 

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*Todas las tiendas mencionadas son parte de la exposición "El que no enseña no vende", del Museo de Arte y Diseño Contemporáneo. La exposición, curada por Adriana Collado-Chaves, es una reflexión histórica sobre la importancia del diseño en la conformación de la ciudad a través de los ojos -las vitrinas- de doce tiendas icónicas del centro de San José. Puede leer más sobre la exposición aquí.  Toda la información histórica de este artículo corresponde a la investigación realizada por el equipo del Museo de Arte y Diseño Contemporáneo, a quienes agradecemos por su colaboración. 

Las ciudades y su historia

 

¿Por qué importa que una ciudad recupere y transmita su propia historia?

 

La exposición "El que no enseña no vende" no es la primera -ni última- iniciativa que pretende rescatar diversos aspectos históricos de nuestra capital. Iniciativas como el Art City Tour, colectivos como Chepecletas y Pausa Urbana, instituciones como el CICOP y el propio Ministerio de Cultura y Juventud, individuos como el arquitecto Andrés Fernández y medios como la extinta Revista Su Casa han trabajado en fortalecer el conocimiento que existe sobre la historia de nuestra ciudad. 

 

"Los mejores museos de ciudades actúan como un punto de arranque para el descubrimiento de la ciudad, lo que puede llevar a la gente a ver con una mirada más fresca, más informada y tolerante la riqueza de su entorno urbano y presente y a imaginar más allá de las historias pasadas y posibles el futuro" dice el Comité Internacional para Colecciones y Actividades de Museos de Ciudades (CAMOC) citando a la UNESCO. 

 

El Museo de la Ciudad de Nueva York, por ejemplo, abarca la historia de la construcción de la ciudad y sus actuales y futuras problemáticas a través de exposiciones que exploran temáticas como el activismo en la ciudad, la cultura queer dentro del espacio urbano y un repaso por su historia migratoria. Así ciudades alrededor del mundo -como Barcelona , Oslo,  Chihuahua y Amsterdam-dedican espacios museísticos acerca de su ciudad: su historia, su entorno, sus problemáticas. 

 

Aunque San José no tiene un museo sobre sí misma como ciudad, las iniciativas urbanas que existen en Costa Rica contribuyen a crear eso: una mirada fresca sobre nuestro propio entorno urbano.

 

¿Qué otros proyectos conocen relacionados con San José y su historia?