San Lucas: más vivo que nunca
21/09/2016

La historia de José León Sánchez llegó a las tablas de Teatro Espressivo para revivir uno de los episodios más crudos y cautivadores de la historia de Costa Rica.  Aquí le contamos nuestra experiencia visitando la Isla San Lucas. 

María Fernanda Loría

floria@redcultura.com

 

Hace un par de semanas llegó a las tablas de Teatro Espressivo la obra de teatro “La Isla de los Hombres Solos”, basada en la obra del escritor costarricense José León Sánchez; el mayor best seller de la literatura nacional.

 

Se trata de uno de los episodios más crudos y a la vez más cautivadores de la historia del país: la historia de los presos de la Isla San Lucas y la miseria que vivieron en medio del mar y la sal.

 

¿Cómo es visitar San Lucas?

 

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La Calle de la Amargura

 

Cuando escuchaba hablar sobre la isla San Lucas, lo primero que me venía a la cabeza era la historia de don José León; todos los horrores que ahí pasaron, lo que la gente cuenta sobre la isla. Al mismo tiempo, se me hacía un lugar lejano, como si se tratara de otro país, pero no el mío.

 

Por eso cuando se dio la oportunidad de visitar San Lucas, se me hizo como una especie de “aventura”, un viaje hacia un lugar lleno de contrastes.

 

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Al final el viaje no duró tanto como había calculado, a lo mejor el tiempo en el mar se comporta diferente que en tierra o quizá era la emoción de conocer ese lugar del que tanto se habla.

 

Llegamos al muelle, como llegaban los prisioneros años atrás. A pocos metros estaban las primeras celdas, donde los hombres eran requisados y despojados de cualquier rastro de humanidad y que todavía conservan algunos azulejos de la época.

 

Justo en ese lugar, el guía comienza a contar las historias de José León y los presos de San Lucas. En ese mismo lugar comenzaba el calvario que sería plasmado en una simple bolsa de cemento y que se convertiría tiempo después en la novela "La Isla de los Hombres Solos". 

 

El calor se deja sentir desde el primer momento en que se pone un pie en San Lucas, como si la isla se quisiera hacer notar, como si quisiera que entendiéramos que sigue viva.

 

Desde las celdas de requisas se extiende el camino que llega a la capilla y el edificio central, acompañado de árboles y bosque seco.

 

A simple vista pareciera un camino de lastre como los que se encuentran en cualquier otro sitio, pero éste está hecho con piedras sacadas del mar, cuidadosamente colocados en cuadrantes que los reos construían y volvían a reconstruir bajo el sol. Una y otra vez. 

 

“La Calle de la Amargura”, así le decían y así se quedó, como una metáfora de lo que vivían los presos en su cotidianidad.

 

Para muchos, “La Calle de la Amargura” es sinónimo de bares, sodas, centros de fotocopiado y vida universitaria, algo muy distinto a aquel camino trazado por las manos de los prisioneros.

 

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Un lugar para rezar

 

Un dispensario deteriorado por el paso del tiempo es de las pocas estructuras que hay en San Lucas.

 

Era ahí donde los reos intentaban sanar sus heridas y males, tratados por veterinarios, porque por muchos años, esos hombres fueron vistos como animales.

 

Dentro del dispensario llega un olor a guardado, de las esquinas cuelgan telarañas, hay material desprendido por donde se mire y como todo en San Lucas, alberga ese calor que describía José León y que no se dimensiona hasta que toca sudarlo.

 

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Al final de la “Calle de la Amargura” se encuentra el edificio de la Comisaría y una pequeña Capilla, recientemente restaurados

 

Al final del trayecto los prisioneros se despedían de sus nombres que eran cambiados por números y justo al lado, había un lugar donde rezar, aunque las plegarias tardaron años en ser contestadas.

 

El hueco

 

Al cruzar el edificio, todo lo que cuentan de San Lucas se vuelve realidad, se desvanece cualquier mito o leyenda.

 

Era justamente en ese lugar donde hombres cumplían sus condenas bajo un sol ardiente, abrasados por el calor y abandonados a su suerte.

 

En medio de las celdas se dibuja un circulo de cemento y en el centro un agujero, conocido como "El Hueco", donde los reos eran castigados con horas de claustro al que se sumaban el calor, las horas en completa oscuridad y la amargura.

 

Las celdas aún se conservan, en sus paredes se pueden leer todo tipo de mensajes y grafitis; algunos cargados de odio y resignación, frases de esperanza, plegarias, dibujos de mujeres y escenas de sexo.

 

En el rincón de una ellas, José León Sánchez escribió La Isla de los Hombres Solos, en una esquina en medio del calor y la miseria pero que se convertiría en el libro más vendido de un escritor costarricense.

 

Era imposible no tener un conflicto de emociones, estar en las ruinas de lo que fue San Lucas -invadida por el bosque- me hacían imaginar todo lo que pudo pasar en aquellas celdas.

 

Todo en la isla: el muelle, los edificios viejos, las celdas, los grafitis, el "hueco", el mar y la arena evocan historias de hombres desconocidos que sufrieron la crueldad en carne propia.

 

Siento que para terminar este relato, debería escribir una frase esperanzadora pero no se me hace tan fácil. No creo poder transcribir algo que no he vivido personalmente; la tortura, el dolor y la soledad que viviera José León y el resto de los hombres de San Lucas.

 

Visitar San Lucas es un contraste que uno tiene que experimentar al menos una vez; es  la naturaleza en un estado salvaje, la belleza del mar y el horror que alguna vez se vivió en tierra firme; no es solo la historia de los hombres solos, es también la historia de todos nosotros.

 

 

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¡Viva esta experiencia!

 

"La isla de los hombres solos" estará en cartelera del 2 de setiembre al 6 de noviembre. Las entradas ya están a la venta en la boletería electrónica o física del Teatro Espressivo y tienen un costo de ¢10.000 general y VIP ¢15.000.

 

Además puede visitar San Lucas como una oportunidad para conocer más de cerca la historia de José León Sánchez y de Costa Rica. El tour lo ofrece Bay Island Cruises, a través de un paquete especial que incluye entrada al teatro y tour histórico-cultural a Isla San Lucas.

 

Para adquirirlo, puede comunicarse al correo toursanlucas@espressivo.cr o al teléfono 2258-3536

 

Los tours son los días sábados