Música de hoy con sonidos del pasado: conozca al ganador del concurso La Metáfora de los Sonidos
18/07/2016

El músico Pablo Rojas Carballo (de las bandas Florian Droids, Monte e HIJOS) ganó el certamen La Metáfora de los Sonidos, -organizado por los Museos del Banco Central- con la obra "Río", compuesta por sonidos de ocarinas, sonajas y cascabeles. Conozca su trabajo en esta nota.

María Fernanda Loría

floria@redcultura.com

 

Los Museos del Banco Central anunciaron los ganadores del certamen La Metáfora de los Sonidos, que convocó cerca de 66 propuestas musicales a partir de un banco de sonidos precolombinos.

 

El ganador de este concurso fue el músico Pablo Rojas Carballo con su obra "Río", compuesta por sonidos de ocarinas, sonajas, cascabeles y flautas que son parte de la colección del Museo y que datan del año 300 a.c al 1550 d.c.

 

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Jarrón trípode con figuras de personajes tocando un instrumento.

 

 

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Ocarina en forma de mono.

 

 

Pablo se considera un músico autodidacta, fue compositor, vocalista y guitarrista de la hoy extinta banda Florian Droids y bajista en la banda Monte. Actualmente tiene un proyecto llamado HIJOS, que recientemente presentó su disco NU9VE. Además ha hecho música para películas, cortos, documentales y publicidad.

 

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El ganador del certamen fue Pablo Rojas Carballo con su canción "Río".

 

Un río de sonidos antiguos

 

De acuerdo con Pablo, “Río” nace de la necesidad de crear una composición musical a partir del “tesoro sonoro” que facilitaba esta iniciativa. “La musicalización, métrica y sonidos escogidos sugieren un escenario selvático, húmedo y animal, muy acorde a los elementos que inspiraron la confección y sonoridad de los instrumentos. La letra por su parte, es una metáfora de la vida como un río; camaleónica y temporal. El individuo como parte de un todo y la celebración del pasado y el presente, unidos por la música”, detalla el músico.

 

Para la composición de esta obra se utilizaron y combinaron los sonidos de la ocarina con forma de mono, el cascabel globular, el sonajero con figura de ave, la flauta tubular y la ocarina con forma de tambor acinturado.

 

 

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Flauta tubular

 

 

Según explica Pablo, la intención de utilizar instrumentos de viento era evocar o simular un diálogo entre dos bestias, mientras que el sonajero y cascabel se encargaron de enriquecer la parte rítmica.

 

“En lo que a instrumentos de viento se refiere, seleccioné tres, dos de ellos con la intención de evocar una especie de diálogo entre dos bestias; y el otro, pese a ser de viento, como un elemento percusivo. Por su parte, el sonajero y el cascabel enriquecieron la parte rítmica. Me atrevería a decir que se trató de un proceso espontáneo, ya que en el disco que estrené recientemente usé el mismo método en varios temas: combinación de samples e instrumentos electrónicos. Resonaba en mi cabeza un caos selvático a 3/4, contrarrestado por una intención vocal y melódica optimista, al frente de una sección de cuerdas y vientos como un festín", explica.

 

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Sonajero con figura de ave

 

 

Según Luis Porras, miembro del jurado, la propuesta ganadora tiene un lenguaje y un color que puede tener un gran impacto a nivel masivo pues es una composición que tiene la estructura de una canción, con una excelente letra y compuesta de puro diseño sonoro.

 

El jurado destacó la calidad de 19 composiciones más, entre ellas "Plegaria" de Rodrigo Oviedo, "Siwa pakol" de Dirk Stammes y "Azul agua marina" de Natalia Montoya.

 

La metáfora de los sonidos

 

Esta exposición estuvo conformada por una muestra de más de 60 instrumentos musicales arqueológicos que datan de los años 500 a.C. al 1550 d.C. Ocarinas, cascabeles, flautas, silbatos, maracas y sonajeros hallados en el Pacífico Norte, Sur y en el Caribe Central del país fueron parte de la selección de objetos de la exhibición.

 

La investigación que dio origen al proyecto fue realizada por Priscilla Molina, curadora de Arqueología de los Museos y su colega, la arqueóloga Mónica Aguilar, quienes complementaron su conocimiento acerca de la música prehispánica con datos de códices, crónicas del período de la conquista y de la primera parte de la colonia, hallazgos arqueológicos, investigaciones actuales nacionales y extranjeras

 

Contó con la colaboración de investigadores y músicos contemporáneos como Jorge Luis Acevedo, Eduardo Oviedo, Manuel Dávila, Andrés Cervilla y Joan Villaperros.

 

A pesar de que es un estudio de artefactos arqueológicos, la exhibición no se concentró únicamente en la descripción del objeto y su forma de manufactura, sino que ahonda en los seres humanos quienes los idearon, los confeccionaron, los utilizaron y les dieron un significado individual y colectivo.

 

Para esto, se combinó la etnomusicología, la psicología y la antropología con el fin de identificar cómo estos objetos fueron medios de expresión de la cultura precolombina.

 

En el marco de esta exposición se realizó el Certamen La Métafora de los sonidos  cuyo objetivo este legado con la comunidad nacional e internacional de músicos  a través de las plataformas digitales de Soundcloud, Bandcamp y Ableton.

 

El proceso de registro de sonidos inició con la selección de un conjunto de 23 instrumentos; entre ellos se incluyeron once ocarinas, tres flautas, dos silbatos, cuatro sonajeros y cuatro cascabeles.

 

Posteriormente, con el apoyo de los músicos costarricenses, Andrés Cervilla y Joan Villaperros, se programaron las sesiones para ejecutar los instrumentos y grabar los sonidos.

 

Se realizó una convocatoria a músicos y creadores sonoros costarricenses  para crear composiciones originales y libres con al menos dos de los sonidos que conforman el banco y teniendo una duración de dos a veinte minutos.

 

La recepción de composiciones mayormente costarricenses, pero también  de participantes de Colombia, Noruega, El Salvador y Estados Unidos.