El monstruo que conmovió a los jóvenes
09/05/2016

El programa Érase una vez del Teatro Nacional ha convocado a casi 8 mil estudiantes hasta el momento. Frankenstein fue su segunda puesta en escena, y aquí le contamos cómo se vivió.

María Fernanda Loría

floria@redcultura.com

 

El pasado 4 de mayo finalizó la temporada de "Frankenstein" en el Teatro Nacional, una adaptación de Matilde (Javier Ciria) del clásico gótico y que está incluida dentro de las lecturas sugeridas para décimo año.

 

La puesta en escena está basada en el teatro físico, que destaca el lenguaje corporal por sobre el texto y la narrativa y que pertenece al teatro contemporáneo.

 

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"Frankenstein". Intérprete: Arturo Campos. Fotografía cortesía del Teatro Nacional de Costa Rica.

 

Jóvenes y profesores de diferentes partes del país, decidieron salir de la rutina de las aulas para vivir la experiencia teatral, donde conocieron a un monstruo que los cautivó desde el momento en que se apagaron las luces del recinto.

 

El rechazo a quienes son diferentes y los perjuicios que convierten a las personas en monstruos fue lo que más caló en los estudiantes que ocuparon todas las butacas del Teatro Nacional.

 

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"Frankenstein" Intérpretes: Luis Daniel Cubillo y Grevin Chavarría Bolaños. Fotografía cortesía del Teatro Nacional de Costa Rica.
 

Así lo expresaron los estudiantes del Colegio Técnico de Santa Rosa de Pocosol de San Carlos, quienes madrugaron para estar puntuales en la función. Para muchos, fue su primera vez en el Teatro Nacional.

 

“Es mi primera vez que vengo al teatro, es muy emocionante, porque uno conoce nuevos lugares, la profesora nos venía explicando (sobre el Teatro Nacional) y cuando entre aquí aceleró mi corazón muy rápido y la obra ha sido muy interesante, hemos aprendido mucho, sin palabras”, comentó Christian Chang.

 

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"Frankenstein" Intérpretes: Karina Moya, Katherine Moya, Michael Dionisio Morales, Noelia Jiménez. Fotografía cortesía del Teatro Nacional de Costa Rica.
 

“Ya he venido al teatro una vez, pero no había tenido la experiencia de ver una obra de teatro, [estoy] muy emocionada, realmente tocó las fibras sensibles de mi corazón, me hizo llorar, es una obra que incentivó las ganas de leer el libro en mi casa”, detalló Adriana Arroyo.

 

“Me gustó mucho porque me encanta escribir y leer obras y como dice mi compañera, me hizo llorar", relata Dasme Sánchez.

 

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Fotografía cortesía del Teatro Nacional de Costa Rica.

 

“Esta obra me hizo ver que no es un monstruo, que también hay muchas personas que tienen alguna discapacidad o alguna diferencia y son rechazadas por la sociedad; me tocó el corazón y me hizo que ver que tengo que ser mejor con las personas”, concluyó Adriana Blanco.

 

Para la profesora de español Patricia Vargas Ortiz, fue una experiencia extraordinaria que la hizo llorar y resaltó la importancia de complementar el tiempo dentro del aula con diferentes actividades culturales y artísticas. “Yo pienso que este texto es de gran trascendencia, porque ellos pueden ubicarlo en el contexto, en el espacio y pueden decir no es un libro más que voy a leer. Es algo que hay que fomentar en nuestro hogares, en nuestros lugares para que las personas lean más, aprendan más, se motiven, tenemos chicos que escriben, que son músicos y esto los incentiva, nos dan la oportunidad de aprovechar esta herramienta para poder aprender y ser mejores cada día".

 

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Estudiantes Colegio Técnico de Santa Rosa de Pocosol de San Carlos.

 

Érase una vez

 

Como parte de su temporada 2016 el Teatro Nacional presentará ocho puestas en escena que combinan la danza, la música y las artes escénicas como parte del programa Érase una vez, que desarrolla en conjunto con el Ministerio de Educación Pública (MEP).

 

Esta iniciativa busca acercar a los estudiantes al teatro por medio de presentaciones y adaptaciones que les resulte atractivas y a la vez complementar las lecturas sugeridas en el plan de estudio del MEP.

 

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"La música en armas trocar". Intérpretes: Isabel Guzmán, Silvia Baltodano, Fabián Arroyo y Miguel Ángel Mejía. Fotografía: cortesía del Teatro Nacional de Costa Rica.
 

A la fecha, el Teatro Nacional ha producido y presentado los espectáculos “La música en armas trocar”, así como “Frankenstein”, que terminó su temporada el pasado 4 de mayo.

 

La próximas presentaciones incluyen: “Esperando a Godot”, “Sueño de una noche de verano”, “Las fisgonas de Paso Ancho”, “El jaguar de la ceniza” y  “El pájaro de fuego”.

 

Según datos del Departamento de Operaciones y Servicios del Teatro Nacional, alrededor de 7800 estudiantes tanto de colegios públicos como privados asistieron a las dos primeras producciones del programa.

 

“Érase una vez”, es parte de la Política Nacional de Derechos Culturales 2014-2023. Sus espectáculos podrán ser disfrutados por más de 33 000 estudiantes de todo el país; muchos de ellos se encuentran en vulnerabilidad social por sus condiciones económicas, sociales, geográficas y culturales.

 

De acuerdo con Katia Grosser, directora de Vida Estudiantil del MEP, este “es un programa al que le hemos puesto mucho empeño; creemos que con él estamos fortaleciendo la construcción de ciudadanía. Invitamos a niños, niñas y jóvenes estudiantes a disfrutar del teatro en el Teatro Nacional, disfrutar de este  patrimonio arquitectónico y les decimos con esto, que el teatro les pertenece, y sé que les brindamos la posibilidad de una experiencia formativa multifacética”.

 

 

"Frankenstein"

 

Esta novela fue escrita en 1818 por Mary Shelley: dramaturga, ensayista, filósofa y biógrafa británica.  

 

Se conoce también como "Frankenstein o el moderno Prometeo" y representa la obra más conocida de Shelley, quien la escribió retada por el poeta Lord Byron, cuando tenía apenas 20 años.

 

Cuenta la historia de Víctor Frankestein, el moderno Prometeo quien recibe el fuego de la vida y que es capaz de crearla; un monstruo sin nombre que nació de la materia inerte y va transformándose en un ser humano a medida que aprende a hablar.

 

En la obra se le conoce  como “engendro”, “monstruo”, “la criatura”, “horrendo huésped”, “demoniaco ser” y a pesar de nacer inocente, la soledad, el horror y los desprecios que produce en los demás lo llevan a convertirse en un ser brutal.
 

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