El poder de la danza para hacernos cambiar
26/04/2016

"Talleres de Movimiento en Comunidades" es el proyecto de acción social de Danza Universitaria que ha cambiado la vida de varios jóvenes y sus maestros. Conózcalos en esta nota.

María Fernanda Loría

floria@redcultura.com

Fotografía: Minor Gutiérrez (cortesía de Danza U)

 

Talleres  de Movimiento en Comunidades es parte del programa de acción social de Danza Universitaria que ha llegado a comunidades fuera del Gran Área Metropolitana y que ha dado resultados valiosos, tanto para bailarines experimentados, como para los estudiantes. Desde niños hasta adultos mayores han descubierto el poder de  expresión de la danza.

 

Los talleres son de movimiento y de expresión corporal, no pretenden llegar a la técnica de danza contemporánea.

 

El ambiente es de total libertad, creatividad e improvisación, en los que no existen “cosas bien hechas y cosas mal hechas”, por el contrario cada quien tiene su espacio para expresarse.

 

De acuerdo con Gustavo Hernández, coreógrafo de la compañía y profesor, la idea de realizar los talleres nace de la inquietud y el deseo de ofrecer a las comunidades algo más que sólo un espectáculo de danza.

 

“Los primeros años eran talleres que incluían ejercicios, entrenamientos, improvisación que son más o menos herramientas que se utilizan en danza contemporánea pero para que ellos entren en contacto con su cuerpo y la libertad de expresión”, señaló Hernández.

 

Durante el año 2013 y 2014 se desarrollaron en la comunidad de Golfito y estuvieron enfocados en la expresión corporal, ejercicios y prácticas de danza contemporánea así como el mejoramiento de los bailes de salón que existen en la zona.

 

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Los aprendices

 

Un grupo de jóvenes que dejan entrever diferentes personalidades coinciden en que esta experiencia -para algunos la primera- fue una forma de conocerse a sí mismos, de romper su rutina y un medio para expresar sus ideas.

 

Steven González, Kendy Monge, Lissette Delgado, Yaquira Quirós y Katherine Matarrita comparten sus experiencias, junto a los coreógrafos Gustavo Herdández y Mainor Gutiérrez, quienes fueron sus profesores en este pequeño viaje.

 

 

Yaquira, quien es una amante del fútbol, cuenta que logró dejar de un lado la timidez, romper su idea de que una futbolista no puede ser una buena bailarina y descubrir un lado suyo que era desconocido.

 

“La verdad no bailaba ni nada porque yo juego fútbol y los futbolistas son para bailar una varilla de construcción, nunca había tenido una experiencia con esto, he descubierto muchas cosas, pensé que sólo tenía una pasión que era el fútbol y ahora descubrí que tengo otra pasión que es la danza”. 

 

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Steven actualmente es estudiante de inglés y de informática empresarial en la UCR en el recinto de Golfito, cuenta con experiencia previa en danza ya que pertenece al grupo de danza folclórica de ésta y según cuenta por medio de estos talleres aprendió no sólo cosas nuevas que puede incorporar a su grupo sino también sobre sí mismo.

 

“Siento que estaba como muy encerrado, era muy tímido (…) Aprendí mucho de mi cuerpo, de cómo moverme y no solo de la parte física sino también lo espiritual y la emoción”.

 

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Kendy  es una joven extrovertida que siempre le ha gustado bailar pero fue gracias a sus profesores del taller que aprendió que puede ser capaz de crear arte por medio de su cuerpo y de la danza.

 

“Siempre he sido de música latina, siempre me ha gustado bailar pero nunca había hecho algo donde hago un movimiento y es arte, eso me lo enseñaron mis profes que cualquier cosa es arte en la danza contemporánea, me gusta mucho, esto va conmigo, es otra dimensión la que yo toco cuando bailo, estoy en mi zona de confort", dijo.

 

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Lissette confiesa, entre risas, que llegó al taller obligada ya que siempre pasaba conectada a la computadora, con costos iba al colegio y por insistencia (y engaño) de un amigo entró al grupo y comenzó a socializar.

 

“Al inicio no quería ir a los talleres, fui casi obligada pero luego me sentí más relajada y con más confianza y mucha paz. Me gusta sentir esta confianza con mis compañeros. Es bonito y no sé porque siento con esto me puedo expresar y pues eso me gusta.”

 

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Por último, Katherine relata que antes de ser parte del taller era muy una persona muy tímida e introvertida pero gracias a la danza logró abrirse hacia nuevas experiencias.

 

“Yo no me expresaba y me guardaba las cosas para mí misma antes de este taller, cambié totalmente: soy más expresiva, hablo con las personas y soy más extrovertida. La danza es algo que me encanta. Ya ahora exploto pero de una manera positiva”

 

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Los profes

 

Para Mainor Gutiérrez su trabajo en Golfito ha sido la oportunidad para conocer otras realidades y salir de su rutina fuera de un escenario, también de crecer profesionalmente, además de proyectar experiencias en su trabajo como artista.

 

“Hemos aprendido mucho en cuanto a Golfito, porque hemos ido muchas veces y uno ve cómo se comporta la comunidad, la realidad a parte mucho de la historia, porque nos hemos empapado mucho de esto, de cómo empezó (…) y eso a uno lo cambia, es otra realidad y uno trata de reflejarlo. Uno está acostumbrado a bailar y ensayar y esto te saca de esa dimensión, te saca a otro lado y te enriquece un montón, profesionalmente todos hemos aprendido”.

 

Gustavo concluye que ha sido una experiencia enriquecedora y un intercambio de conocimientos con sus alumnos de quienes ha aprendido mucho más de lo que esperaba.

 

“Definitivamente es un crecimiento en ambos sentidos, mutuo, un intercambio de saberes y creo yo que nosotros hemos crecido mucho más de lo que ellos se imagina y de lo que ellos nos han dado. Ellos creen que nosotros llegamos a enseñarles cosas y somos nosotros los que hemos aprendido más.

 

 

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¿Por qué celebramos la danza?

 

El 29 de Abril de 1727 nació en París, Francia Jean-George Noverre quién fue bailarín, profesor de ballet, teorizador de la danza y considerado maestro y creador del ballet moderno.

 

Rechazó el rol y el concepto tradicional del ballet que en su época se consideraba como diversión y un elemento decorativo en las óperas. Percibió la posibilidad de representar acciones dramáticas, describir pasiones e incluso desarrollar narraciones lógicas como se hace en el teatro.

 

Para Noverre, la danza debe ser expresiva y más que sólo técnica, proclamó que los coreógrafos deben revelar naturalidad y conmover al público por medio de pantomima y el juego teatral.  

 

Es precisamente el día de su nacimiento que se celebra el Día Internacional de la Danza, declarado así por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencias y la Cultura (UNESCO) en 1982 para celebrar este arte y a quienes lo han elegido como medio de expresión.

 

Por esta razón y con motivo de esta fecha, reconocemos el valor del trabajo que realiza DanzaU al llevar la danza más allá de las aulas y los escenarios  a comunidades que ha tenido poco contacto con manifestaciones artísticas y en las que se han sembrado la semilla del arte.