Monsieur Periné: inquietud creativa, talento y un par de "condoritos"
22/03/2016

La banda colombiana ganadora del Grammy Latino 2015 a Mejor artista nuevo estuvo en Costa Rica hace poco, y aprovechamos para conversar con ellos sobre su ecléctica propuesta.


Por Gustavo Morales, para RedCultura.
Fotografía: Jose Andrés Sánchez.

 

 

Para el cierre del Festival Latinoamérica Canta el pasado 28 de febrero, la banda colombiana ganadora del Grammy a Mejor Artista Nuevo Monsieur Periné visitó por primera vez Costa Rica.  Ante una propuesta tan refrescante como rigurosa, no quisimos perder la ocasión para hablar con ellos sobre su música: un viaje por lo latinoamericano que conecta con influencias de otras latitudes y que, además, coquetea con otras expresiones del arte.

Lo que sería una entrevista rápida se convirtió en una conversación amena y relajada con Catalina (vocalista), Santiago (cuerdas) y Nicolás (guitarra).

 

Es notorio que hay mucho aprecio de ustedes como banda por la música tradicional latinoamericana, no sólo por los ritmos e instrumentos autóctonos que usan, sino también por hacer versiones nuevas de canciones viejitas como “Sabor a mí”. ¿Esto fue un punto de partida en Monsiuer Periné?

Catalina: Mira, antes de sacar nuestro primer disco, nuestros primeros tres años fueron básicamente de crear covers. Lejos de ser algo malo, fue riquísimo. Aprendimos muchísimo de música latinoamericana, porque tocábamos convers latinoamericanos, como música popular brasileña, boleros, tangos, son cubano… Luego comenzamos a crear nuestra propia música y nos dijimos “vamos a ser un espacio de creación, un laboratorio”. Y el punto de partida, como dices, es que estamos en Latinoamérica. Empezamos a desglosar las estéticas de cada género que estábamos explorando, las cosas que nos interesaban y eso dio con lo que somos ahora. Hacemos nuestra propia música pero hay covers que nunca se fueron.

¿Como compositores tienen como objetivo el mantener y reformular lo latinoamericano, o es algo orgánico, que simplemente surge?

Catalina:
Sale de forma orgánica pero también es una intención explícita. Orgánica porque la música que tocamos está conectada con la que crecimos escuchando con nuestro papás. En nuestras casas, de niños, se escuchaba eso. Hoy por hoy tenemos claro que nos interesa investigar y entender más sobre Latinoamérica. Ha sido una labor de aprender también lo que nosotros somos, escuchando mucho. Y no sólo la música, sino también las historias que la rodean, porque en últimas uno termina preguntándose por qué esto se llama así, por qué es así, y ahí vas comprendiendo más cosas de dónde eres.

Nicolás: También estamos abiertos a música de todas partes. Somos y nos sentimos latinoamericanos y profundizamos en esa parte, pero también nos gusta explorar cualquier música que nos llegue de cualquier parte del mundo. Si algo nos sirve para poder expresar una idea de una forma creativa, para nosotros funciona. Hacemos parte de un momento de apertura y de conexión con todo. Nuestra generación tiene acceso a todo.

 

Ustedes forman parte de una nueva ola de bandas como Choc Quib Town o Bomba Estéreo que están pegando muy fuerte fuera de Colombia y que rescatan mucho la música de su país. ¿Dónde queda Colombia en el mapa musical de ustedes?

Catalina: No te olvides que Colombia es un país de muchas mezclas y eso es lo que la hace muy interesante. Por ejemplo, Choc Quib Town representa una región, Bomba Estéreo otra. Pero el país tiene una diversidad musical de verdad abrumadora. En la frontera con Venezuela está toda la música del llano, que es otro mundo. Hacia la Amazonía y la zona del Putumayo está toda la música indígena que se mezcla con la andina. La mezclas que se dan en Colombia son realmente poderosas.

Santiago: Sí, y las raíces de lo colombiano no están solo en la música autóctona, sino también en mucha música latinoamericana que se hizo nacional desde hace ya mucho tiempo. A inicios de 1900 se decía que la música nacional era el pasillo, luego cerca de los años 40 se decía que la cumbia, pero también estaban los valses, mucha música europea de todo tipo, además de las rancheras y el tango. Así que de cierta manera esa música también pasó a ser nacional al difundirse con la llegada de la radio.

Catalina: Gardel, por ejemplo, era enorme en Colombia. Murió en Colombia. Con esa música fue con la que nosotros crecimos.


Hoy por hoy, Monsieur Periné está trabajando con figuras muy reconocidas de la música latinoamericana como Rubén Albarrán y Joselo Rangel, de Café Tacuba. También produjeron su nuevo disco con Visitante de Calle 13. ¿Cómo ha sido esta nueva etapa de trabajar con grandes referentes de la música latinoamericana?

Catalina: Bueno, no son sólo referentes, para nosotros son ídolos. Yo me recuerdo a los 13 años estar cantando y saltando con La Ingrata. En el colegio mi música era el rock en español y trabajar con ellos ha sido vivir un sueño que uno tiene. Pero la conexión viene de antes. Cuando uno empieza a hacer música los tenés a ellos como referentes y son tus influencias. Ellos ya están en tu música.

Con Café Tacuba hay una relación especial. A Joselo Rangel le agrada nuestra música, fuimos haciendo contacto y nos volvimos amigos. Le consultamos sobre su trabajo como músico y él siempre ha estado muy abierto a escucharnos. Tenemos una conexión muy fuerte con México, siempre hemos tenido experiencias muy bonitas. Te cuento una: componiendo la canción Cempasúchil pensamos mucho en Café Tacuba, en que sería increíble poder cantar con Rubén. Pero era eso, como un sueño y ya. Cuando compatimos la canción con Joselo, con quien teníamos más confianza, nos dijo ”no mames, esto le gustaría a Rubén. ¿Por qué no le preguntan que si no la quiere cantar?”

Nos escribimos con Rubén pero la grabación no se había podido concretar porque en ese momento ellos estaban muy ocupados. Un día en Bogotá, saliendo de mi casa, camino una cuadra y me lo encuentro en el andén. Así no más. Tenían concierto ese día a las 8 y a las 4 estábamos pasando por él para ir a grabar la canción. Llegó al estudio y se la gozó mucho. Es un artista súper sencillo con una energía que atrae.

Hablemos de esta canción, Cempasúchil. ¿Por qué una canción sobre una flor del día de muertos?

Catalina: Es que es importante, es lo que somos. A mí me sucede que por haber viajado y conocer otras partes del mundo, me sieto feliz de  vivir acá. Me gusta mucho girar por Latinoamérica, quisiera vivir en muchos países de Latinoamérica como por temporadas. Es algo que siento y a partir de eso también sentimos la necesidad de entender más cosas de nuestra región. Y ahí hemos ido explorando.

Por ejemplo, me atrae esta flor, que resulta que se llama Cempasúchil. Pregunto por qué se llama así y resulta que es nahuatl. Y exploro un poco más y me encuentro con una historia mística, de una flor que por su color tiene la capacidad de transmitir la energía del sol a los muertos, una suerte de conexión entre la vida y la muerte. Si te fijas es una explosión de la naturaleza, porque en últimas es una flor, pero además se pone en los altares el día de muertos para que los amigos y familiares difuntos se guíen y puedan llegar hasta ahí. Y entender la muerte desde esa perspectiva es absolutamente hermoso y por supuesto quisimos componer una canción sobre eso. De veras tenemos que aprovechar que esas tradiciones aquí en Latinoamérica están vivas. En muchas otras partes del mundo ya murieron.

Santiago: Nuestros ancestros latinoamericanos tenían muchísima sabiduría. Nuestros países están llenos de eso todavía, pero lo que vemos es cómo ese conocimiento lo hemos dejado demasiado de lado y si no lo rescatamos podemos perderlo. Nosotros que vivimos en la capital lo vemos. La gente de cualquier capital latinoamericana está bastante desconectada de todo esto, de todas estas prácticas y costumbres. Conocerlas e investigarlas lo vemos como un deber.


¿Y la experiencia de producir el disco con Visitante Calle 13?

Catalina:
Con Eduardo fue otro proceso de aprendizaje. Increíble meterse en su estudio en Puerto Rico con un artista de su calibre y que lleva activo 10 años en la escena. La disciplina de ese man es militar. Estuvimos prácticamente un mes entero metidos, 12 horas por día produciendo. Al final del mes, cuando ya terminamos, incluso fue difícil irse. Entregamos mucho en ese proceso. Nos conectamos muy fuerte.

Santiago: Eso nos cambió totalmente la película: la manera de hacer música. El aprendizaje fue brutal. Y luego vino el montar esas canciones en vivo, que fue también otra experiencia. Nos dimos cuenta que ese es el motor del carro: tienes un disco, luego lo explotas bien, luego lo sigues tocando aún más y ahí vas, buscando un sonido. Ya sea algo relacionado con tus raíces, pero también con cosas de otros lados.

Catalina: Y bueno, Eduardo viene de Puerto Rico, una tierra de mucho sabor. Además, es una persona muy creativa, muy expresivo. Prácticamente hace películas con sonidos. Es una persona muy visual y así llega a orquestar sobretodo las emociones a través de la música. Es un maestro en plasmar emociones. Por ejemplo, utiliza mucho como referencia partes muy concretas de películas para dar a entender la emoción a la que quiere llegar como compositor. También lo hace muy divertido, siempre respetando mucho nuestra forma de hacer música.


Lo curioso de Monsieur Periné es que conecta también con muchas otras cosas. Siendo ustedes tan latinos, ¿cómo se inserta el hecho de que canten en francés bastantes canciones?

Santiago: La verdad se insertó de una manera muy orgánica. Desde el inicio del grupo estuvimos muy influenciados y exploramos el jazz manouche de Django Reinhardt, un gitano que cantaba en francés y con gran éxito en Francia durante la Segunda Guerra Mundial. Reinhardt estaba muy influenciado por el jazz y la música de Big Band que llegaba de Estados Unidos a Europa y armó un grupo con un gran violinista, Stephane Grappelli, en el que tocaban swing pero sólo con cuerdas. Lograron un sonido muy especial. Eran tan buenos que cuando Alemania invade Paris, un general nazi aún sabiendo que Reinhart era gitano, no le hace nada por ser un gran fan de su música. Supimos de esta música y comenzamos a explorarla cuando apenas empezaba a formarse el grupo.


Catalina: Con la suerte que yo hablo francés. Yo estudié en el liceo francés de Cali, conocí a Santiago y vimos la posibilidad de que ellos no sólo tocaran ese estilo de música sino también meterle letra. A pesar de que tenemos esta raíz latinoamericana, eso tampoco representa un límite. Tenemos muchas influencias. De hecho también hemos cantado en portugués e inglés.


Y de repente, con un segundo disco, pegan un Grammy. ¿Cómo cambia eso la vida del grupo?

Santiago: Eso fue así como un Condorito.

¿Cómo? ¿Un “plop”?

Un plop completo.  Apenas estamos empezando y de repente, ahí, un Grammy. Es decir, es casi absurdo. Hace apenas 4  años estábamos sacando nuestro primer disco y  con este segundo ya nos nominaron a mejor disco latinoamericano del año. Estábamos en una categoría donde todos los artistas ya llevaban 5 o 6 discos. Natalia Lafourcade, la nominada más joven después de nosotros, tiene fácil 5 discos.

Nicolás: Decimos casi absurdo por lo increíble. Nos estaban nominando por mejor álbum del año pero también como mejor artista nuevo. Bastante raro. Al final ganamos el Grammy como mejor artista nuevo.

Santiago: Por eso te digo, encontrarnos en esa situación para nosotros es un “plop”. Y así ha sido toda la vida de Monsieur Periné. Ahora con Grammy, pues también es entrar a otro circuito.


Hablando de entrar a un nuevo circuito, no sólo ganan Grammy, también pasan del mundo indie a firmar con Sony.

Catalina: Sí, esto es un nuevo capítulo para nosotros. Desde que salió nuestro primer disco ellos se habían acercado a nosotros pero en ese momento quisimos seguir independientes. Queríamos pilotar nuestro propio proyecto. Y con este segundo disco llegamos a un buen arreglo donde tenemos una alianza estratégica con ellos pero todo lo que es composición, el capítulo de hacer arte, nosotros lo seguimos llevando. Hasta el momento ha sido bueno y estamos empezando a conocer la verdadera industria.

¿Qué cosas buenas les ha traído esto?

Catalina: Bueno, por ejemplo, desde que empezamos habíamos considerado tener una puesta en escena teatral. Nuestra música se conecta con otras expresiones del arte que también narran historias. Queríamos hacer toda una puesta en escena, coquetear con el teatro, el musical. Lo propusimos a la disquera y ellos se metieron en la película.

Santiago: Nos apoyaron en crear toda una escenografía, algo nuevo para ellos en Colombia. Nunca se habían topado con un artista que les pidiera como parte del acuerdo construir toda una escenografía.

¿Una escenografía para sus shows en vivo, o para sus videoclips?

Catalina: Para el show. Caja de Música, este segundo disco, también es un concepto. Y queríamos manejar ese concepto no sólo cuando se escucha el disco, sino también cuando está el grupo en el escenario. Queremos compartir el viaje que fue hacerlo. Entendemos que cuando estás en el escenario estás interpretando, e interpretar es interpretar todo, no sólo el instrumento.  Montamos el show con una directora de teatro, iluminadores, un coreógrafo, bailarines... Hicimos un equipo grande, incorporamos a una artista colombiana que es una de las mejores origamistas del mundo. Nos reunimos todos a trabajar este concepto de “caja de música” que nosotros ya veníamos hilando. Con ellos ensayamos fuerte, con sesiones de 10 horas por día. Eso es algo nuevo para un músico que está acostumbrado a sólo tomar su instrumento y tocar. Es un reto muy grande. Entonces el show ya no es sólo la música y la cantante al frente, sino que ahora es más una obra. Es lo que queríamos.

Y eso, ¿cuándo podremos verlo?

Catalina: Grabamos el show en video. Esperamos que pronto salga el DVD.


Si el concierto que dieron en San José es una pequeña muestra de lo que se viene con Caja de Música, la expectativa que genera este grupo es alta. Aún sin traer el show con todos los elementos y escenografía, Monsieur Periné hizo un gran despliegue de talento y el Teatro Melico Salazar fue fiesta.
 

Hoy en agenda