Del Real al Colón: la historia de Costa Rica contada a través de sus monedas
09/11/2015

Los Museos del Banco Central de Costa Rica reabrieron su exposición de numismática, que recorre a cabalidad la historia de la moneda en el país.

Gonzalo A. Vargas Ulate.

Colaborador RedCultura.

 

Bajo la josefina Plaza de la Cultura, detrás de gruesas puertas de metal reforzado, en una bóveda espaciosa y fría, se encuentra enterrado un gran tesoro. Tan antiguo como la conquista, tan reciente como el ahora.

 

Este tesoro es la colección numismática que ponen a disposición del público los Museos del Banco Central de Costa Rica (MBCCR). Más de 300 objetos de incalculable valor histórico que se entrelazan para contarnos la historia del dinero en Costa Rica, y por qué no, la historia misma del país.

 

La exhibición se titula “Del Real al Colón: Historia de la moneda en Costa Rica” y constituye un esfuerzo de diez meses de renovación en que incurrieron los MBCCR y la Asociación Bancaria Costarricense para remodelar el espacio en que se alberga la colección. Este espacio ahora cuenta con equipo moderno e interactivo que permite a los visitantes observar de cerca las valiosísimas piezas.

 

El recorrido

 

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La muestra inicia con la introducción del concepto de moneda por parte de los españoles al llegar a territorio nacional. Quienes visiten la exhibición podrán ver monedas muy antiguas, de inicios del siglo XVI, las mismas que usaban los españoles cuando llegaron a América por primera vez.

 

A través de la moneda se cuenta el proceso de sometimiento al que se enfrentaron las poblaciones indígenas del país y cómo se estableció un nuevo sistema económico, explica Manuel Chacón, curador de la colección.

 

Cuando los españoles llegan a América se encuentran sociedades que lo que utilizan es el trueque para obtener bienes y servicios. Introducen entonces el concepto de moneda, donde una sola cosa sirve para intercambiarla por muchas. Para finales del siglo XVI los indígenas incorporan este sistema de valor basado en la moneda metálica. Esto nos cuenta  un proceso de reestructuración política, económica y social, una imposición de un sistema foráneo a las poblaciones originarias”.

 

Los periodos colonial y de independencia de la región centroamericana se encuentran bien documentados y representados dentro de la colección. El arte y las imágenes en las monedas de estos períodos cuentan la importancia simbólica que tienen estas piezas dentro de las sociedades.

 

Mientras que en su periodo como provincia del imperio español las monedas de Reales y Escudos se adornaban con el escudo español, el retrato de los reyes y mundos unidos bajo una corona, tras la independencia se optó por símbolos de libertad, escudos propios y mundos separados.

 

“Todo esto nos habla de la conciencia que existe alrededor de las monedas españolas como elementos de sometimiento que hay que romper, y crear símbolos propios”, cuenta Chacón.

 

Costa Rica no generó sus propias monedas hasta luego de su independencia, cuando entró al periodo de la República Federal de Centroamérica. Aquí el país produjo una moneda común junto con el resto de las recién independizadas provincias.

 

Estas monedas y la federación tuvieron una vida corta, pero la colección conserva numerosas piezas que facilitan la comprensión  de este periodo.

 

Luego de que el país dejó la Federación tuvo que emitir una nueva serie de monedas propias, pero las antiguas monedas federadas e incluso las españolas de la época colonial aún circulaban en el territorio.

 

El estado costarricense tuvo entonces que autorizar el uso de estas monedas extranjeras por medio de resellos. Los resellos consistían en una reimpresión del escudo nacional sobre una de las caras de las monedas. La colección captura la gran variedad de monedas que utilizadas durante esta etapa,  incluso monedas no circulares con forma irregular.

 

“Hay que tener en cuenta en el caso de Costa Rica que la etapa entre 1821 y 1870 es una muy compleja, cargada de inestabilidad política. Hay muchos golpes de estado, muchas constituciones, y de alguna manera todos estos cambios quedaron grabados en las monedas” recuerda el curador.

 

Fue en el gobierno de Rafael Yglesias, en 1896, que la moneda costarricense adquirió el nombre de Colón, antes de esto se utilizaron los Pesos. A partir de aquí se fue abandonando la costumbre de fabricar monedas en metales preciosos, y comenzó a utilizarse materiales de mayor acceso y menos valor para su elaboración.

 

Finalmente en 1950 se funda el Banco Central, que aún rige como institución en materia monetaria. Antes de éste era la Casa de la Moneda (1828-1949) la que se encargaba de fabricar y controlar la demanda de monedas.

 

Con la era del Banco Central se ingresa a la etapa actual de esta historia. En la exhibición se brinda toda la información acerca de la nueva familia de billetes, que comenzó a circular en 2012.

 

“Lo importante de esta colección es que está a disposición del público. Es decir, puede que existan otras monedas como éstas en el mundo, pero la gente no tiene acceso a ellas, se encuentran en colecciones privadas. Los Museos del Banco Central ponen a disposición de la gente piezas que de otra forma no sería posible ver”, recalca Chacón.

 

Piezas peculiares

 

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Dos monedas sumamente raras y de origen conmemorativo constituyen una de las atracciones principales de la colección. La primera, de 20 pesos, fue fabricada a partir de 32 gramos de oro en 1873,  y es la moneda de más alto valor emitida en el siglo XIX. La otra, de 1000 colones y de 1970, es la de más alto valor fabricada en el siglo XX, hecha a partir de 149 gramos de oro.

 

También destacan las particulares monedas del Sanatorio Durán. Durante las épocas en las que este centro médico funcionó como hospital para enfermos de lepra o tuberculosis, dentro de él circulaban monedas que habían sido perforadas. Los orificios identificaban a las monedas con el Sanatorio e indicaban a la gente que las monedas podían llevar algún agente de contagio. Ahora se sabe que las monedas no constituían un factor de riesgo para la población, pero las monedas marcadas destacan por esta particularidad.

 

La colección recolecta una serie de formas de pago alternativo que han surgido en el país. Las fichas cafetaleras y los boletos bananeros, son algunos de los medios que se utilizaron en su momento para pagar a los empleados de grandes empresas que tenían suficientes recursos para producir sus vales, que los empleados sólo podían gastar en tiendas de la empresa.

 

Las Unidades de Inversión Solidaria (UDIS), son nuevas formas de moneda alternativa que actualmente se utilizan en cooperativas del país. Aunque existe un conflicto con la ley, puesto que sólo el Banco Central está autorizado para emitir unidades de valor monetario, estas unidades han proliferado dentro de zonas económicas muy específicas, donde una moneda local ha incentivado la inversión y el flujo de dinero.

¡No se la pierda!
 

Esta histórica muestra incluye 174 monedas, 29 billetes, 86 tipos de moneda alternativa y 21 relacionadas a la fabricación de monedas.

 

Si usted desea verla completa, visite el Museo de Numismática, parte de los Museos del Banco Central, localizado bajo la Plaza de la Cultura, en San José. Su horario es de 9:15 a.m. a 5:00 p.m. La entrada cuesta ¢2000 colones para nacionales y ¢5500 para extranjeros. Los miércoles la entrada es gratuita para nacionales y residentes con cédula.