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		<title>Jacarand&#225; - Rodolfo Arias Formoso</title>
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			<title>Buz&#243;n de Bronce (pronto a publicar)</title>
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			<pubDate>Tue, 19 Jan 2010 20:55:19 +0000</pubDate>			<dc:creator>rodolfoarias</dc:creator>
			<category domain="main">Cuentos</category>			<guid isPermaLink="false">726@http://redcultura.com/blogs/</guid>
						<description>&lt;p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;Buz&amp;#243;n de bronce&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;&lt;span&gt; &lt;/span&gt;&lt;span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;Para Gabriela y Tom&amp;#225;s&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;Se hab&amp;#237;an conocido en la fila de un supermercado, ese territorio de estrecheces y empujones, de maquinillas para rasurarse que cuelgan revueltas con chocolates, bater&amp;#237;as, chicles y condones, de ni&amp;#241;os que se topan con la urna repleta de helados y berrean mientras tiran de las faldas o pantalones del progenitor m&amp;#225;s cercano. Ah&amp;#237; nunca es f&amp;#225;cil saber qui&amp;#233;n ese qui&amp;#233;n, sobre todo cuando la espera es larga y uno se escabulle, estira subrepticio el brazo para coger un Selecciones o una Cosmopolitan y leer un rato alguna tonter&amp;#237;a mientras la cajera hace sonar y sonar el timbre para que le averig&amp;#252;en el c&amp;#243;digo de un producto, el muchacho corre a cambiar la bolsa de az&amp;#250;car que se derrama, la m&amp;#225;quina de pasar las tarjetas se enfurru&amp;#241;a y no hay modo de saber si el tipo de barba y ojeras tiene con qu&amp;#233; pagar el litro de whisky o la docena de cervezas que sostiene con brazo tembloroso. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;A ella su madre le hab&amp;#237;a pedido que fuera a comprarle un desodorante. En ese tiempo a&amp;#250;n no hab&amp;#237;a muchos supermercados, y caminar un poco por la ciudad hasta el m&amp;#225;s cercano le agregaba aventura al favor. Hab&amp;#237;a tomado la presentaci&amp;#243;n m&amp;#225;s peque&amp;#241;a que hab&amp;#237;a del desodorante encargado, porque se antoj&amp;#243; de un champ&amp;#250; de lim&amp;#243;n que ten&amp;#237;a una botellita muy linda, por cierto en forma de lim&amp;#243;n. No hab&amp;#237;a nada m&amp;#225;s chiquito, y a&amp;#250;n as&amp;#237; le faltaba un peso. Fue a pagar, esperando un milagro. La cajera marc&amp;#243;, sum&amp;#243;, dijo cu&amp;#225;nto, ella sac&amp;#243; el billetito gris y la otra no hizo nada por ayudar. Bien que mal un peso todav&amp;#237;a era un peso. Las miradas se cruzaron en un duelo de yo no tengo y yo no puedo, hasta que de pronto una mano de dedos largos deposit&amp;#243; la moneda en medio del campo de batalla.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;Ella se volvi&amp;#243;, alz&amp;#243; la mirada y dijo gracias o dijo Dios se lo pague o algo as&amp;#237;, m&amp;#225;gico y normal. &amp;#201;l murmur&amp;#243; con mucho gusto, de nada, y ella cogi&amp;#243; su paquete y pareci&amp;#243; que se ir&amp;#237;a sin m&amp;#225;s. &amp;#201;l estaba resignado a que ella hiciera eso, porque es lo que siempre pasa, pero not&amp;#243; que sus pasos hacia la puerta eran lentos y que ya estaba su vuelto y su bolsa. Se apresur&amp;#243; y dijo hola como si le hablara a las colas de caballo con bolitas de colores que las muchachas a veces tienen, y que siempre est&amp;#225;n ah&amp;#237; donde empieza la espalda como una llave que las hace virar ciento ochenta grados, desplegar una sonrisa ancha y contestar el hola con otro y con algo m&amp;#225;s. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;As&amp;#237; naci&amp;#243; un r&amp;#237;o que despu&amp;#233;s trajo encuentros en el parque cuando reverbera el verano, en la pulper&amp;#237;a de la esquina, en las gradas del autob&amp;#250;s, en la feria del agricultor los domingos, o bajo el alero de alguna casa porque se meti&amp;#243; el invierno y con tanto viento no hay paraguas que sirva, mejor escampar con el pelo h&amp;#250;medo y una gotita furtiva en la punta de la nariz y una queja contra San Pedro. No hay mejores ocasiones que esas para tener una conversaci&amp;#243;n de las que se cuelan en el coraz&amp;#243;n parecido a como el agua se cuela en las alcantarillas. Tambi&amp;#233;n hay fiestas hacia el fin de semana que son el escudo perfecto contra el tedio o la zozobra, y que en alguna de las casitas apretadas de la calle dan pie a la nube de tabaco y al suspiro por el cantor de moda y a las primeras cervezas de la travesura. Y paseos de autob&amp;#250;s traqueteado para acompa&amp;#241;ar al equipo del barrio, escapaditas a la piscina municipal, reuni&amp;#243;n en casa del amigo que estren&amp;#243; videojuego, la alegr&amp;#237;a al verla con un vestido nuevo, o de saber que &amp;#233;l ya tiene un pick up con un gran caj&amp;#243;n de lata para repartir quequitos, galletas, melcochas, cajetas y similares por todas las sodas y pulper&amp;#237;as del universo circunvecino. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;Pero el misterio no estaba resuelto. El pap&amp;#225; de los misterios, el mero mero. Ellos lo sab&amp;#237;an pero no dec&amp;#237;an nada, ni a s&amp;#237; mismos se dec&amp;#237;an nada &lt;span&gt; &lt;/span&gt;por temor a que el tiempo tan frondoso que se les hab&amp;#237;a crecido como un bosque para que ah&amp;#237; les habitara la amistad se fuera a romper como un jarr&amp;#243;n o a desmadrar como un vendaval. A lo m&amp;#225;s, cuando los amigos le preguntaban, &amp;#233;l dec&amp;#237;a no s&amp;#233;, no s&amp;#233;, nunca le hemos dado doble clic a la cuesti&amp;#243;n, y se re&amp;#237;a de su magro ingenio y repet&amp;#237;a no s&amp;#233;, no molesten. Ella en cambio no dio explicaciones a nadie y procedi&amp;#243; a echarse un noviecillo de esos que calzan con las normas y las suegras y los regalos, pero que ni de lejos se acercan al recinto donde est&amp;#225;n el fuego y el caldero y las delicias y los desvar&amp;#237;os y las dem&amp;#225;s criaturas que son as&amp;#237; por el estilo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;A &amp;#233;l su pick up le permit&amp;#237;a entrar a cuanta pulper&amp;#237;a, taberna, ventanita con antojos guindando o comedor de oficinistas apresurados hubiera en la zona, y entonces era inevitable que un tipo como &amp;#233;l, que conservaba intactos sus dedos largos y buenos que hac&amp;#237;an favores como aqu&amp;#233;l del peso faltante, se echara no ya una canita al aire, porque no las ten&amp;#237;a todav&amp;#237;a, pero s&amp;#237; que picara florcitas, por aqu&amp;#237; y por all&amp;#225;, siempre de a calladito, siempre con un pie atr&amp;#225;s y con ternura y cortes&amp;#237;a pero con la puerta del cami&amp;#243;n sin tranca, dado el caso de que hubiera que salir pitando.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;El problema con esas situaciones es que de pronto los a&amp;#241;os pasan, muchos, as&amp;#237;, un mont&amp;#243;n. Y &amp;#233;l como que se daba cuenta, y como que siempre suspiraba en baja frecuencia, para s&amp;#237; mismo, a contrapelo de ese rumbo tonto que hab&amp;#237;a cogido la vida, con ella desbaratando sue&amp;#241;os en el sill&amp;#243;n grande de la sala y con el novio inservible al lado. Lo peor es que ese confisgado se hubiera hecho permanente, s&amp;#237;, permanente y constante como un arbusto o como la tabla con clavitos de donde cuelgan las tazas de tomar caf&amp;#233;. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;Aquella era una tarde plana como ninguna, de esas que ni siquiera traen uno de los remezones tel&amp;#250;ricos con que esta tierra a veces sacude a sus habitantes para interrumpirles la siesta mal disimulada que hacen en sus trabajos, o bien el entrevero mental que los posee mientras roncan a mand&amp;#237;bula batiente en lo m&amp;#225;s t&amp;#250;nel de la madrugada. &amp;#201;l ten&amp;#237;a que hacer una vuelta de las de siempre: la constancia de lo constatable o la certificaci&amp;#243;n de lo certificable, vaya uno a saber cu&amp;#225;l vericueto lleno de sellos y fotocopias lo puede estar acechando en este valle de l&amp;#225;grimas. Le tocaba ir a uno de los edificios m&amp;#225;s antiguos de la capital, un precioso vejestorio quejumbroso. Evit&amp;#243; el ascensor por miedo a que le pasara lo mismo que a un puente de hamaca que fall&amp;#243; s&amp;#250;bitamente d&amp;#237;as atr&amp;#225;s, dejando un autob&amp;#250;s hundido con varios muertos en el lecho del r&amp;#237;o. Subi&amp;#243; por las gradas de penumbra y mugre dejando que sus jadeos se confundieran con los de los dem&amp;#225;s, y sonriendo al pensar que esa escalera ten&amp;#237;a forma de cuadracol, es decir de caracol cuadrado. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;Lleg&amp;#243; hasta donde ten&amp;#237;a que llegar, hizo lo que ten&amp;#237;a que hacer con buenos modos y firmas y n&amp;#250;meros de c&amp;#233;dula bien trazados por sus dedos de ciudadano amoldado. Se dio vuelta, camin&amp;#243; por h&amp;#225;bito hasta la puerta del ascensor y se puso a esperar. En eso se acord&amp;#243; de que hab&amp;#237;a decidido evitarlo, y estaba a punto de desandar el cuadracol y sus barandas con arabescos en forma de bostezo cuando descubri&amp;#243; junto al ascensor un antiqu&amp;#237;simo buz&amp;#243;n de bronce. Estaba en el rinc&amp;#243;n que formaban la pared del fondo y una columna del edificio, medio oculto adem&amp;#225;s por un gran tarro que pretend&amp;#237;a ser basurero y cenicero y que hab&amp;#237;a terminado por ser s&amp;#243;lo un ruido m&amp;#225;s cuando vibraba al paso de la gente. Qui&amp;#233;n sabe desde cu&amp;#225;ndo nadie echa ah&amp;#237; una carta, pens&amp;#243;. Se acerc&amp;#243;, agach&amp;#225;ndose. Oficina de Correos, dec&amp;#237;a en alto relieve. M&amp;#225;s abajo estaba el escudo del pa&amp;#237;s, y arribita, coqueteando, la ranura seductora. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;Sin contenerse un instante m&amp;#225;s gir&amp;#243; ciento ochenta grados y baj&amp;#243; como un cachifl&amp;#237;n. Sali&amp;#243; a la calle, super&amp;#243; esos segundos que uno siempre requiere para ubicarse en el mundo cuando ha salido de un tiempo y un espacio que parecen de otra dimensi&amp;#243;n, y corri&amp;#243; hacia una librer&amp;#237;a. Encontr&amp;#243; una muy grande y bien surtida, donde hab&amp;#237;a sobres y papeles decorados, peluches, plumas fuente, adornitos, pensamientos con olor, y cuanta cosa m&amp;#225;s est&amp;#233; concebida para constituirse en detalle, s&amp;#237;, un detalle de esos que despu&amp;#233;s sirve de justificaci&amp;#243;n para una torta. Compr&amp;#243; un papel decorado con un jaspecito y con unos colochos en las esquinas, un sobre blanco y unas estampillas. Fue hasta un poyo del bulevar y se qued&amp;#243; en babia. Al cabo sac&amp;#243; el viejo lapicero pring&amp;#243;n que usaba para las facturas de los confites y melcochas y escribi&amp;#243; Te Quiero, en el centro de la hoja. Era un te quiero peque&amp;#241;o, ladeado hacia la derecha, con el punto de la i puesto sobre la e. Cualquiera ver&amp;#237;a, cada vez que ese papel fuera desdoblado, el temblor de mano con que fue escrito, y el suspiro con que fue puesto entre el sobre. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;Se llen&amp;#243; la punta de la lengua con el sabor de la goma del sobre y las estampillas, escribi&amp;#243; el nombre y la direcci&amp;#243;n de ella con la misma letra desastrosa del te quiero, y puso &amp;#8220;yo&amp;#8221; en el remitente. Despu&amp;#233;s corri&amp;#243; otra vez hacia el edificio y subi&amp;#243; hasta el buz&amp;#243;n de bronce como si temiera que entre tanto hubiera desaparecido de su rinc&amp;#243;n. Mir&amp;#243; la ranura, mir&amp;#243; el sobre, mir&amp;#243; sus dedos sol&amp;#237;citos que lo empujaban sin arrugarlo, sin obligarlo, como persuadi&amp;#233;ndolo. Sab&amp;#237;a que era un papel vac&amp;#237;o con dos palabras, nada m&amp;#225;s, pero que ella lo reconocer&amp;#237;a todo al instante porque muchas veces lo hab&amp;#237;a visto en los menesteres de su rutina. Sinti&amp;#243; un asombro primitivo y dulce. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;Mientras bajaba las gradas, ahora ya con calma, fue imaginando la escena. El cartero tocar&amp;#237;a el timbre, ella saldr&amp;#237;a al corredorcito, sonreir&amp;#237;a, se volver&amp;#237;a, entrar&amp;#237;a, y como ah&amp;#237; cerca de seguro andar&amp;#237;a la madre ir&amp;#237;a a su cuarto y se tumbar&amp;#237;a en la cama. Lo abrir&amp;#237;a y se quedar&amp;#237;a muda, un buen rato. Despu&amp;#233;s qui&amp;#233;n sabe que m&amp;#225;s. O no, lo m&amp;#225;s probable es que andar&amp;#237;a en clases y entonces la se&amp;#241;ora recibir&amp;#237;a la carta y se la pondr&amp;#237;a en la mesa del comedor y la esperar&amp;#237;a ansiosa y no se aguantar&amp;#237;a las ganas de que ella le contara qu&amp;#233; era la cuesti&amp;#243;n. Lo fue viendo todo: el par de arbolillos del jard&amp;#237;n, la verja, las paredes de madera tan llenas de a&amp;#241;os. Pens&amp;#243; que ellas dicen m&amp;#225;s con el color que ya no tienen que con el que les queda, e iba tan metido en s&amp;#237; mismo y en todo ese asunto que no se percat&amp;#243; de nada a su alrededor. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;De otro modo se habr&amp;#237;a fijado en unos r&amp;#243;tulos que hab&amp;#237;a por todas partes, avisando que a partir del lunes siguiente esas oficinas cambiar&amp;#237;an de sede. La mudanza se deb&amp;#237;a a que ese edificio lo iban a demoler, tema que por cierto hab&amp;#237;a provocado un gran bochinche p&amp;#250;blico del que &amp;#233;l no sab&amp;#237;a nada, porque le&amp;#237;a poco el peri&amp;#243;dico y menos a&amp;#250;n ve&amp;#237;a noticias. Por un lado estaban los due&amp;#241;os del inmueble, vieja familia platuda, que quer&amp;#237;an levantar ah&amp;#237; una torre del triple de alto, con locales bien modernos y un mirador en el cucurucho, especial como para un casino o una discoteca. Y por otro lado estaba la Direcci&amp;#243;n de Conservaci&amp;#243;n de Patrimonio del Ministerio de Cultura, que ten&amp;#237;a el edificio en una lista de los que pronto ser&amp;#237;an declarados intocables, cuando terminara un estudio que hac&amp;#237;a el Colegio de Ingenieros. Los due&amp;#241;os arg&amp;#252;&amp;#237;an que mientras el estudio no se hubiera llevado a cabo ellos ten&amp;#237;an derecho a hacer con la propiedad lo que quisieran, a lo cual el Ministerio se opon&amp;#237;a de plano. El municipio no hab&amp;#237;a dado entre tanto el visto bueno a las mazas y los tractores, pero el abogado de la familia intervino y en una maniobra no muy clara obtuvo las autorizaciones del caso. Fue as&amp;#237; como el lunes a primera hora los aparatos de destrucci&amp;#243;n llegaron al sitio. Se encontraron con que en la acera y en el vest&amp;#237;bulo hab&amp;#237;an acampado unos profesores de la Facultad de Arquitectura, acompa&amp;#241;ados de pintores, actores y poetas que quer&amp;#237;an dedicar el edificio a una colmena de creatividad. Los cascos amarillos tuvieron que devolverse, claro est&amp;#225;, no se trataba tampoco de machacar as&amp;#237; nom&amp;#225;s esa caterva de rom&amp;#225;nticos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;Al cabo intervino la Sala Constitucional, como es costumbre y menester. Su veredicto fue tajante: hab&amp;#237;a que esperar el estudio del Colegio de Ingenieros sobre si el edificio calificaba o no como patrimonio hist&amp;#243;rico. Eso tard&amp;#243; un par de a&amp;#241;os, y cuando por fin hubo humo blanco el pleito no hizo m&amp;#225;s que arreciar. Ahora los due&amp;#241;os argumentaban que de todas formas el ruinoso estado del inmueble lo hac&amp;#237;a inhabitable y que por ello no quedaba m&amp;#225;s que tumbarlo. Fue inevitable irse a juicio. El Ministerio de Cultura contra la familia famosa esa, y el Colegio de Ingenieros y el municipio y los artistas de la colmena de la creatividad y los ecologistas y los periodistas. En fin, todo el mundo contra todo el mundo en un vaiv&amp;#233;n de alegatos, demandas, contrademandas y peritajes que parecen no tener fin, hasta que en una de tantas fallece el n&amp;#250;mero uno de la familia due&amp;#241;a. Era un viejillo desconsoladamente alcoh&amp;#243;lico que ten&amp;#237;a monta&amp;#241;as de dinero porque entre borrachera y borrachera &amp;#8211; es decir cada d&amp;#237;a en la ma&amp;#241;ana &amp;#8211; se sentaba en la gran mesa de madera de su mansi&amp;#243;n de las afueras a menear papeles y dar &amp;#243;rdenes por tel&amp;#233;fono y a incrementar su gigantesco y desperdiciado capital. Ahora ya no era solo un problema de si se pod&amp;#237;a declarar o no patrimonio arquitect&amp;#243;nico, de si se pod&amp;#237;a restaurar sin riesgo de la ciudadan&amp;#237;a, o de cu&amp;#225;nto era lo que deb&amp;#237;a reconoc&amp;#233;rsele a los due&amp;#241;os en caso de expropiaci&amp;#243;n. Ahora era tambi&amp;#233;n un problema de saber qui&amp;#233;n lo heredar&amp;#237;a, porque entre tanta escritura e hipoteca al viejillo se le hab&amp;#237;a olvidado incluir la propiedad en su testamento. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;Al inicio de ese v&amp;#237;a crucis rodearon el edificio con una grosera tapia de latas de zinc, pensando que el entuerto se resolver&amp;#237;a pronto. Pero luego las chapas se fueron herrumbrando y torciendo y las grietas cedieron paso a cuanto drogadicto y alcoh&amp;#243;lico o pareja sin lecho nupcial m&amp;#225;s propicio deambulara por la zona. El sitio siempre ol&amp;#237;a a excremento y droga y era la verg&amp;#252;enza de la ciudad, hasta que una ordenanza municipal oblig&amp;#243; a los miembros de la familia &amp;#8211; quienes entre tanto segu&amp;#237;an discutiendo cu&amp;#225;l era el favorecido &amp;#8211; a construir una tapia adecuada. Tras el grueso muro que se levant&amp;#243; el olvido pudo al fin crecer a su antojo. Proliferaron ratas, ratones, cucas y hormigueros, telara&amp;#241;as, cristales rotos, espectros y penas sin rumbo, espinas y maleza diversa y tal vez alg&amp;#250;n palito de naranja o de mango como resultado de un proyectil lanzado por un ni&amp;#241;o desde un autob&amp;#250;s. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;Despu&amp;#233;s, todos parecieron acostumbrarse a que en pleno centro de la ciudad estuviera siempre ese solar ruinoso, y acaso un for&amp;#225;neo de esos que todo lo fotograf&amp;#237;an preguntara desde su camisa floreada y su pantal&amp;#243;n corto y blanco que por qu&amp;#233; ese edificio que se ve&amp;#237;an tan cl&amp;#225;sico estaba ah&amp;#237; abandonado. Los gu&amp;#237;as de turismo respond&amp;#237;an igual que cualquiera: no se sab&amp;#237;a, no se pod&amp;#237;a saber nada porque el pleito de familia nunca se hab&amp;#237;a resuelto. Pero s&amp;#237; estaba resuelto, aunque nadie lo supiera o a nadie le importara, porque el inmueble se lo termin&amp;#243; quedando la menor de las hijas del viejillo denodadamente alcoh&amp;#243;lico aquel que se muri&amp;#243;. Era una mujer anta&amp;#241;o guap&amp;#237;sima, que tuvo un paso fugaz por las escasas tablas del teatro local, y que luego se fue para el norte, convencida de que el &amp;#233;xito le sonreir&amp;#237;a en Broadway o en Hollywood. El que le sonri&amp;#243; fue un tipo de plata como ella, industrial o inversionista o algo as&amp;#237; de lo que puede uno encontrar por esos andurriales, y entonces ella viv&amp;#237;a a veces en Nueva York, a veces en Par&amp;#237;s y a veces en otra parte o en un yate que ten&amp;#237;an para dilapidar el tiempo o para disfrutarlo, ambas cosas pueden llegar a ser la misma. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;Adem&amp;#225;s, las inercias hab&amp;#237;an dado a luz el estudio t&amp;#233;cnico donde se demostraba que el edificio s&amp;#237; se pod&amp;#237;a rescatar. Ah&amp;#237; mismo empez&amp;#243; otro calvario, ahora por el asunto de la expropiaci&amp;#243;n. A veces hab&amp;#237;a platas de esas donaciones t&amp;#237;picas que vienen de Europa, o bien alg&amp;#250;n arranque filantr&amp;#243;pico de alguna empresa privada, pero los inviernos se hac&amp;#237;an ristra entre la desidia de los funcionarios y la indiferencia de la due&amp;#241;a que de todas formas era tan dif&amp;#237;cil de localizar. Por si fuera poco, los profesores de arquitectura y los artistas aquellos de la colmena de la creatividad se iban pensionando y hasta se mor&amp;#237;an, verdad, eso le pasa a cualquiera. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;Y bueno, al cabo de muchos cabos la cuesti&amp;#243;n resucit&amp;#243;, cuando menos se esperaba. Hubo un Ministro de Cultura con las pilas puestas, y un nuevo proyecto de paisajismo urbano impulsado por la academia, con afanosos estudiantes y toda la cosa. Como por arte de magia el entuerto se fue destrabando. Se pusieron de acuerdo en montos y plazos y formas, la do&amp;#241;a lujosa firm&amp;#243; o dijo que s&amp;#237;, lo prometo, desde donde fuera que se encontrara su yate o su penthouse, y mientras le terminaban de pagar la expropiaci&amp;#243;n concedi&amp;#243; el permiso para que fueran restaurando el edificio. Fue hasta doloroso ver c&amp;#243;mo el olvido tanto tiempo olvidado ah&amp;#237; dentro era interrumpido en su viaje hacia la nada, y c&amp;#243;mo los escombros y la podredumbre eran poco a poco sacados para que quedaran al descubierto las intimidades de mamposter&amp;#237;a y madera y acero, piso tras piso, ventana por ventana, grada por grada.&lt;span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;Entre los estudiantes de paisajismo hab&amp;#237;a una arquitecta extranjera, que ven&amp;#237;a de un pa&amp;#237;s muy lejano: m&amp;#225;s all&amp;#225; de donde el diablo perdi&amp;#243; la chaqueta y m&amp;#225;s all&amp;#225; todav&amp;#237;a de donde despu&amp;#233;s la encontr&amp;#243;. A ella la hab&amp;#237;a flechado un flaco del terru&amp;#241;o a quien los azares del destino llevaron por su tierra, y ahora paliaba la a&amp;#241;oranza por la vieja capital de su patria rehabilitando un edificio como los que abundaban por all&amp;#225;. Cuando armaron entre todos el plan de restauraci&amp;#243;n, ellos mismos ofrecieron trabajar algunas partes. Ella hab&amp;#237;a pedido hacerse cargo de los barandales met&amp;#225;licos de las escaleras. As&amp;#237; fue como un d&amp;#237;a de tantos, en una de esas pausas que lo hacen a uno recostarse a una pared mientras le da camino a una guayaba, mir&amp;#243; gradas arriba el buz&amp;#243;n de bronce asomado bajo la gruesa capa de mugre, telara&amp;#241;a y quietud. Subi&amp;#243; hasta &amp;#233;l, conteniendo el aliento, con su trapo, su cepillo y su brochita. Tras mucho ponerle ganas incluso logr&amp;#243; sacarle brillo. Un compa la mir&amp;#243; en su af&amp;#225;n y le pregunt&amp;#243;. Ella le ense&amp;#241;&amp;#243; el hermoso cofre, orgullosa. &amp;#191;Habr&amp;#237;a alg&amp;#250;n papel dentro?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;La curiosidad no los dej&amp;#243; en paz. Intentaron sacudirlo para ver si se o&amp;#237;a algo, pero estaba muy bien pegado a la pared. Al cabo el compa trajo un martillo y un cincel y de un certero golpe hizo saltar el llav&amp;#237;n. Abrieron la compuertilla, miraron dentro. Ella meti&amp;#243; la mano y sac&amp;#243; lo &amp;#250;nico que hab&amp;#237;a: la carta del te quiero tembloroso. A pesar de la humedad que hab&amp;#237;a quedado tras la lluvia de a&amp;#241;os, la direcci&amp;#243;n y el &amp;#8220;yo&amp;#8221; del remitente se segu&amp;#237;an leyendo con claridad. Ella todav&amp;#237;a no conoc&amp;#237;a bien la ciudad, pero como para llegar a Roma todo es cuesti&amp;#243;n de preguntar, pues no tuvo m&amp;#225;s que hacer eso justamente. Al caer la tarde estaba con su ancha sonrisa frente al corredor con rosales y paredes que hablaban del color que ya no ten&amp;#237;an, de la misma casita que hab&amp;#237;a visto tras sus p&amp;#225;rpados el remitente, tant&amp;#237;simo tiempo atr&amp;#225;s. Ahora hab&amp;#237;a, eso s&amp;#237;, una gruesa verja de metal que la detuvo al borde de la acera, pero que no fren&amp;#243; para nada su empe&amp;#241;o. Toc&amp;#243; el timbre y mientras le abr&amp;#237;an pens&amp;#243; que esas ventanas de cristales peque&amp;#241;itos, medio ocultas tras las flores, eran propicias para que por ellas asomara una muchacha con colas de caballo sujetas con bolitas de colores. Pero no, la que abri&amp;#243; la puerta fue una se&amp;#241;ora de aspecto sereno, canas sin te&amp;#241;ir y voz suave que dijo gracias cuando ella le entreg&amp;#243; la carta luego de preguntarle el nombre.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;La se&amp;#241;ora se volvi&amp;#243; y entr&amp;#243; por el zagu&amp;#225;n, cerrando tras de s&amp;#237; la puerta con casi tanto cuidado como el que se pone al cobijar a un ni&amp;#241;o. Al fondo del sal&amp;#243;n hab&amp;#237;a un se&amp;#241;or, su buen rato m&amp;#225;s viejo que ella. Ten&amp;#237;a una pila de papeles en la mesa y anotaba cosas en una computadora. Levant&amp;#243; la mirada, por encima de los lentes y por debajo de una ceja arqueada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;- &amp;#191;Qui&amp;#233;n era, mi amor?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;- El cartero&amp;#8230; digo, una cartera. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;- &amp;#191;Una cartera?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;- Si, una muchacha que trajo una carta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;- &amp;#191;Y para qui&amp;#233;n viene?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;- Para m&amp;#237;&amp;#8230;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;- &amp;#191;En serio? &amp;#8211; dijo &amp;#233;l, retomando su trabajo -. Es raro &amp;#8211;agreg&amp;#243; mientras volv&amp;#237;a a teclear -, en estos tiempos ya nadie manda cartas por correo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;- S&amp;#237; -, convino ella, desdobl&amp;#225;ndola.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;- &amp;#191;Y qui&amp;#233;n te la env&amp;#237;a?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;- Vos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;fbiframediv&quot;&gt;&lt;iframe src=&quot;http://www.facebook.com/plugins/like.php?app_id=194259500619894&amp;amp;href=http://redcultura.com/blogs/index.php?p=726&amp;amp;send=false&amp;amp;width=350&amp;amp;show_faces=true&amp;amp;action=like&amp;amp;colorscheme=light&amp;amp;font=arial&amp;amp;height=80&quot; scrolling=&quot;no&quot; frameborder=&quot;0&quot; style=&quot;border:none; overflow:hidden; width:350px; height:80px;&quot; allowTransparency=&quot;true&quot;&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;item_footer&quot;&gt;&lt;p&gt;&lt;small&gt;Enlace al art&amp;#237;culo: &lt;a href=&quot;http://redcultura.com/blogs/index.php/buzon-de-bronce-pronto-a-publicar?blog=24&quot;&gt;Buz&amp;#243;n de Bronce (pronto a publicar)&lt;/a&gt; - Blog: &lt;a href=&quot;http://redcultura.com/blogs/index.php?blog=12&quot;&gt;Jacarand&amp;#225; - Rodolfo Arias Formoso&lt;/a&gt;&lt;/small&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;</description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>
<p class="MsoNormal"><strong><span lang="ES-TRAD">Buz&#243;n de bronce</span></strong></p>
<p class="MsoNormal"><strong><span lang="ES-TRAD"><span> </span><span> </span></span></strong><em><span lang="ES-TRAD">Para Gabriela y Tom&#225;s</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Se hab&#237;an conocido en la fila de un supermercado, ese territorio de estrecheces y empujones, de maquinillas para rasurarse que cuelgan revueltas con chocolates, bater&#237;as, chicles y condones, de ni&#241;os que se topan con la urna repleta de helados y berrean mientras tiran de las faldas o pantalones del progenitor m&#225;s cercano. Ah&#237; nunca es f&#225;cil saber qui&#233;n ese qui&#233;n, sobre todo cuando la espera es larga y uno se escabulle, estira subrepticio el brazo para coger un Selecciones o una Cosmopolitan y leer un rato alguna tonter&#237;a mientras la cajera hace sonar y sonar el timbre para que le averig&#252;en el c&#243;digo de un producto, el muchacho corre a cambiar la bolsa de az&#250;car que se derrama, la m&#225;quina de pasar las tarjetas se enfurru&#241;a y no hay modo de saber si el tipo de barba y ojeras tiene con qu&#233; pagar el litro de whisky o la docena de cervezas que sostiene con brazo tembloroso. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">A ella su madre le hab&#237;a pedido que fuera a comprarle un desodorante. En ese tiempo a&#250;n no hab&#237;a muchos supermercados, y caminar un poco por la ciudad hasta el m&#225;s cercano le agregaba aventura al favor. Hab&#237;a tomado la presentaci&#243;n m&#225;s peque&#241;a que hab&#237;a del desodorante encargado, porque se antoj&#243; de un champ&#250; de lim&#243;n que ten&#237;a una botellita muy linda, por cierto en forma de lim&#243;n. No hab&#237;a nada m&#225;s chiquito, y a&#250;n as&#237; le faltaba un peso. Fue a pagar, esperando un milagro. La cajera marc&#243;, sum&#243;, dijo cu&#225;nto, ella sac&#243; el billetito gris y la otra no hizo nada por ayudar. Bien que mal un peso todav&#237;a era un peso. Las miradas se cruzaron en un duelo de yo no tengo y yo no puedo, hasta que de pronto una mano de dedos largos deposit&#243; la moneda en medio del campo de batalla.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Ella se volvi&#243;, alz&#243; la mirada y dijo gracias o dijo Dios se lo pague o algo as&#237;, m&#225;gico y normal. &#201;l murmur&#243; con mucho gusto, de nada, y ella cogi&#243; su paquete y pareci&#243; que se ir&#237;a sin m&#225;s. &#201;l estaba resignado a que ella hiciera eso, porque es lo que siempre pasa, pero not&#243; que sus pasos hacia la puerta eran lentos y que ya estaba su vuelto y su bolsa. Se apresur&#243; y dijo hola como si le hablara a las colas de caballo con bolitas de colores que las muchachas a veces tienen, y que siempre est&#225;n ah&#237; donde empieza la espalda como una llave que las hace virar ciento ochenta grados, desplegar una sonrisa ancha y contestar el hola con otro y con algo m&#225;s. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">As&#237; naci&#243; un r&#237;o que despu&#233;s trajo encuentros en el parque cuando reverbera el verano, en la pulper&#237;a de la esquina, en las gradas del autob&#250;s, en la feria del agricultor los domingos, o bajo el alero de alguna casa porque se meti&#243; el invierno y con tanto viento no hay paraguas que sirva, mejor escampar con el pelo h&#250;medo y una gotita furtiva en la punta de la nariz y una queja contra San Pedro. No hay mejores ocasiones que esas para tener una conversaci&#243;n de las que se cuelan en el coraz&#243;n parecido a como el agua se cuela en las alcantarillas. Tambi&#233;n hay fiestas hacia el fin de semana que son el escudo perfecto contra el tedio o la zozobra, y que en alguna de las casitas apretadas de la calle dan pie a la nube de tabaco y al suspiro por el cantor de moda y a las primeras cervezas de la travesura. Y paseos de autob&#250;s traqueteado para acompa&#241;ar al equipo del barrio, escapaditas a la piscina municipal, reuni&#243;n en casa del amigo que estren&#243; videojuego, la alegr&#237;a al verla con un vestido nuevo, o de saber que &#233;l ya tiene un pick up con un gran caj&#243;n de lata para repartir quequitos, galletas, melcochas, cajetas y similares por todas las sodas y pulper&#237;as del universo circunvecino. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Pero el misterio no estaba resuelto. El pap&#225; de los misterios, el mero mero. Ellos lo sab&#237;an pero no dec&#237;an nada, ni a s&#237; mismos se dec&#237;an nada <span> </span>por temor a que el tiempo tan frondoso que se les hab&#237;a crecido como un bosque para que ah&#237; les habitara la amistad se fuera a romper como un jarr&#243;n o a desmadrar como un vendaval. A lo m&#225;s, cuando los amigos le preguntaban, &#233;l dec&#237;a no s&#233;, no s&#233;, nunca le hemos dado doble clic a la cuesti&#243;n, y se re&#237;a de su magro ingenio y repet&#237;a no s&#233;, no molesten. Ella en cambio no dio explicaciones a nadie y procedi&#243; a echarse un noviecillo de esos que calzan con las normas y las suegras y los regalos, pero que ni de lejos se acercan al recinto donde est&#225;n el fuego y el caldero y las delicias y los desvar&#237;os y las dem&#225;s criaturas que son as&#237; por el estilo. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">A &#233;l su pick up le permit&#237;a entrar a cuanta pulper&#237;a, taberna, ventanita con antojos guindando o comedor de oficinistas apresurados hubiera en la zona, y entonces era inevitable que un tipo como &#233;l, que conservaba intactos sus dedos largos y buenos que hac&#237;an favores como aqu&#233;l del peso faltante, se echara no ya una canita al aire, porque no las ten&#237;a todav&#237;a, pero s&#237; que picara florcitas, por aqu&#237; y por all&#225;, siempre de a calladito, siempre con un pie atr&#225;s y con ternura y cortes&#237;a pero con la puerta del cami&#243;n sin tranca, dado el caso de que hubiera que salir pitando.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">El problema con esas situaciones es que de pronto los a&#241;os pasan, muchos, as&#237;, un mont&#243;n. Y &#233;l como que se daba cuenta, y como que siempre suspiraba en baja frecuencia, para s&#237; mismo, a contrapelo de ese rumbo tonto que hab&#237;a cogido la vida, con ella desbaratando sue&#241;os en el sill&#243;n grande de la sala y con el novio inservible al lado. Lo peor es que ese confisgado se hubiera hecho permanente, s&#237;, permanente y constante como un arbusto o como la tabla con clavitos de donde cuelgan las tazas de tomar caf&#233;. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Aquella era una tarde plana como ninguna, de esas que ni siquiera traen uno de los remezones tel&#250;ricos con que esta tierra a veces sacude a sus habitantes para interrumpirles la siesta mal disimulada que hacen en sus trabajos, o bien el entrevero mental que los posee mientras roncan a mand&#237;bula batiente en lo m&#225;s t&#250;nel de la madrugada. &#201;l ten&#237;a que hacer una vuelta de las de siempre: la constancia de lo constatable o la certificaci&#243;n de lo certificable, vaya uno a saber cu&#225;l vericueto lleno de sellos y fotocopias lo puede estar acechando en este valle de l&#225;grimas. Le tocaba ir a uno de los edificios m&#225;s antiguos de la capital, un precioso vejestorio quejumbroso. Evit&#243; el ascensor por miedo a que le pasara lo mismo que a un puente de hamaca que fall&#243; s&#250;bitamente d&#237;as atr&#225;s, dejando un autob&#250;s hundido con varios muertos en el lecho del r&#237;o. Subi&#243; por las gradas de penumbra y mugre dejando que sus jadeos se confundieran con los de los dem&#225;s, y sonriendo al pensar que esa escalera ten&#237;a forma de cuadracol, es decir de caracol cuadrado. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Lleg&#243; hasta donde ten&#237;a que llegar, hizo lo que ten&#237;a que hacer con buenos modos y firmas y n&#250;meros de c&#233;dula bien trazados por sus dedos de ciudadano amoldado. Se dio vuelta, camin&#243; por h&#225;bito hasta la puerta del ascensor y se puso a esperar. En eso se acord&#243; de que hab&#237;a decidido evitarlo, y estaba a punto de desandar el cuadracol y sus barandas con arabescos en forma de bostezo cuando descubri&#243; junto al ascensor un antiqu&#237;simo buz&#243;n de bronce. Estaba en el rinc&#243;n que formaban la pared del fondo y una columna del edificio, medio oculto adem&#225;s por un gran tarro que pretend&#237;a ser basurero y cenicero y que hab&#237;a terminado por ser s&#243;lo un ruido m&#225;s cuando vibraba al paso de la gente. Qui&#233;n sabe desde cu&#225;ndo nadie echa ah&#237; una carta, pens&#243;. Se acerc&#243;, agach&#225;ndose. Oficina de Correos, dec&#237;a en alto relieve. M&#225;s abajo estaba el escudo del pa&#237;s, y arribita, coqueteando, la ranura seductora. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Sin contenerse un instante m&#225;s gir&#243; ciento ochenta grados y baj&#243; como un cachifl&#237;n. Sali&#243; a la calle, super&#243; esos segundos que uno siempre requiere para ubicarse en el mundo cuando ha salido de un tiempo y un espacio que parecen de otra dimensi&#243;n, y corri&#243; hacia una librer&#237;a. Encontr&#243; una muy grande y bien surtida, donde hab&#237;a sobres y papeles decorados, peluches, plumas fuente, adornitos, pensamientos con olor, y cuanta cosa m&#225;s est&#233; concebida para constituirse en detalle, s&#237;, un detalle de esos que despu&#233;s sirve de justificaci&#243;n para una torta. Compr&#243; un papel decorado con un jaspecito y con unos colochos en las esquinas, un sobre blanco y unas estampillas. Fue hasta un poyo del bulevar y se qued&#243; en babia. Al cabo sac&#243; el viejo lapicero pring&#243;n que usaba para las facturas de los confites y melcochas y escribi&#243; Te Quiero, en el centro de la hoja. Era un te quiero peque&#241;o, ladeado hacia la derecha, con el punto de la i puesto sobre la e. Cualquiera ver&#237;a, cada vez que ese papel fuera desdoblado, el temblor de mano con que fue escrito, y el suspiro con que fue puesto entre el sobre. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Se llen&#243; la punta de la lengua con el sabor de la goma del sobre y las estampillas, escribi&#243; el nombre y la direcci&#243;n de ella con la misma letra desastrosa del te quiero, y puso &#8220;yo&#8221; en el remitente. Despu&#233;s corri&#243; otra vez hacia el edificio y subi&#243; hasta el buz&#243;n de bronce como si temiera que entre tanto hubiera desaparecido de su rinc&#243;n. Mir&#243; la ranura, mir&#243; el sobre, mir&#243; sus dedos sol&#237;citos que lo empujaban sin arrugarlo, sin obligarlo, como persuadi&#233;ndolo. Sab&#237;a que era un papel vac&#237;o con dos palabras, nada m&#225;s, pero que ella lo reconocer&#237;a todo al instante porque muchas veces lo hab&#237;a visto en los menesteres de su rutina. Sinti&#243; un asombro primitivo y dulce. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Mientras bajaba las gradas, ahora ya con calma, fue imaginando la escena. El cartero tocar&#237;a el timbre, ella saldr&#237;a al corredorcito, sonreir&#237;a, se volver&#237;a, entrar&#237;a, y como ah&#237; cerca de seguro andar&#237;a la madre ir&#237;a a su cuarto y se tumbar&#237;a en la cama. Lo abrir&#237;a y se quedar&#237;a muda, un buen rato. Despu&#233;s qui&#233;n sabe que m&#225;s. O no, lo m&#225;s probable es que andar&#237;a en clases y entonces la se&#241;ora recibir&#237;a la carta y se la pondr&#237;a en la mesa del comedor y la esperar&#237;a ansiosa y no se aguantar&#237;a las ganas de que ella le contara qu&#233; era la cuesti&#243;n. Lo fue viendo todo: el par de arbolillos del jard&#237;n, la verja, las paredes de madera tan llenas de a&#241;os. Pens&#243; que ellas dicen m&#225;s con el color que ya no tienen que con el que les queda, e iba tan metido en s&#237; mismo y en todo ese asunto que no se percat&#243; de nada a su alrededor. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">De otro modo se habr&#237;a fijado en unos r&#243;tulos que hab&#237;a por todas partes, avisando que a partir del lunes siguiente esas oficinas cambiar&#237;an de sede. La mudanza se deb&#237;a a que ese edificio lo iban a demoler, tema que por cierto hab&#237;a provocado un gran bochinche p&#250;blico del que &#233;l no sab&#237;a nada, porque le&#237;a poco el peri&#243;dico y menos a&#250;n ve&#237;a noticias. Por un lado estaban los due&#241;os del inmueble, vieja familia platuda, que quer&#237;an levantar ah&#237; una torre del triple de alto, con locales bien modernos y un mirador en el cucurucho, especial como para un casino o una discoteca. Y por otro lado estaba la Direcci&#243;n de Conservaci&#243;n de Patrimonio del Ministerio de Cultura, que ten&#237;a el edificio en una lista de los que pronto ser&#237;an declarados intocables, cuando terminara un estudio que hac&#237;a el Colegio de Ingenieros. Los due&#241;os arg&#252;&#237;an que mientras el estudio no se hubiera llevado a cabo ellos ten&#237;an derecho a hacer con la propiedad lo que quisieran, a lo cual el Ministerio se opon&#237;a de plano. El municipio no hab&#237;a dado entre tanto el visto bueno a las mazas y los tractores, pero el abogado de la familia intervino y en una maniobra no muy clara obtuvo las autorizaciones del caso. Fue as&#237; como el lunes a primera hora los aparatos de destrucci&#243;n llegaron al sitio. Se encontraron con que en la acera y en el vest&#237;bulo hab&#237;an acampado unos profesores de la Facultad de Arquitectura, acompa&#241;ados de pintores, actores y poetas que quer&#237;an dedicar el edificio a una colmena de creatividad. Los cascos amarillos tuvieron que devolverse, claro est&#225;, no se trataba tampoco de machacar as&#237; nom&#225;s esa caterva de rom&#225;nticos. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Al cabo intervino la Sala Constitucional, como es costumbre y menester. Su veredicto fue tajante: hab&#237;a que esperar el estudio del Colegio de Ingenieros sobre si el edificio calificaba o no como patrimonio hist&#243;rico. Eso tard&#243; un par de a&#241;os, y cuando por fin hubo humo blanco el pleito no hizo m&#225;s que arreciar. Ahora los due&#241;os argumentaban que de todas formas el ruinoso estado del inmueble lo hac&#237;a inhabitable y que por ello no quedaba m&#225;s que tumbarlo. Fue inevitable irse a juicio. El Ministerio de Cultura contra la familia famosa esa, y el Colegio de Ingenieros y el municipio y los artistas de la colmena de la creatividad y los ecologistas y los periodistas. En fin, todo el mundo contra todo el mundo en un vaiv&#233;n de alegatos, demandas, contrademandas y peritajes que parecen no tener fin, hasta que en una de tantas fallece el n&#250;mero uno de la familia due&#241;a. Era un viejillo desconsoladamente alcoh&#243;lico que ten&#237;a monta&#241;as de dinero porque entre borrachera y borrachera &#8211; es decir cada d&#237;a en la ma&#241;ana &#8211; se sentaba en la gran mesa de madera de su mansi&#243;n de las afueras a menear papeles y dar &#243;rdenes por tel&#233;fono y a incrementar su gigantesco y desperdiciado capital. Ahora ya no era solo un problema de si se pod&#237;a declarar o no patrimonio arquitect&#243;nico, de si se pod&#237;a restaurar sin riesgo de la ciudadan&#237;a, o de cu&#225;nto era lo que deb&#237;a reconoc&#233;rsele a los due&#241;os en caso de expropiaci&#243;n. Ahora era tambi&#233;n un problema de saber qui&#233;n lo heredar&#237;a, porque entre tanta escritura e hipoteca al viejillo se le hab&#237;a olvidado incluir la propiedad en su testamento. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Al inicio de ese v&#237;a crucis rodearon el edificio con una grosera tapia de latas de zinc, pensando que el entuerto se resolver&#237;a pronto. Pero luego las chapas se fueron herrumbrando y torciendo y las grietas cedieron paso a cuanto drogadicto y alcoh&#243;lico o pareja sin lecho nupcial m&#225;s propicio deambulara por la zona. El sitio siempre ol&#237;a a excremento y droga y era la verg&#252;enza de la ciudad, hasta que una ordenanza municipal oblig&#243; a los miembros de la familia &#8211; quienes entre tanto segu&#237;an discutiendo cu&#225;l era el favorecido &#8211; a construir una tapia adecuada. Tras el grueso muro que se levant&#243; el olvido pudo al fin crecer a su antojo. Proliferaron ratas, ratones, cucas y hormigueros, telara&#241;as, cristales rotos, espectros y penas sin rumbo, espinas y maleza diversa y tal vez alg&#250;n palito de naranja o de mango como resultado de un proyectil lanzado por un ni&#241;o desde un autob&#250;s. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Despu&#233;s, todos parecieron acostumbrarse a que en pleno centro de la ciudad estuviera siempre ese solar ruinoso, y acaso un for&#225;neo de esos que todo lo fotograf&#237;an preguntara desde su camisa floreada y su pantal&#243;n corto y blanco que por qu&#233; ese edificio que se ve&#237;an tan cl&#225;sico estaba ah&#237; abandonado. Los gu&#237;as de turismo respond&#237;an igual que cualquiera: no se sab&#237;a, no se pod&#237;a saber nada porque el pleito de familia nunca se hab&#237;a resuelto. Pero s&#237; estaba resuelto, aunque nadie lo supiera o a nadie le importara, porque el inmueble se lo termin&#243; quedando la menor de las hijas del viejillo denodadamente alcoh&#243;lico aquel que se muri&#243;. Era una mujer anta&#241;o guap&#237;sima, que tuvo un paso fugaz por las escasas tablas del teatro local, y que luego se fue para el norte, convencida de que el &#233;xito le sonreir&#237;a en Broadway o en Hollywood. El que le sonri&#243; fue un tipo de plata como ella, industrial o inversionista o algo as&#237; de lo que puede uno encontrar por esos andurriales, y entonces ella viv&#237;a a veces en Nueva York, a veces en Par&#237;s y a veces en otra parte o en un yate que ten&#237;an para dilapidar el tiempo o para disfrutarlo, ambas cosas pueden llegar a ser la misma. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Adem&#225;s, las inercias hab&#237;an dado a luz el estudio t&#233;cnico donde se demostraba que el edificio s&#237; se pod&#237;a rescatar. Ah&#237; mismo empez&#243; otro calvario, ahora por el asunto de la expropiaci&#243;n. A veces hab&#237;a platas de esas donaciones t&#237;picas que vienen de Europa, o bien alg&#250;n arranque filantr&#243;pico de alguna empresa privada, pero los inviernos se hac&#237;an ristra entre la desidia de los funcionarios y la indiferencia de la due&#241;a que de todas formas era tan dif&#237;cil de localizar. Por si fuera poco, los profesores de arquitectura y los artistas aquellos de la colmena de la creatividad se iban pensionando y hasta se mor&#237;an, verdad, eso le pasa a cualquiera. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Y bueno, al cabo de muchos cabos la cuesti&#243;n resucit&#243;, cuando menos se esperaba. Hubo un Ministro de Cultura con las pilas puestas, y un nuevo proyecto de paisajismo urbano impulsado por la academia, con afanosos estudiantes y toda la cosa. Como por arte de magia el entuerto se fue destrabando. Se pusieron de acuerdo en montos y plazos y formas, la do&#241;a lujosa firm&#243; o dijo que s&#237;, lo prometo, desde donde fuera que se encontrara su yate o su penthouse, y mientras le terminaban de pagar la expropiaci&#243;n concedi&#243; el permiso para que fueran restaurando el edificio. Fue hasta doloroso ver c&#243;mo el olvido tanto tiempo olvidado ah&#237; dentro era interrumpido en su viaje hacia la nada, y c&#243;mo los escombros y la podredumbre eran poco a poco sacados para que quedaran al descubierto las intimidades de mamposter&#237;a y madera y acero, piso tras piso, ventana por ventana, grada por grada.<span> </span></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Entre los estudiantes de paisajismo hab&#237;a una arquitecta extranjera, que ven&#237;a de un pa&#237;s muy lejano: m&#225;s all&#225; de donde el diablo perdi&#243; la chaqueta y m&#225;s all&#225; todav&#237;a de donde despu&#233;s la encontr&#243;. A ella la hab&#237;a flechado un flaco del terru&#241;o a quien los azares del destino llevaron por su tierra, y ahora paliaba la a&#241;oranza por la vieja capital de su patria rehabilitando un edificio como los que abundaban por all&#225;. Cuando armaron entre todos el plan de restauraci&#243;n, ellos mismos ofrecieron trabajar algunas partes. Ella hab&#237;a pedido hacerse cargo de los barandales met&#225;licos de las escaleras. As&#237; fue como un d&#237;a de tantos, en una de esas pausas que lo hacen a uno recostarse a una pared mientras le da camino a una guayaba, mir&#243; gradas arriba el buz&#243;n de bronce asomado bajo la gruesa capa de mugre, telara&#241;a y quietud. Subi&#243; hasta &#233;l, conteniendo el aliento, con su trapo, su cepillo y su brochita. Tras mucho ponerle ganas incluso logr&#243; sacarle brillo. Un compa la mir&#243; en su af&#225;n y le pregunt&#243;. Ella le ense&#241;&#243; el hermoso cofre, orgullosa. &#191;Habr&#237;a alg&#250;n papel dentro?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">La curiosidad no los dej&#243; en paz. Intentaron sacudirlo para ver si se o&#237;a algo, pero estaba muy bien pegado a la pared. Al cabo el compa trajo un martillo y un cincel y de un certero golpe hizo saltar el llav&#237;n. Abrieron la compuertilla, miraron dentro. Ella meti&#243; la mano y sac&#243; lo &#250;nico que hab&#237;a: la carta del te quiero tembloroso. A pesar de la humedad que hab&#237;a quedado tras la lluvia de a&#241;os, la direcci&#243;n y el &#8220;yo&#8221; del remitente se segu&#237;an leyendo con claridad. Ella todav&#237;a no conoc&#237;a bien la ciudad, pero como para llegar a Roma todo es cuesti&#243;n de preguntar, pues no tuvo m&#225;s que hacer eso justamente. Al caer la tarde estaba con su ancha sonrisa frente al corredor con rosales y paredes que hablaban del color que ya no ten&#237;an, de la misma casita que hab&#237;a visto tras sus p&#225;rpados el remitente, tant&#237;simo tiempo atr&#225;s. Ahora hab&#237;a, eso s&#237;, una gruesa verja de metal que la detuvo al borde de la acera, pero que no fren&#243; para nada su empe&#241;o. Toc&#243; el timbre y mientras le abr&#237;an pens&#243; que esas ventanas de cristales peque&#241;itos, medio ocultas tras las flores, eran propicias para que por ellas asomara una muchacha con colas de caballo sujetas con bolitas de colores. Pero no, la que abri&#243; la puerta fue una se&#241;ora de aspecto sereno, canas sin te&#241;ir y voz suave que dijo gracias cuando ella le entreg&#243; la carta luego de preguntarle el nombre.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">La se&#241;ora se volvi&#243; y entr&#243; por el zagu&#225;n, cerrando tras de s&#237; la puerta con casi tanto cuidado como el que se pone al cobijar a un ni&#241;o. Al fondo del sal&#243;n hab&#237;a un se&#241;or, su buen rato m&#225;s viejo que ella. Ten&#237;a una pila de papeles en la mesa y anotaba cosas en una computadora. Levant&#243; la mirada, por encima de los lentes y por debajo de una ceja arqueada.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">- &#191;Qui&#233;n era, mi amor?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">- El cartero&#8230; digo, una cartera. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">- &#191;Una cartera?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">- Si, una muchacha que trajo una carta.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">- &#191;Y para qui&#233;n viene?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">- Para m&#237;&#8230;</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">- &#191;En serio? &#8211; dijo &#233;l, retomando su trabajo -. Es raro &#8211;agreg&#243; mientras volv&#237;a a teclear -, en estos tiempos ya nadie manda cartas por correo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">- S&#237; -, convino ella, desdobl&#225;ndola.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">- &#191;Y qui&#233;n te la env&#237;a?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">- Vos. </span></p>
</p><div class="fbiframediv"><iframe src="http://www.facebook.com/plugins/like.php?app_id=194259500619894&amp;href=http://redcultura.com/blogs/index.php?p=726&amp;send=false&amp;width=350&amp;show_faces=true&amp;action=like&amp;colorscheme=light&amp;font=arial&amp;height=80" scrolling="no" frameborder="0" style="border:none; overflow:hidden; width:350px; height:80px;" allowTransparency="true"></iframe></div><div class="item_footer"><p><small>Enlace al art&#237;culo: <a href="http://redcultura.com/blogs/index.php/buzon-de-bronce-pronto-a-publicar?blog=24">Buz&#243;n de Bronce (pronto a publicar)</a> - Blog: <a href="http://redcultura.com/blogs/index.php?blog=12">Jacarand&#225; - Rodolfo Arias Formoso</a></small></p></div>]]></content:encoded>
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		</item>
				<item>
			<title>Mi &#250;ltimo art&#237;culo (17 de enero 2010)</title>
			<link>http://redcultura.com/blogs/index.php/mi-ultimo-articulo-17-de-enero-2010?blog=24</link>
			<pubDate>Tue, 19 Jan 2010 20:53:19 +0000</pubDate>			<dc:creator>rodolfoarias</dc:creator>
			<category domain="main">Cuentos</category>			<guid isPermaLink="false">725@http://redcultura.com/blogs/</guid>
						<description>&lt;p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;&amp;#161;Prometo no hacer m&amp;#225;s calles!&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;Rodolfo Arias Formoso&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;Buen planeta nos ha tocado, que a&amp;#250;n aguanta.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;Un descomunal embotellamiento me obliga a la divagaci&amp;#243;n. Tardar&amp;#233; una hora entre el Barreal de Heredia y el cruce de la Pozuelo. M&amp;#225;s adelante no habr&amp;#225; un choque, es solo la incapacidad de la calle para digerir a los miles y miles de veh&amp;#237;culos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;Voy con el seguro puesto y el vidrio subido, ahora nunca se sabe. Miro el molote de gente y luces: parece un cardumen. Nada hace pensar que estamos en d&amp;#237;as electorales. M&amp;#225;s caliente que la nuestra debe ser la campa&amp;#241;a para escoger al presidente de los esquimales. Es una apat&amp;#237;a l&amp;#243;gica. Tantos gobiernos malos, al tim&amp;#243;n de un aparato estatal obstruido. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;Con desespero, los propagandistas parecen competir por un premio al desacierto y la groser&amp;#237;a. Algo de una marioneta, o del &amp;#8220;menos malo&amp;#8221;, o de &amp;#8220;m&amp;#233;tale un pinchazo&amp;#8221;. Fatal y m&amp;#225;s que fatal. Ahora bien, si yo fuera candidato nada espantar&amp;#237;a m&amp;#225;s votos que mi eslogan: &amp;#161;prometo no hacer m&amp;#225;s calles! &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;Es una s&amp;#250;bita lucidez que me aqueja mientras reptamos hacia el Virilla. &lt;span&gt; &lt;/span&gt;Ni un kil&amp;#243;metro m&amp;#225;s. El problema no es culpa de las carreteras; tampoco de los conductores. Los observo: algunos dormitan, otros se entretienen con la m&amp;#250;sica o los celulares. La culpa, concluyo, es de esta espantosa tecnolog&amp;#237;a de transporte.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;En esencia, andar cada uno en su autom&amp;#243;vil es una barrabasada. Cada motor tiene mil o m&amp;#225;s cent&amp;#237;metros c&amp;#250;bicos donde explota, mil o m&amp;#225;s veces por minuto, un puchito de combustible. Cierro los ojos. Veo la hoguera que se armar&amp;#237;a si todo el petr&amp;#243;leo que se quema en el mundo se pusiera junto. Cientos y cientos de campos de f&amp;#250;tbol ardiendo. La Roma de Ner&amp;#243;n, a&amp;#241;o tras a&amp;#241;o, d&amp;#237;a tras d&amp;#237;a. Buen planeta nos ha tocado, que a&amp;#250;n aguanta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;Para la ciudad necesitamos trenes. Transporte de acceso, no de posesi&amp;#243;n. O a lo sumo peque&amp;#241;os veh&amp;#237;culos el&amp;#233;ctricos: especie de traje con ruedas. Ahora est&amp;#225; surgiendo la rob&amp;#243;tica de enjambre (&lt;em&gt;swarm robotics&lt;/em&gt;), y esta ser&amp;#237;a una aplicaci&amp;#243;n fabulosa. Chunchitos inteligentes que autorregulen su paso en las intersecciones. No har&amp;#237;an falta sem&amp;#225;foros. No habr&amp;#237;a choques ni retrasos porque no se maquillar&amp;#237;an en el retrovisor ni se quedar&amp;#237;an viendo una chica guapa en la acera. Y con las calles que tenemos, algunas dotadas de l&amp;#237;neas de energ&amp;#237;a, &amp;#161;alcanzar&amp;#237;a y sobrar&amp;#237;a!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;Eso est&amp;#225; a la vuelta de la esquina: ya casi tenemos la inteligencia artificial necesaria. Pero no hay decisi&amp;#243;n pol&amp;#237;tica, ni flexibilidad econ&amp;#243;mica. Costar&amp;#225; much&amp;#237;simo detener la quema, frenar la locura. Adem&amp;#225;s, &amp;#191;c&amp;#243;mo plantearlo, c&amp;#243;mo inducir y persuadir? Yo qu&amp;#233; s&amp;#233;, nunca ser&amp;#233; pol&amp;#237;tico. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;fbiframediv&quot;&gt;&lt;iframe src=&quot;http://www.facebook.com/plugins/like.php?app_id=194259500619894&amp;amp;href=http://redcultura.com/blogs/index.php?p=725&amp;amp;send=false&amp;amp;width=350&amp;amp;show_faces=true&amp;amp;action=like&amp;amp;colorscheme=light&amp;amp;font=arial&amp;amp;height=80&quot; scrolling=&quot;no&quot; frameborder=&quot;0&quot; style=&quot;border:none; overflow:hidden; width:350px; height:80px;&quot; allowTransparency=&quot;true&quot;&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;item_footer&quot;&gt;&lt;p&gt;&lt;small&gt;Enlace al art&amp;#237;culo: &lt;a href=&quot;http://redcultura.com/blogs/index.php/mi-ultimo-articulo-17-de-enero-2010?blog=24&quot;&gt;Mi &amp;#250;ltimo art&amp;#237;culo (17 de enero 2010)&lt;/a&gt; - Blog: &lt;a href=&quot;http://redcultura.com/blogs/index.php?blog=12&quot;&gt;Jacarand&amp;#225; - Rodolfo Arias Formoso&lt;/a&gt;&lt;/small&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;</description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>
<p class="MsoNormal"><strong><span lang="ES-TRAD">&#161;Prometo no hacer m&#225;s calles!</span></strong></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Rodolfo Arias Formoso</span></p>
<p class="MsoNormal"><strong><span lang="ES-TRAD">Buen planeta nos ha tocado, que a&#250;n aguanta.</span></strong></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Un descomunal embotellamiento me obliga a la divagaci&#243;n. Tardar&#233; una hora entre el Barreal de Heredia y el cruce de la Pozuelo. M&#225;s adelante no habr&#225; un choque, es solo la incapacidad de la calle para digerir a los miles y miles de veh&#237;culos.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Voy con el seguro puesto y el vidrio subido, ahora nunca se sabe. Miro el molote de gente y luces: parece un cardumen. Nada hace pensar que estamos en d&#237;as electorales. M&#225;s caliente que la nuestra debe ser la campa&#241;a para escoger al presidente de los esquimales. Es una apat&#237;a l&#243;gica. Tantos gobiernos malos, al tim&#243;n de un aparato estatal obstruido. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Con desespero, los propagandistas parecen competir por un premio al desacierto y la groser&#237;a. Algo de una marioneta, o del &#8220;menos malo&#8221;, o de &#8220;m&#233;tale un pinchazo&#8221;. Fatal y m&#225;s que fatal. Ahora bien, si yo fuera candidato nada espantar&#237;a m&#225;s votos que mi eslogan: &#161;prometo no hacer m&#225;s calles! </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Es una s&#250;bita lucidez que me aqueja mientras reptamos hacia el Virilla. <span> </span>Ni un kil&#243;metro m&#225;s. El problema no es culpa de las carreteras; tampoco de los conductores. Los observo: algunos dormitan, otros se entretienen con la m&#250;sica o los celulares. La culpa, concluyo, es de esta espantosa tecnolog&#237;a de transporte.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">En esencia, andar cada uno en su autom&#243;vil es una barrabasada. Cada motor tiene mil o m&#225;s cent&#237;metros c&#250;bicos donde explota, mil o m&#225;s veces por minuto, un puchito de combustible. Cierro los ojos. Veo la hoguera que se armar&#237;a si todo el petr&#243;leo que se quema en el mundo se pusiera junto. Cientos y cientos de campos de f&#250;tbol ardiendo. La Roma de Ner&#243;n, a&#241;o tras a&#241;o, d&#237;a tras d&#237;a. Buen planeta nos ha tocado, que a&#250;n aguanta.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Para la ciudad necesitamos trenes. Transporte de acceso, no de posesi&#243;n. O a lo sumo peque&#241;os veh&#237;culos el&#233;ctricos: especie de traje con ruedas. Ahora est&#225; surgiendo la rob&#243;tica de enjambre (<em>swarm robotics</em>), y esta ser&#237;a una aplicaci&#243;n fabulosa. Chunchitos inteligentes que autorregulen su paso en las intersecciones. No har&#237;an falta sem&#225;foros. No habr&#237;a choques ni retrasos porque no se maquillar&#237;an en el retrovisor ni se quedar&#237;an viendo una chica guapa en la acera. Y con las calles que tenemos, algunas dotadas de l&#237;neas de energ&#237;a, &#161;alcanzar&#237;a y sobrar&#237;a!</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Eso est&#225; a la vuelta de la esquina: ya casi tenemos la inteligencia artificial necesaria. Pero no hay decisi&#243;n pol&#237;tica, ni flexibilidad econ&#243;mica. Costar&#225; much&#237;simo detener la quema, frenar la locura. Adem&#225;s, &#191;c&#243;mo plantearlo, c&#243;mo inducir y persuadir? Yo qu&#233; s&#233;, nunca ser&#233; pol&#237;tico. </span></p>
</p><div class="fbiframediv"><iframe src="http://www.facebook.com/plugins/like.php?app_id=194259500619894&amp;href=http://redcultura.com/blogs/index.php?p=725&amp;send=false&amp;width=350&amp;show_faces=true&amp;action=like&amp;colorscheme=light&amp;font=arial&amp;height=80" scrolling="no" frameborder="0" style="border:none; overflow:hidden; width:350px; height:80px;" allowTransparency="true"></iframe></div><div class="item_footer"><p><small>Enlace al art&#237;culo: <a href="http://redcultura.com/blogs/index.php/mi-ultimo-articulo-17-de-enero-2010?blog=24">Mi &#250;ltimo art&#237;culo (17 de enero 2010)</a> - Blog: <a href="http://redcultura.com/blogs/index.php?blog=12">Jacarand&#225; - Rodolfo Arias Formoso</a></small></p></div>]]></content:encoded>
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		</item>
				<item>
			<title>&#191;Ir&#225;n o Michael Jackson o qu&#233;?</title>
			<link>http://redcultura.com/blogs/index.php/iiran-o-michael-jackson-o-que?blog=24</link>
			<pubDate>Sat, 27 Jun 2009 16:46:59 +0000</pubDate>			<dc:creator>rodolfoarias</dc:creator>
			<category domain="main">Pol&#237;tica</category>			<guid isPermaLink="false">628@http://redcultura.com/blogs/</guid>
						<description>&lt;p&gt;Muri&amp;#243; el &quot;rey del pop&quot;, el rey del pop gringo, del pop disco, del pop... &amp;#191;qu&amp;#233; es el pop?&lt;br /&gt;
S&amp;#237;, gran talento. Jackson 5, Thriller, Bad, y todo eso. Bailaba bonito. Al final de su vida parec&amp;#237;a una calavera envuelta en papel higi&amp;#233;nico natural. Horrible, se hab&amp;#237;a hecho. Auto destrucci&amp;#243;n al final de un enrevesado trayecto que empez&amp;#243; en el origen negro y termin&amp;#243; lejos del ansiado destino tan blanco y delineado y andr&amp;#237;geno como fuera posible. &lt;br /&gt;
El sino de Elvis, de la Piaff, de Brel y de tantos otros.&lt;br /&gt;
Ahora mi pregunta de fondo &amp;#191;Vale todo eso, para de pronto olvidar el drama iran&amp;#237;? &amp;#191;El tema econ&amp;#243;mico, el colapso del ultra liberalismo en Wall Street? &amp;#191;Vale para ignorar por completo la peligrosa crisis hondure&amp;#241;a? &amp;#191;Tantas y tantas cosas graves que ocurren en el mundo?&lt;br /&gt;
A CNN de pronto le pareci&amp;#243; m&amp;#225;s importante comentar horas y horas, hoooras y hoooooras, la muerte del rey del consumismo medi&amp;#225;tico, que cualquier otra cosa.&lt;br /&gt;
&amp;#191;Y los ojillos de malo de Amhadinejad? &amp;#191;Y los ojillos de Ch&amp;#225;vez? &amp;#191;Y los ojillos diminutos de todos los &quot;l&amp;#237;deres&quot; mesi&amp;#225;nicos y obsesivos y esquizoides del mundo? &amp;#191;D&amp;#243;nde quedaron?&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;fbiframediv&quot;&gt;&lt;iframe src=&quot;http://www.facebook.com/plugins/like.php?app_id=194259500619894&amp;amp;href=http://redcultura.com/blogs/index.php?p=628&amp;amp;send=false&amp;amp;width=350&amp;amp;show_faces=true&amp;amp;action=like&amp;amp;colorscheme=light&amp;amp;font=arial&amp;amp;height=80&quot; scrolling=&quot;no&quot; frameborder=&quot;0&quot; style=&quot;border:none; overflow:hidden; width:350px; height:80px;&quot; allowTransparency=&quot;true&quot;&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;item_footer&quot;&gt;&lt;p&gt;&lt;small&gt;Enlace al art&amp;#237;culo: &lt;a href=&quot;http://redcultura.com/blogs/index.php/iiran-o-michael-jackson-o-que?blog=24&quot;&gt;&amp;#191;Ir&amp;#225;n o Michael Jackson o qu&amp;#233;?&lt;/a&gt; - Blog: &lt;a href=&quot;http://redcultura.com/blogs/index.php?blog=12&quot;&gt;Jacarand&amp;#225; - Rodolfo Arias Formoso&lt;/a&gt;&lt;/small&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;</description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Muri&#243; el "rey del pop", el rey del pop gringo, del pop disco, del pop... &#191;qu&#233; es el pop?<br />
S&#237;, gran talento. Jackson 5, Thriller, Bad, y todo eso. Bailaba bonito. Al final de su vida parec&#237;a una calavera envuelta en papel higi&#233;nico natural. Horrible, se hab&#237;a hecho. Auto destrucci&#243;n al final de un enrevesado trayecto que empez&#243; en el origen negro y termin&#243; lejos del ansiado destino tan blanco y delineado y andr&#237;geno como fuera posible. <br />
El sino de Elvis, de la Piaff, de Brel y de tantos otros.<br />
Ahora mi pregunta de fondo &#191;Vale todo eso, para de pronto olvidar el drama iran&#237;? &#191;El tema econ&#243;mico, el colapso del ultra liberalismo en Wall Street? &#191;Vale para ignorar por completo la peligrosa crisis hondure&#241;a? &#191;Tantas y tantas cosas graves que ocurren en el mundo?<br />
A CNN de pronto le pareci&#243; m&#225;s importante comentar horas y horas, hoooras y hoooooras, la muerte del rey del consumismo medi&#225;tico, que cualquier otra cosa.<br />
&#191;Y los ojillos de malo de Amhadinejad? &#191;Y los ojillos de Ch&#225;vez? &#191;Y los ojillos diminutos de todos los "l&#237;deres" mesi&#225;nicos y obsesivos y esquizoides del mundo? &#191;D&#243;nde quedaron?</p><div class="fbiframediv"><iframe src="http://www.facebook.com/plugins/like.php?app_id=194259500619894&amp;href=http://redcultura.com/blogs/index.php?p=628&amp;send=false&amp;width=350&amp;show_faces=true&amp;action=like&amp;colorscheme=light&amp;font=arial&amp;height=80" scrolling="no" frameborder="0" style="border:none; overflow:hidden; width:350px; height:80px;" allowTransparency="true"></iframe></div><div class="item_footer"><p><small>Enlace al art&#237;culo: <a href="http://redcultura.com/blogs/index.php/iiran-o-michael-jackson-o-que?blog=24">&#191;Ir&#225;n o Michael Jackson o qu&#233;?</a> - Blog: <a href="http://redcultura.com/blogs/index.php?blog=12">Jacarand&#225; - Rodolfo Arias Formoso</a></small></p></div>]]></content:encoded>
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				<item>
			<title>Horacio</title>
			<link>http://redcultura.com/blogs/index.php/horacio?blog=24</link>
			<pubDate>Sat, 27 Jun 2009 16:03:49 +0000</pubDate>			<dc:creator>rodolfoarias</dc:creator>
			<category domain="main">Cuentos</category>			<guid isPermaLink="false">627@http://redcultura.com/blogs/</guid>
						<description>&lt;p&gt;Un peque&amp;#241;o cuento in&amp;#233;dito... (pronto tal vez publicar&amp;#233; la colecci&amp;#243;n entera)&lt;/p&gt;


&lt;p&gt;Horacio&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;	Hubo un d&amp;#237;a que Horacio recordar&amp;#237;a siempre, sobre todo cuando nietos y bast&amp;#243;n y chochera, edad esa que vuelve la memoria como un &amp;#225;guila sin nido, capaz de ver el ratoncillo lejan&amp;#237;simo y cada nube y capricho de luz en los arrugones del mundo, pero no  el risco moment&amp;#225;neo y la piedra en  que se para, por eso hay risa y dientes flojos en Horacio que se incorpora trabajosamente de la mecedora en el corredor, pasa hasta su cuarto apoy&amp;#225;ndose en el lomo de los sillones, y carraspea, r&amp;#237;e, r&amp;#237;e m&amp;#225;s, dice a la anciana que reza el rosario junto a un radio de tubos que s&amp;#237;, mujer, hubo un d&amp;#237;a en que yo no envejec&amp;#237;, nunca te lo dije, yo ten&amp;#237;a treinta y tantos, ese d&amp;#237;a no envejec&amp;#237;, carajo, vieras qu&amp;#233; raro, y ella interrumpe un instante el murmullo dios te salve mar&amp;#237;a llena eres de gracia, retiene las cuentas de ojoche entre sus dedos temblorosos, arquea una ceja, se conduele ir&amp;#243;nica y vuelve a lo suyo sin saber que efectivamente hubo un d&amp;#237;a en que el loco de Horacio no envejeci&amp;#243;, eran los tiempos del tranv&amp;#237;a y la media docena de chiquillos, de pedir fiada una libra de arroz a Do&amp;#241;a Emma, la alemana tartamuda que lleg&amp;#243; con su Walter al barrio despu&amp;#233;s de la guerra y construy&amp;#243; una casa de techo en pico como las de Baviera y abri&amp;#243; un almac&amp;#233;n que se llam&amp;#243; La Noche Buena, tiempos duros, levantarse siempre a las cinco, poner el agua, correr por el zagu&amp;#225;n con la olla porque ya silb&amp;#243; el lechero, la camisa almidonada, el corbat&amp;#237;n y carrera al centro, Horacio catr&amp;#237;n, de lunes a s&amp;#225;bado guindando como un murci&amp;#233;lago en el pasillo del tranv&amp;#237;a, descolg&amp;#225;ndose en el parque Moraz&amp;#225;n y corriendo hasta el almac&amp;#233;n de los Keith, toda una vida tras el mostrador de las m&amp;#225;quinas de moler ma&amp;#237;z, las romanas, los cepillos Stanley, las cerraduras con aldab&amp;#243;n de bronce, c&amp;#243;mo no recordarlo, fue uno solo, d&amp;#237;a maravilloso en que no envejeci&amp;#243;, no le creci&amp;#243; el pelo, no le sali&amp;#243; un mil&amp;#237;metro de barba, ning&amp;#250;n surco de su cara progres&amp;#243; de la manera m&amp;#225;s leve, todo id&amp;#233;ntico, el mismo c&amp;#250;mulo de encuentros durante veinticuatro horas cual iguanas inm&amp;#243;viles, claro que su mujer tiene ahora raz&amp;#243;n de burlarse, vi&amp;#233;ndolo torcido y flojo como un mueble apolillado, &amp;#233;l lo reconoce, por eso arrastra sus pantuflas por el zagu&amp;#225;n, no envejec&amp;#237;, se repite riendo, ese d&amp;#237;a termin&amp;#233; siendo el mismo que al principio, exactamente el mismo, vos a&amp;#250;n eras alta, la casa ten&amp;#237;a el techo de tejas, hab&amp;#237;a zorros y t&amp;#243;rtolas, chayoteras, octubres de verdad, mangos, peraguas, a todos les pas&amp;#243; algo, poquitito pero algo, cansancios, presagios, destinos, pavores, solo a m&amp;#237; no, la misma panza, los mismos, mism&amp;#237;simos callos de los pies, exactamente las mismas u&amp;#241;as y su tierra, estoy seguro, murmura Horacio, no importa que nadie me crea, c&amp;#243;mo se me podr&amp;#237;a olvidar, dice agarrando el pomo de la puerta de su cuarto y empuj&amp;#225;ndolo suavemente, ese d&amp;#237;a no me dol&amp;#237;an las tripas, a mi cabeza le sobraban todos los sombreros, no cab&amp;#237;a sol en mi pelo, vos no me o&amp;#237;ste entrar a la vuelta del trabajo, el radio estaba apagado en honor a mi fugaz eternidad, a&amp;#250;n ol&amp;#237;a mi ropa al cedro y la naftalina del caj&amp;#243;n, a tu barra de jab&amp;#243;n azul, y eran las seis, anochec&amp;#237;a, recuerdo que los g&amp;#252;ilas  dorm&amp;#237;an como si no hubiera amanecido, ay qu&amp;#233; cosa, dice Horacio, y cae sentado en su cama, vaciando por fin la carcajada.&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;fbiframediv&quot;&gt;&lt;iframe src=&quot;http://www.facebook.com/plugins/like.php?app_id=194259500619894&amp;amp;href=http://redcultura.com/blogs/index.php?p=627&amp;amp;send=false&amp;amp;width=350&amp;amp;show_faces=true&amp;amp;action=like&amp;amp;colorscheme=light&amp;amp;font=arial&amp;amp;height=80&quot; scrolling=&quot;no&quot; frameborder=&quot;0&quot; style=&quot;border:none; overflow:hidden; width:350px; height:80px;&quot; allowTransparency=&quot;true&quot;&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;item_footer&quot;&gt;&lt;p&gt;&lt;small&gt;Enlace al art&amp;#237;culo: &lt;a href=&quot;http://redcultura.com/blogs/index.php/horacio?blog=24&quot;&gt;Horacio&lt;/a&gt; - Blog: &lt;a href=&quot;http://redcultura.com/blogs/index.php?blog=12&quot;&gt;Jacarand&amp;#225; - Rodolfo Arias Formoso&lt;/a&gt;&lt;/small&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;</description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Un peque&#241;o cuento in&#233;dito... (pronto tal vez publicar&#233; la colecci&#243;n entera)</p>


<p>Horacio</p>

<p>	Hubo un d&#237;a que Horacio recordar&#237;a siempre, sobre todo cuando nietos y bast&#243;n y chochera, edad esa que vuelve la memoria como un &#225;guila sin nido, capaz de ver el ratoncillo lejan&#237;simo y cada nube y capricho de luz en los arrugones del mundo, pero no  el risco moment&#225;neo y la piedra en  que se para, por eso hay risa y dientes flojos en Horacio que se incorpora trabajosamente de la mecedora en el corredor, pasa hasta su cuarto apoy&#225;ndose en el lomo de los sillones, y carraspea, r&#237;e, r&#237;e m&#225;s, dice a la anciana que reza el rosario junto a un radio de tubos que s&#237;, mujer, hubo un d&#237;a en que yo no envejec&#237;, nunca te lo dije, yo ten&#237;a treinta y tantos, ese d&#237;a no envejec&#237;, carajo, vieras qu&#233; raro, y ella interrumpe un instante el murmullo dios te salve mar&#237;a llena eres de gracia, retiene las cuentas de ojoche entre sus dedos temblorosos, arquea una ceja, se conduele ir&#243;nica y vuelve a lo suyo sin saber que efectivamente hubo un d&#237;a en que el loco de Horacio no envejeci&#243;, eran los tiempos del tranv&#237;a y la media docena de chiquillos, de pedir fiada una libra de arroz a Do&#241;a Emma, la alemana tartamuda que lleg&#243; con su Walter al barrio despu&#233;s de la guerra y construy&#243; una casa de techo en pico como las de Baviera y abri&#243; un almac&#233;n que se llam&#243; La Noche Buena, tiempos duros, levantarse siempre a las cinco, poner el agua, correr por el zagu&#225;n con la olla porque ya silb&#243; el lechero, la camisa almidonada, el corbat&#237;n y carrera al centro, Horacio catr&#237;n, de lunes a s&#225;bado guindando como un murci&#233;lago en el pasillo del tranv&#237;a, descolg&#225;ndose en el parque Moraz&#225;n y corriendo hasta el almac&#233;n de los Keith, toda una vida tras el mostrador de las m&#225;quinas de moler ma&#237;z, las romanas, los cepillos Stanley, las cerraduras con aldab&#243;n de bronce, c&#243;mo no recordarlo, fue uno solo, d&#237;a maravilloso en que no envejeci&#243;, no le creci&#243; el pelo, no le sali&#243; un mil&#237;metro de barba, ning&#250;n surco de su cara progres&#243; de la manera m&#225;s leve, todo id&#233;ntico, el mismo c&#250;mulo de encuentros durante veinticuatro horas cual iguanas inm&#243;viles, claro que su mujer tiene ahora raz&#243;n de burlarse, vi&#233;ndolo torcido y flojo como un mueble apolillado, &#233;l lo reconoce, por eso arrastra sus pantuflas por el zagu&#225;n, no envejec&#237;, se repite riendo, ese d&#237;a termin&#233; siendo el mismo que al principio, exactamente el mismo, vos a&#250;n eras alta, la casa ten&#237;a el techo de tejas, hab&#237;a zorros y t&#243;rtolas, chayoteras, octubres de verdad, mangos, peraguas, a todos les pas&#243; algo, poquitito pero algo, cansancios, presagios, destinos, pavores, solo a m&#237; no, la misma panza, los mismos, mism&#237;simos callos de los pies, exactamente las mismas u&#241;as y su tierra, estoy seguro, murmura Horacio, no importa que nadie me crea, c&#243;mo se me podr&#237;a olvidar, dice agarrando el pomo de la puerta de su cuarto y empuj&#225;ndolo suavemente, ese d&#237;a no me dol&#237;an las tripas, a mi cabeza le sobraban todos los sombreros, no cab&#237;a sol en mi pelo, vos no me o&#237;ste entrar a la vuelta del trabajo, el radio estaba apagado en honor a mi fugaz eternidad, a&#250;n ol&#237;a mi ropa al cedro y la naftalina del caj&#243;n, a tu barra de jab&#243;n azul, y eran las seis, anochec&#237;a, recuerdo que los g&#252;ilas  dorm&#237;an como si no hubiera amanecido, ay qu&#233; cosa, dice Horacio, y cae sentado en su cama, vaciando por fin la carcajada.</p><div class="fbiframediv"><iframe src="http://www.facebook.com/plugins/like.php?app_id=194259500619894&amp;href=http://redcultura.com/blogs/index.php?p=627&amp;send=false&amp;width=350&amp;show_faces=true&amp;action=like&amp;colorscheme=light&amp;font=arial&amp;height=80" scrolling="no" frameborder="0" style="border:none; overflow:hidden; width:350px; height:80px;" allowTransparency="true"></iframe></div><div class="item_footer"><p><small>Enlace al art&#237;culo: <a href="http://redcultura.com/blogs/index.php/horacio?blog=24">Horacio</a> - Blog: <a href="http://redcultura.com/blogs/index.php?blog=12">Jacarand&#225; - Rodolfo Arias Formoso</a></small></p></div>]]></content:encoded>
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				<item>
			<title>Mis pal&#237;ndromos</title>
			<link>http://redcultura.com/blogs/index.php/mis-palindromos?blog=24</link>
			<pubDate>Sat, 27 Jun 2009 15:56:52 +0000</pubDate>			<dc:creator>rodolfoarias</dc:creator>
			<category domain="main">Pal&#237;ndromos</category>			<guid isPermaLink="false">626@http://redcultura.com/blogs/</guid>
						<description>&lt;p&gt;O&amp;#237;rte meditar a t&amp;#237; Demetrio&lt;br /&gt;
Yo hago yoga hoy&lt;br /&gt;
Asirnos a la sonrisa&lt;br /&gt;
Subes en ese bus&lt;br /&gt;
Otro color o lo corto&lt;br /&gt;
Si piropea cae por Ip&amp;#237;s&lt;br /&gt;
Eso jala suave una Toyota nueva, &amp;#250;sala Jos&amp;#233;&lt;br /&gt;
Lora c&amp;#225;llese, no no s&amp;#233; verla al rev&amp;#233;s o no es ella Carol&lt;br /&gt;
A mam&amp;#225; Roma le aviva el amor a pap&amp;#225; y a pap&amp;#225; Roma le aviva el amor a mam&amp;#225;&lt;br /&gt;
Amo la paloma&lt;br /&gt;
La mama mal&lt;br /&gt;
&amp;#193;tale demon&amp;#237;aco Ca&amp;#237;n, o me delata&lt;br /&gt;
Anita, Luisa, somos as&amp;#237;... U Latina&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;fbiframediv&quot;&gt;&lt;iframe src=&quot;http://www.facebook.com/plugins/like.php?app_id=194259500619894&amp;amp;href=http://redcultura.com/blogs/index.php?p=626&amp;amp;send=false&amp;amp;width=350&amp;amp;show_faces=true&amp;amp;action=like&amp;amp;colorscheme=light&amp;amp;font=arial&amp;amp;height=80&quot; scrolling=&quot;no&quot; frameborder=&quot;0&quot; style=&quot;border:none; overflow:hidden; width:350px; height:80px;&quot; allowTransparency=&quot;true&quot;&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;item_footer&quot;&gt;&lt;p&gt;&lt;small&gt;Enlace al art&amp;#237;culo: &lt;a href=&quot;http://redcultura.com/blogs/index.php/mis-palindromos?blog=24&quot;&gt;Mis pal&amp;#237;ndromos&lt;/a&gt; - Blog: &lt;a href=&quot;http://redcultura.com/blogs/index.php?blog=12&quot;&gt;Jacarand&amp;#225; - Rodolfo Arias Formoso&lt;/a&gt;&lt;/small&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;</description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>O&#237;rte meditar a t&#237; Demetrio<br />
Yo hago yoga hoy<br />
Asirnos a la sonrisa<br />
Subes en ese bus<br />
Otro color o lo corto<br />
Si piropea cae por Ip&#237;s<br />
Eso jala suave una Toyota nueva, &#250;sala Jos&#233;<br />
Lora c&#225;llese, no no s&#233; verla al rev&#233;s o no es ella Carol<br />
A mam&#225; Roma le aviva el amor a pap&#225; y a pap&#225; Roma le aviva el amor a mam&#225;<br />
Amo la paloma<br />
La mama mal<br />
&#193;tale demon&#237;aco Ca&#237;n, o me delata<br />
Anita, Luisa, somos as&#237;... U Latina</p><div class="fbiframediv"><iframe src="http://www.facebook.com/plugins/like.php?app_id=194259500619894&amp;href=http://redcultura.com/blogs/index.php?p=626&amp;send=false&amp;width=350&amp;show_faces=true&amp;action=like&amp;colorscheme=light&amp;font=arial&amp;height=80" scrolling="no" frameborder="0" style="border:none; overflow:hidden; width:350px; height:80px;" allowTransparency="true"></iframe></div><div class="item_footer"><p><small>Enlace al art&#237;culo: <a href="http://redcultura.com/blogs/index.php/mis-palindromos?blog=24">Mis pal&#237;ndromos</a> - Blog: <a href="http://redcultura.com/blogs/index.php?blog=12">Jacarand&#225; - Rodolfo Arias Formoso</a></small></p></div>]]></content:encoded>
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			<title>Perro Lastimero</title>
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			<pubDate>Sat, 21 Mar 2009 16:59:37 +0000</pubDate>			<dc:creator>rodolfoarias</dc:creator>
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						<description>&lt;p&gt;&amp;#191;Qui&amp;#233;n era el perro lastimero que una tarde a media ma&amp;#241;ana restregaba en el aire su hocico m&amp;#225;s abierto a&amp;#250;n que si estuviera la luna todav&amp;#237;a por ah&amp;#237; y tuviera sentido el eterno lamento de los enamorados?&lt;br /&gt;
&amp;#191;Qui&amp;#233;n daba m&amp;#225;s y m&amp;#225;s ramas al &amp;#225;rbol que ya ten&amp;#237;a tantas y jalaba para all&amp;#225; y para ac&amp;#225; su sombra en el piso del patio para obligarlo a moverse sin brisa y sin ganas y como un poco harto de pajarillos y de lluvia que no llega?&lt;br /&gt;
&amp;#191;Qui&amp;#233;n era el martillo perpetuo del carpintero, el motor olvidado en una esquina con su rumor de pistones y de humo puesto por ah&amp;#237; como una carta sin due&amp;#241;o, qui&amp;#233;n era y de qui&amp;#233;n era el pitazo m&amp;#237;nimo que empez&amp;#243; desde nunca y a&amp;#250;n no acababa?&lt;br /&gt;
&amp;#191;Qui&amp;#233;n era el que vi&amp;#233;ndolos as&amp;#237; a todos deshojaba una risa como quien dice una oraci&amp;#243;n a gritos debajo de las cobijas o como quien toca las partes menos intensas del cuerpo de su amante y logra que este se duerma?&lt;br /&gt;
&amp;#191;Y de d&amp;#243;nde ven&amp;#237;a el camino de nubes el trillo de contornos a veces como sapos y a veces como huevos fritos y a veces la mayor&amp;#237;a de las veces como nada, como la simple y triste forma de la nada?&lt;/p&gt;
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			<content:encoded><![CDATA[<p>&#191;Qui&#233;n era el perro lastimero que una tarde a media ma&#241;ana restregaba en el aire su hocico m&#225;s abierto a&#250;n que si estuviera la luna todav&#237;a por ah&#237; y tuviera sentido el eterno lamento de los enamorados?<br />
&#191;Qui&#233;n daba m&#225;s y m&#225;s ramas al &#225;rbol que ya ten&#237;a tantas y jalaba para all&#225; y para ac&#225; su sombra en el piso del patio para obligarlo a moverse sin brisa y sin ganas y como un poco harto de pajarillos y de lluvia que no llega?<br />
&#191;Qui&#233;n era el martillo perpetuo del carpintero, el motor olvidado en una esquina con su rumor de pistones y de humo puesto por ah&#237; como una carta sin due&#241;o, qui&#233;n era y de qui&#233;n era el pitazo m&#237;nimo que empez&#243; desde nunca y a&#250;n no acababa?<br />
&#191;Qui&#233;n era el que vi&#233;ndolos as&#237; a todos deshojaba una risa como quien dice una oraci&#243;n a gritos debajo de las cobijas o como quien toca las partes menos intensas del cuerpo de su amante y logra que este se duerma?<br />
&#191;Y de d&#243;nde ven&#237;a el camino de nubes el trillo de contornos a veces como sapos y a veces como huevos fritos y a veces la mayor&#237;a de las veces como nada, como la simple y triste forma de la nada?</p>
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<div><p><strong>Incorrect key file for table './redcul_bvlt1/evo_hitlog.MYI'; try to repair it(Errno=126)</strong></p>
<p class="error">Your query: Record the hit</p><pre>INSERT INTO evo_hitlog(<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;hit_sess_ID, hit_datetime, hit_uri, hit_referer_type,<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;hit_referer, hit_referer_dom_ID, hit_keyphrase_keyp_ID, hit_serprank, hit_blog_ID, hit_remote_addr, hit_agent_type )<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;VALUES( '1236528', FROM_UNIXTIME(1369454613), '/blogs/index.php?blog=24&tempskin=_rss2', 'direct', '', NULL, NULL, NULL, 24, '54.242.188.217', 'rss'<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;)</pre></div>
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