RedCultura.comEl Arte de la Mentira - Juan Murillo

Proyecto de Ley de los Premios Nacionales

Permalink 27.09.10 12:06 , Categorías: Artículo

Proyecto de Ley de los Premios Nacionales

Este es el proyecto que está promoviendo el Ministerio de Cultura en la Asamblea Legislativa:

Proyecto-17853

Este proyecto de Ley modifica las categorías a premiarse, unificando varios premios en uno sólo y premiando categorías nuevas.   Cambia la forma en que se calcula la dotación del premio y modifica la estructura de los jurados.  En la justificación del proyecto se mencionan estas debilidades de la actual ley de Premios:

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Sobre la desaparición de la Asociación de Autores

Permalink 13.04.10 11:06 , Categorías: Artículo

Carta abierta a Delia McDonald sobre mi nombramiento como jurado a los Premios Nacionales de Literatura y la desaparición de la Asociación de Autores*

Señora Delia McDonald:

En enero de este año Jorge Treval, actuando por la Asociación de Autores, propuso mi nombre ante el Ministerio de Cultura como jurado a los premios nacionales de literatura.   En esa ocasión le comunique a Jorge Terval que, a pesar de mi interés en ver que esa labor se llevara a cabo de forma correcta y mi anuencia a ayudar, yo no podía aceptar esa designación porque él no tenía capacidad legal para actuar en representación de la Asociación, visto que la última junta directiva se venció en el 2004 según certificación del Registro de Asociaciones y no había ninguna otra inscrita después de eso. (adjunto la carta enviada a Treval abajo)

Lo mismo aplica para usted y los otros directivos que hayan emitido este nuevo oficio que publicó usted en su blog (ver aquí) y que envió al Ministerio de Cultura designándome como jurado de literatura:  ustedes no tienen capacidad legal para nombrar jurados, y por lo tanto me resulta imposible aceptar esa designación porque es ilegal y contraria a la ética.

El Ministerio está al tanto de su falta de personería y está buscando como proceder a cumplir con el proceso de premiación sin la participación de la Asociación.

Más grave aún es esto:  Al no haberse inscrito nunca la junta que usted dice constituir y al no haberse convocado en seis años a asambleas o elegido nuevas juntas directivas, la Asociación se encuentra actualmente en causal de extinción, según la Ley de Asociaciones.  Bastaría que cualquier interesado solicite su disolución en vía judicial para que un tribunal la declare y la Asociación desaparezca.  Me parece además que usted está también al tanto de que esto no tiene remedio, según el criterio del Registro de Asociaciones, o sea, que el daño causado a la Asociación es irreversible.

Esto se lo expongo públicamente porque veo que insisten usted y otros en actuar en representación de la Asociación como si no pasara nada, nombrando jurados de forma irregular, como lo han venido haciendo durante los seis años anteriores.   Don Claudio Monge, ante mis cuestionamientos, insiste en que él nunca firmó ese oficio que usted envió al Ministerio de Cultura.

Me parece que ante la inexorable disolución de la Asociación que se avecina, y las consecuencias que eso tendrá en los premios nacionales y la Editorial Costa Rica, le deben usted y los otros involucrados explicaciones a los autores de este país.

Abajo adjunto las explicaciones que hizo circular Jorge Treval.

Saludos,

Juan Murillo

 

 

*Cuando se hable de Asociación de Autores se está haciendo referencia a la Asociación de autores de obras literarias, artísticas y científicas de Costa Rica, creada por ley y constituida en 1980.

_________________________

 

 

Primera carta declinando la designación como jurado (16-2-10):

 

 

 

Memorando de Jorge Treval explicando el estado en el que está la Asociación de Autores (6-4-10):

 

 


 

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Declaraciones de la jurado Dlia Mcdonald sobre los desiertos en novela y cuento

Permalink 20.01.10 22:32 , Categorías: Noticia

Sobre la declaratoria de desiertos en novela y cuento

Estas son las increibles, contradictorias, confusas declaraciones de la jurado de los premios nacionales de literatura Dlia McDonald, obtenidas por Evelyn Ugalde de Club de Libros.  Quedan como evidencia de la falta de claridad y criterio de los jurados de los premios nacionales.   Mejor les hubieran servido una  justificación bien pensada, puesta por escrito y hecha pública.   Transcribo las declaraciones, dentro de lo que logro entender:

"Llegaron obras de mucha calidad, en primer lugar.  Fue una decisión grupal, porque todos los jurados en eso estuvimos de acuerdo, pues no había obra pues que nos hiciera sentir llamativa; y mucha obra era obra como repetitiva, como que no aportaba nada nuevo, muy violenta, con mucha cosa que no se integraba dentro de lo que estaba pidiendo de los estándares de calidad que el mismo ministerio promueve.  Y muchos autores, inclusive, hubo casos particulares en dónde se veía asi como que no estaba sabiendo que era lo que estaban planteando, que eran lo que querían decir."

"Muchos autores no sabían ni siquiera la diferencia entre una cosa y otra, en primer lugar; en segundo lugar pues no hay un criterio de "seinfinidad" (¿?), que no se estaba haciendo por beneficiar o favorecer a nadie, sino, basicamente, debido a muchos criterios que circulan en internet, en las redes, que dicen inclusive que se dan los premios a gente que no lo amerita.  Evitando también un poco ese problema también se decidió hacer una cosa como muy "try" (¿?) para hacer un proceso que "sea bien hecho" (¿?)"

 

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La posibilidad de un desierto

Permalink 18.01.10 10:50 , Categorías: Artículo, Noticia


La posibilidad de un desierto

por Juan Murillo


Una bofetada. Un salivazo en la cara.  Un insulto.  Eso es la declaración de desierto en las categorías de cuento y novela en los premios nacionales, un insulto.   Los jurados, este año, por lo visto, piensan que ninguna de las obras presentadas merece ser honradas con el premio.  Ninguna de las 41 obras presentadas merece el premio.  Eso sin contar el hecho de que el año pasado se desecharon otras 33 al declarar desierta la categoría de cuento del 2008.  Ninguna de las obras de cuento publicadas en los últimos dos años merece el premio.  Ninguna de las novelas de este año. ¿Qué esperan los jurados que se interprete de semejante gesto?  ¿De una decisión que atenta directamente contra el espíritu con el que fueron creados los premios?

La Ley de Premios (Ley 7345) impone la obligación a los jurados de otorgar el premio a la mejor obra dada a conocer al público durante el año anterior.   Claramente con "mejor" la ley se refiere a una comparación entre las obras participantes de ese año.  De modo que la obligación de los jurados es comprar las obras de ese año y escoger la mejor.

La ley también faculta a los jurados a declarar los premios desiertos, sin aclarar cuando deberá aplicarse esa excepción a su propósito central.  Pero la facultad de declarar un premio desierto siempre deberá tener, por la naturaleza misma de la ley (la creación de premios de cultura), un carácter excepcional.  Sólo hay un motivo por el que se puede aplicar esta excepción:  que criterios técnicos impidan el otorgamiento (no hay obras presentadas, o publicadas, en ese género, o todas las presentadas quedan descalificadas por cuestiones técnicas).  En ese caso la declaratoria de desierto actúa como una salvaguarda de que las obligaciones de los jurados no se vuelvan imposibles de ejecutar.

Los jurados no pueden interpretar la ley a su antojo.  El otorgamiento de una facultad no los autoriza a aplicarla fuera del marco general de esa misma ley.  Los jurados no pueden, por ejemplo, decidir que la comparación de obras en un año dado no será entre las participantes mismas, sino contra algún canon abstracto de su personal escogencia.  Tampoco pueden optar por criterios extraliterarios que no apliquen directamente a la obra para tomar su decisión.  Si a concurso se presentan dos obras, el deber de los jurados se reduce a evaluarlas y decidir cual es "mejor".   Dicho de otro modo, la facultad de declarar desierta una categoría no puede basarse en un criterio de que las participantes no tienen calidad suficiente, puesto que no se está escogiendo la "óptima" (superlativo) sino la "mejor" (comparativo).  De modo que con sólo estar presentadas, alguna de todas las obras determina el máximo de calidad relativo a ese grupo (la "mejor").

Más allá de la mala interpretación de la ley está la incomprensión del propósito de los premios.  En Costa Rica existen, en literatura, pocas instancias de reconocimiento a la labor literaria.  Este premio es una de ellas.  Se sabe que de la literatura no se puede vivir, y que la mayoría de las veces los costos exceden los beneficios que produce la labor literaria.  Se sabe que, en general, la gente prefiere comprar el superventas de moda que leer literatura escrita por costarricenses.  Se sabe que en la elaboración de una obra literaria se invierten incontables horas de esfuerzo y pasión.  Se sabe que sin una literatura propia nuestro medio cultural sería infinitamente más pobre.   Se sabe que la labor del Ministerio es otorgar el premio y que la de los premios es incentivar la labor literaria.  Se sabe que la declaratoria de desierto causa tanto daño a las obras presentadas como al premio en sí mismo. Todo esto es de conocimiento común, y aún así, a contrapelo de sus obligaciones, haciendo gala de un descuido de deberes y una falta de sensibilidad descomunales, los jurados deciden, de un plumazo, desechar todas las obras concursantes en dos categorías y desperdiciar, sí, desperdiciar dos premio este año.

La ley declara las decisiones de los jurados inapelables, pero eso no los autoriza a la arbitrariedad, ni los exime de dar explicaciones.  Ante semejante gesto de desprecio la comunidad literaria de Costa Rica no puede menos que exigirle a los jurados una explicación exhaustiva de su modo de actuar. El daño ya está hecho, ahora que se expliquen.  Que digan si la intención era insultarnos a todos, si lo que buscan es la desertificación de la literatura costarricense; o si este acto inédito tiene alguna otra posible justificación.

 

LeyPremiosNacionales7345.doc

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Premio Nacional de Novela 2009: obras concursantes

Permalink 10.01.10 22:34 , Categorías: Artículo, Noticia

Sobre los deberes de los jurados de los premios nacionales

Candidatas al premio nacional de poesía 2009

Candidatas al premio nacional de cuento 2009

 

Candidatas al premio nacional de novela 2009

Las candidatas al premio de novela este año son abundantes y variadas.  Veintidós obras son incluso más que las candidatas al premio de cuento, lo cual ya es de por si inusual, sin mencionar la cantidad pesos pesados literarios que participan.

La novela de Alex Solís, Yo soy la autoridad política superior, es una novela de corte político que denuncia el deposición de Solís como Contralor de la República, ejemplificando lo que en la Administración Arias se ha venido a conocer como la doctrina del miedo.  El propósito de esta novela es esencialmente político, más que literario, y la otorgación del premio se convertiría en un acto político más que cultural.

Froilán Escobar participa este año con La última adivinanza del mundo, en la que haciendo uso de su estilo personalísimo narra la historia de Maceo en Cuba.  A Froilán Escobar se la había premiado, en parte por el uso desenfadado de un español libre de toda gramática, en el 2006, de modo que es improbable que se premie de nuevo por lo mismo.

Rodrigo Soto es otro contendiente de peso, con Figuras en el espejo, un cuarteto de historias amarradas por una escena central que retrata, como sólo Soto puede hacerlo, la intimidad de lo que Acuña llamó, en la presentación del libro, la pequeña burguesía costarricense.  La novela es formalmente prefecta, pero ya se había publicado con varias secciones distintas en el 2001.

José Ricardo Cháves publica con Uruk, después de la reedición de su notable Los susurros de Perseo, una novela inédita: Faustófeles.  Chavés anda a cuestas la etiqueta reduccionista de escritor gay, una simplificación (¿deliberada?) que no sufren autores de otras temáticas excepto la femenina.  En esta novela, sin embargo, se aleja del asunto gay y escribe sobre una relación de un joven con un mujer madura a quién vende su alma en el marco de sectas esotéricas, algo que seguramente lo expondrá a un mercado más amplio del que ha tenido hasta ahora.

Fernando Contreras, que es conocido por su acidez crítica y cierto pesimismo publicó este año Cierto Azul, una novela en la que un niño es adoptado por una pandilla de gatos callejeros que le enseñan sobre la música jazz.  Chistes de los aristogatos aparte, la novela es novedad en su producción por lo optimista y convencional del tema.  En ella se repite el tema de la familia sustituta, un leit motif de su obra.  Esta novela es extremadamente corta -70 páginas- y la traducción de su título, basado en Kind of Blue de Miles Davis,  debió haber sido Medio Triste, a pesar de ser la más ligera de sus obras.

Este año se reeditó el clásico del siglo pasado Cachaza de Virgilio Mora, una de las novelas más importantes de la narrativa costarricense -y una de las más ignoradas-, por parte de la Editorial Costa Rica.  Además la EUNED publicó su nueva novela, Una enfermedad mortal.  Virgilio Mora es uno de nuestros autores más cáusticos, con una amplia y notable obra, que ronda ya los setenta y cinco años.  Yo no he leído Una enfermedad mortal, pero me haría muy feliz que fuera una obra importante para que pudiera ganar el premio este año.

Myriam Bustos Arratia presenta Traspié entre dos estrellas, una continuación a su libro ganador del Aquileo de Cuento 2004, Los Ruidos y Julia. No estaría mal que ganara el premio, si no fuera porque este año le toca, además, ganar el premio nacional por Obra no ubicable con su recopilación del trabajo de 30 años reseñando, presentado y prologando obras de autores costarricenses.  Cualquier otro libro es poca cosa comparado con los cuatro tomos de Nuestros escritores y nuestros libros.

Entre las otras obras presentadas se encuentran Como una candela en el viento,  la memoria novelada de un universitario homosexual durante el fin de siglo pasado, por Sebastián Rojo, que se rumora es sacerdote católico.

Deus Ex Machina, dos relatos de ciencia ficción de Daniel Garro, quien ya cosechó un premio con una de las obras contenidas en el libro y que nos aseguró que esta obra sería evaluada como cuento y no como novela.

Rafael Cuevas Molina publicó Visita al Poeta; José Ramiro Rodríguez, El Hospital enfermo; y Luis Enrique Arce, autor de Pérez Zeledón, publicó La quema de la Alcaldía.  Todas estas obras sufrieron el escarnio de una inusitada reseñista anónima que se dedicó a despedazar varias de las obras publicadas este año con ensayos accidentalmente jocosos basados en analogías con alimentos y una sintáxis nunca antes vista.  Manuel Marín fue también victima "la coleccionista" con su novela sobre Cañas, Guanacaste, El día de la tercera revelación.

Además este año se publican tres obras de artistas que usualmente trabajan con la imagen: Otto Apuy, pintor; Faustino Desinach, fotógrafo; y Enrique Iglesias, director y guionista.  De estas, la que más posibilidades tiene es El hijo del cometa, de Iglesias, que es una mezcla de novela rosa y realismo mágico ambientada en la primera mitad del siglo en Costa Rica, una combinación que probablemente venda mucho, pero en cuanto al premio...

Desertor, publicada por Uruk en su colección Ditso para nuevos autores, es obra de Juan Ramón Rojas, que versa sobre la guerra.  Luis Arocena publicó Ollas de Ñanga y Claudio Bogantes Memoria del pueblo.

Finalmente están La hora de compadre de Gatgens y Vargas y El diluvio universal de Guillermo Barquero.

La hora del compadre es un estudio del caso del homicidio del periodista y humorista crítico Parmenio Medina en el que se vio envuelto y terminó condenado el infame Padre Mainor, en la vena que utilizara Julio Suñol de periodismo novelado.

El diluvio universal es la primera novela de Guillermo Barquero, una novela sorprendentemente densa, con una prosa pulida y un personaje plagado por sus obsesiones.  Esta novela es, de todas las presentadas, la que más aspira a la universalidad y la que mayor ambición demuestra.  Es una obra del tipo que Borges llamaría con "vocación de inmortal".  Las posibilidades de El Diluvio Universal, sin embargo, residen en la decisión de los jueces:  premiar una gran primera obra, o premiar una gran carrera literaria.  Esperamos la decisión.

 

E.UNED

Yo Soy la Autoridad

Alex Solís

LITOGRAFIA MORALES

La Quema de la Alcaldía

Luis Enrique Arce Navarro

EL AUTOR

Los Ojos de Abril

Rafael Angel Gómez

URUK

Desertor

Juan Ramón Rojas

EDICIONES LULU.COM

El Día de la Tercera Revelación

Manuel Marín Oconitrillo

E.UNED

Visita al Poeta

Rafael Cuevas Molina

E.UNED

Deus ex machina

Daniel Garro Sánchez

E.UNED

Como una Candela al Viento

Sebastián Rojo

SITSA

El Hospital Enfermo

José Ramiro Rodríguez Vargas

E.UNED

La última adivinanza del mundo

Froilán Escobar

E.UNED

Memoria del pueblo

Claudio Bogantes Zamora

E. PERRO AZUL

El diluvio universal

Guillermo Barquero

EL AUTOR

Faustófeles

José Ricardo Chaves

EL AUTOR

Figuras en el Espejo

Rodrigo Soto

MOLINO ROJO

Efectos Personales

Faustino Desinach Cordero

E. LEGADO S.A.

Cierto Azul

Fernando Contreras Castro

E.UCR

Ollas de Ñanga

Luis Arocena Peldain

E. UNED

El Jinete con la herida en el pecho

Otto Apuy

E. UNED

Enfermedad Mortal

V.A. Mora Rodríguez

E. TECNOCIENCIA

Traspié entre dos estrellas

Myriam Bustos Arratia

EDICIONES FARBEN S.A. GRUPO NORMA

El Hijo del Cometa

Antonio Iglesias

EL AUTOR

La hora del Compadre. El asesinato de Parmenio Madina

José Alberto Gatgens Céspedes y Otto Vargas Masís

 

 

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Premio Nacional de Cuento 2009: lista de candidatas

Permalink 06.01.10 22:39 , Categorías: Artículo, Noticia

Sobre los deberes de los jurados de los premios nacionales

Candidatas al premio nacional de poesía 2009

Candidatas al premio nacional de novela 2009

Candidatas al Premio Nacional de Cuento Aquileo J. Echeverría 2009

Postuladas para el Premio Nacional de Cuento el Ministerio de Cultura reporta 19 obras, de las que incluimos una lista al final.

De estos libros, seis son de literatura infantil, una categoría que representa el 30% de las obras presentadas y que es cada día más fuerte, quizá alentada por el endoso que representa la inclusión de una de estas obras en los programas de fomento de la lectura que utilizan la lista de lecturas obligatorias del Ministerio de Educación.  Floria Jiménez, por ejemplo, tiene seis de sus libros incluidos en la lista de lecturas obligatorias y esta año se presenta con uno nuevo.  No es imposible que a nivel editorial la categoría de literatura infantil sea la más rentable de las categorías literarias y quizá ese impulso se ve retribuido con la cantidad de obras infantiles que se publican en el género de cuento.  Las colecciones de cuento infantil este año son las presentadas por Víctor Solano, Julieta Pinto, Estaban Mora, Enrique Obregón, Floria Jiménez y Marie de Kock.

Este año además hay un aporte importante de escritores jóvenes -menores de 30 años- que debutan con su primer libro, que, como es costumbre, suele ser una colección de cuentos.  Entre los autores nuevos están Warren Ulloa con Finales Aparentes,  Alonso Matablanco con Caníbales y Cirus Shahnavaz Piedra, ganador del Premio Jóven Creación de la ECR, con El Circo del Deseo.  Este último libro fue premiado por la Editorial Costa Rica precisamente por el reisgo literario que corre el autor en un uso personalísimo de lenguaje, violentando gramática y significados en aras de la música de la voz narrativa, algo que debería poder esperarse de todos los escritores nóveles, pero que más bien en narrativa resulta inusual.  También debuta con su primer libro Daniel Quirós.

En la lista -no podía ser de otro modo- también hay un libro de Camilo Rodríguez, de corte popular, sobre las aventuras del humorista Emeterio Víales.  No puede evitar uno preguntarse si Camilo Rodríguez escogerá los temas por el rating aparente que tienen con el público masivo.  Además hay una colección de Anabelle Aguilar, Laberintitis, en representación de las narradoras, que en nuestro país son realmente escasas, con semblanzas románticas de mujeres terribles -dementes, tontas, suicidas, malditas, parias-.  Las otras escritoras que concursan lo hacen en grupo (Laura Casasa, Premio UNA Palabra 2009, Laura Quijano y la excelente Jessica Clark) junto con tres escritores (Antonio Chamu, Iván Molina y David Díaz) que publicaron Futuros Posibles, una antología de ciencia ficción, una categoría que ellos mismos se están encargando de poner en el mapa literario de nuestro país.  De Jose Otilio Umaña, que había publicado el año pasado con la ECR, este año se presenta Cosas de Hombres, con historias que visitan, de nuevo, el tema de la homosexualidad.  Marco Antonio Santamaría publica Cuentos susurrados por el tiempo con la EUNED.  De las publicaciones de autor como las de Juan Tuk, Mario Rosales o Luis Torres no tenemos noticia, ni hemos visto los libros en librerías.

Si me preguntan qué obra debería ganar, yo creo que debería ser El Circo del deseo.  Si me preguntan quién ganará, yo diría que Anabelle Aguilar.

 

E. UCR

Tío Conejo y Los Espantos

Víctor Solano Flores

E.UNED

Pizco

Julieta Pinto

URUK

Finales Aparentes

Warren Ulloa Arguello

JUAN TUK-EDITORAMA

Cuentos de la Ciudadela

Juan Bosco Tuk Durán

SITSA

Las Peripecias de Don Nabor

Luis Torres Monge

IMPRESOS ROJAS. HNOS.

Cuentos Cotidianos

Mario Rosales

IMPRESOS ROJAS HNOS.

Relatos

Mario Rosales

E.UNA

A los Cuatro Vientos

Daniel Quirós

E.UNA

Cosas de Hombres

José Otilio Umaña

E. MAYA

Las Aventuras de Emeterio Viales

Camilo Rodríguez chaverri

EUNED

¿Dónde deben vivir?

Marie de Kock

EUNED

Cuentos susurrados por el tiempo

Marco Antonio Santamaría Vizcaíno

E. CR

El circo del deseo

Cirus Sh. Piedra

URUK

Caníbales

Alonso Matablanco

E. UNA

Felipe y El Arbol Viejo

Esteban Mora Alvarado

E.UCR

Laberintitis

Anabelle Aguilar Brealey

E. UNED

Posibles Futuros. Cuentos de ciencia ficción

Casasa y otros

E. UNED

Escalerita al Jardín

Enrique Obregón Valverde

EDICIONES FARBEN S.A.

GRUPO NORMA

Ratón con Dientes de Niño y Gusano Picoreto

Floria Jiménez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Premio Nacional de Poesía 2009: obras postuladas

Permalink 22.12.09 02:06 , Categorías: Artículo, Noticia

Sobre los deberes de los jurados de los premios nacionales

Candidatas al premio nacional de cuento 2009

Candidatas al premio nacional de novela 2009

Candidatas al Premio Nacional de Poesía 2009

La lista de obras que se presentaron a concursar este año por el premio nacional tiene una peculiaridad que vale la pena mencionar de primera,  a saber: de las 30 obras presentadas, 14 pertenecen a la colección editada por Casa de Poesía y la EUCR con ocasión del VII Festival Internacional de Poesía, realizado el año pasado, 2008,  en Costa Rica.  Entre esas 14 habrá, por supuesto, grandes obras. Postales de Frank Báez, por ejemplo, recibió el Premio Nacional de Poesía de República Dominicana 2008.  Eso no evita, sin embargo, que las obras sean extemporáneas y por lo tanto no sean elegibles para el premio nacional.  ¿Por qué se presentaron estas obras en el 2009 en vez del 2008? No lo sabemos, pero evidentemente no pueden concursar en los términos expuestos por la ley.  De modo que de las 30 originales quedan 16.

De las 16 que quedan participando, varias pertenecen a un mismo autor.  Carlos Francisco Monge, Arabella Salaverry y Gustavo Solórzano son autores de dos libros postulados este año, cada uno.

Con la postulación de dos obras de Carlos Francisco Monge vale la pena aquí hacer la acotación de que durante esta década se premiaron a todos los firmantes del manifiesto trascendentalista (Albán, Bonilla, Dobles y Monge) y otros escritores inscritos en la tradición trascendentalista.  En el 2001 lo ganó Ronald Bonilla con El tiempo no tiene sombra.  En el 2002 Carlos Francisco Monge lo ganó con Enigmas de la imperfección.  En el 2003 lo ganó Julieta Dobles.   Laureano Albán recibió el Premio Magón en el 2006. De modo que se puede decir que por lo menos en la mente de los jurados en los últimos diez años, la poesía que más ha merecido el premio nacional es la trascendentalista.  Entre las obras presentadas este año, además de las de Monge, se pueden considerar inscritas en esa tradición, por lo menos una de las obras de Solórzano y la de Juan Carlos Olivas.

Otros diez participaciones estan respresentadas con un sólo libro: Lil Picado, Juan Carlos Olivas, Camilo Rodriguez, Adrian Arias, Erik Gil Salas, Gustavo González, Candelier y Cabera, Marjorie Ross, Eric Conde y varios autores en el mismo tomo.

De estos, el de Eric Conde y el de Gil Salas son poesía infantil.  No es imposible que ganar el premio con poesía infantil, pues la ley no lo prohíbe, pero sí es sumamente improbable.  Tampoco es usual que se premie un trabajo colectivo como Canica Azul o una antología de una autora, curada por dos antologadores.  Camilo Rodríguez, que se autoedita a un ritmo aceleradísimo en todos los géneros existentes bajo el sol, ha perdido paulatinamente credibilidad por la facilidad y falta de filtros con los que entrega su obra a prensa.  Gustavo González por su parte está participando con una obra religiosa que tradicionalmente es un nicho temático que no recibe premios.

Es notable la ausencia de obras editadas bajo el sello de Ediciones Perro Azul, que ha sido una de las editoriales que ha publicado a más poetas de la vertiente antipoética en nuestro país y que este año publicó obras de Silvia Piranesi y Esteban Chinchilla, entre otros, que se echan de menos en esta lista; así como las obras de poesía editadas por Editorial Arboleda.

El premio, por lo tanto, esta en disputa, en la práctica, entre Carlos Francisco Monge, Gustavo Solórzano, Juan Carlos Olivas, Arabella Salaverry, Lil Picado, Marjorie Ross y Adrian Arias

Dicho todo lo anterior, hay que recordar que la ley especificamente creó un premio para la obra reunida o carrera de los escritores o artistas: el Magón.  El Aquileo es, según la letra de la ley, un premio a la mejor obra del año.  Si alguien tiene comentarios o reseñas sobre estas obras, se agradecen los links.  Adjunta la lista, hagan sus apuestas:

 

EDITORIAL

TITULO

AUTOR ( ES )

E. UCR

Continuidad del Aire

Arabella Salaverry

E.UCR

Trópico de Mi

Lil Picado González

IDEM

Agua en los Dedos

Ahmad Al-Shalawy

IDEM

 

Antología

Gabriel Rosenstock

IDEM

Arquitectura entre los Campos y otros Poemas

Monserrat Doucet

IDEM

Cómo nació la Kora y otros poemas

Alhaji Papa Susso

IDEM

El Poeta en Llamas

Javier Campos

IDEM

En la Superficie Azul

Myriam Moscona

IDEM

Hoja de Ruta

Pedro Xavier Solís Cuadra

IDEM

Inventario del solo

Miguel Barnet

IDEM

La Cuestión Radiante

Fernando Rendón

IDEM

Postales

Frank Báez

IDEM

Quizás de los jamases

Dennis Avila

IDEM

Tambor de jadeo

Jorge Boccanera

IDEM

The Death of Poetry

Bob Holman

IDEM

Vida Usada

Salah Hassan

E.UNED

Canica azul

Varias Autoras

E.UNED

La Sed que nos llama

Juan Carlos Olivas

E.UNED

La Condena

Gustavo Solórzano Alfaro

URUK EDITORES, S.A

Chicas Malas

Arabella Salaverry Pardo

E.C.R

Fábula Umbría

Carlos Francisco Monge

EL AUTOR

Reina de todo lo Creado

Camilo Rodríguez Chaverri

EUCR

La Múltiple Forma del Delirio

Gustavo Solórzano Alfaro

E.CR

La Espada en el Alba

Adrián Arias

EUNED

El abc del mono Ñampí

Erick Gil Salas

E.PROMESA

Tu gozosa presencia y otros poemas

Gustavo González Villanueva

E. PROMESA

La intuición metapoética de Helena Ospina. Antología

Bruno Rosario Candelier y Jorge Mario Cabrera Valverde

EL AUTOR

Conjuro al olvido

Marjorie Ross

E. UNED

¿Cuántas Patas tiene un gato?

Eric Conde

E. UNED

Poemas para una ciudad inerme

Carlos Francisco Monge

 

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Sobre los Premios Nacionales de Literatura 2009

Permalink 18.12.09 15:30 , Categorías: Artículo

Eric Gil Salas, Premio Nacional de
Poesía 2008 y 2009

Carlos Morales, Premio Nacional de
Novela 2009

Candidatas al premio nacional de cuento 2009

Candidatas al premio nacional de poesía 2009

Candidatas al premio nacional de novela 2009

Sobre los deberes de los jurados de premios nacionales

Hoy cierra el plazo para presentar obras literarias al Ministerio de Cultura para ser consideradas para los premios nacionales.  Entramos de nuevo en el período de espera para que se entregen los fallos de los jurados.  El año pasado los resultados fueron una sorpresa desagradable para muchos y las denuncias de amiguismo, apreciación obtusa de lo importante en lo literario y desacierto general en cuanto al propósito que cumplen los premios nacionales fue la comidilla de todo el principio de año, algo que además parece suceder cada año.  En novela se premió una obra que gran parte del público que se manifestó al respecto encontraba ofensiva y sobre la que se dijo que el jurado Claudio Monge había otorgado por amistad  y que era incomprensible que la jurado Marielos Castro, una mujer, hubiese permitido que se otorgara.  En poesía se le dió por segunda vez consecutiva el premio al mismo poeta, algo tan inusual y riesgoso que uno hubiera esperado que la obra fuera maravillosa, pero que resultó intrascendente.  En cuento se declaró desierto el premio porque las obras presentadas no eran suficientemente contemporáneos o no sucedían en Costa Rica, según dijo el jurado Gabriel Baltodano.   Con desatinos tan contundentes es perfectamente comprensible que se haya puesto en la picota a los premios y al Ministerio que los otorga.  En algunos casos, como en el de Germán Hernández, se ha llamado incluso a un sabotaje de los mismo por considerarlos poco representativos, estructuralmente defectuosos, endogámicos y elitistas.

El otorgamiento de un premio nacional es un asunto que requiere un cuidado, un tacto, una pericia y una dedicación muy extensos.  El sello de Premio Nacional de Cuento o Premio Nacional de Poesía, entre los logros de un escritor, puede terminar siendo un chiste privado para los insiders, pero el resto del mundo pensará que la obra de ese autor ha accedido, por lo menos una vez, al más alto reconocimiento que se otorga en el país y que eso sin duda la acredita como una obra que merece leerse.  Esto últimamente no ha sido cierto, lo cual devalúa una de las pocas instancias de reconocimiento que existen en nuestro país para la labor de los escritores.  El premio, además de los problemas consustanciales a sus reglas, se ha estado otorgando a obras que no lo merecen, aplicando un estímulo donde debería haber un silencio embarazoso e ignorando a autores que están ampliando los límites o refinando las armas ya existentes de la literatura nacional.

¿Deben, bajo estas circunstancias, dejar de existir los premios? ¿Debería un autor que se valore, como propone Hernández, renunciar al premio si se lo otorgan?  Me parece que no.  Me parece que los premios, estos, y otros nuevos, deben de existir a modo de validación de lo esfuerzos valiosos, valientes, ejecutados en un vacio escalofriante, que hacen los escritores de nuestro país por mantener viva la literatura escrita en Costa Rica.  Pero aparejados a los premios deben erigirse nuevas instancias críticas que los fiscalicen, nuevas encuestas participativas que los validen y nuevos medios que levanten la voz y hagan sentir el escarnio a los jurados de premios nacionales que piensen que estos premios son dádivas que les ha tocado repartir a sus amigos, a cambio quizá de futuros favores.

La labor de los jurados es premiar la mejor obra publicada ese año, según lo estipula la ley de premios.  Premiarla, y justificar públicamente y a profundidad los motivos por los cuales la premiaron. Esa es la labor que esperamos de ellos y sobre la que comentaremos en los próximos meses.

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Figuras en el espejo, Rodrigo Soto

Permalink 19.11.09 13:30 , Categorías: Reseña, Autores, Rodrigo Soto
Figuras en el espejo, Rodrigo Soto

 

El siguiente es el texto que escribí con ocasión de mi lectura de la edición definitiva de Figuras en el espejo de Rodrigo Soto y que tuve el honor de leer en su presentación en el Centro Cultural de México el 17 de noviembre de 2009.


Imaginen estar en la sala de la casa de una pareja que uno no conoce.  Uno se encuentra ahí acompañando a su novia o novio, en un acto de solidaridad, o tal vez es la anfitriona de una invitación hecha por su marido.  La conversación deambula por los temas usuales entre las personas que no se conocen o se conocen poco.  ¿Qué hacés? ¿Qué estudiaste? ¿Porque vivís en el extranjero?  Esas preguntas usuales parecen inofensivas, y podrían serlo, pero realmente lo que pretenden es fijar la figura de el otro en nuestra mente.  Lo que respondemos a ellas, la forma en que respondemos nos retrata en la mente del otro.   Pero esa imagen que se forma el otro de uno nunca corresponde rigurosamente con la que tenemos de nosotros mismos.  Y esto sucede generalmente por tres motivos, primero, porque la figura que somos nunca es completamente visible desde el punto de vista al que nosotros tenemos acceso, siempre hay partes ocultas que, como el centro de la espalda, nos resulta imposible alanzar; segundo, porque las palabras, por más útiles que sean para la comunicación, resultan siempre insuficientes para dibujar los trazos complejísimos y verdaderos de las personalidades humanas; y tercero, porque en nuestra mente existe un catálogo preconcebido de tipos en los que tendemos a encajar a la gente rápidamente cuando la estamos conociendo, algo que se conoce como reconocimiento de patrones, y que es una de las habilidades más destacadas del cerebro para sacar conclusiones rápidas y obtener resultados en tiempos razonables.
De modo que en esa sala, donde se enfrentan dos parejas, un hombre y una mujer frente a otro hombre y otra mujer más jóvenes, lo que uno entiende de la conversación tiene muchas veces más que ver con lo que uno es que con lo que es el otro.  La vida, las experiencias, los prejuicios, las convicciones, filtran todo lo que escuchamos de otros para que podamos deducir rápidamente quienes son en un proceso que tiene mucho mas de adivinanza que de científico.  Lo que vemos en los otros, suele ser, en primera instancia, un reflejo de lo que nosotros somos, un reflejo que oscurece al otro y que lo viste y lo distorsiona.
Figuras en el espejo es una novela centrada alrededor de un núcleo como el que acabamos de describir.  La sección que lleva ese nombre es una única escena, una invitación a cenar entre dos parejas, narrada desde cuatro puntos de vista que se traslapan y cuyas introspecciones evidencian la distancia insalvable que hay entre lo que uno quiere decir, lo que dice y lo que otros le entienden.  Esta sección podría haber existido como un cuento corto de gran calidad, pero Rodrigo certeramente ha optado por evidenciar la profundidad y la distancia verdadera que nos separa de los otros mostrándonos los cuatro mundos gigantescos y complejos que se tocan en ese punto de reflección momentáneo en el que inciden años, o incluso vidas completas, en este caso las vidas de Airel, Gina, Marcela y Oswaldo.
Tras leer Figuras en el espejo no es difícil imaginar como detrás de cada palabra que decimos y cada gesto que la acompaña se apalanca el peso de todas nuestras vivencias, como también lo hace cuando interpretamos cada palabra que escuchamos decir a los demás.  Para hablar y para escuchar se utiliza siempre un punto de vista inaccesible al otro y llegar a la compresión del otro implica una fusión de horizontes, una suma de puntos de vista que no sólo es difícil de lograr, sino que muchas veces es simplemente imposible con la mera conversación y para la cual entonces debemos recurrir a la literatura.
Tomemos el caso de Oswaldo, por ejemplo, que es parte de esta cena que es el centro de la madeja de la novela y que protagoniza la sección titulada El tigre frente al aro de fuego.  Ya el título es sugerente de lo complejo del personaje, Oswaldo se lanza a relaciones de pareja con una alegría salvaje, a sabiendas de que terminará saboteándolas y saboteándose a sí mismo, en busca de un castigo y un perdón que no comprende bien por qué necesita.  La oscilación de Oswaldo entre la indolencia y la desesperación producen en esta novela unas de las páginas más líricas, pero a la vez de las más oscuras.  De entre los personajes de la novela, el que menos entiende que lo mueve es Oswaldo.  Como podrá entonces entender a los demás,  a las mujeres que cruzan su vida interminablemente, o a Ariel que le hace un par de comentarios hirientes en la cena sin poder comprender de dónde viene la ira de Oswaldo o a Gina esposa de Ariel, cuya vida de madre que ha renunciado a una carrera la resulta tan remota, o a su misma amiga, Marcela, cuyo narcisismo casi no le permite ver más allá de ella misma.  A Oswaldo lo habitan verdaderos demonios que ni conoce ni comprende.  En algún momento se pregunta si uno puede pasar su vida buscando algo sin saber que es, en otro se pregunta como puede uno recién reconocer demonios que sin embargo han estado con uno toda la vida.  Este personaje es opaco, sus sentimientos son un enigma para los otros, pero especialmente para sí mismo.  No son sorprendentes entonces los equívocos que generan lo que dice y como lo dice.
Su pareja, Marcela, que alguna vez fue una mera fantasía de Oswaldo y que de algún modo a accedido a ser su amiga con derechos, por decirlo de algún modo, es un reflejo opuesto a la opacidad del muchacho.  Marcela es extremadamente conciente de sí misma, de su cuerpo, de lo que piensa, de lo que cree, se encuentra fascinante y se explora constantemente.  Sabe que es apasionada o impulsiva.  Piensa que su signo zodiacal es magnífico y la representa bien.  Le molesta resultar indiferente, le gusta agradarle a los demás. Piensa que su causa, la única causa verdadera, es el amor.  No tiene sexo, siempre hace el amor, y su erotismo es imperativo y directoral y es más una búsqueda, quizá de ella misma, que una unión con otro.  Para Marcela el amor es bienestar, un estado interno, algo que se construye a lo interno de cada persona, y no un puente.  A diferencia de Oswaldo, sin embargo, Marcela es consciente de su egocentrismo y busca, literal y simbólicamente, puentes hacia los demás, pero estos son siempre puentes que no la comprometan en modo alguno, por ejemplo, gritar con la barra en un partido, o fundirse con los demás en una pista de baile, para luego terminar huyendo de nuevo.
En la cena notamos como Marcela revela, con un dejo de orgullo que Oswaldo es escritor, algo que a él le resulta incómodo y le molesta, y a lo cual le resta importancia.   Marcela está haciendo gala de él como quien luce un accesorio interesante, Oswaldo en cambio es consciente de que el título, algo ostentoso, de escritor, lo pone en una posición de observador, investigador y comentador de las emociones humanas, algo que está evidentemente más allá de sus capacidades.
Oswaldo y Marcela son en muchos sentidos opuestos,  pero lo son a la manera de un reflejo, que invierte lo que reproduce.  Ambos son personas cuya conexión con los demás esta mediada pesadamente por la relación que sostienen, primariamente, con ellos mismos.  Y esa absorción, opaca o transparente,  con uno mismo, es sin duda, una de las aristas más sobresalientes de las generaciones que llegaron a la madurez durante o después de la caída del socialismo soviético.   Marcela piensa que los Estados Unidos son el enemigo a nivel político y, sin embargo, piensa vivir ahí el resto de sus días.  Oswaldo se pasa los días oscilando entre la desidia y el temor.  No tienen compromisos políticos serios, aunque conocen los discursos alternativos que son pan de cada día en los círculos universitarios.   No tiene contactos con grupos de amigos, o siquiera grupos de personas en general, que les permita conocer algo más allá de la realidad inmediata en la que viven. 
Gina y Ariel, en cambio, pertenecen a una generación anterior, una generación a la cual le tocó vivir los enfrentamientos de Alcoa,  las guerras revolucionarias centroamericanas y fundar cátedras en las universidades.  Algunos, como Ariel, han transitado las márgenes de grupos radicales, un poco como iniciación, como se esperaba de ellos.  Otros, como Gina, han sentido la ira revolucionaria y han tenido enfrentamientos y compromisos verdaderos con causas políticas reales más allá de las aulas de la universidad.
El dilema de Gina y de Ariel claramente no es el mismo que él de Oswaldo y Marcela.  Más allá de no haber conocido nunca la idea de un verdadero compromiso con los demás, la generación de Gina y Ariel asumió ese compromiso para luego abandonarlo o fingió asumirlo para luego vivir el recuerdo falso de una militancia que no se ejerció.
En ese sentido, Ariel y Gina son un reflejo contorsionado de Oswaldo y Marcela que no conocieron, ni renunciaron a compromisos que se consideraban ineludibles y que por tanto pueden vivir un ensimismamiento libre de culpas.  Durante la cena en casa de Ariel y Gina, gracias a la narrativa interna, nos queda claro el menosprecio que siente los unos por los otros.  Ariel, que proviene de Orotina pero estudió en Francia, descalifica a Marcela inmediatamente en cuanto oye que ella estudió en la Lincoln.  Luego descuenta a Oswaldo porque usa zapatos finos, lo cual, según Ariel, lo hace indigno de tener una postura crítica hacia los círculos de poder.  Gina, por otra parte, se siente avergonzada de haber renunciado a su carrera para ser madre, sin saber que Marcela, que es menor que ella ya anda considerando esa misma idea, que será su destino final, en contraposición del escape final  de Gina que es en cierto modo el plan inmediato de Marcela.  Ante algún comentario radical de Oswaldo, Gina declara que antes hubiera concordado, pero que con el tiempo uno cambia, a lo cual Oswaldo le responde sarcásticamente que sí, pero que lo importante es hacia dónde cambie uno.
Como si el espejo del otro fuera un límite intransitable (en este caso los limites de la edad, el sexo, el origen, el destino) las cuatro figuras se acercan y tocan esa superficie fascinante sin querer o sin poder romperla, y lo que ven del otro lado les repugna, les parece incomprensible, lejano, falso, ingenuo o débil.  Sin embargo, ninguno de los personajes aplíca este tipo de juicio contra sí mismo.  El error, el daño, la traición y lo falso están siempre en el otro, y los propios defectos resultan siempre invisibles o se transforman inexplicablemente en virtudes. 
Al lector, que en cierto modo también corresponde el papel de juez de los personajes, guiado por la evidencia que aporta el autor, le resulta fácil juzgar y criticar a estas personas demasiado humanas que habitan las páginas de Figuras en el espejo.  Está claro, sin embargo, que estas figuras que van surgiendo de la lectura son reflejos de nosotros mismos, que vamos cambiando de posición conforme avanzamos en nuestra vida, habitando diferentes roles y papeles que antes nos resultaban o lejanos, o indignos o imposibles.
La nota que les acabo de leer peca probablemente de analítica, pero el texto de Figuras en el espejo, ejecutado con una mano más firme y más sabia, se apega directamente al nivel humano de la experiencia cotidiana, de la detallada observación de las emociones y no divaga innecesariamente en las sutilezas de la estructura o la manipulación de conceptos.   Pocos autores como Rodrigo Soto tienen una preocupación tan preponderante por retratar de forma realista la vida interna, la intimidad de los costarricenses contemporáneos.   En este caso, la de los habitantes de ese submundo que es la universidad: profesores, alumnos, profesionales, y en explorar los lugares, fuerzas, momentos y experiencias de las que surgen nuestras peculiares contradicciones, en el punto donde la emoción se convierte en un accionar a veces incomprensible. Adentrarse en el mundo de Figuras en el espejo es entrar en el mundo de cuatro personas, sus vidas, sus amores y tristezas y las de aquellos que las rodean, es tender puentes al verdadero otro, a personas más completas de lo que normalmente llegamos a conocer en los demás.  Abrir esas puertas y mostrarnos que no estamos solos y que somos muchos los que vibramos con las mismas emociones es el mayor logro de una buena novela, y esta novela de Rodrigo Soto, una novela humana, una novela de gente común  y a la vez extraña, como lo somos todos nosotros, es, sin duda, una gran novela.

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Laura Casasa, Premio UNA Palabra 2009

Permalink 03.11.09 08:30 , Categorías: Noticia, Laura Casasa

Laura Casasa Nuñez (Costa Rica, 1976) obtuvo el premio UNA Palabra 2009 con su colección de cuentos Parque de diversiones. El premio fue declarado desierto en la rama de poesía. El premio UNA Palabra, otorgado por la Universidad Nacional de Costa Rica tiene una dotación de $1500 e incluye la publicación de la obra por parte de la Editorial de la Universidad Nacional (EUNA). Las bases del UNA Palabra se encuentran aquí. Algunos poemas de Laura Casasa se encuentran publicados en Afinidades Electivas.

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Juan Murillo

Juan Murillo

Escritor nacido en San José, Costa Rica en 1971. Autor de las colecciones de cuentos Algunos se hacian dioses (EUCR 1996), En contra de los aviones (ECR 2011) y La isla de los muertos (Germinal 2012), así como de artículos de crítica literaria y reseñas de obras nacionales y centroamericanas. Compiló junto con Guillermo Barquero, la antología de narradores costarricenses nacidos después de 1965 Historias de nunca acabar(ECR 2009).

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