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¿Y ahora, quién defiende al Teatro?

Permalink 03.02.11 09:22 , Categories: General, Capacitación del sector, Relación con el gobierno

La noticia reciente de la programación del Teatro Nacional para el 2011, que anuncia un 78% de espectáculos relacionados con música, un 20% con danza y deja un 2% de espacio para teatro me ha ensombrecido un poco las fiestas de fin de año.

Es claro que el teatro, en algún momento el caballo de batalla del grupo intelectual/político que detentó al poder en los 60 y parte de los 70 se ha convertido en menos que la Cenicienta en las artes, si bien, por lo menos Cenicienta tenía hada madrina. Veamos algunos hechos: es fácil ver la diferencia en infraestructura entre el Taller Nacional de Danza y el Taller Nacional de Teatro; la Compañía Nacional de Danza y la Compañía Nacional de Teatro; la Escuela de Artes Musicales de ambas universidades y las Escuelas de Teatro; los fondos destinados al programa de la Sinfónica Juvenil y Nacional, al Instituto Nacional de la Música y nada parecido para el teatro; la obligatoreidad de estudiar música y plástica en las escuelas públicas o privadas y la ausencia del teatro en iguales condiciones; las adaptaciones que se le harán al Teatro de Bellas Artes de la UCR para convertirlo más en un auditorio para música que un espacio para teatro; la posibilidad con la que cuenta el Festival de Coreógrafos de tener por sede al Teatro Nacional, mientras que nunca los Encuentros de Teatro tienen acceso a esa sala; en fin, que se ve claramente el valor que los últimos gobiernos le dan a unas artes en detrimento de otra, a pesar de que el teatro convoca a cientos de espectadores por temporadas muy largas.

Sin embargo, esta programación para el 2011 es el golpe de gracia. No quisiera pensar que el hecho de tener un Ministro y un Viceministro de profesión músicos, y que la directora del Teatro Nacional no sea una persona de teatro, haga que una situación tan obvia como es la participación de teatro en el Teatro Nacional, reducido a un 2%, les parezca correcto o posible.

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Sobreviví al FIA

Permalink 18.04.10 09:39 , Categories: Relación con el gobierno

Suvenir ó sobrevivir / Recordar ó Resistir

¿Cuál es el tipo de administración de la industria del Festival Internacional de las Artes Costa Rica 2010? ¿Cuál sería el que con más probabilidad haga cumplir un objetivo y esté lejos de complacer intereses codiciosos? ¿Qué debe de pasar para entender que la cantidad y la calidad de este festival es desastrosa y poco perdonable?

Los grandes del FIA somos los espectadores, que después de tanta actividad tomamos la decisión de ser accionistas de un fraude que alterna en la sorda satisfacción y en la espasmódica perturbación de un gobierno desesperado por el broche de oro, ó en recordar sin ser indiferentes a lo mejor del mundo que ya estuvo aquí para vendernos el mejor suvenir: la entrada al siglo XXI.

Cualquiera que sea el sistema por el que se administre esta industria parte del declive irreversible de Costa Rica debemos de exigir que sus procedimientos y resultados sean públicos tanto discursiva como económicamente, sólo así podemos saber si el FIA es vigilante, efectivo y honesto, si está realizando un objetivo y cumpliendo una función, luego buscar la proporción que puede existir respecto a las renuncias sistemáticas que rugieron los puestos de cultura del gobierno saliente-entrante.

Esta industria de uso y consumo de aspiraciones desechables no se pensó para enriquecer a la juventud de creadores ni a los coleccionistas de brochures, se ocupó en abrigarnos, arrullarnos y sentarnos a espectar una programación pensada para la alucinación de un proyecto de país que ama la paz como mentira necesaria para hacernos felizmente hipócritas e inocentes, mientras la maquinaria inevitablemente no se soporta de sinceridad desmantelándonos.

Administrar, producir y visionar un festival es provocar un encuentro donde el arte y lo humano se fundan, es un intercambio desde las realidades que nos hacen únicos y extraordinarios tanto a los de afuera como a los de adentro, los límites y las fronteras siempre serán excusas para seguir dividiendo el mundo y el pensamiento. Aceptar un festival como un desfile que flota en el piso que le invita, no hace más que ponernos como ostentosos pobres visionarios labriegos y sencillos listos para el sometimiento.

A propósito de los pañuelos para llorar, donde hemos sido completamente honestos es en la pequeña visión de nuestro trabajo, pasamos exclamando todo lo lejos que lamentablemente estamos y de manera apasionada y sobre moralista juzgamos a aquellos que se toman la palabra y la acción, haciendo evidente con nuestras actitudes tiquísimas que el rezago no está en la falta de haber nacido en otro país.

Es claro que podemos hablar de nuestra trayectoria y capacidad, de nuestra producción no solo artística sino también en la realización de proyectos para diferentes públicos y espacios, de nuestras escuelas de arte, de la organización a nivel de redes, del intercambio con organizaciones civiles, de la interdisciplinariedad, otros delirios artísticos y más sobre la reflexión, el placer y el disfrute. Dejar que esto haya sido imperceptible después del FIA solo nos hace ser una buena paga, un destino vacacional y un posible territorio para la inversión entre los mercados que finalmente busca conectar.
Usar el arte para fortalecer una burocracia e interactuar con las élites nacionales e internacionales debe de ser una práctica muy vieja en nuestras tierras, pero seguir soñando pequeñito y apostar a un modelo de estado que pone de segunda al que tiene en su propia casa nos debería llamar al desorden civil, antes por supuesto está fomentar el dinamismo y el pensamiento, en este momento nos encontramos, el otro ya veremos.
¿Qué podemos pensar para sobrevivir después del FIA de la manera más honrosa? Juguemos a estudiar varias posibilidades de lo digno a lo posible (muchas más quedarán por fuera por omisión y/ó interés): Una podría ser expropiar de sus cargos a los encargados de este festival y obligar al gobierno a que no se les pagarles ningún honorario como una manera íntegra de limpiar su record de capacidad profesional ó entregar voluntariamente su puesto a alguien más comprometido con el arte y nuestras necesidades; podríamos excluir al FIA completamente de nuestras prioridades, tomar nosotros las iniciativas evidenciando que son superfluos y partir de los intereses de las juventudes que finalmente somos las que tenemos que responder al desastroso nuevo siglo; encargar la programación del próximo festival a las asociaciones y redes de artistas las cuales ya cuentan con sus propios afiliados y contactos internacionales; atenuar o incrementar la inversión del estado para el festival reduciendo ó cuadruplicando las obligaciones e impuestos que salen de las carteras de toda la población trabajadora para hacer sostenible el gasto público que se realiza cada año…

Ó finalmente, encontrar el espacio para el intercambio amplio, arriesgado y estimulante que cultive actitud como valor eje de la cultura; lidiamos con el arte que acompañando el tiempo nos desencaja y sostiene para seguidamente dar con el reflejo de lo universal, es posible que en este paso es donde estemos menos entrenados.

Entrelazar un proyecto de país con su crecimiento artístico puede dar un impacto que corresponda a ésta época, apostarle a una cartera internacional para que nos enseñen como construir lo inn-propio es un retraso vergonzoso. Éste Festival de las Artes 2010 es el ejemplo de una industria cadáver que pacienta un pueblo desde la cultura, abre sus puertas a la identidad externa sin antes ocuparse de la latente deuda interna.
Desde hace mucho tiempo trabajamos fuera de un ministerio de cultura no por sus estrecheces y dificultades sino porque hemos entendido que lo necesario y lo indispensable está en el trabajo diario, en la revisión constante y en descubrir sus soportes ¿con qué fin busca este ministerio ahora regalar un suvenir del mundo? Con estás palabra enciendo el peligro de reclamar el compromiso del gremio para ser meticulosos y observar el método que pone en práctica un proceso de-formación de una Costa Rica isla de paz en un mundo convulsionado.
Como si fuera una mano muerta y de precaria visión el FIA no deja una deuda económica con nosotros, sino una respuesta por escribir ¿con qué tipo de carnada se atreven a llevarnos de la mano y estrellarnos en la pared grandiosa que oferta el primer nivel? Nuestra industria debe encausar el tiempo en perfeccionar la mirada creadora y dejar de cerrar la boca.
Rescato y respeto de este embate sólo la claridad con la que los latinoamericanos hablaron sobre el ejercicio de la conciencia como disciplina artística, donde la observación artesanal de los acontecimientos de nuestra realidad no permitan que se nos dosifique y se nos racionalice la forma de pensar.
Recordaremos éste festival como el que ha logrado colocar al país entre los privilegiados del continente en materia del desarrollo cultural más falaz y suvenir de nuestra corta memoria, que modelará y recopilará la idiosincrasia costarricense útil para apaciguar los espantos que tiene el gobierno reminiscente de la anterior – actual y próxima presidencia.

Micaela Piedra - la eÑenKArnada .P.K.
Estudiante de Arte Escénico - UNA

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BIENES E INDUSTRIAS CULTURALES Y NUEVAS TECNOLOGIAS EN COSTA RICA

Permalink 16.04.10 16:01 , Categories: General

por Rodrigo Soto

Bienes culturales.

Sin la pintura que la engalana, la carreta típica costarricense sería tan solo otra carreta más… con algunas particularidades técnicas, pero tan solo otra carreta más. Valoramos un grabado de Amighetti por las emociones, ideas y asociaciones que produce en nosotros, y no tanto por las horas de trabajo o los materiales que invirtió el pintor para hacerlo. La riqueza de Gentes y gentecillas radica en la representación que nos ofrece de la sociedad costarricense de mediados del siglo pasado y no en el movimiento económico producido por las ediciones que se han hecho de la novela de CALUFA. La Casona de Santa Rosa tiene para nosotros valor como vestigio arquitectónico de una época y por lo que representa en la historia del país.

Más allá de su utilidad práctica y de su valor monetario, la importancia de ciertos objetos la determina lo que representan y lo que generan en nosotros. A esto llamamos el valor cultural de ciertos objetos, a los que llamamos a su vez “bienes culturales.” Si por las leyes del mercado fuera, la Casona de Santa Rosa habría sido demolida hace mucho y en su lugar se alzaría un hotel. Existen, además, bienes culturales inmateriales, como tradiciones y costumbres.

Los “bienes culturales” son aquellos productos de la actividad humana que valoramos ante todo por las representaciones del mundo que ofrecen y por los valores estéticos y éticos que transmiten o producen.. Desde luego, los bienes culturales además suelen tener utilidad práctica y valor monetario, pero ni una ni otro constituyen la razón primordial de nuestro aprecio. La frontera que separa los bienes culturales de otros bienes es dinámica. Los fusiles y cañones de la Campaña Nacional tienen para nosotros valor cultural aunque originalmente fueran producidos con la muy práctica finalidad de matar.

Cuando afirmamos que algo tiene valor porque nos representa o por lo que nos produce, decimos algo acerca de nosotros mismos, afirmamos algo acerca de lo que somos y de quiénes somos. Cuando hablamos del valor cultural de un objeto, necesariamente hay alguien, “un sujeto social” que concede tal valor a ese objeto y no a otros. En los siglos XV y XVI los españoles convirtieron en lingotes de oro toneladas de la más fina orfebrería indígena, mientras que hace pocos años el Talibán dinamitó en Afganistán dos antiquísimas esculturas budistas. Y, para no ir tan lejos, es probable que muchas de las más apreciadas poesías bribrís nos dejen indiferentes a casi todos los costarricenses no indígenas, por carecer los elementos necesarios para comprenderlas y apreciarlas. Los bienes culturales son materializaciones de nuestra identidad y contribuyen a afirmarla y a definirla.

Lo cierto es que somos, al mismo tiempo, guanacastecos (o limonenses, o josefinos) y costarricenses, centroamericanos y ciudadanos del mundo, y estos planos a menudo entran en contradicción. Así, por ejemplo, la representación o la idea de lo que es “ser costarricense” muchas veces excluye o riñe con la representación que un limonense o una guanacasteca tienen acerca de lo que es ser limonense o ser guanacasteca. De la misma forma, la idea que un joven herediano criado en la era del Ipod y de la Internet tiene acerca del país y el mundo, con seguridad difiere de la de un campesino de la zona norte.

A diferencia de una sociedad regida por el poder teocrático o por cualquier otro poder centralizado –en donde toda desviación de la representación única u oficial del mundo es severamente sancionada–, la sociedad democrática moderna parte del reconocimiento de la diversidad de sujetos, visiones, historias e intereses que conforman cualquier comunidad humana.

Partiendo de este principio, las políticas culturales del Estado –y en general toda acción cultural suya–, tiene como finalidad incidir en la producción, conservación, distribución y circulación de los bienes culturales en el territorio de un país. Ello supone articular los planos de lo local, de lo nacional y de lo global en una misma política: aquellos bienes culturales representativos de lo nacional deben existir y circular en el espacio local, de la misma forma como lo bienes culturales representativos de lo local deben existir y circular en el espacio nacional. Asimismo, lo global o internacional debe de existir y circular en el espacio local y en el espacio nacional y, por último, lo nacional y lo local deben de circular también en el espacio global.

En cualquier caso las identidades son dinámicas, se recrean incesantemente pues, de permanecer fijas mirando tan solo hacia el pasado, corren peligro de convertirse en quebradizas estatuas de sal que el flujo del tiempo disolverá inexorablemente. Parafraseando al poeta y músico Jaime Gamboa, es indispensable mirar para atrás, pero ante todo para saber de dónde venimos. No tanto para saber quiénes somos, sino de dónde venimos.

Industrias culturales.

Desde el siglo XIX, pero sobre todo a partir del siglo pasado, existen bienes culturales cuya producción se realiza industrialmente. Las llamadas industrias culturales –audiovisual, editorial, discográfica y, más recientemente, la de los videojuegos–, son cada vez más importantes por su poder mediático, por su alcance y difusión masivos. Y, desde luego, por la magnitud de la actividad económica que generan. Los productos de estas industrias son, de un lado, mercancías como cualquier otra –producidas bajo un régimen industrial y masivo que requiere de grandes inversiones de capital y de capital humano muy especializado–, y del otro comparten con otros bienes culturales la condición de ser, ante todo, representaciones de la realidad.

Los países industrializados y post industrializados tienen enormes ventajas en lo que respecta a estas industrias. Si naciones como la nuestra llegaron tarde y sin ninguna posibilidad de éxito al régimen industrial en sentido amplio, esto es doblemente cierto en lo que respecta a las industrias culturales: más sofisticadas, más especializadas y cuyos productos distan de ser de primera necesidad. Aún países como China y Francia imponen restricciones a la circulación de los productos extranjeros de estas industrias en sus territorios, argumentando que, de otra forma, se debilitaría su sentido de identidad como naciones, aunque sin duda también para proteger sus propias industrias. Este es el famoso argumento de la “excepción cultural” levantado por Francia a la apertura comercial. Además, tal y como ocurrió con los proyectos de industrialización impulsados en Centroamérica en las décadas de los años 50 y 60 del siglo pasado, el análisis más elemental revela que existe una limitación casi insalvable en cuanto a la escala de los mercados. Ello pensando en Centroamérica como región, no digamos ya en Costa Rica como nación.

Las políticas de apertura comercial y atracción de inversiones impulsadas en las últimas décadas por los gobiernos del país resultaron exitosas en diversos campos, incluyendo las industrias de alta tecnología. Los empeños por atraer inversiones en el campo de las industrias culturales no han sido tan consistentes ni sus resultados comparables a aquellos. Aún suponiendo que los esfuerzos en este campo podrían ser más exitosos y derivar en beneficios para la economía del país, el Estado costarricense debe plantearse el asunto de las industrias culturales no solo desde el punto de vista de la atracción de empresas e inversiones extranjeras, sino también de la producción local o, al menos, con referentes y contenidos relacionados con la realidad del país.

¿Es razonable plantearnos como nación producir bienes culturales a escala industrial?¿Qué significa –si significa algo– la frase “plantearnos como nación”, en un contexto en el que la producción de casi todas las mercancías tiene características cada vez más internacionales? Asumiendo que tenemos la capacidad creativa y técnica para producirlos –y que accedemos a los capitales para hacerlo–, ¿para quién o para quiénes vamos a producir? ¿Cómo competir por mercados? ¿Con quiénes aliarnos y en qué términos hacerlo?

Los vínculos históricos, idiomáticos y culturales que nos unen con Hispanoamérica son poderosos y sin duda abren un camino con posibilidades. No obstante, salvo en el caso de la industria editorial –en donde, por razones obvias, existe un mercado cautivo- Hispanoamérica entera como región tiene una posición marginal y constituye un mercado franco para las naciones con industrias culturales más poderosas –señaladamente los Estados Unidos–, que además mantienen el control sobre aspectos estratégicos del negocio como la distribución, la comercialización, derechos de autoría, etc. Además, en la región existen naciones que nos aventajan por décadas en experiencia en este campo y, más allá de los discursos y de algún gesto político, cada quién se esfuerza por levantar cabeza y defender lo suyo, como lo demuestra la industria editorial española. (No es casual que no exista ninguna iniciativa comparable al programa Ibermedia para la industria editorial.)

Al lado de los aspectos puramente comerciales –que, como hemos visto, plantean ya retos importantes– deben de considerarse también los aspectos políticos y estratégicos del asunto. A diferencia de lo que ocurre con otros sectores (como el vestido o los calzado), la renuncia a la producción y circulación nacional de bienes culturales industriales tiene implicaciones para la cohesión y el sentido de comunidad histórica necesarios para seguir siendo una nación: si no nos miramos, si no nos escuchamos, si no nos leemos, peligramos de olvidar de dónde venimos y quiénes somos, aunque ese “ser” sea histórico y dinámico.

En la última década, el país ha experimentado un crecimiento notable –cuantitativo y cualitativo- en el aspecto técnico y creativo –es decir, en el capital humano– necesario para las llamadas industrias culturales. Así lo demuestran experiencias musicales y audiovisuales de creadores costarricenses en el extranjero, así como el testimonio de productores extranjeros que han sacado provecho del talento nacional.

La atracción de inversiones extranjeras –particularmente estadounidenses–, podría contribuir a financiar la producción local dirigida a la comunidad histórico-lingüística hispanoamericana. De esta forma, Costa Rica sacaría partido de su exitosa experiencia reciente en la atracción de inversiones y de sus excelentes relaciones con los Estados Unidos, sin renunciar a producir localmente y buscando colocar sus producciones en los mercados hispanoamericanos –que en cuanto a bienes culturales son nuestro mercado natural– y fortaleciendo, de paso, su sentido de identidad como nación. Una vez más, se trata de jugar inteligente, de sacar partido de nuestras ventajas históricas y estratégicas. Algo así como nadar entre dos aguas, entre mares y entre continentes: enlace y sinergia.

Esto requiere de una firme decisión política y de la acción concertada de diversos sectores sociales y agencias gubernamentales. Resta averiguar si los tiempos están maduros para una empresa de esta envergadura y con estas características.

Cultura y nuevas tecnologías

Desde la segunda mitad del siglo pasado, pero en especial a partir de las últimas décadas, los países industrializados impulsaron el desarrollo de tecnologías digitales capaces de brindar –lenguaje binario mediante– soporte electromagnético y apoyo de velocísimos microprocesadores de información, a operaciones mentales como el cálculo y la memoria.

Las tecnologías digitales conocieron en décadas recientes numerosas aplicaciones en casi todos los campos de la actividad humana, y las industrias culturales no son la excepción.

Aquí, el primer impacto tuvo lugar en la esfera de la producción. El registro y procesamiento digital de imágenes, sonidos y textos, modificó la producción de libros, discos, revistas, diarios, filmes e imágenes televisivas: introduciendo nuevas herramientas, hizo más accesible y expedito el proceso. Las artes gráficas, la fotografía y el video digital, revelan el alcance de esta tecnología como soporte de la información.
Además, el desarrollo de las tecnologías digitales modificó dramáticamente el escenario planetario de las comunicaciones. Entre las transformaciones más importantes –por la amplitud y rapidez de su expansión– se encuentra el surgimiento de la WWW, la Red de redes o el ciberespacio –llámeselo como se prefiera.

En el ciberespacio, la comunicación asume características particulares. Mencionemos, de entrada, cuatro: su carácter multimediático (o para ser más precisos, la posibilidad de reunir en un mismo medio diversos lenguajes), su carácter interactivo, la expansión del universo de los receptores potenciales y su velocidad o rapidez.

Si bien es cierto que el cine y la televisión reúnen diversos lenguajes (fotográfico, musical), las posibilidades de suma y combinación de lenguajes se multiplican en la Red al considerar la segunda característica mencionada arriba, a saber, la interactividad de la comunicación.

Tal interactividad debe entenderse en dos sentidos diferentes: en primer lugar, como el carácter no lineal de la comunicación, que puede ser interrumpida, reconducida o retomada en cualquier momento por el receptor. Escapando de la linealidad temporal, se amplían las posibilidades de incorporar diferentes lenguajes en un mismo mensaje: de la palabra escrita puede pasarse a las imágenes en movimiento y de ellas regresar a la palabra escrita para luego ir a la música (con o sin imágenes que las acompañen), etcétera.

Pero, además, en el ciberespacio “interactividad” significa también la posibilidad de comunicación multidireccional. Dicho en los viejos términos, aquí los “receptores” pueden reaccionar e interactuar con los “emisores” y entre sí, relativizando estas categorías. En este sentido, la interactividad depende del medio empleado, pues el ciberespacio tiene sus propios medios de comunicación: el email, la página web, el chat, el portal, el webcast, el blog, las redes sociales, etcétera. De ellos, no todos tienen las mismas posibilidades de interactividad, aunque todos tienen alguna. Desde esta perspectiva el ciberespacio no es tanto un medio de comunicación como un “entorno” en el que ella ocurre, donde operan diversos medios.

A diferencia de los libros, discos y filmes –bienes culturales de producción industrial por excelencia– la comunicación en el ciberespacio no depende de la cantidad de copias cuya distribución y acceso están geográficamente limitados. En ese sentido, puede hablarse de una expansión del universo potencial de receptores, de la misma forma como el impreso o la copia fonográfica representaron eso mismo en relación con la palabra oral y con la música interpretada. Sin embargo, acceder al ciberespacio presupone la alfabetización –literal y tecnológica– de las personas; presupone, además, el acceso a una herramienta –el computador, la telefonía avanzada– y a ciertas condiciones socio-tecnológicas –la conectividad–, de modo que, lejos de ser intrínsecamente democrática y abierta –como pregonan algunos apólogos– aumentan las condiciones o requisitos para acceder a la comunicación. Esta expansión debe ser considerada entonces en su justa perspectiva.

La rapidez de la comunicación en el ciberespacio también debe matizarse. Si bien es cierto que algunos medios electrónicos ponen en circulación los mensajes de manera instantánea favoreciendo la comunicación en tiempo real, esto ocurría ya con otros medios (televisión y radiodifusión) y, como en ellos, la rapidez del proceso depende de la capacidad y disponibilidad de los destinatarios de acceder al medio.

Por último, el desarrollo de las tecnologías digitales impactó también sobre los lenguajes empleados: numerosas exploraciones artísticas en las artes plásticas, la cinematografía y la música así lo evidencian. Pero, además, las condiciones de la comunicación en el ciberespacio transformaron –están transformando– el lenguaje escrito y el lenguaje audiovisual, que ahí tienden a comprimirse y a simplificarse. Tal y como la escritura modificó el habla, diríamos, parafraseando a McLuhan, que “el medio modifica el lenguaje”.

En síntesis, en escasas dos décadas las tecnologías digitales transformaron los soportes, los medios y los lenguajes de la comunicación. Ello no significa que los medios de comunicación preexistentes estén condenados a desaparecer pues, hasta hasta hoy, más que superponerse, los nuevos medios se suman a los anteriores enriqueciendo las posibilidades de la comunicación.

Naturalmente todo ello tiene implicaciones importantes en el ámbito de la cultura.

Desde la perspectiva de los diversos sujetos históricos y sociales significa, ante todo, que existen nuevos y poderosos medios de los cuales servirse para recrear sus identidades en el proceso incesante –e inevitable– de la comunicación humana. Más todavía: para estos sujetos significa el reto, el imperativo, casi diríamos la obligación, de ponerse a la altura de los tiempos so riesgo de excluirse e invisibilizarse en el gran escenario de la comunicación global. Ya sabemos a lo que condujo la Muralla China, y a algo parecido conducirá la mucho más modesta muralla cubana. Por otro lado, es preciso comprender que, como toda mediación tecnológica, la del ciberespacio supone también un efecto transformador sobre quienes acceden a ella. Para bien y para mal, nadie es el mismo antes y después.

Asimismo, es preciso hacer notar que, una vez más, el control sobre la producción de esas tecnologías permanece en manos de un grupo muy reducido de naciones económicamente poderosas y tecnológicamente avanzadas.

Desde la perspectiva del Estado, las comunicaciones en el ciberespacio plantean diferentes retos. Además del debate ético y político sobre las restricciones a los contenidos (pornografía infantil, incitación al odio racial, terrorismo, etcétera), surge el debate sobre el rol que el ciberespacio está llamado a cumplir en la reproducción y difusión de los bienes culturales, y a la forma como el Estado debe de posicionarse frente a ello. ¿Se trata de generar las capacidades tecnológicas en los diversos “sujetos sociales” o más bien impulsar, desde el Estado, la reproducción y circulación en el ciberespacio de aquellos “bienes culturales” representativos de las identidades locales? ¿El Estado y sus agencias “hablando” sobre lo Bribri y el boyeo, o los boyeros y los bribris recreándose en el ciberespacio? ¿Acaso son excluyentes estas opciones?

Por otro lado, la intensidad creciente de las comunicaciones en el ciberespacio plantea un desafío adicional al Estado-nación, pues sus narrativas, símbolos y representaciones (es decir, los “bienes culturales” propios de lo nacional) se desdibujan y desaparecen en la gran babel global que es la Red. Frente a este hecho, ¿cabe acaso retornar a la más simple y directa de las comunicaciones, la presencial? ¿Presagia esto el retorno del teatro y de otras representaciones escénicas y cuasi rituales -la danza, los deportes-, así como la vuelta a los museos y a los sitios histórico-patrimoniales como acción cultural preeminente del Estado? Desde la posición marginal y subordinada que ocupamos en la economía internacional, esto parece una posibilidad. Y, más que una posibilidad, una idea que ya ha tentado a algunos.

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Celebrar el 2009

Permalink 11.12.09 17:04 , Categories: Capacitación del sector

A nivel teatral creo que nunca ha habido tal diversidad de propuestas de parte de gente tan variada en la ciudad capital.

Este año se han abierto las salas tradicionales para que puedan ser utilizadas los lunes, martes y miércoles por gente con montajes que mezclaron teatro y danza como la propuesta del grupo Desde Mí Misma o de gente que se aventuró a montar sus propios textos como el caso del texto Vicente o del Grupo Guignol con una relectura de Beckett o la gente de Impromptu revisitando su improvisación con guión; también en horarios tradicionales un texto poético chileno del grupo Bonus Teatro o mezcla de poesía y danza como el montaje del Teatro Ubú o los estudiantes de la UCR con Pánico o sus propios textos Juicio Final y Zapatos, o una maravillosa palabra que significa un don nadie, Papirulo in extremis, del Grupo Paté Tico, o la crítica a los contubernios políticos del Teatro Punto Cero, o el homenaje a un líder torturado como en Julius, o mujeres en un campo de concentración soñando con la paz como el caso en los Bosques de Nyx, o un texto cargado de sexualidad como Lorenzaccio del TU, o una lectura de la violencia como Forasteros de Pluie, o crítica feroz con luz negra y muñecos también de Pluie, o el tercer año del Proyecto Emergencias con textos de gente joven, o el montaje interdisciplinario recontextualizado de Petrushka, o los maravillosos montajes infantiles que llenaron no solo las salas sino las provincias como los montajes de Contraluz, de Cucaramacara, La Bicicleta, El Almo, La Pulpe, Ticotíteres, Juan Cuentacuentos, o el teatro-danza In-Humanos, o la revaloración de las cientos de mujeres que han hecho historia en Alas de Mariposa, o en espacios alternativos clamando por un teatro de los sentidos como Conexiones-La Última Gota.

Celebro que cada día mas gente joven se lance y haga, que se propongan espacios nuevos, se borren los límites entre las artes, se hagan procesos mas largos, se produzca mas interrelación entre los grupos, haya hibridación sostenida y hasta comunicación mas transparente, crítica y directa.

Celebro que Signos Teatro Danza tenga un espacio activo, que Giratablas tenga una escuela sostenida en el tiempo, que la Casa Arcoiris exista con el universo de magia, que los compañeros de circo se hayan asociado y deseado ser parte de la Red de las Artes Escénicas.

Celebro sobre manera que desde la comisión de educación de la Red se haya impulsado que el Ministerio de Educación tome a la danza y al teatro con la seriedad con la que se ha tomado a la música y las artes plásticas en los curricula de los estudiantes.

Celebro los muchos graduados de licenciatura en ambas escuelas de teatro, cosa que no se había dado nunca.

Claro que dentro de esto celebro los seis estrenos de Abya Yala con una variedad tan hermosa como la panorámica que estamos viviendo, reflejo de quienes lo conformamos. Celebro entonces a Tiempos-Espacios-Acción, Folie a Deux, Renato hace y mira en 63', El Mundo Cuenta, MxM, robada de William Shakespeare y Negra. Somos parte de este entorno y, si la parca no me viene a buscar pronto, celebraré en unos años que ví y participé en el 2009 del arranque de un posible movimiento teatral absolutamente imprescindible en Costa Rica.

Si olvidé a alguien, déjenme un recadito aquíi en el blog; así establecemos otra forma de comunicación

roxana avila

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Artista contra el Golpe de Estado

Permalink 13.08.09 10:10 , Categories: General

Karla Lara

Hoy, en el 46 día de Resistencia contra el golpe de estado, reprimieron, toletearon, tiraron bombas lacrimógenas, hirieron, desplegaron todas sus fuerzas militares y policiales, y como hienas persiguieron a quienes transitaban por el centro, sin discriminar transeúntes pacíficos, de manifestantes pacíficos; será que nos parecemos por ser el mismo pueblo?, pueblo finalmente victima de este criminal régimen de facto.

 

Hoy apresaron a muchas y muchos, mis hijos, Mauro Fernando y Sergio Fernando Muñoz Lara, valientes jovencitos de 17 años que responsablemente han venido participando en las diferentes jornadas pacificas de resistencia, fueron apresados a la altura del barrio Guanacaste, "desalojo para resguardar el orden" le dicen los fascistas, "persecución" a todas luces, denuncia el mundo entero. Iban en grupo luego de correr desde el centro huyendo de balas, bombas lacrimógenas y "por su aspecto" dijeron los policías, los pararon, les botaron las pertenencias de sus bolsos al suelo y entre vulgaridades y gritos les ordenaron volverlas a guardar, los subieron unos sobre otros en la paila del carro de la policía, eran diez menores de edad y ya en las celdas sumados a  38 adultos, tres de esos adultos, alumnos también, de la Escuela Nacional de Bellas Artes.

 

Denunciamos el atropello, la detención ilegal de los siguientes menores de edad, todos detenidos durante más de cuatro horas en la Estación de Policía del Manchen, sin cargo ni proceso debido, en la total ilegalidad y como muestra de la prepotencia del régimen de facto bajo el cual "sobrevivimos":

 

1. Mauro Fernando Muñoz Lara

2. Sergio Fernando Muñoz Lara

3. Jorge Fernando Jiménez Reyes

4. Javier Asiel Duron Mimbreño

5. Josué Pérez Briceño

6. Héctor A. Lanza

7. Ixel Velásquez

8. Carlos Sauceda

9. German Zapata

10. José Alfredo Cornejo

 

Pueden pasar lista el día de mañana, estaremos de nuevo en la calle, estaremos dispuestas y dispuestos a sumarle días a esta jornada de resistencia pacifica en contra del golpe de estado, no nos amedrantarán.

 

 

 

Agradezco a las compañeras defensoras legales de las Feministas en Resistencia, a las y los compañeros del Frente de Abogados/as Contra el Golpe de Estado, a las compañeras de CIPRODEH y CPTRT que cumplen con sus tareas de denuncia y de acción legal para revertir estas acciones criminales del régimen de facto.

 

Agradezco a las y los compañeros de terco Producciones y un par de cámaras mas que se hicieron presentes para registrar audiovisualmente la brutalidad de estas autoridades de facto, y dejar en evidencia que no hay tal "civilidad" en los cuerpos policiales, Katia, gracias por el registro de la brutalidad con la que fueron sacados del interior de sus instalaciones, porque no es la primera vez que quieren negar detenciones y nombres de las y los detenidos, sus imágenes dejan muestra, y es eso lo que les hace reaccionar con la brutalidad mostrada el día de hoy. Por la entereza demostrada y los testimonios documentados, mil gracias.

 

A mi hija Marcela que pudo salir junto a mi hermana Tatiana Lara por otro rumbo de la ciudad y resguardarse (a Tatiana le dieron un toletazo en su brazo izquierdo), quienes junto a Dagoberto Suazo (también golpeado), gracias por su temple y hermandad y por resistir en el centro hasta encontrar a Marcela y garantizar su seguridad.

 

A toda mi familia unida en esta lucha, gracias por ser un bloque, a Alba Leticia Ochoa (golpeada brutalmente) y Mario Rodrigo Ardon (hijo de nuestro querido antropólogo Mario Ardon) nuestro abrazo hasta la prisión en que pasan esta noche junto a 26 compañeros/as mas que fueron detenidos en el Cuartel Cobra y ahora trasladados al CORE 7.

 

Mañana honraremos su valentía marchando de nuevo, y nuestros compañeros/as Abogados y defensores/as de los derechos humanos se ocuparan de sus casos, y nuestros corazones estarán con Ustedes, con la misma disposición y entereza que ustedes nos han demostrado ahora.

 

Cuando la semilla germina, cuando fecunda y fértil es la tierra en la que invertimos amor e historias de lucha y vida digna, grande es la recompensa y la honra de sentirme responsable de tanta valentía reproducida!!..

 

SEGUIREMOS DENUNCIANDO SUS ATROPELLOS Y SEGUIREMOS EN LA CALLE RESISTIENDO...

EL GOLPE... NO PASARA...

Y SUS DIAS EN EL TRONO... YA SE VAN!!!

 

RESPONSABILIZO DE CADA APRESADO/A, GOLPEADO/A, DESAPARECIDO/A, TOLETEADO/A, PERSEGUIDO/A, HERIDO/A, MUERTO/A A TODAS Y TODOS LOS QUE IRRESPONSABLEMENTE NO QUIEREN ASUMIR UNA POSICION DIGNA EN SU PAIS, A LOS QUE SIGUEN DICIENDO "LOS HECHOS DEL 28 DE JUNIO",

PARA NO NOMBRARLE POR LO QUE ES, "GOLPE DE ESTADO"...

RESPONSABILIZO A QUIENES IRRESPONSABLEMENTE QUIEREN SEGUIR VIVIENDO

EN EL PAIS "DE AQUI NO PASA NADA"...

Y A TODAS Y TODOS LOS IDIOTAS QUE VITOREABAN GOLES

MIENTRAS SUS HERMANAS Y HERMANOS SE DESANGRAN POR LA PATRIA!!!.

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La Red Costarricense de las Artes Escénicas es el lugar de encuentro de diferentes organizaciones profesionales dedicadas a la producción y promoción de espectáculos artísticos.

Es una Red absolutamente inclusiva, formada por los que quieran llegar y trabajar. Oficialmente la conforman: AGITEP (Asociación de Grupos Independientes de Teatro Profesional), ANATRADANZA (Asociación Nacional de Trabajadores de la Danza), EDUCARTE (Asociación de Grupos de Teatro Independiente para niños y niñas y el ITI (Instituto Internacional de Teatro- Costa Rica). No oficialmente GUANARED (Red de artistas guanacastecos), AGICUP (Asociación de grupos independientes de cultura popular) así como varios promotores y artistas de las siete provincias, desean ser parte de la Red, por lo que sólo esperamos que sea realidad cuanto antes.

En estas asociaciones los miembros son artistas, técnicos, especialistas y agrupaciones de los diferentes campos escénicos.

Aprovechando los múltiples talentos e intereses de los miembros de la Red y a través de dos Congresos realizados en 2007 y 2008, la Red ha creado comisiones permanentes de trabajo y acción: Capacitación del sector, Relación con el gobierno, Educación, Circulación y comunidades y Comunicación.

RedCultura es la casa del blog de la Red a la cual le estamos agradecidos y esperamos ser buenos vecinos en este blogcindario. Aquí pueden enviarnos comentarios, críticas, dudas, pero sobre todo, pueden enviarnos su deseo de unirse, su duda de cómo se hace para ser miembro y su grito de en qué área desean trabajar.

La Red tiene una oficina, una página web (que se estrena el 20 de julio), un núcleo red (de unas doce personas pertenecientes a las comisiones y asociaciones), tres años de trabajo, una historia de construcción de unos diez años.

La Red no tiene estructura jerárquica, actitudes individualistas, dominaciones políticas, verdades absolutas o mezquindades. La Red es totalmente horizontal en todas sus decisiones y reuniones.

Para ser miembro de la Red, hay que participar y trabajar desde alguna asociación que pertenezca a la Red o haciendo que una asociación ya existente, relacionada con las artes escénicas, pertenezca a la Red.

Teléfono de la oficina: 22 81 31 70. La dirección electrónica es redartesescénicas@gmail.com

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