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Recibir el Magón

Permalink 21.04.10 10:12 , Categorías: Artistas Nacionales

Discurso pronunciado por Virgina Pérez-Ratton el pasado 19 de abril de 2010 al recibir el Premio Nacional de Cultura Magón.

Agradecimiento inicial

Deseo comenzar con una calurosa felicitación a todos los galardonados. Me honra compartir esta noche con todos ustedes.

Con su permiso, robaré unos minutos de mis palabras como Premio Magón 2009, para compartir una reflexión a la luz del cambio de gobierno.

Quienes hemos estado en la función pública sabemos lo desagradecida que puede ser, y que para no sufrir críticas, lo más fácil es no hacer gran cosa. Y el sector cultura es particularmente complejo, porque posiblemente sea el área con más egos por metro cuadrado. Además, debe ser el espacio de la libertad, lo cual a veces entra en conflicto con ciertos aspectos de su gestión, y resulta difícil de manejar.

No hay gestión perfecta, y nadie está exento de errores, pero hay que tener la generosidad de reconocer el trabajo bien hecho. Por esto, quisiera en nombre mío y de una gran parte de la comunidad cultural, agradecer a María Elena Carballo por su dedicación, por su trabajo tesonero en modernizar la administración de la cultura, por aumentar de manera significativa el presupuesto del Ministerio, casi al mítico 1%, y por reconocer el aporte del sector independiente a la producción cultural y apoyarlo con un fondo importante.

Tenemos en nuestro próximo ministro, Manuel Obregón, un extraordinario catalizador y visionario, quien ha logrado consolidar grandes proyectos con músicos centroamericanos, ahora ampliados a América del Sur. Estoy segura de que con esa misma energía y visión asumirá el reto del Ministerio de Cultura, le imprimirá su propio sello, y sabrá además continuar apoyando iniciativas que además de beneficiar a los artistas, se proyectan hacia nuestras comunidades.

Muchas gracias a María Elena y muchos éxitos a Manuel!!

Texto completo del discurso

El 12 de enero de este año, poco después de las nueve de la mañana, sonó el teléfono en mi casa, y una voz me felicitó por un premio que no esperaba. La noticia en verdad me sorprendió, pues no tenía el Magón ni ningún premio en la mente.

Hoy lo recibo con gran alegría por el reconocimiento que significa para el medio de las artes visuales contemporáneas, aún mal conocidas en el ámbito cultural costarricense,
lo recibo con gozo por lo que pueda beneficiar a los artistas que trabajan vinculados al contexto actual, y que mantienen una mirada que interroga el status quo,
lo recibo con esperanza, por lo que pueda colaborar en dar a conocer la labor de difusión e investigación que ha realizado TEORéTica desde hace más de diez años gracias a sus exposiciones, talleres, conferencias, centro de documentación, biblioteca pública, museo de arte y proyecto editorial con más de 40 títulos.

Los premios nunca han sido parte de mis metas personales. Sin embargo, recuerdo como algo constante desde mi juventud el deseo de dejar alguna huella positiva en el mundo que me había tocado vivir. Tal vez esto se origine en las historias que con gran admiración nos contaba mi papá sobre su abuelo, don Pedro Pérez Zeledón. Me impresionaba mucho lo que oía de mi bisabuelo, un señor que había hecho tanto por su país, que había convertido su exilio en oportunidad de desarrollo, y cuya fructífera labor quedó grabada en la memoria de las generaciones siguientes. En ese momento – yo era una “güila” escolar- me parecía una tarea heroica, inalcanzable. Y para mi sorpresa, hoy me encuentro aquí, casi cincuenta años después, recibiendo el premio cultural más preciado que da nuestro país, y que lleva el nombre de un contemporáneo de don Pedro, Magón, una de las figuras más brillantes de su tiempo.

Lejos de considerar el premio como una culminación, lo asumo con la humildad de quien tiene trabajo pendiente, y pensando en la posibilidad de dejar esa huella positiva.

A pesar de la diversidad de cosas que he hecho en mi vida, de mi poca ortodoxia, y de las diferentes maneras de estar viva y activa en una comunidad específica, en el fondo siento que lo que me define es mi ser artista. Sin embargo, asumo la práctica artística desde varias perspectivas para experimentar la vida como un acto creativo, y no como un trámite de existencia. Creo que por eso, mi manera de ejercer la gestión cultural es también otra.

Además de hacer arte, es decir, de plantearme asuntos formales, conceptuales y estéticos desde lo personal, para construir un discurso en mi obra individual, algo me ha hecho reflexionar siempre sobre el lugar desde donde se desarrolla el arte. O sea, sobre las condiciones para que se pueda inscribir en una trama social, para que pueda tener vigencia tanto en nuestras localidades como en el amplio mundo que vivimos y para dar a conocer fuera de nuestras fronteras una realidad que muchas veces se oblitera internamente.

Mi carrera como artista, iniciada formalmente a inicios de los 80, se configura más claramente hacia 1994, cuando gané el Salón Abierto de la I Bienal de Escultura. Sin embargo, esa necesidad de dar a ver lo que sucedía en Costa Rica, y luego en la región, me convenció de aceptar la dirección del Museo de Arte y Diseño Contemporáneo que me proponía don Arnoldo Mora, y decidir ponerme el sombrero de la gestión y la curaduría.
Me dejé una discreta boina para conservar un vínculo con mi taller.

Qué hace un curador? Se cree que nada más organiza exposiciones, que ejerce su poder para incluir o excluir artistas de ciertos eventos o que hace y deshace carreras. Hay algunos que ofician de esa forma. Para mí , la misión ha sido otra, pues asumo la curaduría como una construcción de sentido, y trato de ejercer ese poder como una dinámica que permita el beneficio colectivo. Trabajar desde Costa Rica y desde Centroamérica, es una tarea ardua. Ser curador es ser combatiente y activista cultural.

A mediados de los 90 Centroamérica entraba en un período de posguerra. Desde fuera, difícilmente se definía como un espacio de creación, sino más bien uno de conflicto. Por ello, mi trabajo se enfocó, desde dentro, hacia la conformación de un ‘’Lugar’’ donde parecía no haber ninguno, y hacia las posibilidades de insertar una labor curatorial en un tiempo y un espacio particular, para abrir la región centroamericana a reflexionar sobre diversos aspectos de sí misma y a reconstruirse culturalmente.

Había que trabajar de forma conjunta para eliminar el sentimiento de ghetto, y como dice Paulo Herkenhoff, “desmantelar las prácticas heredadas de un sistema redundante basado en la auto conmiseración”; dicho de otro modo, dejar de plantearnos como menesterosos artísticos, y erigirnos como iguales ante los centros de poder y prestigio.

Era preciso darle existencia a ese lugar invisible que era Centroamérica, poniendo en marcha iniciativas artísticas que funcionaran como procesos de conocimiento, como elementos discursivos. Era preciso acabar con las mediocres representaciones de nuestra producción que apaciguaban conciencias con falsos procesos de inclusión, o que cumplían con compromisos políticos.

Era preciso interrogar este lugar, estos lugares centroamericanos, en proceso de formación de una cultura propia, comprender la incidencia de los procesos poscoloniales en las instancias de producción cultural y tratar de paliar la atomización causada por un conflicto de décadas.

Era preciso analizar cómo un lugar inconcluso podía estar presente de manera digna en un mundo globalizado. ¿Qué sentido tenía buscar una inclusión en los ámbitos comerciales y económicos, si no se superaban los antiguos esquemas en la difusión y exportación de nuestro arte? Había que romper las barreras de lo local, de lo nacional, de lo chiquitico y provinciano, y ver hacia el mundo sin perder de vista que estamos en la cintura de América, que no somos más pero tampoco menos que nadie.

Era preciso para ello demostrar capacidad de gestión y de pensamiento crítico, tanto frente a las instancias locales cuanto de cara hacia el mundo global – había que romper el círculo de la desconfianza y el desconocimiento, convertir nuestro supuesto atraso en oportunidad y asumir las limitaciones como retos.

Era preciso evitar el narcisismo y el poder personal, trabajando de manera conjunta, asociativa, regional, hacia un proyecto común que aglutinara a todos los centroamericanos.
Había que luchar contra el borramiento, contra la invisibilización, contra el status quo artístico, que es a la vez social y político.

Había que visibilizar las historias ocultas de sociedades cómplices con abusos de todo tipo, había que evidenciar la figura de la mujer como factor de cambio en una sociedad de interminable posguerra.

Era preciso ejercer la selectividad, para dar a ver la obra artística que investigaba nuevos lenguajes, para cuestionar y leer la realidad con otros ojos, que buscaba su pertinencia en un contexto, en una historia, y no se conformaba con la acostumbrada gloria local y un mercado sobrevaluado.

Había que sobreponerse a los estereotipos que nos rodean, y ver la realidad a la luz de nuestra época. Pero también, era preciso iniciar una relectura de la modernidad regional desde nuevas perspectivas, para valorar el aporte del pasado y reconocer a los ignorados.

Para todo esto, era preciso dejar testimonio: provocar la reflexión, el diálogo, la confrontación y la escritura crítica. Dejar el panegírico y el ditirambo, y entrar en el análisis. Entonces, había que escribir, editar, y publicar, para dejar un archivo documental hacia el futuro.

Había mucho que hacer, pero gracias a los colegas y artistas de toda la región, y más allá, y a los colaboradores cercanos que he tenido en estos casi veinte años, el resultado ha sido una presencia que nunca antes se había tenido en la arena artística. Después de mas de 100 años de indiferencia, ignorancia y silencio en un evento como la Bienal de Venecia, Centroamérica tiene tres premios entre el 2001 y el 2005 y tuve el honor de ser la primera latinoamericana en participar en el Jurado Internacional de dicha Bienal. Esto volvió la mirada de los centros hacia nuestras latitudes, y esta vez no por la guerra sino por el arte.

Centroamérica es hoy una realidad artística innegable.

La presencia reciente de nuestros artistas en eventos, colecciones y museos internacionales de gran prestigio ha abierto una ventana hacia una producción que hace apenas quince años no existía en la mente de nadie. Que a raíz de una publicación de TEOR/éTica sobre tres mujeres centroamericanas del siglo 20, la obra gráfica de Emilia Prieto, producida en los años 30, participe en el 2010 en la Bienal de Pontevedra en España y en una gran exposición en el Palacio de Bellas Artes de México, titulada “América Latina: arte y confrontación, 1910-2010”, es motivo de celebración para todos.

Estoy en deuda con muchas personas que han marcado mi vida desde muy joven y otras que me han apoyado en los años de madurez. Sin embargo quiero mencionar a mis mentores más recientes. Rolando Castellón me enseñó a ver arte en los lugares más inesperados. De Gerardo Mosquera, figura emblemática en la fundación de la Bienal de la Habana, aprendí a ir y ver “más allá de lo fantástico”, a trabajar desde adentro hacia fuera, con una mirada global desde lo local, y a cultivar el humor y la ironía; de Paulo Herkenhoff, curador brasileño, he comprendido el alcance de la antropofagia cultural, he ingerido el factor poético en la crítica y aprendido como provocar el diálogo y la tensión entre las obras en un espacio, pero también comprendí el sentido de la estrategia y de la oportunidad positiva. El suizo Harald Szeemann, artífice de la histórica Documenta de 1972, y que nos dejó demasiado pronto, me marcó con su pasión desbordada y con su certeza del valor de la intuición en las decisiones como curador.

Para concluir, hago mías las palabras de Harald Szeemann escritas a fines de los años 80:

“Soy privilegiado.
No temo transpirar
No le temo a la estética
No le temo a los amigos
No le temo a los enemigos
No le temo a los conceptos
No temo al contacto
No le temo
a la mano helada de los años 70
No le temo
a la ruina de los años 80
No temo envejecer
en los años 90
Porque estoy por el error
Porque estoy por el riesgo
Porque estoy por el otro”

Muchas gracias.

Virginia PEREZ-RATTON
SAN JOSE, 19 DE ABRIL 2010

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FIA 2010: Respuesta de Iván Rodríguez

Permalink 20.02.10 18:35 , Categorías: Artistas Nacionales

El pasado domingo 14 de febrero regresé al país, después de una semana de viaje, y me encontré con múltiples mensajes de amigos y colaboradores pidiéndome que leyera el comentario publicado por la señora Jody Steiger, directora del Teatro Nacional, en La Nación del viernes 12 de febrero del 2010, en su página 30, en el que se refiere a mi persona y a mi paso por el Festival Internacional de las Artes (FIA).

Leer esas líneas, particularmente aquellas en que la señora Steiger, sin reparo ni vergüenza, me culpa de los problemas por los que atraviesa actualmente el FIA, fue revivir las poco gratas situaciones que sufrí en agosto pasado, a raíz de la persecución de la que fui objeto, y que en reiteradas ocasiones denuncié ante la Ministra de Cultura y Juventud, señora María Elena Carballo, muchos meses antes de presentar mi renuncia como director general.

La señora Steiger me culpa por la falta de un informe, y de esa supuesta falta deriva las deficiencias, retrasos y otras amenazas que sufre en estos momentos un proyecto tan importante como es el FIA. No solamente existe un informe -del que dispongo copia con su correspondiente recibido, lo cual de entrada me permitiría rechazar, por faltar a la verdad, su afirmación-, sino que es imposible, más bien ingenuo, pretender que de un hecho así pueda derivarse un eventual fracaso del festival.

Hay otros problemas de fondo, de ingrata memoria para mí, que sin duda tienen que ver con lo que enfrenta el FIA. Me permito citar un extracto de una carta que le envié a la ministra Carballo, con fecha de noviembre de 2008, pues desde entonces mi renuncia parecía ser un hecho inminente: “Le recomiendo, con todo respeto, que nombre una Comisión que pueda, desde ya, ir preparando el terreno para la realización del Festival Internacional de las Artes 2010. Desgraciadamente, el tiempo perdido en resolver las trabas que se nos han impuesto, más allá de las trabas propias que conoce toda producción de un Festival, no nos permitirán ocuparnos del próximo Festival Nacional 2009 al mismo tiempo que dejamos preparado, como lo hubiéramos hecho en otras circunstancias, lo que amerita estarse preparando ya con miras al 2010. Me parece que esto es de carácter urgente, máxime el compromiso diplomático que ya existe con España, y del que también desgraciadamente, recibí la confirmación con retraso”. De esta urgencia, de la seriedad que implica asumir un festival internacional, estuvo también enterada la señora Steiger, desde mucho antes de mi renuncia irrevocable en julio de 2009, y, evidentemente, desde mucho antes de febrero de 2010. Por esto, justificar la situación actual por la falta de un informe (que no falta), es sencillamente desproporcionado.

Y es que los problemas del FIA, tanto operativos como conceptuales, no se pueden resolver en pocos meses, mucho menos a partir de un informe de labores de un año de trabajo, siendo que el equipo con el que yo trabajé, y que defendí siempre, llevaba seis años organizando festivales exitosos, y también redactando los informes correspondientes -para especial aprovechamiento de doña Jody-. Debo señalar, como exdirector del FIA, que el último informe se realizó con un equipo de trabajo que no estuvo contratado, y al que ni siquiera tenían intención de contratar para la edición internacional del 2010. Cito parte del mismo: “El señor auditor del Teatro Nacional nos indicó, al iniciar las primeras gestiones, que el personal de producción contratado era para las gestiones 2009 y por lo tanto no podían trabajar en las gestiones del 2010”.

En primer lugar, la mayor parte del equipo de trabajo no fue contratado para dar curso normal a los planes de trabajo con miras al Festival Internacional 2010. Por otro lado, es sumamente curioso que la señora Steiger indique que la señorita Marianella Protti y yo “estuvimos trabajando en nuestras oficinas del Teatro Nacional”, pues ella misma sabe que no tuvimos un lugar mínimamente apropiado donde hacerlo. La señorita Protti permaneció en el festival, es decir, ella misma ofreció la posibilidad de darle continuidad a una serie de trámites que llevan tiempo en hacerse, y lo hizo mientras pudo. Sin embargo, la señora Steiger optó por seguir su propio modelo de festival.

Este, que podríamos llamar nuevo modelo, con la contratación de Amaranta Osorio, empresaria española, hija del prestigioso y estimable Ramiro Osorio, prometió ser de primer nivel, y justificó la erogación de una suma multimillonaria, según consta en documentos públicos - y que el festival a mi cargo nunca recibió y que representa más de tres veces el presupuesto con que contamos en el FIA 2008-. No entiendo cómo una organización que se atribuye tan altas competencias para organizar un festival de primer orden, como nadie más podría hacerlo en nuestro país -tal y como se dice en los mismos documentos-, y que cobra lo que cobra, aduce a estas alturas que no existe un informe y justifica de esta manera las dificultades que afronta. Señora Steiger, amén de que su afirmación es injusta, y de que se fundamenta en una falsedad, lo que usted dice no es serio ni creíble.

Ignoro si fue alguna suerte de desconocimiento del ser costarricense, o quizás alguna dificultad idiomática, lo que no le permitió comprender a la directora del Teatro Nacional -hoy responsable del FIA- la naturaleza del festival que veníamos proponiendo y que siempre enfrentó enormes desafíos que, a pesar de todo, siempre superamos con éxito. Claramente se le explicó a la señora Steiger que el tiempo se agotaba y que los contactos y las confirmaciones necesarias debían realizarse con muchísima antelación.

Sólo ella podrá explicar porqué éstas no se hicieron a su debido tiempo. Ella deberá asumir la responsabilidad por no haberlo hecho, y me sumo a las múltiples quejas que he escuchado y leído en estas mismas páginas de La Nación, por pretender convertir el FIA en un evento elitista, y que ha dificultado la convocatoria de los artistas nacionales.

En definitiva, no somos nosotros los culpables de los inconvenientes que esté teniendo el festival. Las propuestas de programación estaban listas, así como los bocetos y plan de contrataciones, hasta donde se nos permitió trabajar, y hasta el último día en que fuimos parte de la organización. Sin embargo, es claro que la señora Steiger decidió desecharlos e imprimirle su estilo personal. Señora Steiger, quienes conocemos de verdad el FIA, tenemos vergüenza ajena, por los cosas que usted dice y hace; sin embargo, por la misma pena que nos produce, y el amor que seguimos teniéndole al Festival de las Artes, deseamos de todo corazón que la edición del 2010 sea exitosa.

El festival es de los costarricenes y para los costarricenses, sean estos artistas o formen parte del público, y todos ellos tienen derecho a entrar en contacto con el arte del mundo entero. No es el arte de unos pocos artistas, menos aún de unos cuantos organizadores que marginan el trabajo de los artistas nacionales, convocándolos de manera poco seria y restringida, a contados días de iniciar lo que hasta ahora había sido la fiesta artística más importante de nuestro país.

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FIA 2010: Artículo de Jody Steiger

Permalink 20.02.10 18:32 , Categorías: Artistas Nacionales

Un Festival Internacional toma su tiempo en prepararse. Es una manera de compartir manifestaciones de las artes escénicas y visuales internacionales con el pueblo de Costa Rica. Se diferencia del Festival Nacional en que es nuestra oportunidad de conocer y disfrutar el acontecer cultural que sucede más allá de nuestras fronteras, como espectadores y como artistas.

En octubre de 2008, el programa Festival de las Artes pasó a ser programa del Teatro Nacional por decreto Nº 34833-C:

…la Ley del Teatro Nacional…establece que el Teatro Nacional tiene como finalidad promover la producción de las artes escénicas, en todas sus manifestaciones, en el más alto nivel artístico. Dicha finalidad resulta totalmente coincidente con el objetivo que persigue el Festival de las Artes, que crea espacios para programar actividades culturales del más alto nivel.

El Consejo Directivo y la Dirección General del Teatro Nacional incorporaron el Festival como una parte integral del funcionamiento del Teatro: no se concibe meramente como la producción de un Festival anual, sino como una responsabilidad permanente con el pueblo de Costa Rica y con el gremio artístico, durante el año entero. Con esta labor en mente, incorporamos cambios sutiles: fortalecimiento del Festival de Coreógrafos Graciela Moreno con un taller internacional y un jurado internacional de premiación, el aumento de dos producciones a tres producciones y cuatro coproducciones anuales en el Teatro Vargas Calvo, un aumento importante de coproducciones en la Sala Principal, y giras a comunidades fuera de la GAM con espectáculos de artes escénicas y visuales, producidos por el Teatro Nacional. A la vez, este llamado incluyó la apertura de dos nuevos programas: Teatro al Mediodía y Música al Atardecer, que presentan una novedosa vitrina de la gran gama de artes escénicas del país, al ofrecer la sala principal y el foyer a más de 300 artistas nacionales durante el 2009.

Esta responsabilidad con la cultura del pueblo costarricense, por otra parte, demanda enormes esfuerzos administrativos. Los Festivales, tanto nacionales como internacionales, han contado con administradores y productores que se han encargado de realizarlos y de garantizar continuidad en la administración, la calidad y la programación.

Después del Festival Nacional en Pérez Zeledón en Marzo de 2009, se mantuvo la contratación del equipo de productores del Festival Nacional precisamente para empezar la programación y preparación del XII Festival Internacional de las Artes FIA 2010. Esta contratación terminó al final de junio de 2009. En apego a los requerimientos legales de la contratación administrativa de nuestro país, se iniciaron de inmediato los trámites pertinentes para contratar el equipo de nuevo. Mientras tanto, Iván Rodríguez, el entonces Director del programa Festival de las Artes, y Marianella Protti, Productora Artística del programa, seguían trabajando desde sus oficinas en el Teatro Nacional.

En el mes de julio de 2009 Iván Rodríguez renunció a su puesto. De acuerdo con las regulaciones vigentes y con el sentido común, cuando el director de una institución pública cesa en sus funciones tiene la responsabilidad de presentar un informe completo de su trabajo. En este caso, del Sr. Rodríguez se esperaba un informe que fuera el punto de partida de la preparación y programación del FIA 2010. Sin embargo, al salir el Sr. Rodríguez descubrimos que no había una programación del Festival de 2010: no había contrataciones ni boceto de un plan de trabajo para el 2010. A escasos siete meses del Festival el Sr. Rodríguez nos dejó (y digo “nos” al referirme a todo el pueblo de Costa Rica y al gremio artístico, que esperamos ansiosamente los Festivales anuales de las Artes) sin plan, sin preparación y sin programación. En seguida, Marianella Protti también renunció.

El Teatro Nacional, y por ende el Ministerio de Cultura y Juventud, nos encontramos ante una situación precaria: siete meses para preparar un Festival Internacional, sin director, sin productora artística, con la negativa de todo su equipo de producción de trabajar bajo una nueva administración y sin toda la información vital de archivos de años anteriores. El Teatro Nacional no tenía un equipo en ese momento con la experiencia de producir un Festival Internacional a la escala a la que nuestro público está acostumbrado y merece. Entonces nos comunicamos con don Ramiro Osorio, ex Ministro de Cultura de Colombia y director y líder de los grandes festivales internacionales iberoamericanos. Charlamos largamente con él y al fin el Consejo Directivo del Teatro Nacional, frente a la imperativa de hacer un Festival digno de la trayectoria cultural del país, aprobó el plan de trabajo. Con la aprobación de la Contraloría General de la Republica contratamos a la compañía Jeito Producciones para producir nuestro Festival: con Amaranta Osorio como Productora Artística, y con Jeito como la compañía encargada de contratar personal adicional para garantizar la buena realización del Festival.

Desde el principio, una de las ideas presentadas por Jeito y aprobadas por el Consejo Directivo del Teatro Nacional fue llevar al Festival grupos de gran trayectoria e importantes grupos emergentes, para ofrecer al pueblo de Costa Rica, y al gremio artístico lo mejor posible de las artes escénicas internacionales. Estamos en proceso de contratar obras de teatro, música y danza, exhibiciones de artes visuales, varios talleres, demostraciones y, con mucho énfasis, co-producciones internacionales: el coreógrafo español Joshua Cienfuegos con la Compañía Nacional de Danza; un estreno mundial de la obra “Los Velásquez” del reconocido dramaturgo argentino Eduardo Rovner, dirigido por el también argentino Alejandro Casavalle con elenco costarricense; un taller de una semana con tres directores españoles de las compañías Alkimia, Horzmuga y Visitants desde donde saldrían todas las producciones de Teatro de la Calle del FIA 2010, con actores, músicos, bailarines y gente de circo; una coproducción entre la compañía Tía Norica de Cádiz, una compañía de más de 200 años de trayectoria, junto con la Orquesta Sinfónica de Heredia y cantantes líricos costarricenses.

Tenemos varias coproducciones musicales: el flautista de jazz Néstor Torres de Puerto Rico junto con la Orquesta Sinfónica Intermedio, el Cuarteto Arraya-Orta con músicos de Costa Rica y de Puerto Rico, Son de Tiquízia con Jimmy Bosch, y un concierto con Guadalupe Urbina (Costa Rica) y Amancio Prada (España).
A la vez, se realizó una segunda convocatoria del fondo de becas PROARTES, y los estrenos de sus ganadores se presentarán en el FIA.

Como puede verse, en ningún momento esta propuesta fue un intento de desprestigio hacia la comunidad artística costarricense. Por el contrario, se trató de una decisión activa y profundamente pensada, bajo la premisa de que nuestros artistas son de nivel mundial, y por lo tanto disfrutarán y crecerán artísticamente al participar con gente nueva y no mediante obras ya vistas por el público costarricense, sino junto con artistas internacionales, presentando obras nuevas para nuestro público a través de coproducciones, elemento innovador en FIA.

Hubo una convocatoria para los artesanos y diseñadores que presentarán sus trabajos en el Paseo de Arte y Diseño en la Sabana, y otra invitando gente a participar en los talleres de Teatro de la Calle.

Al momento de terminar la programación, nos dimos cuenta de que todavía había un espacio adicional, que no se tomó en cuenta durante los Festivales anteriores: el Teatro Vargas Calvo. Durante los primeros días del Festival habrá una presentación de un grupo de teatro de cámara de Chile. A partir de esta presentación surgió la idea de incluir obras de esta índole ya presentadas en Costa Rica, para agregar algo más al Festival: un mini-festival de Teatro de Cámara. ¿Es esta una convocatoria tardía? O más bien: ¿el aprovechamiento de una coyuntura de último momento, para fortalecer el Festival y ofrecer un espacio y una oportunidad adicionales al gremio?

Los artistas nacionales son muy importantes para el FIA, prueba de ello son todos los espacios en que los estamos tomando en cuenta.

El Programa Festival de las Artes del Teatro Nacional y el Ministerio de Cultura y Juventud tuvieron un gran reto: producir un Festival Internacional de la Artes al nivel que nuestro público espera, en solamente siete meses. Lo vamos a lograr.

Jody Steiger
Directora
Teatro Nacional
Publicado originalmente en La Nación.

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MEGAFOTOGRAFÍA: UNA LECTURA CRÍTICA

Permalink 18.11.09 11:02 , Categorías: Artistas Nacionales

Por Marianela Jiménez, usuaria de RedCultura.

Leí dos notas en un medio local sobre la exposición “Megafotografía” en la Galería Nacional, pero ninguna mencionó las debilidades de esa “puesta en escena”, a pesar de que fueron evidentes desde el mismo día de la inauguración, evento que había creado gran expectativa y que atrajo ese día gran cantidad de personas, quienes pacientemente esperaron y a cambio solo recibieron un un breve discurso por parte de la directora de la galería, Dunia Molina, en el que incluso hizo referencia a otra exposición de dibujo que se exponía en el mismo sitio, mientras no ofreció casi ningún detalle de la presentación de fotografías.

La confusión reinó entre los que no conocíamos de antemano de qué trataba la exposición, pues como concepto la palabra Megafotografía nos había colocado a algunos ante la perpectiva de una presentación en gran formato, a otros ante la eventual escogencia de una selectiva muestra de fotografías, mientras a otros la mención a la llamada “faceta” como fotógrafo del artista Fausto Pachecho los ilusionó con apreciar hermosas tomas históricas.

Al final, el concepto “Megafotografía” solo me remitió a la grandísima cantidad de participantes y la aún mayor de fotografías. Además, la variedad de técnicas y temas complicó aún más una apreciación y dificultó el poder distinguir algunos trabajos excepcionales.

Dejé el Museo con la molesta sensación de haber asistido a la presentación de trabajos de estudiantes de una conocida escuela de Fotografía y no a una muestra de la fotografía tica del siglo XXI. Por ejemplo, no había representación del fotoperiodismo, como si el trabajo de nuestros colegas no alcanzara el valor de una fotografía artística.

En todo momento se reitera el tema del homenaje a Fausto Pachecho, no el pintor, sino en su "faceta" como fotógrafo. Pero al recorrer su sala solo se observan tomas familiares (¡claro que en blanco y negro, lo normal en esa época), similares a las que quizá muchas de nuestras familias guardan con cariño, lo cual me pareció lamentable para el nombre de Pacheco, pues aparte de esa sala, nada en el resto de la muestra remitía a él.

Otro aspecto de la exposición que me llevó al desencanto, fue la inclusión de obras harto conocidas, entre esas algunas que muy recientemente estuvieron expuestas en la misma galería, así como otras que ya se habían apreciado en otras exposiciones fuera del Museo de los Niños.

En fin, la exposición como un todo me dejó descorcertada, no solo a mí, sino a otras personas con las que el día inaugural pude intercambiar criterio.

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CRÍTICA DE DANZA: CONTIGO ANDALUCÍA

Permalink 17.11.09 15:34 , Categorías: Crónicas

Imágenes Andaluzas
Por Marta Ávila, crítica de danza.
Publicada originalmente en el diario La Nación.

El grupo Al Andalus, bajo la dirección de Rocío González Urrutia, viene trabajando desde hace casi dos décadas y ya se comienzan a ver los frutos de su producción profesional.

En la temporada 2009 se presentó con un programa llamado Contigo Andalucía , constituido por ocho piezas y con varios palos flamencos poco frecuentes en los escenarios costarricenses.

Fue así como los miembros de la agrupación y sus invitadas cantaron y bailaron al son de colombianas, bamberas y rosas.

También interpretaron fandangos, alegrías y farrucas lo mismo que sevillanas y bulerías.

Contigo Andalucía es un paseo que pretende recordar los ambientes que se viven en la región andaluza. Es un acercarse a la gran familia del flamenco por medio del cante, braceo y taconeo.

El espectáculo contó con un vestuario muy colorido y saleroso, creado por Annia Amador; lo mismo que el acertado diseño de iluminación de Telémaco Martínez, el cual permitió ver algunas bellas fotos de paisajes de la región.

En Contigo Andalucía pudimos observar seis secciones coreográficas, la mayoría grupales.

En ellas se evidencia mayor evolución en el manejo de los recursos coreográficos, existe menos tendencia a realizar dibujos simétricos y reiterativos.

Ahora predominan más los juegos espaciales, que se combinan con las dinámicas del taconeo y la cadencia del torso.

En general, en las secciones de conjuntos, se aprecia mayor proyección en las bailarinas.

Sus expresiones lúdicas se combinan con rostros de pasión. No obstante, debe cuidarse más la sincronía en el trabajo de brazos, especialmente en los segmentos en que utilizan las castañuelas.

En estas variaciones la sincronía no predomina, generándose dibujos bizarros. La ausencia de precisión le resta impacto y emoción a la coreografía presentada.

También en las entradas de las bailarinas encontramos tendencia a reiterar los tiempos y todavía falta más ataque, ya que algunas ingresan con timidez.

Contrario a lo anterior es lo que se vio con el solo de Rocío González, el cual está creado mediante un sencillo trabajo de brazos que le permite utilizar adecuadamente la falda de cola.

Con este unipersonal, la directora logró matices de interpretación profundos y se ganó sentidos aplausos.

En todo el montaje, las bailarinas estuvieron acuerpadas por una decena de músicos (guitarras, cante, coro, percusión, piano, flauta, violín y palmas) que, con sus ritmos en vivo, completaron el ritual de la danza flamenca.

Sin embargo, a nivel sonoro el cante protagónico (José y Juan Mejías ) creó cierta saturación.

Por eso, resultó muy agradable a nuestros oídos la pieza de guitarra interpretada por Alejandro Díaz y Luis Fernando Aguilar.

Este momento, así como el solo de Fernando Mejías, fueron como respiros visuales y melódicos.

Con el montaje Contigo Andalucía, esta agrupación nos acerca a una cultura milenaria de la cual tenemos muchos aspectos en común, como la pasión por expresarnos con la música y el cuerpo.

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