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VIDA DE ARTISTAS
Hoy más que nunca la sociedad costarricense necesita de las mentes creativas. Personas que tienen, muchos, desde la infancia, el llamado de la inteligencia paralela, la inteligencia cualitativa, artística, propositiva, totalmente singular y sin más afán que el producir metáforas para lograr mundos mejores.
Esas personas algunos las llaman artistas, (arté, hacer) hacedores,
trabajadores, emprendedores de lo simbólico. Creadores, pensadores,
intelectuales, no importa cual sea la especialidad: la música, la historia, la danza, el teatro, la pintura, la filosofía, la narrativa, la poesía, el canto. Lo importante es que sus mentes creativas caminen por encima del consumo, la rutina mediática del estatequedito, de las propias vanidades personales y del éxito.
No es cualquiera el que toma la decisión del camino del arte a sabiendas que es un camino pobre en dinero, pobre en legitimación social, pobre en solidaridad política y de estatus y que muchas veces causa rupturas familiares, personales imposibles de subsanar.
Pero a pesar de todo esto, del dolor que causa la extrañeza, el desprecio, la utilización que muchos hacen del genio creativo para sus propios beneficios públicos( generalmente el político se beneficia del artista para su propia imagen teniendo que haber x artista legitimando x política)y privados, llegando a desechar una vez satisfecha la demanda a el genio que les dio vida, materia genuina con que satisfacerse, hasta el hecho mismo de
ver morir a muchos artistas suicidados o en la indigencia, sin el amparo de una pensión, de un servicio de salud mínimo.
A pesar de todo esto, repito, la sociedad necesita de los artistas para evolucionar, para poner el dedo en la llaga de sus propios vicios, para estimular el cambio, para proponer ajustes, para provocar a sus dormidos habitantes. Son las mentes creativas las que empujan al resto para que, al calor de los años, se gesten nuevas formas, nuevos modelos de vida en sociedad.
¡Gran paradoja! No se legitima al artista por parte de lo más tradicional de la sociedad, pero esta misma lo drena hasta saciarse, temiendo quizá que despierte su propio espíritu artístico, sin preocuparse por saber que pasará después con lo que queda.
Amor y odio, miedo y admiración, represión y control, envidia y terror. Es parte de la relación del artista con la sociedad. Los que son legitimados y tienen éxito sencillamente representan o se acoplan a los intereses del grupo dominante. El resto a seguir el camino solitario del arte como espejo provocador, a sabiendas de que nadie agradecerá la flor que fue pintada, la noche que fue descrita, la soledad que fue cantada, más allá de la plaza pública. Fuera de ella el camino en Costa Rica para las mentes creativas sigue siendo solitario y desamparado.
6 comentarios
Saludos.
Personalmente no me considero algo cercano a un artista, aunque mis aficiones o pasatiempos estén relacionados con la cultura. Talvez me vea demasiado introvertido, como para participar en entusiastas talleres o grupos alternativos. Careciendo de un fuerte el deseo de expresión y por optar un estilo de vida algo sedentario o llenos de dudas.
Si fuera de los que ponen pretextos por todo, culparía (como de seguro les sucede muchos) a una calcada rutina, rodeada con gente ordinaria que no sabe hablar más que de telenovelas, fútbol, artículos amarillistas de los medios y todo ese rosario de vanidades ya conocidos. Y como es normal, todos esos aspectos negativos llegan enterrar las destrezas artísticas existentes en las personas; sumiéndonos en el opio de la conformidad.
No obstante, pese a todo ese pesimismo que conlleva, opino que la monotonía de la sociedad (con todos sus conflictos y contrariedades) es la fuente de inspiración del artista. Porque ayuda a enseñar al mundo con ojos diferentes. Un peor castigo es comportarse como si nada pasara, cuando hay noción de que una ignorancia venenosa, nos va carcomiendo poco a poco hasta convertirnos en personas muertas en mente y espíritu.







