RedCultura.comFernando Contreras - Apuntes del gato callejero
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un buen lugar para morir

Permalink 03.05.08 22:34 , Categorías: Gatofonías

Un buen lugar para morir
(crónica de Rapa Nui 4ª entrega)

Para Yasna, que también querrá vivir
lo que resta de la muerte en Rapa Nui

El cementerio de Rapa Nui es pequeño, como si la isla estuviera recién inaugurada, como si la muerte apenas cosechara sus primicias de labriego incipiente y arrancara de la vida los primeros frutos.
El cementerio de la isla es una isla también en medio de la brevedad de la vida. Es un buen lugar para vivir la muerte porque tiene vista al mar.
“Si algo pudiera llevarme a la muerte, eso sería el ruido del mar”, escribí una vez, en boca de Jerónimo Peor, cuando todavía era inmortal, porque hasta eso de los treinta y tantos, uno suele ser inmortal. Después, cuando dejé de serlo, después de mis primeros muertos, todo se volvió azar, todo se volvió ganancia en la eternidad del minuto descontado, y la muerte dejó de ser esa grotesca caricatura huesuda, armada de guadaña, vestida de mortaja, para ser compañera intangible, consejera insobornable. Pero nunca volví a visitar la tumba de mis muertos amados.
He visitado muchos cementerios en mi ruta sin derrotero, he visitado tumbas de tumbas, Goethe en su sarcófago inexpugnable al lado de su carnal Shiller, que tuvieron la suerte de compartir la muerte uno al lado del otro en Weimar, y vaya uno a saber de qué conversan cuando no están los turistas. Borges, enterrado en el cementerio de Reyes en Ginebra, con su jodido epitafio incomprensible, Abelardo y Eloísa en su más romántica que probable sepultura en Pere Laches, Paris, y Jim Morrison, y Moliere, y media biblioteca enterrada ahí. La tumba de Nikos Kazantzakis, en Hiraklion, Creta, mi otra isla. Hierapolis, en Turquía, tumbas ya vacías. El cementerio de La Habana, de ver antes de morir. Un cementerio colorido en Chichicastenango, Guatemala, otro cementerio en Estambul, convertido en bar, del que tengo la imagen indeleble de un árbol enorme que sale de una tumba. Toda Pompeya convertida en necrópolis después de un soplo mortal del Vesubio. Todo Herculano, convertido en necrópolis después de un soplo mortal del Vesubio. La tumba de Neruda, la tumba de Beethoven, la tumba de Bach en la catedral de Leipzig. La tumba de Sor Juana en el DF, muerta en vida la pobre por decreto de la iglesia de los machos de la especie. Tumbas sin nombres ni fechas, en caminos sin brújula posible en mi memoria. Tumbas que ignoraba que lo fueran, la gran pirámide de Teotihuacan. Tumbas al aire libre, los horrores de Buchenwald, donde la lepra nazi contagió de muerte a tanta gente. Tumbas que tengo pendientes, Cortázar, ¡maestro querido! Tumbas clandestinas, una tumba en Argentina, en el patio de la casa de un milico, lo sé por su hijo; nunca la llegué a visitar, pero lloro en ella cada vez que recuerdo la maldición de la dictadura.
Y ya me callo, que el recuerdo de tanto cementerio me aleja del cementerio del que quería contar.
Rapa Nui milenaria, Rapa Nui con cuánta muerte en tan poco espacio… Pero hoy por hoy, su cementerio es un buen lugar para morir.
Una tumba tiene una cruz cuyo leño transversal es un pez porque ahí descansa en paz un pescador.
Rapa Nui milenaria, con cuánta vida en tan poco espacio.
Hay otra tumba que en sí es una playa diminuta, con arena en vez de lápida y algo de vegetación en las orillas. Y al lado, una cruz con un manutara, el pájaro sagrado de los ancestros, en cada extremo del travesaño. Y al fondo, el ruido insondable del mar, el azul imperdonable del cielo, apenas comparable con el de los ojos que me condenaron a la nostalgia. Y en el aire, el ruido del mar. Y en el suelo, la arena que nunca es la misma porque el viento no lo quiere así, ni las olas tampoco. Y en el instante, el tiempo que no existe y, sin embargo, existe.
Rapa Nui que se la ha de tragar el mar en un lapso incomprensible para la conciencia humana.
Rapa Nui, no por qué fui, sino, por qué volví.

3 comentarios

Comentario De: Alberto Barahona [Visitante] Email
Fernando, muchas gracias por sacar a la muerte de su oscura fama.
22.05.08 @ 12:54
Comentario De: pamela viquez [Visitante] Email
señor fernando ¿como esta? le escribo de parte de los estudiantes de la clase de la profesora mónica perea de la ucr, para preguntar si podria ud ir a hablarnos unpoco de sus libros, de donde surge su inspiracion para escribir entre otras cosas. Creo que la profa le informó antes.entonces para hablar para ver masomenos cuando ud podria hacerlo. muchisimas gracias
24.05.08 @ 21:06
Comentario De: valeria [Visitante] Email
Hola profe! Muchas gracias por compartir su viaje, siga asi!
05.06.08 @ 21:55
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Fernando Contreras Castro, escritor callejero. Autor de los libros: Única mirando al mar, Los Peor, Urbanoscopio, El tibio recinto de la oscuridad y Sonambulario, entre otros

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