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Los límites de los Límites

Permalink 12.11.10 11:37 , Categorías: Gato encerrado

¿Qué es lo que tenemos en la frontera norte, una invasión extranjera, o un conflicto limítrofe?

El río San Juan pertenece a Nicaragua, y la isla Calero, a Costa Rica. Cualquiera otra interpretación de estos límites por parte de uno u otro país, redunda en un conflicto fronterizo, para cuya resolución existen organismos internacionales. Sin embargo, en menos de un mes, un despliegue de discursos por parte de los gobiernos y la prensa de ambos países ha dado con una absurda situación que se agudiza cada día y amenaza ya con convertirse en un conflicto armado en el que los perdedores serían irremediablemente los pueblos hermanos de Costa Rica y Nicaragua, y no sus gobernantes.

El irrespeto de la frontera cometido por el gobierno de Daniel Ortega por medio de la cuestionable figura de Edén Pastora permite diferentes lecturas, realizadas y expuesta todas en diferentes medios tanto en Costa Rica, como en Nicaragua, de modo que difícilmente pueda aportase una nueva y reveladora. Pero, ¿qué significa este bombardeo mediático en el imaginario de ambos pueblos, y qué consecuencias puede provocar?

...

Independientemente de las razones, o sinrazones que alegan ambos gobiernos, los pueblos reciben diariamente un mensaje muy claro: "Estamos siendo agredidos por el país vecino". Mensaje que tanto el gobierno de Nicaragua, como el de Costa Rica utilizan de acuerdo con sus respectivos intereses, pero que significan cosas muy diferentes para los ciudadanos, desconocedores de los cometidos e intereses subyacentes, no sólo de sus clases gobernantes, sino también de empresas transnacionales que se beneficiarían, como suelen hacerlo, de divisiones y conflictos entre pueblos hermanos.

Los pueblos reaccionan de manera visceral ante el discurso patriotero y, dada su incapacidad para poner una distancia crítica con la sesgada información que reciben, lo que aflora es un odio irracional ante un evento que radica más en la ficción que en la realidad.

Cuando el presidente Ortega habla de la intención de Costa Rica de expandir sus fronteras y robarle y río San Juan a Nicaragua, y el presidente Chinchilla responde que Costa Rica se encuentra bajo una invasión de tropas extranjeras, lo que hacen es provocar no a sus pueblos vecinos, sino a sus propios pueblos. Para Ortega significa, entre otras cosas, una ganancia en términos de su campaña electorera, y para Chinchilla, entre otras cosas, una justificación de la verdadera presencia de tropas extranjeras, no nicaragüenses, sino gringas, en Costa Rica. Pero para ambos pueblos, insisto, sólo significa que están siendo agredidos por el vecino, y este es el gran momento en el que un pueblo se siente verdadero interlocutor de su gobierno.

Así como Ortega no consultó lo de la draga del San Juan con los nicaragüenses, Oscar Arias no consultó con los costarricenses el contrato con la empresa canadiense para la minería a cielo abierto, ni Chinchilla lo hizo con respecto al permiso para que las fuerzas armadas estadounidenses pudieran tener en nuestras aguas sus naves de combate y a miles de soldados.

La voz del pueblo, ignorada sistemáticamente por el gobierno en todas las decisiones, en el contexto de una "agresión extranjera" se siente verdaderamente apelada, tomada en cuenta, considerada, importante. El pueblo responde ingenuamente y ofrece el pecho para defenderse de su enemigo. Aquí comienza la verdadera ganancia de las clases gobernantes y la verdadera derrota de los pueblos.

En Costa Rica, son reveladores, por ejemplo los comentarios, mal intencionados algunos, ingenuos los más, que los ciudadanos dejan al pie de las noticias en los diarios virtuales. El discurso patriotero recoge sus ganancias, y una pluralidad de voces clama por justicia y por venganza.

Leo con gran preocupación cómo ciudadanos costarricenses sugieren diferentes estrategias para agredir a los nicaragüenses: desviar las aguas costarricenses que alimentan el río San Juan, sin pensar ni por un momento que dicho río es un corredor biológico que sufriría infinitos daños de esa manera, más que con la draga. Sugieren cortar la venta de electricidad al país vecino, deportar a los ciudadanos nicaragüenses que conviven con nosotros, etc. Y finalmente, sugieren la resolución armada del conflicto: ¡La formación de un ejército costarricense!, idea que en los últimos días ha sido irresponsablemente alimentada por el ofrecimiento por parte del gobierno canadiense de ayuda militar.

Los pueblos montan en cólera y no se detienen a pensar ni por un momento en los resultados más que desastrosos de una guerra, de cualquier guerra. Ni piensan tampoco que están siendo utilizados por sus clases gobernantes para fines para ellos absolutamente desconocidos.

En Costa Rica tenemos más de sesenta años de no saber lo que es mantener esa forma de vida parasitaria que es un ejército, que son los militares. Ni sabemos tampoco lo que es ir a recibir a un familiar que regresa despedazado en una bolsa plástica, como sí lo supo la generación que padeció la innecesaria revuelta del cuarenta y ocho. No sabemos lo que significa desperdiciar fuerza y juventud en el servicio militar obligatorio, ni sabemos lo que significa salir a disparar contra otro ser humano que, aparte de su bandera, en nada se diferenciaba de nosotros, y vivir el resto de la vida con la certeza de haber asesinado.

Un poco de soldados y una bandera en un pantano no califican como invasión. La sola idea de una guerra entre Cosa Rica y Nicaragua debe resultarle grotesca a todo ciudadano responsable. Las fuerzas que se desperdician en el odio y la xenofobia deben encausarse a obligar a los gobernantes de ambas naciones a responder a qué oscuros intereses obedece este conflicto, y sobre todo, a mantenernos, como pueblos hermanos que somos, en el rechazo contundente de toda respuesta armada ante este y cualquier diferencia que surja entre nosotros.

San José, 12/11/2010.

 

3 comentarios

Comentario De: Julia [Visitante]
uy...sí....
pienso igual
14.11.10 @ 21:49
Comentario De: carolina madriz [Visitante]
le recomendare este articulo a todos mis contactos de e-mail.... con su permiso
26.11.10 @ 07:54
Comentario De: Osael Barrantes H [Visitante]
Muy bien dicho todo y con sobrada razon .Solo un punto pienso falto a su comentario ,cual seria la solucion ? No la veo ...aunque no diga con esto que no estas diciendo algo muy sierto con tu opinion ,pero tomemos en cuenta que mucho radica o todo en la abismal manera de pensar de los nicas que por su naturaleza heredada son velicosos y sus elites tendientes a sobreponer sus pensamientos radicales y militares ante la razon ,de tal forma que esta muy dificil tratar con alquien que solo ve la razon en su propia razon .Y utilizo la palabra RAZON con premeditacion puesto que si la sustitullo por VERDAD probalemente me dirian que no existe una verdad absoluta y tendrian RAZON .
14.01.11 @ 07:47
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Fernando Contreras Castro, escritor callejero. Autor de los libros: Única mirando al mar, Los Peor, Urbanoscopio, El tibio recinto de la oscuridad y Sonambulario, entre otros

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