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El Cianuro publicitario de Infinito Gold

Permalink 19.11.10 11:43 , Categorías: Gato encerrado

La empresa Infinito Gold, ha puesto a circular una propaganda difamatoria contra todas las personas que nos oponemos a la minería a cielo abierto en Costa Rica.

La campaña publicitaria por la minería presenta una estrategia tan burda que no merecería una respuesta, de no ser por el abuso que comete de ciertos estereotipos que no dejan de hacer el daño, de minar, que es lo mismo, las conciencias de las gentes desprevenidas que, a falta de información verídica, acaban confundiendo a los ambientalistas con los verdaderos agresores del ambiente y del país en general.

Los mensajes publicitarios reducen la compleja pluralidad de la oposición a la minería a cielo abierto a un enemigo unidimensional, con una sola actitud, y un solo aspecto:

...

La actitud: "Los del No"

El aspecto: "Los que visten camisetas del Che Guevara y calzan chancletas"

Este enemigo de la minería encarnaría en una sola figura a todas las personas que por diferentes razones se han opuesto y se oponen a diferentes proyectos de las clases empresariales-gobernantes del país y extranjeras, cuando consideran que atentan contra el bienestar ambiental y, por lo tanto, social.

Una vez reducida a su mínima expresión, la persona que se opone a la minería vendría a ser la misma que en su momento se opuso al TLC. con EEUU. y que, como rasgo esencial, se opondría irracionalmente a todo. Persona peligrosa que atentaría contra los pequeños y grandes empresarios, según el anuncio. Persona que, entre otras cosas, "provoca el caos en las calles", "llama a huelga", y se deja guiar por dirigentes que solo desean "llenarse los bolsillos por medio de la oposición".

Si a esto, que es ahora no una persona, sino un personaje, se le suma la indumentaria arriba descrita, tendríamos entonces no a cuantos se oponen a la minería, entiéndase: ambientalistas, estudiantes universitarios, profesionales en diferentes materias, vecinos de las zonas afectadas, etc. sino, la caricatura del temido revoltoso a quien no le importa "enterrar a Costa Rica en el subdesarrollo".

La estrategia de Infinito Gold no difiere en nada de la recomendada al entonces presidente Oscar Arias en el llamado "Memorandum Casas-Sánchez", en el que los autores le sugerían inundar la prensa con una campaña del miedo en la que básicamente se asociaba a todo opositor al TLC. con figuras políticas latinoamericanas históricamente satanizadas, como Fidel Castro, y el Che Guevara.

Infinito Gold está llevando a cabo una campaña montada sobre la plataforma del miedo generado por el gobierno de Arias a los opositores al TLC. Y de desprestigio del ambientalista y del intelectual universitario que enfrentan con sólidos argumentos la propaganda pseudo ecologista de dicha empresa por la mina de Crucitas.

La otra pata de esta campaña injuriosa se apoya en la imagen del universitario de la universidad pública que la prensa cómplice insiste en mantener en el imaginario popular: la de la persona violenta que provoca caos en las calles, y desperdicia el dinero público destinado a la educación superior.

Es evidente que Infinito Gold no arremete contra los opositores a la minería, sino contra un sujeto creado artificialmente, contra una figura que condensa en el adjetivo de "chancletudo" todos los miedos tradicionales de las clases gobernantes latinoamericanas, desde las dictaduras de las décadas pasadas, hasta los actuales gobiernos de los empresarios neoliberales, al pobre, al obrero, al indio, al estudiante universitario, etc., y al hippie en el primer mundo. Es el miedo heredado a las generaciones que rompieron con la rigidez conservadora de los gobiernos que cometieron invasiones y guerras contra pueblos que se oponían a sus feroces intereses, en los EEUU. y contra los militares que arremetieron contra sus propios pueblos, en América Latina. Miedo a las generaciones a las que les toca enfrentar nuevos atentados contra la naturaleza y la humanidad, como la escalada del poder basado en las armas de destrucción masiva, y la brutal depredación de los recursos del planeta, por ejemplo.

El rasgo identitario de estas generaciones, (antes, por supuesto de su descarada apropiación por parte de la moda), el cabello largo, las ropas de colores, y las chancletas ¡claro!, se entiende como una reacción contra el aspecto del militar con su cabello a rape y sus atuendos de camuflaje, por un lado y, por el otro, contra el aspecto del político y del ejecutivo: el imperdonablemente aburrido traje entero.

Desde entonces, y muy específicamente desde la revuelta estudiantil de mayo 1968, los universitarios se liberan de aquella acartonada facha conservadora.

El aspecto hippie/chancletudo que significó entonces una posición política, una resistencia contra la guerra, contra la explotación, contra las dictaduras militares asesinas, ha sido atacado por todos los flancos, reprimido tanto por la derecha como por la izquierda y, finalmente, absorbido por la superficialidad de la moda, al punto de que actualmente, un joven con el cabello largo o una chica con ropa más libre y ligera no significan necesariamente personas críticas con sus sistemas. Sin embargo, su impronta en el imaginario popular continúa siendo explotada por las campañas del miedo para meter en el mismo saco a todo ciudadano que discrepe con los intereses de las clases empresariales gobernantes.

La campaña de infinito Gold es cianuro publicitario diluido en un discurso falazmente ecologista que sólo pretende evadir la verdadera discusión en torno al daño que la minería a cielo abierto ocasiona al ambiente, demostrado hasta el hastío con datos duros y ejemplos de los países donde están o han pasado estas compañías, verdaderos gusanos barrenadores del planeta.

Al llamarle chancletudo a un ecologista o a un estudiante, se le descalifica como interlocutor y se le ubica al nivel de un antisocial, un dirigente corrupto o, moda de las modas, un terrorista.

La campaña por la minería a cielo abierto en Crucitas es una clara muestra de la agresividad de las transnacionales depredadoras de nuestros recursos naturales y humanos, y de su poderío económico. No nos sorprende para nada que utilice el vil recurso del insulto y la descalificación, dado que se ha convertido en parte fundamental de la jerga de la prensa cómplice, que no deja de atacar a las universidades públicas, y de los gobiernos de turno, toda vez que los universitarios denuncian sus incoherencias.

El gobierno de Oscar Arias calificó como de interés nacional el proyecto minero de Infinito Gold en Crucitas, después de anunciar su "Plan de Paz con la Naturaleza", y el actual gobierno del presidente Chinchilla lo sigue defendiendo a pesar de declararse "de vocación netamente ambientalista" después de augurar que "a este paso el país se iba a convertir en un museo de historia natural".

¿Qué es lo que esperan de los diferentes sectores críticos del país que ellos clasifican bajo el mismo calificativo de chancletudos?, ¿que no noten las incoherencias entre sus discursos y sus prácticas? y, peor aún, ¿que no las denuncien?

En uno de los mensajes publicitarios de Infinito Gold, un joven le dice a otro que ha guardado sus chancletas junto con su camiseta del Che Guevara, pues se ha dado cuenta de que ha sido utilizado por líderes "cuestionados".

El sólo contenido ridículo del anuncio debería bastar para que nadie lo tomara en serio, pero se disimula tras la barata estrategia de mencionar las chancletas y la camiseta del Che. En el anuncio, el joven se cambia la indumentaria, como quien cambia de piel, o de uniforme; como si las ideas residieran en una camiseta que se puede adquirir en cualquier tienda, que tan lo mismo da que tenga la imagen del Che, como la de Michael Jackson.

El movimiento de oposición a la minería a cielo abierto no tiene líderes. No es un movimiento vanguardista, ni pretende beneficios personales. Como movimiento, está conformado por toda persona preocupada por las lapas verdes, sí, pero también por la contaminación de los ríos con los residuos tóxicos que deja la extracción de minerales, por la tala de bosques primarios, pérdida irrecuperable, por la contaminación del aire, por la contaminación por infiltración de los mantos acuíferos subterráneos, por las falsas promesas de empleos permanentes, cuando sabemos que ese tipo de minería explota un terreno y lo abandona en poco tiempo, dejando una costra estéril donde antes había un bosque lleno de vida.

Fernando Contreras Castro.

 

1 comentario

Comentario De: Jaime Gamboa [Visitante]
Excelente análisis, Fernando. Yo no podía creer lo que estaba escuchando cuando me salió en la radio uno de estos esperpentos, dignos de la pluma de Goebbels. Por cierto, ¿alguien sabe qué agencia publicitaria está detrás de esta horrible campaña de envenenamiento de conciencias?
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Fernando Contreras Castro, escritor callejero. Autor de los libros: Única mirando al mar, Los Peor, Urbanoscopio, El tibio recinto de la oscuridad y Sonambulario, entre otros

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