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De la Familia y otros Demonios
Son muchos los periódicos de este país que tengo el gusto de no leer. Uno entre ellos, “El Financiero”, publica recientemente una tremenda genealogía de la señora que mañana 8 de mayo de 2010 será objeto no del Traspaso de Poderes, porque eso no se da en Costa Rica, sino de la Continuidad del Poder.
Tal y como lo pintan dos desocupados genealogistas, la susodicha señora viene siendo pariente de Raimundo y todo el mundo, de Vicente y toda la gente. En línea directa, resultó familia desde el Ardipitecus Ramidus con 4.4 millones de años, hasta el actual presidente que Dei Gratiae, desde mañana tendremos el placer de no volver a ver. Y en medio de tan selecta parentela, lúcidas lectoras y lectores de este peregrino blog, adivinen quién se cuenta entre los daños colaterales… ¡Cuánta clarividencia!!! Sí, el Gato Callejero ¡que no tenía vela en el entierro!
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De acuerdo con el oráculo neoliberal arriba mencionado, un servidor resulta, por carambola, algo así como primo 80 de la presidenta. ¡Y yo que iba a tirar la primera piedra por sentirme libre de toda culpa!Noble oficio aquel de la genealogía: revolcar papeles para comprobar que tenemos en el pedigree exponentes del más variado pelaje, desde antiguos amos hasta antiguos esclavos, y vaya uno a saber. Pero que se vuelva uno el blanco de todas las burlas por parte de los demás gatos del callejón porque un impúdico periódico ventile los recodos y azares de las sangres revueltas, eso sí parece un chiste. ¡Claro, todo con el afán de demostrar cuán criollas son las raíces de la presidenta!!!
Por mi parte, pensé en primer lugar en disculparme, pero pensándolo mejor, nadie es de culpar por los otros que cuelgan de las ramas de su árbol genealógico que, en lo que a este gato callejero respecta, de tan frondoso ejemplar sólo queda un bonsái, de tantas y tantas ramas que he cortado gracias a la irrenunciable convicción de que ¡YO SÓLO SOY FAMILIA DE AQUELLOS A QUIENES YO QUIERO Y ME QUIEREN A MÍ!
Así las cosas, cuenta como familia para mí sólo el afecto. Y la sangre, producto “del azar y la fatiga” como diría Sileno, me tiene sin cuidado. Soy familia directa de gentes del pasado y del presente cuyos apellidos son a lo sumo una curiosidad; pero no soy familia cautiva de nadie.
No soy familia de doña Laura Chinchilla, con quien no he cruzado en la vida ni media palabra, y de quien me separa un abismo ideológico y otro afectivo, ni soy familia de quienes resultaron su familia en ese disparatado bosque de parientes que dice ese periódico, de los que de ser algo, eso sería enemigo político, cuando no natural.
Mi familia se compone de mis afectos, insisto, de la poquísima gente que anda conmigo el camino, y de los desconocidos que van apareciendo y se van sumando, con quienes nos reconocemos de inmediato. Los vericuetos genéticos no son más que eso, y si eso se convierte en un dato de archivo que da de comer a ratones de biblioteca, eso no es mi problema.
Pienso que la familia es sobre cualquier cosa, un acto de amistad, un acto de amor, y así, tan familia soy de unas cuantas personas por las que daría la vida, como del querido perro que me acompañó en la adolescencia, y del árbol donde se columpia todavía mi niñez.
Pero no soy familia ni de ricos ni de poderosos, ni de nadie que aspire al poder, no soy familia de nadie que se considere predilecto de La Madre de Dios, porque no creo en tales predilecciones. No soy ni seré nunca familia de los que engañan al pueblo con promesas imposibles de cumplir, ni de los que lo amenazan con castigos que sí se pueden cumplir. No soy familia ni de curas “efebófilos” ni de policías gorilescos. No soy familia de traidores de los sueños de los pobres, ni de los que ofrecen mano dura porque no pueden ofrecer justicia. En fin, sólo soy familia de quienes amo y de quienes me aman.
7 comentarios
es totalmente inofensivo, solo quiero mostrarte algo pero este formulario no me deja :(
Este artÃculo me hace un poco feliz a pesar de todo, me doy cuenta que no todos se venden y que nos afirman su posición.
Si fuera cierto que le es tan indiferente el asunto para que escribe tan colerico y resentido.
Pero bueno, son de esas cosas de la vida, que aunque no nos gusten, no podemos hacer nada al respecto más que interpretar el significado de familia diferente, para salvarnos el pellejo jaja
Saludos!
excelente artículo Fernando







