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Crónica de Rapa Nui

Permalink 13.03.08 13:28 , Categorías: Gatofonías

Crónica de Rapa Nui

“Yo soy el peregrino
de Isla de Pascua, el caballero
extraño, vengo a golpear las puertas del silencio:
uno más de los que trae el aire
saltándose en un vuelo todo el mar…”
Pablo Neruda:
La Rosa Separada.

Rapa Nui, el lugar más distante de cualquier masa continental, Te Pito Te Hemui, el centro del mundo. El punto más lejano en la ruta del Gato Callejero, una promesa cumplida, hecha tantos años atrás… Tendría yo cuatro o cinco, por ahí, cuando llegó a mis manos una revista con un Moai en la portada. La imagen me marcó para siempre. La recorté y la guardé toda la vida hasta perderla recientemente en una de mis tantas mudanzas. Isla de Pascua, un lugar imposible, una promesa: ¡Algún día!

I
Domingo 10 de febrero del 2008, a las 12:21m, hora local, después de casi cinco de vuelo desde Santiago de Chile, finalmente llegué a Rapa Nui.
Don Eugenio Hormazabal me esperaba en la afueras del aeropuerto diminuto de la isla. Traía un collar de flores naturales en la mano. El hombre, alto y fuerte para su edad, me recibió con un fuerte abrazo y me puso el collar. Me hospedé en su casa, donde me recibió “Erú”, doña Luisa Araki Tepano, la esposa de don Eugenio. Me hicieron colgar mi collar de flores, que ella había elaborado con sus manos, de un clavo en una viga del corredor sobre el jardín, “para que regreses algún día…”

La Cosmogonía
El mundo es un disco plano, como está harto bien demostrado. El océano es el período azul de los Dioses Inaugurales, y Rapa Nui es el Centro del Mundo.
Sólo existe Rapa Nui, después sigue el círculo del Océano y luego, el círculo del Cielo donde nacen estrellas, donde respira la Luna. El último círculo es el del Sol. De ahí en adelante lo que sigue es el infinito, o la nada.
Rapa Nui es la totalidad del universo mundo. Las primeras personas que habitaron la isla llegaron del círculo del cielo navegando las Vaka Ama, las canoas sagradas.

II
El Ranu Kau
Don Eugenio quiere mostrarme algo. Acabo de llegar, todavía no conozco la isla. En un punto alto, trescientos metros exactamente, este señor me toma del brazo y me dice “cierra los ojos y confía en este viejo”. Cierro los ojos y me dejo guiar como un ciego. Siento un camino pedregoso y en declive. No hay nada que yo pueda hacer, decidí confiar, cerré fuertemente los ojos y solo me queda caminar impecablemente.
Nos detenemos. Don Eugenio me pide que abra los ojos y, a un paso del precipicio, estoy frente a una boca de dos millones y medio de años, el cráter del Ranu Kau, con su laguna de agua dulce y siempre fresca al fondo, un mordisco del viento en uno de los bordes, y el disco del océano colindando con el cielo.
Ahora el Ranu Kau es mío, el volcán entero de ese día, a esa hora y en ese único instante es solamente mío. En la cara de ese viejo entrañable estaba la sonrisa de quien ha hecho un regalo imponderable; mi gesto de asombro, el aire que se me va y me acerca a la asfixia es el gesto de quien ha recibido un regalo sin tener nada con qué corresponder… ¿Qué puedo darle que se acerque siquiera a la belleza desmesurada del volcán? Él solamente quería mi asombro… estamos a mano. En ese momento me percato de que don Eugenio no me había soltado del brazo; de lo contrario, hubiera caído irremediablemente en las fauces del Ranu Kau, hubiera aceptado la invitación del vacío a saltar…
En la Isla se celebraba por esas fechas la gran fiesta del Tapati-Rapa Nui. Esa noche fui cordialmente invitado a sentarme entre los rapa nui, entre el pueblo que celebra la llegada a la isla de los primeros habitantes. Entramos a un círculo acordonado, a unos cuatro metros del escenario. Los turistas pueden presenciar los cantos y los bailes, pero a no menos de cien metros. Las celebraciones no son entretenimiento para turistas.
Nunca he sido un turista en ninguna parte; siempre soy un visitante, un viajero, un ínfimo gato callejero que vive del asombro ante este mundo misterioso y bello.
Lo que sigue es mi viaje por la isla, y la invitación para quien quiera acompañarme. ¡Iroana Maururu!: Saludos y Gracias (en rapa nui).

5 comentarios

Comentario De: Xinia Loveday [Visitante] Email
Dichoso Fernando que pudiste estar en Rapa Nui y compartir las maravillas de ese
lugar tan remoto,pero de tanto
significado.
Te espera Shakespeare por aca!!
Xinia
24.03.08 @ 12:30
Comentario De: Yasna Araya [Visitante] Email
Fernando
Me alegró mucho leer las palabras que dedicas a Rapa Nui y su gente.- Sin duda la isla es un lugar especial y mágico para muchos y veo que eres uno de "aquellos".
No tuve la suerte de conocerte, pero Clary Campos se encargó de describirte y contarme de tu estadía en Chile.- Espero que vuelvas! para que vayamos con Clary ésta vez a Te Pito o te Henua.
28.03.08 @ 17:39
Comentario De: Julia [Visitante] Email
Qué dichosísimo!
01.04.08 @ 08:55
necesito saber algunas palabras rapa nui y el significado en español
10.06.08 @ 18:37
Comentario De: lucia [Visitante] Email
Yo fui afortunada de estar en isla de pasua - todo mi ser se quedo maravillado con la energia que trasmite ,espero volver algun dia .gracias iorana
04.10.08 @ 13:50
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Fernando Contreras Castro, escritor callejero. Autor de los libros: Única mirando al mar, Los Peor, Urbanoscopio, El tibio recinto de la oscuridad y Sonambulario, entre otros

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