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CNT y El Vestidor: ¡ahora sí!
Estamos en la Segunda Guerra Mundial y los alemanes intentan destruir Inglaterra. Una compañía de teatro itinerante va por Inglaterra representando obras de Shakespeare. Entre los miembros de la Compañía se encuentra Norman, el vestidor, quien tiene una relación casi de pleitesía con el director y actor principal del grupo, El Caballero, interpretado por Leonardo Perucci.
Durante casi dos horas, el elenco nos lleva a conocer el día a día de esta compañía: las relaciones entre sus miembros, el desgaste físico y espiritual, las dificultades de la profesión y las "congojas" cotidianas, sobre todo cuando el personaje principal empieza a perder la memoria y a olvidar los textos.
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Esa es la experiencia de quien vaya a ver El Vestidor, el montaje que desde hace unas semanas presenta la Compañía Nacional de Teatro, bajo la dirección del uruguayo Roberto Fontana, quien vino al país a dirigir a la Compañía y a impartir uno de sus muy afamados cursos de técnica vocal, gracias a los buenos oficios que por varios años interpuso el actor y director Fabián Sales.
El texto de El Vestidor fue escrito por el sudafricano Ronald Harwood y en general es un texto entretenido y con una temática cautivadora. No por nada Harwood ganó un Oscar al Mejor Guión por un peliculón como El Pianista, y es reconocido por otros guiones como La escafandra y la mariposa, otro peliculón. De hecho, este texto de El Vestidor lo adaptó para cine y le valió un Golden Globe.
La obra me resultó profundamente humana y conmovedora. Es un reflejo de la realidad no sólo del quehacer teatral sino de la vida misma, en donde algo que alguna vez nos despertó la más intensa de las pasiones, puede desgastarse a diario hasta dejar las butacas del corazón en el más profundo desconcierto y soledad, en donde algo puede darnos vida a diario al tiempo que nos mata poco a poco. Una reflexión sobre la "vida útil" del ser humano y su dolor ante la realidad del paso de los años.
Los últimos montajes de la Compañía Nacional de Teatro no me dejaron para nada satisfecha. Quizás el último que a mí criterio cumplió fue Todos eran mis hijos, de Arthur Miller, y eso en gran parte gracias al buen texto y a las excelentes actuaciones de Gerardo Arce y Eugenia Chaverri.
Pero después de eso, las obras de la CNT me dejaban con un gran sinsabor. De la Compañía del Estado uno espera las mejores actuaciones, las mejores puestas, los retos más interesantes, las mejores escenografías y siento que en varias ocasiones no fue así.
Esta situación para mí cambió con El Vestidor, lo cual demuestra que el problema administrativo,de recursos y hasta gerencial del cual la Compa está tratando de salirno es una excusa para justificar la deficiente calidad de algunos de sus últimos espectáculos.
Sobre las actuaciones, rescato principalmente la de Leonardo Perucci como el Señor y sobre todo la de Rodrigo Durán Bunster como Norman. A este último lo sigo con atención desde hace varios años y me parece que hoy por hoy es de los mejores actores maduros que hay en el país. Me gusta su sobriedad, su dicción y su versatilidad para interpretar papeles tan disímiles como este, o el de Leonardo da Vinci en Leonardo y la Máquina de Volar, o el de un viejito tierno y un poco loco en El viento entre los álamos.
El resto de las actuaciones me parecieron convincentes y seguras, principalmente la de María Orozco en el papel de Madge.
Con respecto a otros elementos, destaco la escenografía de los camerinos, realizada a partir de paneles de los mismpos montajes de las distintas obras de la compañía Shakespereana. Además, me pareció indicada la manera en que se representaron las escenas del teatro dentro del teatro, dejando al público la trasescena y en segundo plano el escenario, responsabilidad de David Vargas. El vestuario sobrio de Rolando Trejos me pareció muy indicado, tanto para las escenas de teatro como las del día a día de la Compañía.
Considero que con El Vestidor, la "Compa" se pone un diez, tanto por la elección del texto, del director, de los actores, el vestuario y por el montaje en general, pero sobre todo, por demostrar que todavía podemos tener fe en la Compañía del Estado y que con una adecuada dirección podrán hacerse cada vez mejores cosas.
4 comentarios
Gracias por tan hermoso comentario.
Para información de Alejandra, la obra todavía se está dando y la última función es el 10 de octubre








