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Sobre los Premios Nacionales de Literatura 2009

Permalink 18.12.09 15:30 , Categorías: Artículo

Eric Gil Salas, Premio Nacional de
Poesía 2008 y 2009

Carlos Morales, Premio Nacional de
Novela 2009

Candidatas al premio nacional de cuento 2009

Candidatas al premio nacional de poesía 2009

Candidatas al premio nacional de novela 2009

Sobre los deberes de los jurados de premios nacionales

Hoy cierra el plazo para presentar obras literarias al Ministerio de Cultura para ser consideradas para los premios nacionales.  Entramos de nuevo en el período de espera para que se entregen los fallos de los jurados.  El año pasado los resultados fueron una sorpresa desagradable para muchos y las denuncias de amiguismo, apreciación obtusa de lo importante en lo literario y desacierto general en cuanto al propósito que cumplen los premios nacionales fue la comidilla de todo el principio de año, algo que además parece suceder cada año.  En novela se premió una obra que gran parte del público que se manifestó al respecto encontraba ofensiva y sobre la que se dijo que el jurado Claudio Monge había otorgado por amistad  y que era incomprensible que la jurado Marielos Castro, una mujer, hubiese permitido que se otorgara.  En poesía se le dió por segunda vez consecutiva el premio al mismo poeta, algo tan inusual y riesgoso que uno hubiera esperado que la obra fuera maravillosa, pero que resultó intrascendente.  En cuento se declaró desierto el premio porque las obras presentadas no eran suficientemente contemporáneos o no sucedían en Costa Rica, según dijo el jurado Gabriel Baltodano.   Con desatinos tan contundentes es perfectamente comprensible que se haya puesto en la picota a los premios y al Ministerio que los otorga.  En algunos casos, como en el de Germán Hernández, se ha llamado incluso a un sabotaje de los mismo por considerarlos poco representativos, estructuralmente defectuosos, endogámicos y elitistas.

El otorgamiento de un premio nacional es un asunto que requiere un cuidado, un tacto, una pericia y una dedicación muy extensos.  El sello de Premio Nacional de Cuento o Premio Nacional de Poesía, entre los logros de un escritor, puede terminar siendo un chiste privado para los insiders, pero el resto del mundo pensará que la obra de ese autor ha accedido, por lo menos una vez, al más alto reconocimiento que se otorga en el país y que eso sin duda la acredita como una obra que merece leerse.  Esto últimamente no ha sido cierto, lo cual devalúa una de las pocas instancias de reconocimiento que existen en nuestro país para la labor de los escritores.  El premio, además de los problemas consustanciales a sus reglas, se ha estado otorgando a obras que no lo merecen, aplicando un estímulo donde debería haber un silencio embarazoso e ignorando a autores que están ampliando los límites o refinando las armas ya existentes de la literatura nacional.

¿Deben, bajo estas circunstancias, dejar de existir los premios? ¿Debería un autor que se valore, como propone Hernández, renunciar al premio si se lo otorgan?  Me parece que no.  Me parece que los premios, estos, y otros nuevos, deben de existir a modo de validación de lo esfuerzos valiosos, valientes, ejecutados en un vacio escalofriante, que hacen los escritores de nuestro país por mantener viva la literatura escrita en Costa Rica.  Pero aparejados a los premios deben erigirse nuevas instancias críticas que los fiscalicen, nuevas encuestas participativas que los validen y nuevos medios que levanten la voz y hagan sentir el escarnio a los jurados de premios nacionales que piensen que estos premios son dádivas que les ha tocado repartir a sus amigos, a cambio quizá de futuros favores.

La labor de los jurados es premiar la mejor obra publicada ese año, según lo estipula la ley de premios.  Premiarla, y justificar públicamente y a profundidad los motivos por los cuales la premiaron. Esa es la labor que esperamos de ellos y sobre la que comentaremos en los próximos meses.

3 comentarios

Comentario De: Alexánder Obando [Visitante]
Me pregunto quiénes serán los jurados de este año, pues no he visto a nadie pavoneándose por las cantinas obteniendo tragos gratuitos de todos los escritores. Tampoco he oído hablar de un texto que tenga grandes posibilidades. En fin, después de la zurra del año pasado, esta vez no pueden darse el lujo de ser tan torpes y cavernarios.


Como siempre, Juan, excelente reflexión.
18.12.09 @ 16:53
Comentario De: Guillermo Barquero [Visitante]
No sé tampoco quiénes son los jueces, y la verdad me interesa poco; ojalá que ganen obras que valgan la pena. En cuanto al premio de novela, que es el único del que conozco algunos nombres, imploro por que se lo lleve una obra, y no esos nombres célebres (ganadores de años pasados, libros de grandes editoriales, etc.).
No creo que se repita lo del año pasado, o al menos no en un tiempo tan corto.
19.12.09 @ 08:54
Comentario De: Juan [Miembro] Email
No son las mismas personas las que están de jurados, ya eso es ganancia. Pero no está de más que recuerden que estamos todos pendientes de lo que van a premiar y por qué.
19.12.09 @ 09:18
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Juan Murillo

Juan Murillo

Escritor nacido en San José, Costa Rica en 1971. Autor de las colecciones de cuentos Algunos se hacian dioses (EUCR 1996), En contra de los aviones (ECR 2011) y La isla de los muertos (Germinal 2012), así como de artículos de crítica literaria y reseñas de obras nacionales y centroamericanas. Compiló junto con Guillermo Barquero, la antología de narradores costarricenses nacidos después de 1965 Historias de nunca acabar(ECR 2009).

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