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Perro Lastimero
¿Quién era el perro lastimero que una tarde a media mañana restregaba en el aire su hocico más abierto aún que si estuviera la luna todavía por ahí y tuviera sentido el eterno lamento de los enamorados?
¿Quién daba más y más ramas al árbol que ya tenía tantas y jalaba para allá y para acá su sombra en el piso del patio para obligarlo a moverse sin brisa y sin ganas y como un poco harto de pajarillos y de lluvia que no llega?
¿Quién era el martillo perpetuo del carpintero, el motor olvidado en una esquina con su rumor de pistones y de humo puesto por ahí como una carta sin dueño, quién era y de quién era el pitazo mínimo que empezó desde nunca y aún no acababa?
¿Quién era el que viéndolos así a todos deshojaba una risa como quien dice una oración a gritos debajo de las cobijas o como quien toca las partes menos intensas del cuerpo de su amante y logra que este se duerma?
¿Y de dónde venía el camino de nubes el trillo de contornos a veces como sapos y a veces como huevos fritos y a veces la mayoría de las veces como nada, como la simple y triste forma de la nada?
3 comentarios
Leí además, la buenísima noticia de que estás trabajando en otra... ¡excelente!
Un abrazo,
Modesto Jara







