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Gina, Rodrigo Soto

Permalink 16.07.08 12:01 , Categorías: Reseña, Rodrigo Soto

Gina
Rodrigo Soto
94 páginas
Costa Rica, Ediciones Perro Azul, 2006

Rodrigo Soto es un escritor prolífico para los estándares del país, que tiene ya casi 25 años de publicar sus obras en Costa Rica. Ha publicado tres colecciones de relatos: Mitomanías (ECR 1983, EUNED 2002, Premio Joven Creación ECR 1983), Dicen que los monos éramos felices (Farben 1995), Floraciones y Desfloraciones (EUNED 2006). Ha publicado tres libros de novela corta: La Torre Abolida (Guayacán 1994), Figuras en el espejo (Perro Azul 2001) y Gina (Periférica 2002, Perro Azul 2007) que es la obra que aquí se reseña y que también está contenida en Figuras en el espejo. Tiene, además, tres novelas publicadas: La estrategia de la araña (EDUCA 1985), Mundicia (EUCR 1992) y El Nudo (Perro Azul 2004).

Soto es una persona agradable, de hablar suave y una permanente sonrisa que epitomiza la imagen (falsa) que de si mismo tiene el costarricense. En el caso de Soto, sin embargo, esos rasgos son reflejo verdadero de quien él es, tanto como la narrativa que leemos en sus libros. La prosa de Rodrigo Soto es igualmente agradable. No se siente jamás forzada, es casi íntima, casi como si la susurrara al narrarla. La literatura de Soto no es una literatura de ruptura, no se encuentran en sus páginas violencias desmedidas o sucesos dramáticos, no versa sobre emociones sobrecogedoras que destruyen mundos. Soto es un escritor de matices, de efectos graduales más que repentinos. Gina, es una novela corta de este tipo. Contiene algunos hechos o escenas impactantes, pero Soto decide narrarlas sin estridencia, casi como si todo fuera parte de lo que se espera de la vida y por lo tanto las cosas no requirieran aspavientos cuando ocurren.

Gina es una nouvelle, en palabras del autor, o novela corta. Con menos de 100 páginas y posiblemente menos de 40000 palabras no tiene la extensión necesaria para ser una novela. La pregunta consecuente es porque, entonces, requiere este libro ser publicado independientemente, en vista de que ya estaba incluido en la colección Figuras en el espejo. Las respuestas son dos: Primero, Gina es una de las pocas obras que se ha reeditado en España a autores contemporáneos costarricense, lo cual ya habla de su calidad como pieza independiente. Segundo, Gina es en realidad una novela, la contención del autor, su eficiencia en el uso de la palabra, una autodisciplina impresionante, le impide extenderse más allá de lo estrictamente necesario y por eso salió corta de extensión. Es fácil imaginar como un escritor menos eficiente, se hubiera dejado ir con escenas concatenadotas o situacionales innecesarias, desarrollo de personajes secundarios, etc. Pero Soto sabía, desde el principio, que este libro sería sobre Gina, la vida de Gina, destilada a su más vital esencia y enfrascada en un contenedor sucinto y potente.

La obra esta escrita en capítulos de entre 1 y 3 páginas, en los que se trata el tema puntual y en los que no hay disgresiones innecesarias. La novela empieza con un despertar dentro de Gina de una insatisfacción que la lleva a terminar su matrimonio del cual tiene dos hijas. A partir de ese punto la historia se mueve libremente entre el pasado y el presente, ofreciéndonos vistazos del pasado como una adolescente o mujer joven de Gina y su presente como madre divorciada. Al lector desconfiado, los primeros capítulos pueden despertarle la sospecha de que hay truco. De que, en efecto, estamos leyendo sobre la vida de una mujer; pero que, en el fondo, el autor esta siguiendo un plan simplificado, un esquema, para justificar porque una mujer actúa como lo hace en la vida real. Los capítulos de la novela versan sobre los puntos salientes o dramáticos de la vida de Gina: la muerte de su padre, el crecimiento de sus senos, la educación religiosa de su madre, la primera menstruación, la perdida de su virginidad, una agresión física a manos de un novio, su tesis con los indígenas de Talamanca, su decisión de quedar embarazada, sus sueños y pesadillas, su convivencia con un Rasta después del divorcio, su vida en un pueblo pequeño de la costa caribeña. El rosario de situaciones determinantes en el curso de la vida de Gina tienen algo de genérico; y eso, en otro autor, le hubiese dado un aire artificial al conjunto que lo hubiese convertido en un pastiche de la literatura femenina actual. Pero en el caso de Soto, su habilidad para narrar, su habilidad para comprender y sintetizar lo que sucede hace que sorprendentemente no nos importe nada de lo dicho. Porque Gina, la voz de Gina, suena real. Queremos creerle, nos parece alguien que conocemos. Rodrigo Soto juega aquí un peligroso juego que lo hemos visto repetir en otras de sus obras, describir personajes femeninos con propiedad y seguridad, y hacerlos verosímiles, a veces reales, tanto como otras mujeres que conocemos. Se corre el riesgo, por supuesto, de que le digan que así no es, que se equivoca de pe a pa y que ser mujer no se siente como él lo describe. Pero eso a Soto no le importa, su narrativa tiene un paso seguro de sí mismo, no duda, no matiza sus afirmaciones, a pesar de que todo lo cuenta con la suavidad que lo caracteriza.

Gina es, de hecho, como lo dijo Javier Goñi en El País, una pequeña joya. En el extranjero tendrá éxito puesto que además estar bien escrita esta cargada con las maravillas de nuestro país: volcanes en erupción, niñas jugando sobre montañas de café tostado, el caribe multiétnico. Para los ticos que la leamos, estos detalles nos pueden parecer triviales, para los europeos, sin embargo, la convierte en producto exótico de exportación.

Rodrigo Soto es un referente en Costa Rica entonces porque cristaliza como ningún otro autor en su literatura a un tipo de tico o tica, quizá de esa clase media, que vive su vida sin desmesura ni violencia, que tiene buenos sentimientos y buenas intenciones, que es tolerante y que rehúye eternamente la confrontación. En él vemos, en medio de una Costa Rica que se acerca, junto con Centroamérica, cada vez más a la violencia, lo que el costarricense quiere creer que es: el buen vecino, el amigo amable, la persona correcta. Ya vendrá otro escritor a darnos personajes que representen el otro tipo de tico que todos conocemos.

6 comentarios

Comentario De: naty [Miembro] Email
A mí me gustó Gina, sentí que el personaje de ella estaba muy bien desarrollado para haber sido escrito por un hombre.

Sin embargo, he de decirte que acabo de terminar El Nudo, otra novela de Rodrigo, y me gustó mucho más. Es mucho más interesante narrativamente hablando, y la trama la sentí más cercana. Rodrigo es de nuestros mejores narradores, sin duda.
16.07.08 @ 20:26
Comentario De: gustavo [Visitante] Email
A mí me encantan los cuentos de Soto. A propósito, son pocos los escritores ticos que escriben novela corta -un subgénero sin desperdicio, como decís que escribe Rodrigo. Tendré que llegarle la buena nota de Gina. Gracias por la recomendación.
17.07.08 @ 15:38
Comentario De: juguetero de olas [Visitante]
rodrigo es un exponente titanico de lo que es hacer literatura (sin menospreciar a carlos cortes ,uriel quesada,dorelia barahona ,adriano corrales ) la obrad soto perturara mas a alla de las longevidades del reloj de arena ; hay que ser damasiado insensible para no dejarse llevar por su obra :floraciones y desfloraciones ,la estrategia de la araña,mundicia ,la torre abolida y lo mas reciente EL NUDO ; una esplendida obra...muy acostumbrado a lo hace rodrigo soto
24.09.09 @ 16:46
Comentario De: juguetero de olas [Visitante]
a mi encanta toda la obrade rodrigo soto ...hay que ser demasiado insensible para no dejarse llevar por todo lo que escribe
24.09.09 @ 16:47
Comentario De: kriiz [Visitante]
alguien mandeme un resumen de la novela XD
29.02.12 @ 18:48
cual seria el movimieno literario de esta novela y cuales espacios presenta??
07.04.12 @ 11:42

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Juan Murillo

Juan Murillo

Escritor nacido en San José, Costa Rica en 1971. Autor de las colecciones de cuentos Algunos se hacian dioses (EUCR 1996), En contra de los aviones (ECR 2011) y La isla de los muertos (Germinal 2012), así como de artículos de crítica literaria y reseñas de obras nacionales y centroamericanas. Compiló junto con Guillermo Barquero, la antología de narradores costarricenses nacidos después de 1965 Historias de nunca acabar(ECR 2009).

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