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APOLOGÍA DEL POLLO AL BOMBILLO

Permalink 17.04.13 14:06 , Categorías: Elogio de la berenjena

La gastronomía costarricense es sencilla, herencia de labriegos sencillos.

No pasa de una olla e´carne, un casado, un chifrijo o unos tacacos; por ahí habrá algunas personas que alaben el arroz con pollo con buen achiote colorado —que no es más que cebo anaranjado—, o el gallo pinto con la infaltable salsa Lizano (el sabor del terruño), o los tamales de navidad de la abuela; habrá otras personas, de paladar más educado, que exalten las virtudes del pejibaye ya sea en crema, mouse o dip.

Lo cierto es que la culinaria nuestra (por no decir “tica” —y mucho menos la espantosa referencia a la cocina de “Tiquicia”—) tiene las fronteras muy cerca.

En la década de los setentas se decía que el ave nacional era el pollo frito, pues en la ciudad de San José había un Diacafrito en cada esquina; con el pasar de los años el ave nacional mudó al águila de la cerveza Imperial y las pollerías dieron paso cadenas de pollo al pastor y a las trasnacionales comida rápida que venden basura, coliformes fecales incluidos, como si fuera comida.

Ahora resurge un platillo gourmet en el panorama geográfico de las cuidades y en la dieta de quienes habitamos Costa Rica: “El pollo al bombillo”.

Desconozco desde cuándo se instauró en los paladares nacionales, lo que sí es cierto es que el pollo al bombillo proviene de una receta muy elaborada y secreta en la que el toque final, ese que le debe dar el sabor deseado, es pasar algunos días en una cámara iluminada por un bombillo reflector de alta potencia, en una cámara de vidrio que da a la acera donde se lleva el sol o la lluvia —según el antojo del clima—, la polución de la calles, los vapores de las alcantarillas y cloacas, el humo de los autobuses y demás automotores, supongo todos estos elementos contribuyen a darle un sabor particular a este platillo.

No tengo idea a qué debe saber, tampoco haré el propio por probarlo, lo que sí me consta es pollo al bombillo que es también comida rápida —no como las de la cadena del payaso anaranjado o el coronel de yeso— pues es fácil hallarlo cerca de las paradas de autobuses, apenas para “llevar para el camino”, matar el hambre de regreso a casa o sorprender a la doña para que ese día no se moleste en preparar la cena.

Pero eso sí, cuidado con las grasas “trans” y todo lo que eso conlleva.

¡Buen provecho!

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La muerte de un ícono

Permalink 09.04.13 13:37 , Categorías: Santos

Antes que nada quiero decirles que me encuentro muy agradecido por sus visitas a mi blog: Los Santos Desacarriados. No me han faltado los deseos de buscar un tema en este mundo tan trastornado, tanto económicamente, como lleno de violencia y muerte. Pero la verdad es que estos temas ya son tan comunes, que llega un momento en que no puedo ser lo suficientemente objetivo y me produce una gran rabia, como me sucede con: las muertes de inocentes en Siria, que en el fondo, considero que es una guerra religiosa; o las amenazas de un hombrecito lleno de soberbia llamado Kim Jong-un; y un montón de desastres más, que mueven las fibras de mi corazón, sin poder evitarlo porque en realidad todos los periódicos y noticieros informan al respecto.

Así que después de hacer una Dirección de Arte para el director neocelandés Gregor Nicholas y la productora francesa Gangs Films, Camera Cine y TV de Costa Rica; de manejar aproximadamente a 50 personas para la presentación de los premios Áncora y Viva de La Nación en el Teatro Nacional y viajar por el Teatro Sacro Callejero, como cualquier cómico medieval; de repente muere Sarita Montiel; y no creí que tuviera deseos de escribir algún día sobre esta mujer, pero su muerte me trajo tantos recuerdos de mi infancia y de una época en la cual tan solo tenía 7 años, por lo que he decidido dedicar estas líneas, como un pequeño homenaje a un fenómeno artístico, que no solamente afectó España, sino en definitiva a nuestra América Latina.

Recordé que Él último cuplé, la película más taquillera del cine español, se presentaba en Bogotá en un solo cine de barrio llamado: El Teatro Roma, el único cine que se atrevió a presentar la cinta, porque la misma, se consideraba en esos tiempos, bastante atrevida para los convencionalismos o la doble moral de la sociedad bogotana. Así que todo el mundo hacía grandes colas para ver esta película en cierta medida censurada para mayores de 14 años. Mis primeros intentos para ir al cine, fueron castrados por el portero del mismo, pues obviamente era un niño de 7 años, sin embargo lo intenté tantas veces que al final, al pobre hombre le dio igual y me dejó ingresar; y por supuesto, como cualquiera de los asistentes, caí seducido por doña Sara Montiel, especialmente cuando cantaba: Fumando espero, vestida con una ropa muy ligera que dejaba ver siempre el nacimiento de sus dos bellos pechos; y se podía sentir su respiración y ver la sensualidad de sus labios, con ese acento tan gato que solamente tienen los de Madrid. Ahora sería imposible cantar esa canción, porque era realmente una oda al tabaco. Luego, todo el público lloraba cuando ella cantaba: El relicario, y su torero moría. Sin duda alguna eran definitivamente otras épocas, ahora talvez todo esto sea considerado cursi y hasta cómico, pero éramos así, tanto en América como en España. En ese momento todo aquello era de una gran sensualidad y había que imaginar qué existía mas allá de los dos pechos de Sarita. Los hombres suspiraban y las señoras envidiaban, deseando tener ese rostro, considerado por muchos años, uno de los rostros más bellos del cine internacional.

Antes de ese último cuplé, Sara había pasado por México donde había tenido como galanes a Arturo de Córdoba y al carismático Pedro Infante. De allí pasó a Hollywood y sus galanes fueron Gary Cooper, Burt Lancaster, Mario Lanza, Charles Bronson, Vincent Price y Rod Steiger. Se casó con Anthony Mann y vivió con él 10 años, pero se cansó de ser la exótica o la indígena; ¿curioso verdad?, siendo española resultaba para Hollywood más como indígena que para desempeñar a una mujer de raza blanca. Entonces cerró los ojos y dijo: En España yo voy a ser una estrella; invirtió parte de sus ahorros en producir sus películas, y triunfó con El último cuplé y fue la primera actriz española en cobrar un millón de dólares por película; y eso que estamos hablando de la década de los 50. En adelante, Sara Montiel se convirtió en un ícono y ya sus películas no fueron a cines de barrio, sino a los mejores cines de Latinoamérica.

Hay muchas anécdotas divertidas de este personaje. Por ejemplo Ernest Hemingway le enseñó a fumar puros, fue la primera mujer del dramaturgo Miguel Mihura, León Felipe le dedicó varios versos; en Costa Rica le pedía al empresario Nico Backer el teléfono para hablar con sus perritos en Palma de Mallorca y a un amigo mío costarricense que estaba en Madrid y al darse cuenta que la que se bajaba del taxi era Sarita Montiel, corrió a abrirle la puerta del vehículo, intercambiaron unas cuantas frases y ella le preguntó que de donde era, él le dijo que de Costa Rica, y ella respondió: Hijo mío, no te has enterado que acaba de haber un terremoto en tu tierra (Cinchona). Pero la anécdota que mas me gusta, es la de nuestro querido Alvaro Marenco, cuando la conoció en el Oliver, un bar decadentemente bello y muy gay-friendly, cuando se acercó a la actriz y entusiasmado le dijo: Señora, yo he visto todas sus películas. Ella le contestó con mucha gracia, botando el humo de su puro: Hijo, que mal gusto tienes.

Viva doña Sarita. Si el cielo existe o el infierno, ella estará cantando uno de sus cuplés, seduciendo y excitando a ángeles o demonios.

Que en paz descanse.

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Carta abierta a Justo Orozco

Permalink 04.03.13 07:36 , Categorías: Gato encerrado

Carta abierta a Justo Orozco

 

Señor Justo Orozco, sirva la presente para saludarlo, en primer lugar y, acto seguido, expresarle mi más sincero desprecio por sus opiniones. Su fanatismo religioso me parece digno del más encarnizado inquisidor medieval, y sus juicios acerca de las personas que piensan y viven de acuerdo con valores diferentes de los suyos me resultan simplemente ridículos. Todo ello sería irrelevante si no fuera expresado desde el lugar de poder que significa su condición de diputado del Congreso costarricense y desde la presidencia de la Comisión de Derechos Humanos de Costa Rica.

Sin embargo, señor Orozco, después de todo, he observado que, desde que fue usted irresponsablemente elegido presidente de la Comisión de Derechos Humanos de Costa Rica, a partir de sus vomitables comentarios y expresiones en torno a los derechos de las personas con diversas orientaciones sexuales, dicho tema no ha faltado en el debate público.

Gracias a usted, los movimientos Gay-lésbicos y por los derechos humanos en general se han fortalecido. Gracias a sus constates insultos a la inteligencia de los costarricenses desde el lugar de poder en el que usted se encuentra temporalmente, el derecho a la diferencia se ha vuelto un tema popular, es decir, señor Orozco, que a partir de sus incansables persecuciones de estos sectores sociales, sólo ha habido ganancia en términos de producción de opinión, debate y acciones públicas.

En un país como el nuestro, diputado Orozco, estos temas han permanecido en el silencio por décadas, y ese ha sido el principal problema. La intervención de la Iglesia Católica en asuntos de educación pública y su permanente injerencia especialmente en cuanto a la educación sexual, a pesar de la evidente urgencia de esta en la formación intelectual de la niñez y juventud, ha sido parte fundamental del problema: hablar de sexo y de orientaciones sexuales ha estado casi prohibido en escuelas y colegios de Costa Rica, con funestos resultados, como lo demuestra el elevado índice de embarazo en la adolescencia, por mencionar un ejemplo.

El tabú generado en torno a la diversidad sexual ha llevado a miles de personas a vivir en la insatisfacción, la tristeza y el miedo. Todo ello por falta de diálogo franco y debate constructivo.

En los tiempos recientes, relevos generacionales y nuevas actitudes con respecto a las prácticas de la sexualidad y formas de vida en general han abierto espacios antes impensables. Poco a poco, la gente se decide a defender la única vida con la que cuenta así como su derecho a la felicidad y la libertad. Y es precisamente en este contexto que se produce una figura como la suya. Entiéndase claramente: usted, diputado Orozco, es el resultado más lamentable de este debate, pero no por ello, menos productivo. El debate es anterior a usted, y seguirá cuando por fin esta sociedad esté libre de usted; pero su intervención resulta clave a estas alturas del partido.

La contradicción de tenerlo a usted como presidente de la Comisión de Derechos Humanos de Costa Rica es importante en dos direcciones: por un lado, evidencia la insensatez de la administración Chinchilla que lo nombra en dicho puesto y, por otro, la capacidad de respuesta de las personas aludidas en sus repetidas ofensas. Las respuestas sociales a sus retrógradas posiciones demuestran que la confrontación con poderes consagrados es posible.

Hechos como la llamada Marcha de las Putas por las espantosas declaraciones contra La Mujer emitidas por un jerarca de la Iglesia Católica, o La Ruta del Beso Diverso, que se lleva a cabo toda vez que se discrimina a alguien por su orientación sexual, así como la recolección de miles de firmas para solicitar su destitución, y las campañas en las redes sociales en las que miles de costarricenses hemos dado la cara por la defensa de las libertades individuales, son muestra incontestable del fortalecimiento de sectores antes vulnerables.

Su papel en todo esto ha sido extraordinario. Usted (y su miserable figura de abogado autograduado en su propia “universidad”, así como sus paupérrimos elogios de su inteligencia), sólo ha contribuido a visibilizar la capacidad de organización que al día de hoy tienen las minorías. Sus argumentos insostenibles acerca de la homosexualidad como enfermedad sólo han propiciado la búsqueda y puesta en circulación de argumentos verdaderamente científicos que demuestran todo lo contrario de lo que usted tercamente sostiene, y sus atentados contra los derechos humanos sólo han sido un estímulo invaluable en la educación popular en ese tema. El conocimiento que actualmente se maneja en torno a la declaración universal de los derechos humanos es considerablemente superior al que había antes de su aparición en la esfera pública. Y la defensa de las libertades individuales, tanto como del principio innegociable de la igualdad ante La Ley, son ahora una convocatoria de resistencia, independientemente de la orientación sexual de las personas.

Valorando todo lo anterior, señor Justo Orozco, considero de suma importancia que continúe usted en el escenario público costarricense haciendo ese daño que el coraje de los nuevos tiempos ha sabido convertir en el preciado bien de la respuesta, la confrontación y la pérdida del temor ante la ignorancia y el autoritarismo de quienes, como usted, se creen dueños de la vedad absoluta, de quienes, como usted, creen tener la autoridad moral de sancionar y condenar prácticas y pensamientos disidentes.

El enemigo más peligroso es el enemigo invisible. Tenerlo a usted a vista y paciencia del pueblo costarricense es de suma importancia. Sus pueriles arrebatos, sus insultos y arrogancias sólo son insumos para la lucha, la verdadera lucha por la igualdad social, la igualdad ante la ley y el libre ejercicio de las libertades individuales.

 

Fernando Contreras Castro.

Escritor.

San José, Costa Rica

Al cuatro días del tercer mes del año del Señor de 2013.

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Respuesta al señor Iván Molina

Permalink 19.02.13 12:42 , Categorías: Gato encerrado

Respuesta al señor Iván Molina

Fernando Contreras Castro

 

En la sección “Opinión” del diario La Nación del día 19 de febrero de 2013, el señor Iván Molina analiza mi carta de no aceptación del premio  Áncora-Viva, asignado a mi libro de micro relatos “Fragmentos de la Tierra Prometida”.  El historiador resalta mi consideración acerca de la autoridad moral de dicho diario para otorgar premios a la cultura como una de las debilidades, entre otras, de mis argumentos para el rechazo de dicho galardón.

Antes de cualquier cosa, le agradezco al señor Molina la atención brindada al asunto,  en este país hambriento de debates.

El señor molina señala también que   “una vez que un producto intelectual es dado a conocer públicamente, quien lo creó pierde control sobre los usos y significados dados a su obra. Desde este punto de vista, el cuestionamiento de Contreras de que su libro fue considerado para los premios indicados sin su consentimiento carece completamente de sentido.”  

En este punto, nada tengo qué discutir, soy de los defensores a ultranza de la libertad del lector. Sin embargo, mi preocupación va en otro sentido: es importante para mí dejar claro que no tengo ningún vínculo con ese diario, ni relación alguna con el Grupo Nación.

En el segundo punto de su diatriba, don Iván dice: “Contreras establece la “autoridad moral” como un requisito indispensable para poder evaluar la calidad de la producción artística costarricense, con lo que, de hecho, convierte los juicios de valor en fundamento para el análisis de esa producción. Así, con tal de descalificar moralmente al Grupo Nación, Contreras apela a una mediación moral como factor decisivo “para juzgar la calidad”, en detrimento de criterios analíticos.”

Don Iván incurre, en su defensa del Grupo Nación, en una falacia al preguntarse por qué El Poder ejecutivo sí tendría autoridad moral para sancionar la cultura costarricense, y el Grupo Nación no:

Puesto que el Poder Ejecutivo de Costa Rica ha sido el impulsor fundamental de esas políticas neoliberales y el principal descalificador y represor de las movilizaciones ciudadanas, ¿con qué “autoridad moral” puede “juzgar la calidad de la producción artística nacional” para premiarla todos los años y, por si esto fuera poco, para recomendar que parte de esa producción se utilice en el sistema educativo? ¿Por qué el Poder Ejecutivo sí tendría “autoridad moral” y el Grupo Nación no?

Debo recordarle al historiador que el Ministerio de Cultura otorga anualmente los premios nacionales independientemente del gobierno de turno, y que la simbólica retribución económica que acompaña a los galardones sale de los impuestos que pagamos todos los  costarricenses, por lo tanto, los premios nacionales son un reconocimiento que el pueblo de Costa Rica hace a sus intelectuales y artistas por medio de sus supuestos representantes en el gobierno, y no un reconocimiento del Poder Ejecutivo como tal.

Homologar los premios nacionales con los premios Áncora-Viva de La Nación me parece o un descuido del señor Molina, o una deliberada intención de confundir al lector. El Grupo Nación S.A. es una empresa privada que no puede compararse con una institución representante del pueblo y no del gobierno de turno, ni de la persona del Ministro de Cultura ni de la que ejerza la presidencia. 

El diario La Nación, con su capacidad de distribución y entretenimiento fácil , es formador de opinión. Para nadie es un secreto que su tendencia es neoliberal, que pertenece a élites económicamente privilegiadas del país, con gran injerencia en su vida política, y que acoge en su línea editorial a representantes de la extrema derecha tanto nacional, como latinoamericana, y que es desde ahí, desde esa posición, desde donde pretende sancionar el quehacer político y cultural costarricense. Al premiar a una intelectual o a un artista, el Grupo Nación  utiliza el prestigio de este y de su obra para legitimar el  lugar de poder  desde donde sanciona. Mecanismo recurrente mediante el cual un medio se consolida como autoridad:

-Es importante porque sale en La Nación… sale en La nación porque es importante.

Una vez aceptado este redundante juego de mutuos reconocimientos, el medio se adjudica la AUTORIDAD MORAL  para definir e imponer los criterios para calificar o descalificar una obra de arte o una opinión. Autoridad a la que el historiador desestima como parte del criterio para sancionar, como si el acto de otorgar un premio desde semejante aparato coercitivo de la opinión pública  fuera objetivo e inocente. Una simple muestra de lo que digo puede verse a simple vista en la práctica del editor del suplemento  Áncora de escribir él mismo hasta cuatro o cinco artículos por edición acaparando así casi la totalidad del espacio y definiendo, por lo tanto, las temáticas que han de considerarse relevantes por encima de otras obras y opiniones. La omni presencia del editor demuestra de sobra la falta de pluralidad que el diario comete en cada entrega, evidente ésta también en la retirada de artistas e intelectuales, o su negativa  a colaborar con el suplemento, dada la imposición de criterio que el diario practica. Lo mismo puede decirse de las demás secciones del periódico.  Lo anterior coloca a la élite que configura al Grupo Nación en el inmerecido lugar desde donde se sanciona qué es arte que y qué no lo es.

A ojos de este servidor, eso es inmoral.

Ahora, si para el señor Molina existen “criterios analíticos” y una objetividad por encima de ciertos valores, y la consideración de estos a la hora de rechazar un premio es inválida, ello sí termina de colocarnos irremediablemente en aceras opuestas:

¿A qué me refiero con esto?  Lo ilustro, para empezar, con una de las sarcásticas bromas del maestro  Groucho Marx, quien hace decir a su personaje frente a  un grupo de gente muy importante “Señores, estos son mis principios… si no les gustan, tengo otros”.

Entiéndase la ironía del maestro. 

Muy por el contrario del personaje del chiste, yo sólo manejo un breve abanico de principios. No son muchos, pero no tengo otros qué ofrecer a cambio. Creo en la solidaridad. Defiendo que la solidaridad es lo contrario de la competencia, que es la columna vertebral del discurso y las prácticas neoliberales que, en mi criterio, son la causa primera del deterioro social de Costa Rica y del Mundo entero. Creo en la libertad de expresión y creo que el bienestar social debe ser la indiscutible, innegociable prioridad del gobierno de la República.  Valores y principios radicalmente opuestos a los practicados por los grupos hegemónicos costarricenses y defendidos y divulgados por el Grupo Nación en sus distintas publicaciones.

Sonará aberrante a ciertos oídos empresariales, pero soy de los que siguen defendiendo que la salud pública y la educación gratuita son valores que están por encima de todo argumento neoliberal a favor de lucrar con estas. Un periódico cuya línea editorial legitima a diario dichas prácticas depredadoras, tergiversa, para mi gusto, el cometido de la especie de convivir para beneficio de sus individuos actuales y futuros. Y a esto es a lo que me refiero cuando digo falta de AUTORIDAD MORAL  para sancionar el quehacer cultural y político desde un espacio falaz y tendencioso.

 

Recuerdo al Grupo Nación su obligación de publicar sin edición ni censura esta carta, en virtud del derecho de respuesta que tiene todo ciudadano que considere que así lo amerita su alusión en las páginas de sus diarios.

Fernando Contreras Castro.

Escritor.

San José, 19 de febrero de 2013.

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Carta abierta al Grupo Nación S.A.

Permalink 15.02.13 10:44 , Categorías: Gato encerrado

Carta abierta al Grupo Nación S.A.

 

San José, 15 de febrero de 2013.

 

Ayer,  14 de febrero , día del amor y de la amistad, recibí con desagrado la noticia –publicada en la sección VIVA del 15 de febrero de 2013- de que, sin mi consentimiento ni previo aviso, se designaba como premio Ancora en cuento a mi libro Fragmentos de la tierra prometida.

Debo señalar que en ningún momento postulé o participé voluntariamente en dicho certamen, puesto que considero que La Nación S.A. carece de autoridad moral para juzgar la calidad de la producción artística nacional.

Agréguese a lo anterior mi irreconciliable divergencia política e ideológica con la línea editorial de ese diario, a la que considero falaz y tendencioso en el tratamiento y cobertura de la información nacional e internacional, incluida la del ámbito cultural y artístico.

Como he señalado públicamente, asumo como una ofensa personal la descalificación recurrente que La Nación hace de las luchas que, por la defensa de nuestras instituciones públicas y la soberanía nacional, realizamos  docentes, estudiantes y funcionarios de la Universidad Pública.

Mi libro Fragmentos de la tierra prometida es una sincera y apasionada denuncia del  daño que las políticas neoliberales, defendidas explícitamente por ese periódico, le han causado a nuestra sociedad y, particularmente, a los sectores más vulnerables de ésta.

Por lo anterior, dado que mi nombre ha sido utilizado públicamente sin mi autorización,  hago  uso de mi derecho de respuesta y exijo ser retirado de la nómina de los “premios” Ancora y Viva y se publique esta carta abierta sin ninguna edición ni censura.

 

Fernando Contreras Castro

C.I. 2-0380-0185

Se envía copia a distintos medios de comunicación

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Carta abierta al Grupo Nación

Permalink 15.02.13 10:43 , Categorías: Gato encerrado

Carta abierta al Grupo Nación S.A.

 

San José, 15 de febrero de 2013.

 

Ayer,  14 de febrero , día del amor y de la amistad, recibí con desagrado la noticia –publicada en la sección VIVA del 15 de febrero de 2013- de que, sin mi consentimiento ni previo aviso, se designaba como premio Ancora en cuento a mi libro Fragmentos de la tierra prometida.

Debo señalar que en ningún momento postulé o participé voluntariamente en dicho certamen, puesto que considero que La Nación S.A. carece de autoridad moral para juzgar la calidad de la producción artística nacional.

Agréguese a lo anterior mi irreconciliable divergencia política e ideológica con la línea editorial de ese diario, a la que considero falaz y tendencioso en el tratamiento y cobertura de la información nacional e internacional, incluida la del ámbito cultural y artístico.

Como he señalado públicamente, asumo como una ofensa personal la descalificación recurrente que La Nación hace de las luchas que, por la defensa de nuestras instituciones públicas y la soberanía nacional, realizamos  docentes, estudiantes y funcionarios de la Universidad Pública.

Mi libro Fragmentos de la tierra prometida es una sincera y apasionada denuncia del  daño que las políticas neoliberales, defendidas explícitamente por ese periódico, le han causado a nuestra sociedad y, particularmente, a los sectores más vulnerables de ésta.

Por lo anterior, dado que mi nombre ha sido utilizado públicamente sin mi autorización,  hago  uso de mi derecho de respuesta y exijo ser retirado de la nómina de los “premios” Ancora y Viva y se publique esta carta abierta sin ninguna edición ni censura.

 

Fernando Contreras Castro

C.I. 2-0380-0185

Se envía copia a distintos medios de comunicación

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Ideología de un edificio

Permalink 03.02.13 12:01 , Categorías: De las que no molestan tanto

Hace unos días se informó que, después de dos millones de vueltas, por fin hay un diseño para el edificio de la Asamblea Legislativa.

Relegado, junto a la Casa Presidencial dentro de las edificaciones pendientes después de la Guerra Civil de 1948, la Asamblea ha pasado por mil remiendos, adendos y entuertos.

Entonces bienvenida la gestión del expresidente legislativo Juan Carlos Mendoza y sus colegas de directorio que lograron arrancar el proceso de renovación liberándolo del aroma a embutido de cerdo que tuvieron los proyectos anteriores.

El actual presidente legislativo, Víctor Emilio Granados, marcó el rumbo del proyecto, con una ignorancia y candidez impropias de un funcionario de tan alto rango al decir que el proyecto avanzó porque no se ha metido “mano política”. Esta afirmación es fundamental porque parece reflejar o fundamentar el eje ideológico de algunos tramos de la propuesta arquitectónica.

Desde la fundación de la Segunda República el estado moderno de Costa Rica decidió no solamente fundar instituciones emblemáticas como la Caja, el ICE, o Recope, sino que a las ya existentes le asignó un significado diferente. Es por eso, que los edificios públicos construidos entre 1950 y 1980 tenían un valor emblemático y todopoderoso que marcaba una aguda modernidad y temeridad representada en la forma curva del edificio del ICE o el piso saliente del edificio principal de la Caja del Seguro Social.

Sin embargo, ese progreso vino acompañado de un costo importante como la desaparición de la antigua biblioteca nacional (hoy un parqueo esquinero), la desaparición del antiguo Congreso y el derrumbe de un antiguo San José que quizás valió la pena preguntarse si era digno de ser conservado.

Lo cierto es que el Estado moderno y activo decidió enterrar el pasado y así construir una nueva realidad de varilla y cemento. (Al estilo de León Cortés) Más aún, se impuso frente al ciudadano como un ente más grande que él o ella, dejándoles como admiradores (ni siquiera espectadores) de lo que allí se cocinaba.

Hoy, la construcción de la Asamblea Legislativa plantea el reto de levantar un significado nuevo de la gestión del Estado, respetando el pasado y tratando de entender el futuro que nunca se ha dejado comprender.

Dicho esto quisiera expresar mi opinión y mi valoración sobre la propuesta develada. Es una más en medio de la marea así que nada de que esta sea la verdad escrita en piedra. Sinceramente no estoy en condiciones de valorar si es arquitectura “setentera”, posmoderna o “requetemoderna”; y mucho menos decir si se parece a tal o cual edificio.

El reto para el equipo de arquitectas y arquitectos ganadores no ha sido menor pues debían mantener las estructuras actuales en su lugar, pero a la vez, en el mismo espacio construir algo nuevo que represente la Costa Rica actual y que no aplaste estética y estructuralmente al pasado.

Ese reto es un problema simbólico porque aunque en su justificación el diseño habla del pueblo sosteniendo al edificio, la verdad es que el edificio queda suspendido en el aire dejando bien en claro que el poder político es más importante que la gente. Quizás sea un ajuste de estilo lo que se necesite para corregir este asunto, pero lo cierto es que este barco aéreo es tan imponente que nadie puede sentirse en igualdad frente a él. Queda entonces planteado el reto de que la horizontalidad propuesta por el edificio, se traduzca en una experiencia simbólica para quien vea el edificio de largo o de cerca.

El mismo estilo de la arquitectura se impone a los edificios que quedan bajo su sombra, lo que en términos generales parece ser un respeto a medias de lo que alguna vez fue la representación de un poder político.

En una época en la que la palabra transparencia apela a cualquier cosa, menos a ver claramente a través de algo; el edificio de la Asamblea Legislativa será opaco a quien le ve de afuera desde el costado sur… el que da a los tribunales y al Museo Nacional, el antiguo Cuartel Bellavista donde se abolió el Ejército. Unas figuras externas interesantes en su geometría y disposición bloquearán la mirada ciudadana hacia el interior de un poder que, como se dijo, se alza muy por encima de ella.

Sumémosle a lo anterior que el costado que tendrá las ventanas sin estructuras que bloqueen el escrutinio estarán a más de 50 metros de la posición de la observadora o el observador, además de edificios que obstaculizarán la visión de los primeros niveles.

Esta contradicción en el significado de un edificio en el que se tratan los asuntos públicos y donde se toman decisiones que afectan a la totalidad del país demanda una solución rápida y contundente.

Sin embargo, lo que me parece verdaderamente grave y que reproduce la prenoción del diputado Granados de la política como algo sucio, es “la solución” que se encontró a la ubicación del plenario: enterrado.

La justificación es que al estar debajo de donde camina la gente, los diputados y diputadas sabrán que los de arriba (la gente que camina sobre el parque) son los que mandan. Y creo que hasta aquí me llega la mesura ante una explicación tan rebuscada y que en realidad expresa una visión inconsciente del poder como un espacio donde todo se hace bajo la mesa, a escondidas, de forma oculta.

El plenario es el lugar donde se discute, se argumenta, se defienden posiciones; es decir donde se hace política. Pero en este proyecto es un lugar donde se entierra la política, donde muere. ¡Perdona a tu pueblo Señor!

Es cierto que tiene entradas de luz y toda la jardinería en el entorno, pero eso jamás se puede esgrimir como argumento para hablar de transparencia, por el contrario es la forma de adornar el mausoleo donde yacerá el ejercicio de la acción política. Lo delicado, es que estos significados se transmiten y refuerzan la concepción de que la política es tan sucia que “mejor no me meto”. Es el triunfo del paradigma neoliberal y posmoderno de Fukuyama y su final de la historia.

Un pecado “menor” si se lo compara con el anterior, es el cambio de orientación de las bancas de los diputados dentro del plenario. Desde el viejo congreso, el plenario se acomoda en “U”. La conformación tipo hemiciclo puede ser moderna, pero ignora la tradición anterior sin aportarle nada nuevo. Esta ruptura con el pasado y en busca de una modernidad europea en lo estético termina de alejar la discusión política de nuestra historia y realidad nacional. Nuevas formas, nuevos colores y nuevos muebles son un cambio estético que no representan la evolución política del país y no se amarran con su tradición, independientemente de que tan kisch pueda ser lo anterior.

Finalmente, pero no por eso menos importante, Costa Rica ha optado por un camino de sostenibilidad ambiental. Aunque sabemos las contradicciones en las que hemos caído, se impone que el edificio haga mucho más que aprovechar la luz que entra por el norte (donde se aprovechan 6 meses de luz) y el manejo de las aguas de lluvia.

Es importante saber cuáles recaudos ambientales se tomarán en la construcción, cómo se generará el agua caliente en el edificio (para cocina) y que tipo de luminarias se usarán para ahorrar energía en las noches.

Quizás este sea un buen ejercicio para redefinir el significado de la política a partir del significado de un edificio.

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Ciclo de conciertos: De música y músicos 2013, Centro Cultural de España

Permalink 23.01.13 09:48 , Categorías: Frecuencia modulada

Vuelvo a retomar este blog. Aprovecho para invitarlos al ciclo de conciertos: De música y músicos 2013, Centro Cultural de España.

De música y músicos Centro Cultural de España – 2013

Coordinador: Otto Castro

Programación oficial:

1. 8 de febrero: Cuarteto de Guitarras de Costa Rica

2. 8 de Marzo: Manuel Montero (Guitarra - Flamenco)

3. 12 de Abril: ENSAMBLE 1910

4. 10 de Mayo: David Coto (Guitarra) y Carlos "Tapado" Vargas (Percusión)

5. 7 de Junio: QUINTETO LIBERTANGO - Julio no hay concierto 

6. 9 de Agosto: SYNTAGMA MUSICUM

7. 6 de Setiembre: Mario Solera (Tiorba)

8. 4 de Octubre: Marcela Ramírez (Flauta) y Andrés Saborío (Guitarra)

9. 8 de Noviembre: Grupo de música antigua GANASSI

10. 6 de Diciembre: "Del renacimiento español al calypso limonense" Oscar Jiménez (Guitarra) y Josué Castro (Guitarra).

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