Crónica a dos manos del estreno de Agua Fría en el Mar en Bahía Ballena

La playa Colonia del Parque Marino Ballena se llenó de unas 300 personas, unos 20 perros, muchos refrescos, meneítos, millones de estrellas y una película auténticamente nacional. RedCultura estuvo ahí para ser parte de la experiencia.

Por Eunice Báez y Natalia Rodríguez M

“Mami, ¿la película es de terror?” una niña a unos cuantos metros de distancia de nuestra ubicación ya se sentía inquieta. Su familia se había ubicado desde temprano en un espacio privilegiado en la Playa Colonia del Parque Nacional Marino Ballena, para disfrutar del estreno de la película nacional “Agua Fría de Mar” de la cineasta Paz Fábrega.

El largometraje, que ganó numerosos premios internacionales, incluido el prestigioso Tiger Award del Festival de Cine de Rotterdam, fue filmado dos años antes justamente en este Parque, una de las hermosas zonas turísticas de nuestro país.

Ubicada en el Pacífico Sur de nuestro país, Bahía Ballena es más que una hermosa playa. Este parque protege un valioso ecosistema marino famoso por sus delfines y ballenas. Por esta razón, y con el interés de devolverle al pueblito algo de lo que le tomaron prestado durante dos semanas de grabación, la producción tomó la decisión de hacer el estreno de la película en la playa.

Una enorme pantalla inflable colocada en la arena blanca se convirtió en un cine al aire libre perfecto, que tenía por techo un cielo despejado y miles de estrellas. Aquello parecía un sueño: un cine al aire libre – y no cualquier cine- para ver una película -y no cualquier película- sino una nacional.

Al llegar, el cine improvisado estaba repleto y muy oscuro. Las familias de la zona habían llegado desde tempranito a coger buen campo. Literas, paños, salidas de playa, hieleras, comida… fieles a la costumbre de acampar tan común en el cantón de Osa y alrededores, cada quien llegó bien armado para presenciar Agua fría de mar.

Haciendo uso del útil foquito del celular pudimos ubicarnos en un espacio privilegiado, entre unos adultos mayores bien sentados y la familia de la niña que le preguntaba a la mamá si la película era de terror.

Pasaron los minutos y el público comenzó a impacientarse. No faltaron los silbidos cada vez que aparecía nuevamente la pantalla con los patrocinadores y los agradecimientos. Aquel cine de pronto parecía estadio.

Antes de arrancar la proyección de la película, la directora Paz Fábrega y su equipo, armados con un megáfono, hicieron una breve presentación de la cinta donde agradecieron la asistencia y el apoyo brindado en la filmación.

Una vez que inició la proyección las palabras se convirtieron en susurros y la mayoría de los asistentes prestaron atención a la película. Sin embargo, los primeros 10 minutos de la proyección fueron casi imposibles de ver, porque la oscuridad reinaba en la pantalla. Toda la primera parte del filme, que ocurre de noche, desanimó a la gente que se quejaba y con razón de que no veía nada.

Sin embargo, una vez que empezó a desarrollarse la historia- y que se hizo de día en la película- fue poco a poco capturando a los observadores, muchos de los cuales se relacionaban con los paisajes y las gentes que se veían en el largometraje. “¡Uy que bárbara!”, “¡Qué asco!”, “¡Pobrecita!” y “¡Mirá a fulanito!” abundaron durante los 83 minutos que tardó el largometraje.

Se había dicho que era una película “diferente”, “lenta”, y ciertamente lo es en algunas partes, pero nada de eso mermó el ánimo de la mayoría de los presentes, quizás porque la historia logra que se mantenga la atención. Ciertamente, a pesar de que no es una cinta convencional, los aplausos y chiflidos de aprobación abundaron cuando aparecieron los créditos.

Al salir, corrimos a una zona más iluminada a entrevistar a la gente que salía. La mayoría estaban satisfechos. Comentaron acerca de las “críticas” presentes en la cinta, las relaciones entre los personajes y la importancia de hacer este tipo de actividades en la zona.

Sin embargo, ante todo las personas estaban contentas con la experiencia. Y no era para menos: no es todos días que se puede ver una película en pantalla grande, sobre la arena y la luz de las estrellas.